Los salarios cayeron el doble en España que en Europa durante el año 2020
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El segundo peor dato de Europa

Los salarios cayeron el doble en España que en Europa durante el año 2020

La crisis económica ha sido especialmente grave en España, por la intensidad de los contagios y la estructura productiva del país, lo que aceleró la destrucción de empleo y la caída de la masa salarial

placeholder Foto: La destrucción de empleo provocó la caída de la masa salarial. (EFE)
La destrucción de empleo provocó la caída de la masa salarial. (EFE)

España es uno de los grandes perdedores de la pandemia del coronavirus. La crisis ha sido profunda y larga si se compara con los grandes países desarrollados, lo que explica que al cierre del año se perdiera un 11% del PIB. Una cifra nunca vista en tiempos de paz y que no alcanzó ningún otro país europeo. Aunque el país ha logrado importantes avances en la protección del empleo, la fallas del mercado laboral siguen siendo muy profundas y provocaron una caída de la masa salarial del 5,1% a lo largo del año, según los datos de contabilidad nacional de Eurostat.

Aunque la cifra es menor si se compara con otras crisis económicas, es muy superior a la registrada por los principales países europeos. En el conjunto de la eurozona, los salarios cayeron un 2,2%, esto es, menos de la mitad que en España. Solo Italia está en una situación peor que la española, otro país que fracasó en la contención del virus y que tiene una estructura productiva similar a la española. En su caso, el descenso de la masa salarial alcanzó el 7%.

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En total, entre España e Italia suman 79.000 millones de euros en masa salarial destruida (incluye cotizaciones sociales), esto es, casi dos de cada tres euros en salarios perdidos en la eurozona. Al contrario de lo que ocurrió en España e Italia, otros países consiguieron mantener e incluso elevar la masa salarial. Es el caso, por ejemplo, de los Países Bajos, donde los salarios aumentaron en los tres primeros trimestres del año en 9.100 millones de euros, un avance del 3%.

Esta diferencia en el comportamiento de los salarios es el reflejo de la intensidad de la crisis en cada uno de los países. Y eso a pesar de que en España las empresas y el Estado han soportado el grueso de la caída de la actividad provocada por las restricciones. El motivo de la diferencia con crisis anteriores han sido los ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo), con los cuales el Estado soportó el grueso de los costes laborales durante el gran confinamiento y también en los meses posteriores para todos los sectores que siguieron afectados por las restricciones.

En total, de los 25.000 millones de euros en salarios que se perdieron en España, el Estado soportó unos 16.000 millones con los ERTE (excluyendo las cotizaciones, que se abordarán más adelante). Sin embargo, además de los ERTE, en las primeras semanas de la pandemia se destruyeron casi un millón de empleos en la que fue probablemente la pérdida de empleo más intensa de la historia de España. La mayoría fueron trabajadores temporales que no fueron renovados y terminaron despedidos.

Foto: Llegada a Baleares de viajeros desde Alemania el pasado fin de semana. (EFE) Opinión

Es importante señalar que la caída de la masa salarial no se produjo por un recorte de salarios ni descuelgues de los convenios, sino por la destrucción de empleo. De hecho, la remuneración de los trabajadores protegidos por convenio siguió subiendo a pesar de la crisis, principalmente por acuerdos firmados antes de la crisis. En total, la variación salarial de convenio fue del 1,89%, cifra que superó claramente a la inflación, generando ganancias de poder adquisitivo para los trabajadores beneficiados.

El problema de la caída de la masa salarial se produjo en los sectores más afectados por las restricciones, que están también entre los más precarios: hostelería, entretenimiento o comercio. De hecho, la concentración de empleo destruido en los sectores precarios y la subida salarial de los trabajadores sujetos a convenio provocó que el salario por hora trabajada creciera en 2020. En el último trimestre del año, el coste de la hora de trabajo fue un 2,7% superior a la del mismo periodo de 2019 y una subida idéntica a la de la eurozona.

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Además del efecto composición (destrucción de empleo precario), los costes salariales aumentaron como consecuencia de la subida de las cotizaciones aprobada al inicio del año con la subida del SMI. Además, la retirada de las deducciones en las cotizaciones para las empresas que seguían acogidas al ERTE a partir del verano contribuyó a elevar la carga fiscal sobre el empleo. Desde la Seguridad Social se considera que la retirada paulatina de esta ayuda supone un incentivo para que las empresas reincorporen a sus trabajadores, pero la realidad es que se ha convertido en una carga adicional. Esto provocó que el coste excluyendo salarios por hora de trabajo aumentara un 5,5% al cierre del año. Una situación excepcional en Europa, donde la política que se fomentó fue la de reducir los los impuestos al trabajo, lo que permitió que el coste del trabajo sin salarios se mantuviese estancado.

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