BdE y OCDE mejoran sus previsiones para España y vislumbran ya la salida de la crisis
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En 2022 volverá el PIB precrisis

BdE y OCDE mejoran sus previsiones para España y vislumbran ya la salida de la crisis

El Banco de España estima un avance del PIB del 6,3% para este año y del 5,9% en 2022. España recuperaría los niveles de actividad previos a la pandemia a mediados del próximo año

Foto: Imagen de la sede del Banco de España en Madrid. (EFE)
Imagen de la sede del Banco de España en Madrid. (EFE)

La recuperación económica se consolida en España y Europa. La mejora de los indicadores sanitarios y la reducción progresiva de las restricciones desde la pasada primavera ha provocado una intensa reactivación económica que se evidencia en los indicadores publicados a lo largo de las últimas semanas y en las previsiones económicas de los principales organismos. El Banco de España y la OCDE han actualizado este martes sus estimaciones para España con una importante mejoría en ambos casos, que muestra una senda de recuperación muy intensa para 2021 y 2022. Si se cumplen sus proyecciones, "España recuperará a mediados del próximo año el nivel de PIB precrisis, con más probabilidad en la segunda mitad del año", ha explicado Óscar Arce, director general de Economía y Estadística del Banco de España, y lo mismo ocurre para la tasa de paro.

El Banco de España estima que la economía creció un 2,7% en el tercer trimestre del año, tan solo una décima menos que en el segundo trimestre, cuando se produjo el final del estado de alarma. Esto significa que el país ha mantenido un intenso dinamismo a lo largo de todo el verano a pesar de las dificultades para el turismo exterior. El gran motor de la recuperación ha sido el consumo doméstico, que han sustituido los destinos internacionales por los nacionales. Algunas regiones españolas han vivido uno de los mejores veranos de la historia, lo que explica parte de la mejora de las previsiones. La demanda embalsada durante los meses de la pandemia se va liberando lentamente a medida que avanza la desescalada, lo que está suponiendo un estímulo inesperado sobre el consumo.

Foto: Imagen del puerto de Vancouver, en Canadá. (Reuters)

En concreto, el Banco de España ha subido en nada menos que dos puntos y medio su previsión de crecimiento del consumo de los hogares en comparación con su estimación de junio. Se trata de una revisión de una magnitud poco habitual y que es consecuencia de este fuerte repunte del consumo de las familias, que crecerá un 9,6% según sus proyecciones.

Gracias a esta mejoría, la demanda interna aportará siete puntos al crecimiento del PIB este año 2021, lo que supone 1,1 puntos más que en su previsión de junio. Por el contrario, la demanda externa restará 0,7 puntos al PIB como consecuencia del encarecimiento de los productos energéticos y las materias primas que España tiene que importar. Tampoco son buenas las previsiones de inversión en capital, que el supervisor ha rebajado desde el 8,1% que estimaba en junio hasta el 5,8%. El motivo de esta rebaja es que la ejecución de los fondos europeos está siendo más lenta de la esperada, lo que retrasará a los años 2022 y 2023 el grueso del uso de estos recursos, ha explicado Arce.

En consecuencia, el BdE estima que el PIB crecerá un 6,3% este año, lo que supone una décima más que su estimación de junio. La actividad económica se ralentizará en la recta final del año y mantendrá esta tendencia de cara a los próximos años, según el escenario central que maneja el BdE. En concreto, para 2022 estima un crecimiento del 5,9%, previsión que es también una décima superior a la de junio. Esta mejora se debe a una mayor absorción de los fondos europeos del NGEU a partir de 2022 y también al efecto ‘carry-over’ del primer semestre del año, ya que el inicio de 2021 fue muy malo. “Las circunstancias actuales son proclives a una prolongación de la evolución favorable de la actividad en el corto plazo”, señala el organismo en su informe trimestral.

La ralentización se mantendrá en el año 2023 con un crecimiento del PIB del 2%, ya más próximo al crecimiento potencial de la economía, sumándole el efecto de la ejecución de los fondos europeos. Estas proyecciones cortan la esperanza de repetir los ‘locos años 20’ sobre los que en los últimos meses se ha debatido.

El horizonte que plantea el Banco de España es similar al de la OCDE, que también ha actualizado este martes sus previsiones de crecimiento. El organismo anticipa un avance del PIB del 6,8% este año después de mejorar sus previsiones en 0,9 puntos porcentuales. En su anterior revisión, del mes de mayo, el organismo mantuvo un importante pesimismo con las economías europeas, dado que en ese momento estaban todavía en una situación sanitaria muy delicada. Sin embargo, el final de las restricciones ha sido compatible con una reducción de la tasa de incidencia del covid, lo que ha permitido un fuerte rebote económico y consolidar el optimismo de cara a los próximos meses.

La revisión al alza de las previsiones de la OCDE y el Banco de España siguen a las que hizo el Panel de Funcas la semana pasada. Todos los analistas están mejorando sus proyecciones para España y se sitúan ya en el entorno del cuadro macroeconómico que presentó el Gobierno en abril. En concreto, las previsiones del Ministerio de Economía anticipan un crecimiento del PIB del 6,5% este año.

Lo que no comparten los expertos es que el ritmo de crecimiento acelerará en 2022, como sostiene el Ministerio de Economía. La aceleración de la actividad desde el final de las restricciones complica este escenario ya que, si bien el ritmo de crecimiento interanual será muy intenso durante el primer semestre del año, este ritmo se frenará en la segunda parte de 2022. El Banco de España estima que el PIB avanzará un 5,9% y la OCDE espera un 6,6%, ambos por debajo del 7% que anticipa el Gobierno. En cualquier caso, todas estas previsiones apuntan a una recuperación muy intensa durante los próximos meses que permitirá a España salir de la crisis con una gran inercia y recuperar los niveles de empleo existentes antes de la pandemia.

El repunte de la actividad permitirá un importante crecimiento del empleo en términos de horas trabajadas, que aumentará un 8,1% este año y un 7,7% el próximo. El empleo crecerá más rápido que el PIB, lo que implica una cierta pérdida de productividad, en buena medida debido a que los trabajadores que se reactivan, los del sector de la hostelería, aportan menor valor añadido. El Banco de España espera que la tasa de paro vaya bajando desde el 15,5% alcanzado en 2020 hasta el 15,1% este año y siga hasta situarse en el 13,3% en 2023.

Más inflación, menos déficit

El Banco de España estima que el IPC a lo largo del tercer trimestre ascenderá hasta el 3,1% como consecuencia del encarecimiento del precio de la energía y las materias primas. Para el conjunto del año estima un avance de la inflación del 2,1%, dos décimas por encima de su previsión de junio. Esto significa que, si bien las presiones de precios están siendo intensas en el sector energético, el BdE confía en que serán transitorias. De cara al año 2022 estima que el IPC recortará su avance hasta el 1,7% y en 2023 caerá hasta el 1,3%.

Foto: Imagen de las 'colas del hambre' en Toledo durante la pandemia. (EFE)

El Banco de España descarta que las tensiones de precios en la energía se terminen contagiando al resto de bienes y servicios, lo que cierra la puerta a los temidos efectos de segunda ronda. En concreto, estima que el IPC sin la energía apenas avanzará un 0,3% este año y acelerará hasta el 1,0% en 2022 y el 1,4% en 2023. Esto es, en todo el horizonte de proyecciones no se superaría el objetivo de precios del Banco Central Europeo, que es del 2%. Eso sí, sería el IPC subyacente más elevado desde la burbuja inmobiliaria, por lo que seguirá siendo un indicador a monitorizar con precaución.

Este repunte temporal de la inflación dará un salto al PIB nominal (medido en precios corrientes), lo que ayudará a recortar la ratio de déficit. La entidad estima que el PIB nominal crecerá este año un 7,6% y un 7,7% adicional en 2022, cuatro y seis décimas por encima de la previsión de junio, respectivamente. El crecimiento de la economía, unido a la ralentización del gasto público, ha provocado que el Banco de España haya dado un fuerte recorte a su previsión de déficit. Según sus cálculos, este año cerrará en el 7,6% del PIB, por debajo del 8,2% que esperaba hace solo tres meses.

De cara al resto del horizonte de proyección, espera un déficit del 4,3% este año y del 3,5% en 2023. Eso significa que, aunque el déficit siga reduciéndose, seguirá por encima del umbral fijado por la Comisión Europea para activar el procedimiento de déficit excesivo, que es del 3%.

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