El FMI niega una espiral inflacionista porque los sindicatos son débiles
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LOS SUELDOS SUBEN LA MITAD QUE EL IPC

El FMI niega una espiral inflacionista porque los sindicatos son débiles

Los salarios no reaccionan al alza de los precios. Esto se debe, según el FMI, a la debilidad de los sindicatos, que no tienen capacidad para imponerse en la negociación colectiva

Foto: Manifestación en Madrid. (EFE)
Manifestación en Madrid. (EFE)

El ‘paper’ lo han escrito dos destacados economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), y viene a concluir que el repunte de la inflación en los países avanzados será de naturaleza temporal. Entre otros motivos, porque el poder sindical está muy debilitado y hoy los trabajadores no tienen capacidad real para presionar a los empleadores en busca de incrementos salariales que compensen el alza de los precios.

“El poder de negociación de los trabajadores”, sostiene el estudio, “se ha erosionado con el tiempo en muchas economías de la OCDE”, como revelan algunos estudios recientes. Es más, insisten, al principio de la pandemia se podía prever que los salarios subirían para compensar el “papel heroico” desempeñado por los trabajadores esenciales, en particular los del sector sanitario o los empleados de establecimientos de alimentación, pero la realidad ha sido muy distinta. El poder de negociación de los sindicatos se sitúa bajo mínimos, lo que significa que los trabajadores no podrán mantener su poder adquisitivo. Su conclusión es que el covid-19 “tendrá un impacto desproporcionadamente adverso en las perspectivas salariales, sobre todo en los deciles de bajos ingresos y reducido nivel educativo”, como han acreditado diversos estudios.

El trabajo lo firman Liviu Voinea, asesor principal de la directora gerente del FMI, y Prakash Loungani, subdirector de la oficina de evaluación del mismo organismo, y parte de que si en los años setenta la aceleración de los precios tuvo mucho que ver con el entonces poder sindical, en el actual repunte no cabe esperar presión de los trabajadores. Esto hace, sostienen, que “si la expansión fiscal es temporal y la política monetaria permanece de forma contundente, hay poco riesgo de una espiral inflacionista”. Entre otras razones, como se ha evidenciado en los últimos años, porque la holgura laboral (subempleo no medido por las estadísticas) ha aplanado la llamada curva de Phillips, que es la relación entre inflación y desempleo.

Poder adquisitivo

Para llegar a esta conclusión, echan mano de la teoría de las "expectativas defensivas" de los salarios, que consiste en que después de un episodio inflacionista, como el actual, los hogares tienden a proteger sus rentas hasta no recuperar por completo el poder adquisitivo perdido, lo que ayuda a controlar la inflación. Voinea y Prakash se apoyan en una investigación que muestra una relación estable entre la inflación y la brecha salarial acumulada (la diferencia entre los salarios actuales y el último percibido antes de un episodio inflacionista). Para avalar su tesis, rescatan algunos estudios que revelan que el consumo depende no solo del nivel absoluto de rentas salariales, sino también del “ingreso actual en relación con el pasado”.

La literatura económica, según los economistas del FMI, ha acreditado que cuando la economía sufre un episodio de pérdida de ingresos (por ejemplo, durante una recesión o crisis financiera) los salarios solo recuperan el poder adquisitivo perdido después de que se cierra esa brecha, aunque la recuperación sea ya una realidad. Por lo tanto, habrá que esperar.

[Consulte aquí el panel económico de El Confidencial]

Y esto es lo que puede estar pasando en España, donde los salarios perderán poder adquisitivo este año sin que se observe un aumento de la conflictividad laboral por presión del poder sindical. Los salarios, en concreto, y con datos del Ministerio de Trabajo hasta el pasado mes de julio, han subido un 1,54%, menos de la mitad de lo que están subiendo los precios (un 3,3% en agosto, aunque un 1,95% en media de los primeros ocho meses del año).

Foto: Foto: iStock.

Un reciente estudio del servicio de estudios del Banco de España llegó a la conclusión de que la holgura laboral de la economía, que se vincula con la precariedad en el mercado de trabajo, está, junto a otros factores como la globalización o los avances tecnológicos, detrás de la moderación salarial, que, en el caso de España, ha sido superior a la media de la Unión Europea (UE) en el último ciclo expansivo.

Los sanitarios pierden más

Como dice el estudio del FMI —los autores lo firman a título personal—, algunos de los sectores en los que menos están subiendo los sueldos son, precisamente, aquellos que se consideraron esenciales durante los meses más duros de la pandemia. Así, por ejemplo, y según las estadísticas oficiales, la variación salarial en sanidad y servicios sociales apenas ha crecido un 0,62%, menos de la mitad que en el conjunto del empleo asalariado acogido a un convenio colectivo. De la misma manera, los sueldos en hostelería se han incrementado un 1,08%, también muy por debajo de la media, mientras que en comercio el aumento ha sido del 1,33%. Es decir, en los tres casos, lejos de sectores como la información y comunicaciones (un 3,45%), educación (3,15%) o construcción (2,39).

Foto: El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. (EFE)

La pérdida de poder adquisitivo de los salarios, como se ha dicho, tiene que ver con un alza de los precios imprevisto por su intensidad. El IPC en la eurozona se ha disparado hasta 3%, la mayor tasa desde 2011, lo que ha llevado a uno de los halcones del BCE, el austriaco Robert Holzmann, a decir: “podemos pasar de concentrarnos en la pandemia y empezar a concentrarnos en la inflación”.

La posición de Holzmann, en todo caso, es minoritaria en el banco central que recientemente actualizó su estrategia de política monetaria eliminando los automatismos. Es decir, que no actuará endureciendo su arsenal aunque la inflación se mantenga durante un tiempo por encima del 2%. Y no hay que olvidar que la inflación subyacente, que elimina los componentes más volátiles, como son la energía y los alimentos no elaborados, aún se mantiene en el 1,6% (aunque con un fuerte repunte de siete décimas en agosto).

El ‘paper’ lo han escrito dos destacados economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), y viene a concluir que el repunte de la inflación en los países avanzados será de naturaleza temporal. Entre otros motivos, porque el poder sindical está muy debilitado y hoy los trabajadores no tienen capacidad real para presionar a los empleadores en busca de incrementos salariales que compensen el alza de los precios.

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