el mercado siempre ha sido difícil de batir...

¡Queremos menos comisiones! Las caídas aceleran el auge de la inversión 'low cost'

Con las rentabilidades que están dando últimamente los fondos, los inversores encuentran cada vez más difícil justificar las altas comisiones que pagan a sus gestores

Foto: Foto: Corbis
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Cuando invertimos nuestro dinero, resulta imposible saber cuánto ganaremos, la rentabilidad final, porque los mercados son impredecibles, pero sí podemos conocer con total certeza un dato: las comisiones que pagaremos.

Si nuestro fondo nos cobra un 2% anual de gestión, ese porcentaje lo pagamos fijo, tanto si suben como si bajan las bolsas. Si contratamos un servicio de gestión de carteras de fondos, que nos cuesta un 1,5% anual, ese dinero lo ingresará la entidad sí o sí, aunque nuestra rentabilidad haya sido negativa… Algo que ha sucedido en 2018.

Muchos inversores se están dando cuenta de esta realidad en las cartas de balance anual que están recibiendo en sus casas. Como les obliga Mifid, las entidades les están reseñando en esas cartas el dinero en comisiones que han ingresado por sus servicios y más de uno se revuelve al ver estas cantidades, cuando en realidad sus carteras han ido hacia abajo.

Es el caldo de cultivo perfecto para que en España despegue la inversión ‘low cost’, que en otros mercados, sobre todo en el anglosajón, han provocado una tremenda disrupción la última década en el mundo de la inversión. Sobre todo, al calor de la aparición de fondos ultrabaratos, como los fondos Vanguard creados por el fallecido John Bogle, y los fondos cotizados o ETF, que permiten replicar la cartera de índices bursátiles con comisiones muy reducidas.

Las diferencias son muy sensibles. Por ejemplo, imaginemos que queremos contratar un fondo de inversión global y nos ofrecen el CaixaBank Bolsa Selección Global Estándar o el BBVA Mejores Ideas. Los gastos corrientes de estos fondos, según los datos de Morningstar, rondan el 3,2% anual, mientras que la alternativa indexada que se podría encontrar en España para renta variable global, el Amundi Index Solutions - Amundi Index MSCI World AE-C, solo nos costaría un 0,3%.

Para una inversión de 10.000 euros, esto supondría que los dos fondos bancarios comentados nos supondrían 320 euros al año, mientras que las comisiones a pagar en el fondo pasivo se reducirían a 30 euros. Si tenemos el fondo en cartera cinco años, en los primeros habremos pagado cerca de 1.600 euros, mientras en el pasivo apenas 120 euros.

Estos productos de bajo coste, tan populares en otros mercados, apenas están realmente disponibles para el inversor particular en España

Estos productos de bajo coste, tan populares en otros mercados, apenas están realmente disponibles para el inversor particular en España. En buena parte, porque a las entidades bancarias tradicionales, que dominan la distribución de productos financieros en España, no les compensa por el bajo margen que ofrecen respecto a productos más caros. Pero poco a poco hay quien empieza a ofrecer algunos de estos fondos, como BNP Paribas o Renta 4 en España.

Pero es que además justo se está produciendo un 'boom' de iniciativas fintech, que permiten acceder a carteras de fondos baratos y, además, a través de servicios de gestión discrecional con muy bajo coste, los conocidos como gestores automatizados o roboadvisors (aunque en España este término suena regular).

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Abrieron el camino entidades como Indexa o Finizens y la oferta ha ido aumentando con cada vez más iniciativas, hasta el punto de que incluso la banca ha ido lanzando sus propias versiones. Algunas muy competitivas, como Popcoin, de Bankinter, que ahora es la que ofrece un menor coste en sus carteras de fondos indexados (ver comparativa de carteras de fondos indexados).

Lo que ofrecen todos estos servicios son diversas carteras de fondos, cada una con su nivel de riesgo, que se componen de estos productos de bajo coste. Esto permite al inversor acceder a una cartera global y diversificada a partir de precios a partir del 0,7% anual, todo incluido, muy por debajo del coste tradicional de los servicios de gestión discrecional de carteras, que pueden llegar a superar el 2%.

Pero no sólo supone un reto para la banca. Las gestoras independientes también se enfrentan a una mayor concienciación de los clientes con los costes, que les coincide además con un momento de debilidad en las rentabilidades. Así, en la conferencia de inversores de Cobas, celebrada el pasado 7 de febrero, varias de las preguntas de los partícipes pedían a Francisco García Paramés reducir el coste de gestión de los fondos. “Ahora no toca”, respondió el gestor.

Lo cierto es que la exigencia aumenta, porque un fondo como Cobas Selección, que cobra un 1,75% por gestión anual, tiene que competir contra un fondo indexado sobre la bolsa europea, que se puede conseguir desde niveles cercanos al 0,2%-0,3%. Con lo cual, sólo para empatar, necesita sacarle cada año una rentabilidad extra del 1,5% con sus decisiones de inversión. En su historial como gestor, García Paramés ha superado con creces estas cifras, pero con mercados cada vez competitivos la dificultad crece.

El mercado siempre ha sido difícil de batir. Pero ahora más que nunca… Especialmente para quienes no ajusten sus comisiones de gestión.

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