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El tormentoso mandato de Rubiales, el presidente de los "valores"... que se perdió por el camino
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Siempre rodeado de polémica

El tormentoso mandato de Rubiales, el presidente de los "valores"... que se perdió por el camino

Cuando Rubiales llegó al cargo, su objetivo era recuperar una imagen muy dañada y cambiar el modelo de gestión. Sin embargo, su etapa está marcada por el escándalo y los conflictos

Foto: El presidente de la Real Federación Española de Fútbol comparece para explicar el escándalo de los audios con Piqué. (EFE/Rodrigo Jiménez)
El presidente de la Real Federación Española de Fútbol comparece para explicar el escándalo de los audios con Piqué. (EFE/Rodrigo Jiménez)

"Cuánta emoción y cuánta responsabilidad. Quiero devolver la confianza que el fútbol español me brinda. Voy a hacer una Federación de todos, pero una Federación mejor, de élite, transparente, que cuide al fútbol modesto. Este es un proyecto plural, que tendrá control". Este fue el primer discurso de Luis Rubiales tras vencer a Juan Luis Larrea y ser elegido presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en mayo 2018. La Federación estaba necesitada de un cambio profundo en su modelo de gestión y de una recuperación de la imagen, muy dañada tras el huracán federativo provocado por la operación Soule y los 29 años (de 1988 a 2017) de la red de saqueo de Ángel María Villar.

Cuatro años han sido muchos años para Rubiales. Al máximo mandatario del fútbol español le ha dado tiempo a protagonizar una de las destituciones más escandalosas de la historia de los Mundiales, desatar una guerra sin cuartel contra Javier Tebas y poner patas arriba el fútbol español en una trama con Gerard Piqué, central del FC Barcelona, de la cual dependían parte de sus ingresos. La primera prueba de fuego vino sin alarma y sin aviso. Abordada la renovación de Julen Lopetegui el 22 de mayo hasta 2020 antes del Mundial de Rusia, una de sus primeras decisiones, la Selección sufriría un terremoto que sacudiría el país.

placeholder Luis Rubiales, durante la rueda de prensa convocada para anunciar la destitución de Julen Lopetegui. (EFE/Javier Etxezarreta)
Luis Rubiales, durante la rueda de prensa convocada para anunciar la destitución de Julen Lopetegui. (EFE/Javier Etxezarreta)

A dos días del debut de España en el Mundial, Luis Rubiales fulminó a Julen Lopetegui. El dirigente, que aseguró que el seleccionador había negociado a sus espaldas con el Real Madrid y no le avisó del acuerdo hasta cinco minutos antes de anunciarlo el club blanco, caducó la aventura del combinado nacional incluso antes de echar a andar, previa recepción de la cláusula de dos millones de euros que tenía el preparador vasco. Abrazado a una decisión grandilocuente, Rubiales marcó paquete e hizo de la contundencia y del exceso de fuerza su carta de presentación para el gran público español al descabezar a un grupo que venía lanzado a por el Mundial.

El presidente hizo entrever que no le había quedado otra salida. Se tomó como una afrenta personal lo que él sentía como una traición de Julen Lopetegui y no le importó cargarse las aspiraciones del equipo en Rusia a cambio de anteponer su orgullo. ¿El resultado? Eliminados en penaltis por la anfitriona en octavos de final. "Tenía que reaccionar. Sé que habrá críticas, pero los valores de la federación están por encima de todo", se justificó el presidente, que también compartió un sorprendente consejo de Obama: "Tuve una conversación con Obama y él tuvo alguna mención a la destitución de Lopetegui. Me dijo que en ocasiones hay que actuar y que ellos estaban en la línea de la decisión que habíamos tomado".

Los valores de la Federación. Ese ha sido el gran 'leitmotiv' del dirigente desde que llegase. Por eso incorporó la creación del Departamento de Integridad y Seguridad dirigido por Ana Muñoz, aunque se ha ido erosionando con el tiempo... a medida que su salario crecía. Ese mismo año, Rubiales anunció que la Supercopa de España se celebraría en Tánger (Marruecos) en una decisión con impacto geopolítico que rompió con el título a dos partidos. El Barça lo vio bien porque aligeraba el calendario y el Sevilla aceptó a regañadientes, al no entender el motivo de jugar lejos de su afición, lo que provocó un enfrentamiento con el presidente nervionense, Pepe Castro.

placeholder Luis Enrique y Luis Rubiales se saludan durante la Eurocopa. (Reuters/Marcelo del Pozo)
Luis Enrique y Luis Rubiales se saludan durante la Eurocopa. (Reuters/Marcelo del Pozo)

Finalizada la turbulenta etapa de Lopetegui, Rubiales siguió con su catarata de decisiones. Esta vez, confió en uno de los entrenadores españoles más brillantes del panorama, Luis Enrique. La enfermedad de la hija del seleccionador hizo que su segundo, Robert Moreno, tomase el mando momentáneamente. Sin embargo, el propio Luis Enrique aseguró que su mano derecha "había sido desleal" y lo apartó para siempre en su regreso a la Selección en 2019, ya que el catalán pretendía dirigir al combinado nacional durante la Eurocopa, según comentó Luis Enrique.

La guerra fratricida del fútbol español

La temporada 2018/19 se inauguró con la guerra civil del fútbol español entre el dirigente de Motril y Javier Tebas, presidente de LaLiga... que dura hasta hoy. Enfrentados desde que el primero se erigiese como líder del sindicato de futbolistas (AFE) y fuese el azote del mandatario, los dos directivos se tiraron los trastos a la cabeza desde el principio. Personajes antagonistas a pesar de tener que colaborar y velar por el crecimiento del fútbol español. ¿De fondo? Una lucha de poder por las competencias de los horarios (como el 'no al fútbol los lunes y los viernes'), el nombre de la competición, el contrato con la marca que suministraba los balones y, sobre todo, la comercialización de los derechos televisivos que desembocó en una batalla legal en los tribunales para sonrojo del fútbol español con Tebas denunciando a Rubiales por coacción y chantaje.

placeholder Luis Rubiales y Javier Tebas, presidentes de la RFEF y LaLiga, respectivamente. (EFE)
Luis Rubiales y Javier Tebas, presidentes de la RFEF y LaLiga, respectivamente. (EFE)

De fondo, sin embargo, también se asomaba la disparidad de opiniones sobre exportar el fútbol español fuera de nuestras fronteras. LaLiga pretendía celebrar en Miami en enero de 2019 un Girona-Barça. "Tebas está enamorado del dinero y yo del fútbol. El Girona-Barça no se jugará en Miami por una cuestión de valores", llegó a afirmar Luis Rubiales, mientras Tebas decía que Rubiales "no estaba capacitado para el cargo". Una declaración, la del presidente de la RFEF, que caería en saco roto, puesto que desde ese mismo momento Rubiales empezó a mover los hilos para llevar la Supercopa de España fuera de manera definitiva. Un año después, el dirigente confirmaría un secreto a voces. La Supercopa reformaba su formato para celebrarse en Arabia Saudí, un régimen islámico autoritario donde se castigaba el feminismo, el ateísmo y la homosexualidad con prisión y flagelación.

La Supercopa de Arabia Saudí, que empezó con RTVE negándose a "blanquear el régimen saudí", se llevó el primer mazazo de la televisión pública. El presidente de la RFEF acusó a la corporación de "actitud irresponsable que causa un daño reputacional y un gravísimo perjuicio económico a la Federación" y amenazó con acciones legales por arrastrar a otras cadenas a no presentar ofertas por los derechos de retransmisión. Finalmente, Movistar acudió al rescate y Tebas, que aceptó los nuevos formatos de Copa del Rey (uno de los grandes aciertos de Rubilales) y de Supercopa de España retiró las denuncias contra el dirigente de Motril por este cambio de formato. Rubiales, además, perdería a su mano derecha y vicepresidente, Andreu Subies, por desviar medio millón de euros de la Federación para beneficio propio.

La Comisión de Ética dimite en bloque

El inicio de 2020 tampoco fue sencillo para Luis Rubiales. En enero, y justo tras el acuerdo con Arabia Saudí, la novedosa Comisión de Ética de la Federación saltó por los aires. Dimitió la vicepresidenta de Integridad, Ana Muñoz, y también los tres miembros de dicha comisión. Tal y como informó este periódico, Ana Muñoz pidió a Rubiales y su equipo que le aclararan los compromisos que había adquirido el organismo con la empresa del jugador del FC Barcelona, Kosmos Holdings propiedad de Gerard Piqué, pero estos negaron que existiera ningún tipo de acuerdo. Rubiales también vetó un informe del Comité de Ética de la propia Federación, que se opuso a celebrar la Supercopa en Arabia Saudí por tratarse de una dictadura que pisotea los derechos de las mujeres, castiga la homosexualidad y aplica la pena de muerte. Tanto Muñoz como los tres integrantes del Comité de Ética de la RFEF presentaron su dimisión semanas más tarde.

Foto: Ilustración: EC Diseño.

Después de tantos años y ya en el segundo mandato de Luis Rubiales (desde 2020), uno podría pensar que el conflicto con Tebas llegaría a su fin. Nada más lejos de la realidad, la crisis económica que desató la pandemia solo recrudeció el enfrentamiento. La dureza de los Pactos de Viana acabó con LaLiga regando el fútbol y el deporte español de dinero y, a cambio, la Federación cedió para jugar fútbol los lunes y los viernes. Así, la patronal incrementaría en 50 millones anuales su inyección económica al fútbol no profesional y al resto de federaciones durante los próximos cuatro años.

Más tarde, el acuerdo con el fondo de capital de riesgo CVC rompería toda cordialidad de nuevo entre presidente de la RFEF y presidente de LaLiga. Rubiales lo catalogó como "el acuerdo del bochorno" y añadió que "estamos ante el mayor caso de descapitalización de clubes de la historia del fútbol español. Que un acuerdo se apruebe por mayoría es bueno, pero no lo convierte en legal". La mayoría de clubes, espoleados por el cortoplacismo y las deudas, se acogieron a la solución que brindaba Tebas.

El escándalo de la Supercopa de Arabia Saudí

El último capítulo conflictivo para Rubiales, aquel que levantó las ampollas de todo el fútbol español, fue el que publicó este periódico el pasado 20 de abril a través de Supercopa files. El presidente pactó con Gerard Piqué el cobro de una comisión multimillonaria por el traslado de la Supercopa de España a Arabia Saudí. Para ello, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) presionó a las autoridades de Riad para que abonaran al jugador del FC Barcelona hasta 24 millones de euros por disputar el torneo en ese país y trató luego de ocultar la participación del futbolista en el contrato.

Foto: Ilustración: EC Diseño.

Rubiales, que tenía un salario variable ligado a los ingresos que recibe la Federación, dio su visto bueno al nuevo formato y autorizó al futbolista a sondear en secreto el mercado audiovisual en busca de posibles compradores. A partir de ese momento, Piqué pasó a trabajar para la Federación en paralelo a su condición de jugador de la primera plantilla del Barça. Sus contactos dieron pronto resultado. En marzo de 2019, Rubiales y Piqué iniciaron la búsqueda de un estadio que acogiera ese mismo año la nueva 'final-four' de la Supercopa. El presidente de la Federación desveló al futbolista que iba a reunirse con el Real Madrid para plantearle la posibilidad de que los tres partidos se disputaran en el Santiago Bernabéu, aunque el verdadero objetivo de ambos era que el torneo se jugara en el Camp Nou, el estadio del Barça.

La propuesta le sonó bien a Rubiales, que animó a Piqué a seguir hablando con los responsables de Sela, la empresa pública de la dictadura saudí que se encarga de organizar grandes eventos deportivos y culturales en su territorio para tratar de lavar su imagen internacional. Las comunicaciones indican que el presidente de la Federación estuvo al corriente en todo momento de las gestiones de Piqué y que este aprovechó su doble condición de empresario y jugador en activo de uno de los clubes más importantes del mundo para tratar de incrementar los ingresos de Kosmos.

placeholder Gerard Piqué y Rubiales durante una concentración. (EFE/Carmelo Rubio)
Gerard Piqué y Rubiales durante una concentración. (EFE/Carmelo Rubio)

Las palabras de Piqué surtieron efecto. El 11 de septiembre de 2019, la Federación firmó el contrato para celebrar la Supercopa en Arabia Saudí durante los siguientes seis años. El organismo se garantizó 40 millones de euros libres de impuestos por ejercicio, una cifra que disparó el salario variable de Rubiales. Por su parte, la empresa de Piqué cobraría a Sela, la compañía pública saudí, otros cuatro millones por cada uno de los seis ejercicios del acuerdo, 24 millones en total, en concepto de 'comisión de éxito'.

De los valores... a la falta de ética

Semanas después, el dirigente de la Federación ofreció una rueda de prensa para anunciar la nueva sede de la competición y admitió que la empresa de Piqué había intervenido en las negociaciones. Sin embargo, negó haber pagado nada al futbolista por temor a las consideraciones éticas o el posible conflicto de intereses que implicaba que su organismo, máximo responsable de los árbitros de Primera División, de las sanciones a los jugadores, del calendario de los torneos y del sistema de videoarbitraje (VAR), por ejemplo, tuviera relaciones comerciales con un jugador que compite con otros deportistas y equipos bajo su propio paraguas reglamentario. "La Federación no ha pagado ninguna comisión a Piqué ni a nadie", insistió Rubiales ante los medios de comunicación.

En esta serie de exclusivas, donde se vislumbró el conflicto de intereses de Rubiales y Piqué, El Confidencial también sacó a la luz que Rubiales ocultó a la Federación su acuerdo con Piqué y vetó un informe interno contra Arabia, así como la petición de favores del central catalán al presidente, como ir a los Juegos Olímpicos o tener un grupo fácil para el club del que es propietario, el Andorra. Por último, este periódico desveló que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) estuvo pagando durante meses de forma presuntamente irregular el alquiler de la vivienda de su presidente, Luis Rubiales, un piso de lujo en la Plaza de España de la capital.

Foto: EC Diseño

Las informaciones de El Confidencial provocaron que un afiliado de la RFEF presentase una denuncia contra Rubiales en la Fiscalía Anticorrupción. Se le acusó de cinco delitos: corrupción entre particulares, corrupción en los negocios, administración desleal, prevaricación administrativa y cohecho. Además, el presidente anunció que eliminará la retribución variable del 0,15% de su sueldo en un escándalo que acabó en el Congreso, con la Mesa pidiéndole la documentación del acuerdo a la Federación Española de Fútbol. La nueva exclusiva de este periódico, donde se revela que el mandatario realizó un viaje a Nueva York con su pareja sentimental a cargo de los presupuestos de la institución y simuló reuniones con la ONU y la MLS es el último capítulo de una serie que está lejos de acabar.

Lejos queda ya uno de sus primeros discursos, donde Rubiales apuntaba que "queremos tener por bandera el rigor, los valores, la transparencia y cada céntimo, cada acción que se haga desde la federación va a llevar aparejado el máximo rigor. Nos podemos equivocar, pero hay determinadas cuestiones en las que tenemos que ser infalibles". El tiempo pesa como una losa para Luis Rubiales.

"Cuánta emoción y cuánta responsabilidad. Quiero devolver la confianza que el fútbol español me brinda. Voy a hacer una Federación de todos, pero una Federación mejor, de élite, transparente, que cuide al fútbol modesto. Este es un proyecto plural, que tendrá control". Este fue el primer discurso de Luis Rubiales tras vencer a Juan Luis Larrea y ser elegido presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en mayo 2018. La Federación estaba necesitada de un cambio profundo en su modelo de gestión y de una recuperación de la imagen, muy dañada tras el huracán federativo provocado por la operación Soule y los 29 años (de 1988 a 2017) de la red de saqueo de Ángel María Villar.

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