con la desaceleración en el punto de mira

La bolsa recupera las caídas de diciembre: ¿Alzas fundadas o espejismo técnico?

La renta variable vuelve a ganar fuelle con el comienzo de año gracias al respiro de los bancos centrales y las negociaciones comerciales. ¿Cuánto durará la alegría?

Foto: Un 'trader' de la bolsa. (Reuters)
Un 'trader' de la bolsa. (Reuters)

Tras el varapalo de diciembre, las bolsas recuperan fuelle en 2019. No en vano, tras sobrevivir a la lluvia de datos macroeconómicos y de resultados corporativos, los mercados se encuentran en este comienzo de año con unos bancos centrales más dóciles y avances en las negociaciones geopolíticas en el horizonte. No obstante, y sobre todo en vista de la huída de inversores durante finales y principios de año, todavía queda en el aire la pregunta del millón: ¿Hay que creerse estas subidas en renta variable? ¿O son apenas un espejismo técnico?

Los principales índices globales de renta variable echan humo. Mientras que el S&P 500 afianza una subida de más del 10% en lo que va de año, corrigiendo el desplome de diciembre, el Eurostoxx 50 rebobina a niveles de octubre con un alza de alrededor del 9% en 2019. A nivel nacional, los principales índices europeos cotizan en torno a máximos de este año y el Ibex 35 no es excepción: acumula una revalorización de casi el 8%, por encima de los 9.200 puntos.

Sin embargo, los hay que no las tienen todas consigo. Jason Hunter, analista técnico de JP Morgan, alerta de las similitudes entre este rebote y el de los años 2000 y 2007. Hunter explica que el S&P 500 está “de vuelta al lado inferior de lo que potencialmente se considera un patrón de distribución”. Aunque semejante rebote tiene una similitud con anteriores movimientos bursátiles que precedieron desplomes históricos, Hunter también matiza que “también se ve ese tipo de pauta de precios fuera de los entornos de mercado bajista”. Es decir, normalmente, cuando el mercado llega tan bajo como vino de diciembre, “los siguientes 6 a 12 meses tienen una inclinación positiva”.

El análisis técnico se basa en el estudio de movimientos bursátiles pasados para predecir, mediante gráficos, las tendencias futuras de la renta variable. Es un análisis que se ejecuta al márgen de explicaciones arraigadas en los factores político económicos que puedan estar motivando a los inversores -eso es más bien una competencia del análisis fundamental-. Con todo Hunter sí que apunta a que el Índice de Semiconductores de Filadelfia (SOX) cotiza en línea con las subidas generalizadas, por ejemplo. Este índice rastrea a compañías públicas alineadas con la fabricación y distribución de acciones de chips, un sector una alta correlación con el ciclo económico -algo que, a su vez, JP Morgan reconoce como un tema que tiene muy nerviosos a los inversores últimamente-.

Luego está el análisis de la ClearBridge Recession Risk Dashboard, una herramienta de la filial de renta variable de Legg Mason que recopila una serie de datos macro y micro (curva de la deuda soberana, datos de empleo, márgenes de beneficio de las empresas, etc.) en una ecuación que apunta a una estimación de futuro. Según la última actualización, la herramienta presenta 12 indicadores centrados en los mercados financieros y tres de ellos se encuentran ahora en amarillo, junto con una reciente revisión a la baja para las materias primas. En cambio, los segmentos de consumo y empresas de la herramienta siguen alumbrando de color verde. Asimismo, en vista de los niveles positivos que muestra dicha herramienta, Jeff Schulze, director de estrategia de ClearBridge, considera que "las actuales turbulencias de los mercados no se extenderán demasiado en el tiempo, por lo que este periodo [de la segunda mitad del año pasado] constituirá más bien una corrección en vez de un desplome".

¿Se acabaron los nervios?

Entre los analistas fundamentales, la clave está justo en ese desarrollo del contexto macroeconómico. Según Gonzalo Lardiés, responsable de renta variable de A&G, gran parte de las alzas vienen apoyadas por un cambio de actitud por parte de los principales bancos centrales, cuyo endurecimiento de política monetaria ponía nerviosos a gran parte de los sectores económicos por el encarecimiento del crédito.

Sin embargo, en un contexto de pérdidas en los mercados y con la lluvia de algunos datos macroeconómicos más débiles (por ejemplo, en Italia), tanto el Banco Central Europeo (BCE) como la Reserva Federal han moderado su actitud ante la subida de los tipos de interés y otras herramientas de política monetaria. "Esto frena en el medio plazo el riesgo de desestabilización económica", explica Lardiés, que además también pone en el foco las negociaciones comerciales entre EEUU y otras potencias mundiales como China.

No obstante, el gestor avisa de que, aunque en el punto medio han desaparecido algunos riesgos, el ruido de desaceleración económica sigue latente. "La clave de cómo se moverán los mercados en los siguientes meses está en esa desaceleración que empezaron a notar los mercados a finales del año pasado", matiza Lardiés, "lo que está por ver es si estos síntomas han sido simplemente algo puntual o si la desaceleración se recrudecerá según avanzamos en 2019".

No en vano, mientras que la economía sigue creciendo a buen ritmo en general, en los últimos meses se han generado algunos puntos negros. En Europa, Italia ha entrado en recesión técnica, mientras que Alemania registra un notable estancamiento del crecimiento de su Producto Interior Bruto (PIB). Esta semana, con todo, el BCE presentó las actas de su última reunión, en las que reconoció que había nubarrones en el horizonte, pero no veía riesgo de que se fuese a retroceder en el crecimiento.

Lo que está por ver es si los síntomas han sido algo puntual o si la desaceleración se recrudecerá según avanzamos en 2019

En EEUU, la economía ha sufrido un ligero bache por el bloqueo del Gobierno, además de una desaceleración de la demanda china, con empresas como Caterpillar o Apple suavizando sus expectativas futuras, aunque tras las caídas bursátiles han recuperado fuelle en este comienzo de año. El pasado viernes, la Reserva Federal presentó su informe monetario semi-anual frente al Congreso, donde enumera el "deteriorado" apetito de riesgo de los inversores, la ralentización de la demanda del consumidor hacia finales de año, el 'frenazo' chino como unos de los factores que han hecho su política monetaria "mas incierta que antes", sobre todo en un contexto de "condiciones económicas a nivel global más débiles".

Sin embargo, Didier Saint-Georges, miembro del comité de inversión de Carmignac, cree que hay razones para respirar más tranquilos. "La recuperación del mercado en lo que va de año ha sido una corrección del movimiento de pánico del último trimestre de 2018", explica Saint-Georges, "los mercados han tardado mucho en reconocer la colisión entre la ralentización económica y el endurecimiento de las políticas monetarias". "Ahora que esta ya se ha producido, el endurecimiento ha terminado y el pánico ha remitido", zanja el gestor, que considera que a partir de ahora "los mercados deberían estabilizarse".

Aneeka Gupta, directora adjunta en Wisdom Tree, está de acuerdo con la importancia del miedo al ritmo económico por parte de los inversores aunque también guarda cautela. Y es que, según la analista, hay dos posibles escenarios: recesión o una desaceleración. Para los próximos meses, Gupta descarta el riesgo de recesión pero no el de desaceleración -una caída de tono que, sin embargo, no estima que se esté produciendo de forma brusa o acelerada-.

Entre los principales catalistas de los movimientos en bolsa durante los próximos meses, la gestora resalta las negociaciones comerciales entre China y EEUU (donde anticipa una extensión de la tregua) y los planes de los bancos centrales (donde presta atención a la actitud "paciente" de la Fed). "Si en 2018 teníamos una Fed 'hawkish' (de línea dura) y la desaceleración presentes, en 2019 empezamos el año con un banco central más 'dovish' (dócil en cuanto a política monetaria) y negociaciones entre las potencias", explica Gupta. Sin embargo, la experta todavía ve potencial para volatilidad en el futuro, ya que hay una serie de riesgos geopolíticos en el horizonte y, como explica, razones para creer en una ralentización de la economía. Así, aconseja buscar activos de calidad e incluso inversiones alternativas (como el oro), a la espera de que se despeje el ambiente.

Un 'trader' en Wall Street este diciembre. (Reuters)
Un 'trader' en Wall Street este diciembre. (Reuters)

A su vez, Marcus Stahlhacke, director de 'retail active allocation' en Allianz Global, recomienda ser cauteloso respecto a la renta variable global. "Creemos que es mejor ser pacientes y esperar a que mejoren los datos económicos y/o haya pasos en positivo en el ámbito político, tanto en cuanto a la guerra comercial como la política fiscal o monetaria", explica Stahlhacke. "No nos sorprendería que durante el resto del año se registrara una alta volatilidad en los mercados con oportunidades de inversión interesantes pero cambiantes".

Esta actitud prudente también es algo que comparte Sila Piñeiro, responsable de multimanager en Credit Suisse Gestión. También Piñeiro ve unas subidas que están basadas en la suavidad de las políticas monetarias restrictivas, así como la mejora en perspectivas sobre la llegada a acuerdos comerciales. Desde la gestora consideran improbable el escenario de recesión que descontaba el mercado a finales del año pasado, sin embargo, consideran que "quizás sea un buen momento para tomar algo de beneficio después de estas fuertes subidas y esperar a que la volatilidad de los mercados nos vuelvan a dar una mejor oportunidad de compra", explica Piñeiro.

Prevemos volatilidad en los mercados, con oportunidades de inversión interesantes pero cambiantes

De hecho, la mayoría de los analistas recetan justo eso: protegerse en activos de calidad y esperar, aunque algunos, como Saint-Georges también recomiendan prestar atención a la posición de cada sector. "El liderazgo del mercado debería volver a los sectores de crecimiento, que suelen registrar un crecimiento superior en contextos de ralentización, aunque algunos sectores cíclicos siguen ofreciendo algunas oportunidades de recuperación de los precios, como el bancario", explica, "en una coyuntura de tipos de interés reducidos durante más tiempo, los títulos de renta variable con un sólido crecimiento de los beneficios y buena visibilidad deberían seguir siendo una clase de activos que debemos priorizar".

Con todo, como bien subraya Lardiés, "las posiciones a tomar en cada momento es algo que se tiene que adaptar al perfil de cada inversor". Al final, nadie tiene una bola de cristal que predizca a ciencia cierta lo que va a ocurrir, se trata de hacer apuestas dentro del riesgo que uno está dispuesto a asumir, los objetivos de rentabilidad que tiene y el plazo de tiempo con el que juega.

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