Turrón del duro: los gestores se deprimen con el diciembre infernal de la bolsa
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Turrón del duro: los gestores se deprimen con el diciembre infernal de la bolsa

Mamporro tras coscorrón, trastazo tras trompazo, los inversores apenas logran levantarse de la lona para irse a su esquina del ring y tratar de recobrar el aliento

placeholder Foto: La Navidad en Wall Street. (Reuters)
La Navidad en Wall Street. (Reuters)

"Qué pesadilla. A ver si acaba pronto el año", lamentaba un gestor de bolsa española esta semana, con el sentir que se ha popularizado de modo extremo entre los profesionales del sector. "A ver si por lo menos tenemos un rebote las últimas sesiones", se podía escuchar esta semana, con desesperanza, con resignación, en cada copa navideña de empresas financieras. "A ver si...". Pero nada. A ver si nada.

Mamporro tras coscorrón, trastazo tras trompazo, los inversores apenas logran levantarse de la lona para irse a su esquina del ring y tratar de recobrar el aliento. "Todo el día con los guantes puestos delante de las pantallas, está siendo duro". Nadie esperaba un final de año así. Quién más, quién menos, confiaba en la tradicional estacionalidad de fin de año, en el rally de diciembre, en el de Papá Noel. "A ver si…". Pero nada. A ver si nada.

Foto: Fotograma de 'El show de Truman'

No solo entre los españoles, ni mucho menos. Dos estadísticas 'cantadas' esta semana por BofAML reflejaban que no está el horno para mazapanes. Fun, fun, fun.

La primera, que la segunda semana de diciembre había marcado un nuevo récord histórico en salidas netas de fondos de renta variable tradicionales, casi 40.000 millones de dólares. La retirada fue generalizada en los mercados desarrollados, tanto EEUU como Europa, con la excepción de Japón.

La segunda, la encuesta mensual de gestores que realizan desde la firma estadounidense, que registró un auténtico movimiento sísmico. Afirmaron haber recortado en 15 puntos porcentuales su exposición a renta variable, al tiempo que habían disparado su peso en bonos, en busca de refugios para el temporal. "A ver si…". Pero tampoco. A ver si tampoco.

Quién más, quién menos, confiaba en la tradicional estacionalidad de fin de año, en el rally de diciembre, en el de Papá Noel

La renta fija tampoco ha sido búnker este año, excepto momentos puntuales. Y las preocupaciones han empezado a extenderse también sobre los bonos corporativos, después de la sequía que se ha generado en nuevas emisiones de empresas de baja calidad crediticia. Que si no salen al mercado no es porque no quieran, sino porque no encuentran quién les compre el papel ante el temor al aumento de impagos.

El llamado dinero listo tampoco invita a brindar por mejores tiempos a corto plazo. El índice Smart Money Flow ha caído esta semana a nuevos mínimos desde 1995. Este indicador busca reflejar la actividad de los inversores más reposados y serenos, los más experimentados, que suelen ser los que operan al final del mercado, frente al ímpetu de los más nerviosos o noveles, que se dejan llevar por las noticias conocidas tras el cierre del día anterior o en la apertura.

Es solo una estadística más, sin mayor relevancia, pero que también registró fuertes caídas en la antesala de las últimas grandes caídas de mercado, la de 2008 y la de 2000-2002. Por eso, la magnitud del desplome desde máximos en este índice, sin precedentes desde que se calcula, acrecienta las dudas en mercado.

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¿Todo negativo? No, todo no. En estos entornos de pesimismo agudo siempre vienen a la mente las palabras de Warren Buffett: "Sé avaricioso cuando otros sean temerosos, y temeroso cuando otros sean avariciosos".

Desde BoAML también tratan de anticipar con una estadística el momento en que hay tanto pesimismo en mercado que realmente es una oportunidad de compra. Es decir, el punto en que como todos los que estaban asustados han vendido ya, el paso siguiente es que tomen el mando los optimistas y suban los índices.

Pues bien, según este indicador, la aguja que indica el momento de compra (el último fue en febrero de 2016) todavía no ha llegado a la marca alcista, aunque cada vez está más cerca.

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Lo que sí es unánime entre gestores, inversores y asesores es que, quien se la quiera jugar a buscar el rebote, debe ser consciente de que el mercado está tremendamente peligroso a corto plazo, pura volatilidad. Y que, aunque la inversión se realice a largo plazo, hay que estar dispuesto a pasar el trance de ver el valor de los activos caer con fuerza durante un buen tiempo.

Es decir, solo para perfiles de riesgo muy atrevidos (descubre aquí el tuyo) y dispuestos a soportar grandes pérdidas temporales. Solo para dentaduras fuertes, que el turrón viene muy duro este diciembre.

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