ausencia de activos seguros y rentables

Inversor, ¿tiene preparada su cartera para el cambio de ciclo económico?

La represión financiera ha provocado la desaparición de alternativas seguras y rentables y ha propiciado el aumento de la deuda gracias al 'dinero gratis'

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Que el final de ciclo se acerca es una realidad. La economía tiene sus periodos alcistas y bajistas, pueden ser más largos o más cortos. A medida que pasan los meses, es una obviedad que el cambio está más cerca. Sabiendo esto la clave es cómo prepararse como inversor.

Desde finales de 2018 se ha instalado en el mercado el temor a un estallido virulento de una nueva crisis financiera tras el rally experimentado desde 2009 al calor de las políticas monetarias hiperexpansivas puestas en marcha por los bancos centrales. Prueba de ello fue la fuerte corrección experimentada por las bolsas en el último trimestre, en el que el S&P 500 llegó a caer un 20%.

De hecho, al tratarse de unas medidas sin precedentes, tanto en tamaño como en duración, el desasosiego de los inversores por identificar dónde se está generando la próxima burbuja a estallar ha sido una constante en estos años, al tiempo que la represión financiera ha provocado la desaparición alternativas seguras y rentables y ha propiciado el aumento de la deuda gracias al 'dinero gratis'.

"El problema del endeudamiento de los gobiernos es grande, pero no creo que vaya a estallar. Los ciclos económicos existen, pero no son tan virulentos como 2008 y tendemos a pensar que la crisis va a ser como la anterior y no", explica a Cotizalia Diego Fernández Elices, director general de inversiones de A&G.

Y es que el 'shock subprime' —y lo que se desencadenó después— fue tan grande, al tiempo que inesperado, que las cicatrices continúan muy presentes en el recuerdo de todos los eslabones del mercado, desde gestores hasta ahorradores. "Todos tenemos en mente el concepto de crisis como la de 2007, 2008, 2009… pero ¿cómo de probable es que ocurra? Porque de esa magnitud de crisis hemos tenido dos en toda la historia, una en 1929 y otra hace solo 10 años", asegura Gustavo Trillo, director comercial de Bestinver.

Sangre fría y mantener la estrategia

Por ello, ante la tentación de guardar todo el dinero debajo del colchón para no revivir un octubre negro como tras la quiebra de Lehman Brothers, los expertos lo tienen claro: si no quiere perder mucho dinero, no haga movimientos bruscos y mantenga la estrategia de inversión a largo plazo que tenía planteada. De hecho, aquellos inversores de largo plazo que entraron en 2007 y mantuvieron su capital invertido lo han duplicado.

"La experiencia media de un inversor en un fondo suele ser más baja que la rentabilidad media del fondo” explica Trillo. “Los movimientos tácticos basados en fines de ciclos suelen detraer valor a los inversores". De hecho, aquellos que salieron en diciembre por el ruido sobre el cambio de ciclo lo hicieron, incluso, con pérdidas, y han dejado de ganar un 10% en lo que va de año.

Por eso, lo primero que recomiendan los expertos es "no hacer movimientos bruscos, pero saber en qué entorno de riesgo estamos y cómo posicionarnos", afirma Fernández Elices. Es importante tener la cabeza fría para no tomar jamás una decisión motivada por las perspectivas y ser capaz de articular las carteras en base a un objetivo temporal.

En este sentido, Trillo considera que "la renta variable es el activo más seguro para conservar el capital y aumentar la rentabilidad pero a largo plazo, si eres capaz de aguantar la volatilidad y la corrección del mercado".

La renta variable es el activo más seguro para conservar el capital y aumentar la rentabilidad pero a largo plazo

Por ello, para Victoria Torre, responsable de desarrollo de contenidos, productos y servicios de Self Bank, es fundamental asumir qué tipo de inversor es. "Si somos conservadores, no es buena idea intentar apostar por activos con un cierto nivel de riesgo esperando conseguir algo de rentabilidad. Si somos conservadores, debemos seguir invirtiendo en aquellos activos que casan con nuestro perfil y asumir que, mientras no cambien las cosas, nuestra rentabilidad puede ser mínima o nula".

No en vano, con los tipos de interés a cero desde hace una década, la protección no solo no da rentabilidad sino que, además, cuesta dinero. El 'riesgo cero' se llama -0,4% que es el interés que está ofreciendo el bono alemán a cinco años, por ejemplo.

Evolución diaria del Bund alemán. (Bloomberg)
Evolución diaria del Bund alemán. (Bloomberg)

Diversificación y algo de imaginación

Por ello, cobra si cabe más relevancia el concepto de diversificación, con una pequeña dosis de imaginación para el que sea capaz de aguantar el temporal.

Por ejemplo, para A&G una cartera equilibrada para el momento del ciclo en el que nos encontramos pasaría por alrededor de un 40% de renta variable, eligiendo dos tipos de compañías o fondos. Unos con valoraciones muy atractivas después de haber descontado un escenario "horroroso" y ponen el ejemplo de aZvalor con mucha exposición a materias primas. Y otros, fondos o compañías con flujos de caja estables y valoraciones razonables tras la última corrección.

En renta fija un 20-30%. Fondos de gestión activa y unos cuantos bonos con el criterio de mantener a vencimiento. Otro 20% en liquidez o similares para aprovechar las oportunidades que surjan tras la crisis. Y el último 20% en inversiones alternativas que su elección depende de la cartera o el perfil de sofisticación del cliente. Se trata de inversiones en la economía real, por ejemplo en una venture capital, financiar un proyecto concreto mediante bonos o en fondos inmobiliarios que invierten en residencias de ancianos. Tienen riesgos, pero no dependen solo del ciclo.

El miedo que sigue en las cabezas de los directivos es el mejor seguro para que no se cometan los excesos que llevaron a una crisis como la de 2008

Para Torre la clave también está en la flexibilidad. "Gestores experimentados en ir adaptando sus carteras porque va a ser un año en el que la gestión activa tiene mucho que decir". Otra buena opción es buscar el dividendo, siempre a largo plazo y "teniendo en cuenta que sufriremos la volatilidad del mercado de renta variable", añade la experta.

Con todo, sí nos acercamos a un final de ciclo y no, los expertos coinciden en que no se va a producir un colapso como el de hace diez años. Y es que todavía no ha transcurrido el tiempo suficiente y, aunque hay desequilibrios importantes, "el miedo que permanece en las cabezas de los gestores de las compañías es el mejor seguro para que no se comentan los excesos que desencadenaron una crisis como la de 2008", concluye Trillo.

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