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Los privilegios de Piqué en un club donde las vacas sagradas sobreviven al desastre
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Cazado de nuevo

Los privilegios de Piqué en un club donde las vacas sagradas sobreviven al desastre

El central catalán, envuelto en el escándalo de la Supercopa de Arabia Saudí, se ha perdido el final de LaLiga a causa de una lesión. Sin embargo, eso no le impide salir de fiesta

Foto: Gerard Piqué, lesionado y sustituido. (Reuters/Vincent West)
Gerard Piqué, lesionado y sustituido. (Reuters/Vincent West)

Gerard Piqué es un peso pesado del vestuario azulgrana, voz autorizada del Barça y el jugador con más poder de la actual plantilla. En la misma semana donde un amigo de Leo Messi le acusó por Instagram de mentir sobre cómo se produjo la salida del argentino del club, a Piqué le han pillado saliendo de fiesta mientras está lesionado. No es la primera vez que lo hace estas semanas, aunque sí cuando hay pruebas. El azulgrana, capitán tardío porque el vestuario no decidió subirle de rango hasta la temporada 2018-19, siempre le ha gustado estar por encima del bien y del mal. Como en el césped, el central tiene una confianza arrolladora que le hace ejecutar cada una de sus acciones con determinación y sin vacile, aunque no sea acertado o poco correcto, políticamente hablando.

Esta solo es una salida de tono más... en medio de una temporada desastrosa por parte de uno de los principales responsables. El Barça cierra el año sin títulos en un curso donde no pasó de la fase de grupos de la Champions, cayó en la final de la Supercopa de España, llegó a ser noveno en LaLiga y le arrolló el Eintracht de Frankfurt en la Europa League. Al defensor azulgrana ya le cazaron haciendo surf en la playa cantábrica de Oyambre, junto con Shakira, cuando estaba recuperándose de una lesión a principio de temporada.

El club no le castigó públicamente ni tampoco le sancionó. Piqué está protegido por Joan Laporta y la directiva porque es el mejor central del FC Barcelona. En eso se basa para poder campar a sus anchas en un club donde las vacas sagradas (Piqué, Jordi Alba y Sergio Busquets) sobreviven a los terremotos europeos. Cuando ha tocado diferir salarios para poder garantizar la inscripción de jugadores como Eric García o Memphis Depay, Piqué ha dado la cara. Por supuesto, el capitán culé había renovado antes de la dimisión de Josep Maria Bartomeu para blindarse ante la salida de quien llevó a la ruina al club y lo sumió en un esperpento económico, social y deportivo de dimensiones bíblicas.

"Le dijimos a Valverde que íbamos a ir de fiesta en Nueva York. Él no lo entendía. Nos decía: no veo ninguna razón para que vayáis de fiesta. Tuvimos hasta cinco reuniones con él para que entendiese que necesitábamos salir un día de fiesta. Quisiera o no, íbamos a salir", dice Piqué en el primer capítulo del documental 'Matchday', disponible en Rakuten.

placeholder Piqué y Valverde hablan durante un encuentro. (Reuters/Albert Gea)
Piqué y Valverde hablan durante un encuentro. (Reuters/Albert Gea)

A Piqué nunca le ha gustado el control que ejercen los entrenadores sobre él. Una situación que se dio con Pep Guardiola y que acabó por erosionar la relación entre el central y el autor del 'Sextete' azulgrana. "Pep es una persona que quiere control absoluto de todo lo que pasa y en mi caso comencé a salir con Shakira el año antes y eso a Pep… bueno, la relación cambio un poco. Llegamos a un punto de tensión, te diría que yo, a nivel personal con él, importante, y también del vestuario en general. Era un vestuario que en ese momento había ganado todo", llegó a afirmar en el programa de radio 'La Sotana'. La directiva de Laporta, con el consentimiento de Guardiola, le había espiado. El propio Pep Guardiola confesaría en su despedida del club culé que se iba "porque si no, nos haremos daño".

La torta del clan Messi

El catalán, quien llegó a decir del caótico Ousmane Dembélé que "tenemos que ayudar a Dembélé a ver que el fútbol son 24 horas para él y para todos", tiene unas reglas para él y otras para el resto. Piqué fue clave en la salida de Messi para disuadir a Laporta, algo que le ha hecho recibir un sopapo público por parte de Alfonso Aguilera Rosique, un amigo íntimo de la familia Messi, que contestó con dureza a Gerard Piqué tras su entrevista en 'Skybet', en la que reconoció que lo pasó muy mal por la salida de su compañero. "Lloré cuando Messi se fue del Barça, lloré por él. Por la trayectoria que tuvo en el Barça hubiera estado bien que se quedara hasta el final de su carrera en el club", señaló.

placeholder Piqué, en su último partido con el Barça. (EFE/Alejandro García)
Piqué, en su último partido con el Barça. (EFE/Alejandro García)

"Puedo entender por qué Messi no renovó su contrato. El club estaba sufriendo mucho económicamente por culpa del expresidente y la forma en que dirigía el club. Pero al final del día, estas son cosas que suceden en la vida", añadió el central y capitán del Barça. La respuesta no tardó en llegar por parte de un amigo de Leo Messi. Le acusó de ser un mentiroso y no decir la verdad tras la entrevista en el medio inglés. "Eres tan falso y pavero que no solo lloraste, sino que también le dijiste al mediocre de Joan Laporta que si quería construir un equipo ganador debía vender a Messi", comenzaba. "Ese mismo que te rescató del Zaragoza cuando nadie te quería por rencoroso, envidioso y mal compañero", zanjaba.

La protección de Xavi Hernández

La figura de Piqué trasciende lo futbolístico y sus hilos se mueven a los despachos pese a que él siempre ha apuntado al palco del Santiago Bernabéu. Por eso consiguió un acuerdo multimillonario con Rakuten, aunque a diferencia del que logró con la Real Federación Española de Fútbol y Arabia Saudí, no se ha hecho público que haya cobrado una jugosa comisión. Piqué ya es más empresario que jugador, aunque Xavi Hernández no levanta la mano contra el capitán porque es una vaca sagrada del vestuario: el sexto jugador con más minutos de la plantilla entre todas las competiciones en una temporada donde se ha perdido 12 encuentros.

placeholder Xavi da órdenes al central durante un encuentro. (EFE/Alberto Estévez)
Xavi da órdenes al central durante un encuentro. (EFE/Alberto Estévez)

El técnico cedió ante Gerard Piqué a pesar de estar lesionado para que jugase por delante de Eric García contra el Mallorca, su última aparición en el campo. Solo pudo disputar 28 minutos antes de salir sustituido, mostrando la poca confianza en Eric García y un perfil bajo de Xavi a la hora de tomar decisiones. Ni siquiera le pareció mal su acuerdo con Rubiales a través de Kosmos: "Él es extrovertido y le gusta estar en boca de la gente. Somos antagonistas. Yo soy más diplomático. Si no estuviera concentrado, le avisaría, pero le da gasolina. Es como una droga, en el buen sentido de la palabra. Conozco bien a Rubiales y es un tío noble. Confío en su honestidad y en la de Piqué. Creo que miran por el bien de la gran mayoría. Quiero pensar eso. Si es ético o no, hay opiniones de todo tipo. El beneficio es casi unánime", declaró Xavi Hernández.

A Piqué, capitán del Barça, no le parece que haya conflicto de intereses en un acuerdo donde se lleva una comisión de 24 millones de euros por disputar un torneo organizado por la RFEF donde participa su equipo y donde la comisión del presidente de la RFEF depende de si juega o no el Barça. Tampoco dudar de la honradez de los árbitros al asegurar que "el 85% de los colegiados son del Real Madrid" y luego quejarse a quien los controla. Ni ve un favor hablar con Luis Rubiales para convencer a un cuerpo técnico de ir a los Juegos Olímpicos. Como tampoco le parece mal salir de fiesta a pesar de estar lesionado, ser capitán y tener que dar ejemplo. Se defiende en que su rendimiento le avala.

Foto: Imagen: EC Diseño.

"Hay una parte psicológica en el deporte que no está estudiada. Hay mucha presión, mucho estrés, y hay que saber darle salida. Estoy convencido de que, si no saliera por la noche, mi rendimiento bajaría", deslizó en el podcast de 'Jordi Wild' hace unas pocas semanas. A tenor de lo visto, Piqué va a empezar la próxima temporada como un tiro.

Gerard Piqué es un peso pesado del vestuario azulgrana, voz autorizada del Barça y el jugador con más poder de la actual plantilla. En la misma semana donde un amigo de Leo Messi le acusó por Instagram de mentir sobre cómo se produjo la salida del argentino del club, a Piqué le han pillado saliendo de fiesta mientras está lesionado. No es la primera vez que lo hace estas semanas, aunque sí cuando hay pruebas. El azulgrana, capitán tardío porque el vestuario no decidió subirle de rango hasta la temporada 2018-19, siempre le ha gustado estar por encima del bien y del mal. Como en el césped, el central tiene una confianza arrolladora que le hace ejecutar cada una de sus acciones con determinación y sin vacile, aunque no sea acertado o poco correcto, políticamente hablando.

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