BREVE COMPARECENCIA EN LA MONCLOA

Pedro Sánchez convoca elecciones generales para el 28 de abril

Duda resuelta. El presidente del Gobierno anuncia la disolución de las Cámaras en dos semanas, cuando arrancará oficialmente el camino de 54 días hacia los próximos comicios

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia ante los medios de este 15 de febrero. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia ante los medios de este 15 de febrero. (EFE)

España irá a las urnas el próximo domingo 28 de abril. Esa es la fecha elegida por Pedro Sánchez para las próximas elecciones generales. A menos de un mes de los comicios autonómicos, municipales y europeos del 26 de mayo. El mandato del líder socialista, que comenzó el pasado 1 de junio tras el primer éxito de una moción de censura, llega al punto final o bien al que marcará su continuidad en el poder.

Al final, no hubo sorpresas. Ni conejos de la chistera. El presidente del Gobierno cumplió con las expectativas, y con la información que venían apuntando miembros de su núcleo duro en el Ejecutivo y en el PSOE. Solo quedaba ponerle el broche oficial. El anuncio, que él mismo hizo desde la Moncloa pasados unos minutos de las diez de la mañana después del Consejo de Ministros extraordinario programado para una hora antes y después de una larga introducción [aquí en PDF] en la que pretendía glosar los logros de sus ocho meses y medio de mandato, los transcurridos desde la moción de censura, y relatar también "lo bloqueado y lo paralizado" por la oposición.

El último "bloqueo" fue el de los Presupuestos Generales del Estado de 2019, los "más sociales y los más necesarios" tras siete años de austeridad y de recortes, y que cayeron el pasado miércoles con los votos de PP y Ciudadanos y los independentistas. Tras ser tumbados, defendió, la "disyuntiva es clara". O "continuar gobernando con unos Presupuestos" que no son los del PSOE, sino los de Mariano Rajoy y que "incumplen las exigencias sociales", o "creer que España no tiene tiempo que perder", sino que ha de "avanzar y no dar pasos atrás", "empeñar esfuerzos y energías colectivas" para abordar las grandes transformaciones que tiene por delante. "Entre dos opciones", el "no hacer nada" o "convocar y dar la palabra a los españoles", el presidente elige la segunda alternativa.

"Llámenme clásico. Sin Presupuestos uno no puede gobernar", mantiene, tras advertir de que "hay derrotas parlamentarias que son victorias sociales"


"Por ese motivo, les anuncio que, en ejercicio de las facultades que ostento como presidente del Gobierno, y previa deliberación del Consejo de Ministros, he propuesto la disolución de las Cámaras y la convocatoria de elecciones generales para el día 28 de abril", señaló formalmente en el momento cumbre de su comparecencia de 37 minutos ante los medios, en la que pese a lo advertido sí admitió cinco preguntas. La decisión, comunicada ya al Rey, según señaló, tendrá su plasmación en el real decreto de convocatoria de los comicios y de disolución de Congreso y Senado, que saldrá publicado en el BOE el 5 de marzo. A partir de ahí arranca un periodo de 54 días hasta las urnas. La campaña oficial arrancará el 12 de abril, Viernes de Dolores, en el comienzo de las vacaciones de Semana Santa.

El presidente da un paso muy arriesgado, buscando la movilización de la izquierda frente a una derecha muy agitada contra él. Si hace casi dos años su osadía le llevó a acabar ganando las primarias internas, contra pronóstico, ahora quiere también vencer un pulso, intentando capitalizar ese miedo a una vuelta al poder de una derecha partida en tres.

"Es una buena fecha"

"Yo creo que [el 28 de abril] es una buena fecha", defendió, porque es mejor "no mezclar debates y hablar de España", contestó a los periodistas, explicando de paso por qué no quería ir al superdomingo del 26 de mayo, sumando las generales a autonómicas, municipales y europeas. "Cuando la derecha se manifiesta en Colón [el domingo pasado], no está manifestándose en contra del independentismo en Cataluña, sino manifestándose diciendo aquello de que quiere ‘echar a Sánchez’, y por tanto el debate es otro: qué España queremos y defendemos. Es evidente que la derecha, con sus tres partidos, defiende un tipo de España en la que no cabemos muchos, solamente caben ellos. Nosotros defendemos una España distinta, inclusiva, caben todos, y creo que ese es el debate, hablar de nuestro país, y del futuro que queremos darle", sostuvo.

Sánchez contrapone su proyecto político (Gobierno "limpio", redistribución de la riqueza, defensor del Estado y las CCAA) frente a la "foto de Colón"

Sánchez añadió que en estos ocho meses y medio en el poder se ha visto cuál es su proyecto: qué modelo económico quiere, cómo apuesta por la redistribución del crecimiento, qué significa ejercer la labor política "de manera humilde, noble, ejemplar, limpia" y cómo ha buscado "fortalecer el Estado y el Estado autonómico, siendo firme en las convicciones y humilde en los planteamientos". Esa es la "diferencia" entre "la foto de Colón, la de las derechas de PP, Ciudadanos y Vox juntas, y la que defiende el PSOE desde el Ejecutivo y, a partir de ahora, en campaña electoral, insistió. La contraposición entre su modelo y el de las derechas será una constante durante la campaña.

Pedro Sánchez convoca elecciones generales para el 28 de abril

El jefe del Ejecutivo sostuvo que "siempre" tuvo la hoja de ruta clara, que es lo que se espera de un Gobierno: que apruebe las cuentas públicas, pero que si no encuentra apoyo parlamentario, "habrá que pedir la voz y el voto" de los ciudadanos. "Llámenme clásico. Sin Presupuestos uno no puede gobernar", sentenció. Y eso que jamás lo había sentenciado con semejante rotundidad pese a todas las preguntas que le habían dirigido en ese mismo sentido todos estos meses. Hubo un momento en el que se relamió de ese pulso perdido con el Congreso. Casi venía a decir que quien ríe el último ríe mejor: "Hay derrotas parlamentarias que son victorias sociales". Y lo son, porque los ciudadanos han podido "ver la hoja de ruta" del Ejecutivo, de "igualdad, progreso, crecimiento" y "modernización". Y ahora España "no merece quedar varada por los intereses particulares de unos y otros" —por la oposición, en suma—, "no tiene tiempo que perder". Previo paso por las urnas, eso sí. Y los españoles "decidirán el futuro que quieran, y lo que decidan bien decidido estará".

[Consulte aquí en PDF la declaración institucional de Pedro Sánchez]

Sánchez llega al final del camino en esta legislatura por la ruptura del bloque de la moción de censura. El abandono del separatismo. El presidente reiteró que el independentismo "siempre ha sabido dónde está el Gobierno", y es en el mantra de ley y diálogo. "Siempre lo hemos dicho: dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución, nada. Nunca renunciaré al diálogo, nunca lo voy a hacer", porque ese es el camino para resolver la crisis territorial, y a él los españoles le "pagan" para abordar el desafío de Cataluña, y no para "agravarlo". Él, sostuvo, no hará como Rajoy, que era "negar la realidad, la evidencia". "Nosotros queremos defender el diálogo desde la Constitución, y lo vamos a hacer siempre, siempre y siempre". No quiso despacharse contra ERC y PDeCAT: solo les dijo que tendrán que "explicar" por qué han rechazado unos PGE que también son "buenos" para Cataluña.

"Moderación y sentido común"

Para el mandatario socialista, la oposición plantea "debates absurdos por infantiles", porque siguiendo su mismo razonamiento, ¿se podrá concluir que hay "pactos ocultos entre PP y Cs y los grupos independentistas" por coincidir en la votación de Presupuestos? Sánchez reivindicó que estos ocho meses España ha tenido un "Gobierno constitucional al frente", sostenido por el único partido que pervive y que firmó la Carta Magna en 1978. Pero gobernar también es "tejer alianzas", y no "crispar", "insultar", sino "transformar desde la moderación y el sentido común", una dupla que no se le cae de la boca en sus discursos, por su pretensión, y ahora más que nunca, de ocupar la centralidad del tablero.

El presidente incide en que nunca renunciará al diálogo dentro de la ley. No se cierra a una alianza con Cs, a quien reprocha que le vete

El nuevo Congreso tampoco arrojará, previsiblemente, mayorías claras. Los socialistas aspiran a ser primera fuerza, pero no quieren decir por ahora cuáles son sus alianzas preferentes. Sánchez, desde luego, no lo aclaró cuando se le preguntó con quién buscará trenzar acuerdos. Subrayó que se han aprobado 25 reales decretos leyes, y que se han desbloqueado otras 13 leyes, y ninguna va "en contra de la mayoría social de este país". Es decir, que sus iniciativas han contado con "mucho respaldo", "no solo de los independentistas, sino de otras formaciones políticas". "Hemos gobernado para todos, vivan donde vivan", proclamó. Sus líneas rojas, en consecuencia, seguirán estando claras, y respecto a Cataluña es el no al referéndum de autodeterminación. El jefe del Ejecutivo tampoco se cerró a pactos con Ciudadanos, mientras que los naranjas sí han reiterado que no pactarán "con el sanchismo". "Me sorprende que me pongan a mí un cordón sanitario y no se lo pongan a la ultraderecha [de Vox], cada cual elige los amigos con los que ir", dijo sarcástico sobre Albert Rivera.

Pedro Sánchez convoca elecciones generales para el 28 de abril

"No he tenido a la oposición a mi lado"

Sánchez no dio más pistas, y probablemente será su mensaje en las semanas que faltan hasta las urnas. Insistió en que habrá que esperar a ver qué dicen los españoles y en que lo importante es "no restar legitimidad a la mayoría parlamentaria", porque eso es lo que a su juicio ha hecho la oposición en estos meses, al calificarle de presidente "ilegítimo", "golpista", o que ha "claudicado" ante los independentistas. Fue entonces cuando volvió a recordar que él sí estuvo al lado de Rajoy en todo momento ante el desafío secesionista, y que fueron a él a quien convocaron dos referéndums ilegales y a quien declararon unilateralmente la independencia. "Yo no me he encontrado a la oposición a mi lado", lamentó.

El líder socialista llama a la "máxima movilización" de la ciudadanía ante una cita crucial, porque España se juega "su futuro"

El presidente, como se decía también en su Gobierno y en el núcleo duro del PSOE estos últimos días, no preocupa que la campaña empiece en plena campaña Santa. Apeló a la "máxima movilización", pero "no de la izquierda, sino de toda la ciudadanía" porque España se juega "su futuro, que no es poco". "Toda elección es importante, y esta sin duda mucho más", concluyó. A Sánchez se le vio relajado en todo momento de la comparecencia ante los medios, a la que llegó acompañado de la vicepresidenta, Carmen Calvo; la portavoz, Isabel Celaá, y los pesos pesados de su Gabinete, encabezado por Iván Redondo y el secretario general de la Presidencia, Félix Bolaños.

Pedro Sánchez, durante su comparecencia de este viernes, en una sala de prensa repleta de periodistas, este 15 de febrero de 2019. El presidente del Gobierno anunció la convocatoria de elecciones generales para el próximo 28 de abril. (Pool Moncloa)
Pedro Sánchez, durante su comparecencia de este viernes, en una sala de prensa repleta de periodistas, este 15 de febrero de 2019. El presidente del Gobierno anunció la convocatoria de elecciones generales para el próximo 28 de abril. (Pool Moncloa)

Los socialistas se lanzan así directamente a la carrera electoral en el momento que querían. Después de la caída de los Presupuestos Generales del Estado, el pasado miércoles, con los votos de PP y Ciudadanos y los independentistas catalanes, Sánchez quiere pillar con el pie cambiado a las derechas, y especialmente a Albert Rivera, tras su foto del domingo con Pablo Casado y Santiago Abascal, líder de Vox, en la plaza de Colón de Madrid. También tiene la oportunidad de capitalizar la respuesta a esa concentración: la movilización feminista del 8 de marzo.

Pedro Sánchez convoca elecciones generales para el 28 de abril

Lo hecho y lo que queda por hacer

La fecha del adelanto se fue cerrando este lunes, en la reunión de maitines en la Moncloa en la que participaron los miembros de más peso de su Ejecutivo y del partido. Entonces se evaluaron distintos escenarios, pros y contras de distintas fechas. El 14 de abril se cayó casi desde el principio, por ser Domingo de Ramos y arranque de vacaciones para muchos españoles. Y el superdomingo del 26-M, además de la complicación logística y la oposición de barones y alcaldes, quedaba muy lejos para los planes del Gobierno.

Sánchez lanza un discurso plenamente de campaña revestido de una pátina institucional, en el que glosa la acción de su Gobierno y lo "bloqueado"

Ahora arranca una campaña en la que los socialistas acuden con su corta gestión como aval y los proyectos decaídos como promesa. El presidente, desde luego, se esforzó en que su discurso en la Moncloa se asemejara a un mitin revestido de una pátina institucional. Pero necesitaba armar su propio relato.

Los ministros, siguiendo la comparecencia de Pedro Sánchez este viernes. (Moncloa)
Los ministros, siguiendo la comparecencia de Pedro Sánchez este viernes. (Moncloa)

Puso en valor así algunas medidas estrella en estos meses: la subida del salario mínimo a 900 euros, el aumento de sueldos para funcionarios, la revalorización de las pensiones, la derogación del impuesto al sol, el cambio en la Ley Hipotecaria, la restauración de la sanidad universal, el despliegue del pacto de Estado contra la violencia de género, el relevo en RTVE, el impulso de la reforma constitucional para la limitación de los aforamientos o el lanzamiento de la mayor oferta de empleo público de la década o la exhumación de Francisco Franco.

Pero en el cajón se quedarán la Ley de Eutanasia, la eliminación del voto rogado para los españoles que viven en el extranjero, las normas sobre igualdad laboral y de lucha contra la brecha salarial o la sostenibilidad del sistema de pensiones. Medidas todas que serán la tarjeta de presentación del programa electoral socialista del 28-A en las que Sánchez aspira a aquello que no logró ni en 2015 ni en 2016: vencer. Devolver al PSOE a la primera fuerza y sumar mayorías. No lo tendrá fácil, pero en su entorno se muestran convencidos de que, como en otras ocasiones, el que arriesga gana.

Sobre el juicio del 'procés': "La Justicia hace su trabajo y la política el suyo"

Pedro Sánchez sostuvo que hay que "reivindicar la democracia" en su conjunto en un momento en el que España se dirige a las urnas. Y ha de respetarse la separación de poderes ahora que ha arrancado el juicio del 'procés' en el Supremo: "La Justicia hace su trabajo y la política el suyo". 

"Ahora mismo, la política necesita salir de este bloqueo en el que lo han sumido los extremos, en particular una oposición conservadora que no ha mirado por el interés de los españoles", sino "por su interés", manifestó Sánchez, antes de rematar su argumentación: "También en eso hay que salir al campo, explicarse, dar las razones; y eso es lo que nosotros vamos a hacer en esta campaña electoral".

Y antes de concluir su rueda de prensa, hizo una advertencia: el Gobierno trabajará "hasta el último minuto de la legislatura". "Espero que nos sigamos viendo durante mucho tiempo", apostilló. El presidente está cómodo en la Moncloa, y está convencido de que esta jugada le puede salir bien. 

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