la difícil hazaña de saber cuándo vender

Los inversores que huyeron de las caídas se pierden el rebote de 2019

Si uno no tiene claro los objetivos, plazos y perfil con los que invierte, es fácil dejarse llevar por el miedo y desinvertir en los momentos equivocados

Foto: El precio de ponerse nervioso... (Reuters)
El precio de ponerse nervioso... (Reuters)

Tras un 2017 espectacular, los mercados empezaron a fallar a mediados de 2018. Sin apenas activos o sectores que se salvasen de la quema, los inversores comenzaron entonces a abandonar el barco, lastrando a su vez al ya achicado patrimonio de las gestoras. Sin embargo, en lo que va de 2019, los mercados están volviendo a recuperar fuelle, con rentabilidades que dejan en evidencia la 'mala praxis' de desinvertir en momentos de nerviosismo.

Los datos hablan por sí solos. Según cifras de Inverco, diciembre fue el peor mes en capitalización desde, por lo menos, 2012, con unos reembolsos que alcanzaron los 2.324 millones de euros. Reembolsos que, de hecho, han continuado este enero, con los fondos registrando salidas netas de 1.071 millones de euros.

No en vano, el año había cerrado con una rentabilidad media del -4,81%, donde ni siquiera los fondos de renta fija mantuvieron la valoración de un año antes y donde todas las categorías se vieron resignadas a terminar el ejercicio con sus respectivos ajustes.

Sin embargo, el que resiste, gana: las malas noticias tocaron fondo con el cambio de año y, ya en 2019, estos productos han cerrado enero con una rentabilidad media del 2,33%, con todas las categorías de inversión en positivo. El propio presidente de la patronal, Ángel Martínez-Aldama, lo recordaba en un almuerzo esta semana: "Vender en el pánico del momento es peligroso, porque como ya se ha visto la película puede cambiar de un mes para otro".

Y es que los reembolsos se enmarcan dentro del clásico error de apuntarse a un fondo con buenos históricos de rentabilidad pero, en cuando las promesas no se cumplen, retirar el dinero —tirando por la borda la regla dorada de comprar en los momentos bajos para vender en el punto álgido—.

Habiendo pasado apenas un mes y en vista de un 2019 que todavía guarda muchas incertidumbres (tipos de interés, Brexit, cambios políticos, etc.), es difícil certificar que éste sea un vuelco de tendencia sólido; no obstante, la cifra deja en evidencia la mala costumbre de vender cuando las cosas van mal.

Y es que los expertos coinciden en que saber cuándo comprar y vender no es fácil —sobre todo porque es prácticamente imposible acertar de forma sistemática—. Según explica Ignacio Perea, director de inversiones de Tressis, la clave está en tener claros el perfil y plazos del propio inversor antes aventurarse con el 'timing' y el riesgo de equivocación que esto conlleva.

La clave está en tener claros el perfil y plazos del propio inversor antes de aventurarse con el 'timing' y el riesgo de equivocación que esto conlleva

Lo mismo opina Diego Fernández Elices, director general de inversiones en A&G, que recuerda que "nadie tiene una bola de cristal" y que es mejor gestionar los riesgos que uno está dispuesto a asumir antes que analizar las potenciales ganancias que se podrían alcanzar comprando y vendiendo en ciertos momentos.

"A la hora de invertir, lo relevante es saber bien qué objetivos de rentabilidad tiene el inversor dentro de un plazo determinado", explica Perea, que recuerda también la importancia de entender que, por el mero hecho de invertir, el cliente siempre va a estar expuesto a cierto nivel de riesgo. "Es fácil asumir riesgos cuando el mercado va bien, la gracia es tener consistencia para cuando va mal", explica el gestor.

De hecho, Perea recomienda intentar entender a qué se deben las caídas: "En 2018, por ejemplo, el rasgo característico es que el año empezó con mucho optimismo, pero luego sucumbió el nerviosismo por temas como la desaceleración en China o el proteccionismo de Trump", explica el gestor, "sin embargo, los datos macroeconómicos y los resultados empresariales fueron buenos".

Asimismo, Perea aconseja tener claro el entorno de aversión con el que uno se siente cómodo, entender al 100% el perfil que uno está dispuesto a asumir —algo que también subraya Fernández Elices, que insiste en la importancia de gestionar activamente el riesgo que "uno se pueda permitir, que esté dentro de un entorno que uno pueda aguantar"—. Asimismo, el experto recomienda diversificar y modular las inversiones en vez de tomar decisiones drásticas "del todo o nada" en momentos difíciles.

Además, ambos Perea y Fernández Elices están de acuerdo en que, a largo plazo, es más fácil soportar caídas como las de 2018, porque uno goza de más tiempo de margen para recuperarse. Y es que, por más que las caídas se nos hagan eternas, un año es apenas una polilla en los ahorros de toda una vida.

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