LA fed y EL bce, condicionados

EEUU pone en cuarentena las alzas de tipos de todo el mundo por el parón económico

Las probabilidades que otorga el mercado a los movimientos de los bancos centrales han cambiado con el desplome del mercado y el miedo a la recesión

Foto: Jerome Powell, Janet Yellen y Ben Bernanke. (Reuters)
Jerome Powell, Janet Yellen y Ben Bernanke. (Reuters)

El mercado se ha puesto en modo histérico, con caídas y alzas violentas ante las dudas sobre cuánto queda de ciclo de crecimiento. El miedo a la recesión se ha instalado en Wall Street y contagiado a todas las bolsas, pese al rebote del viernes, y ha puesto en cuarentena las subidas de tipos de interés, como dio a entender el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, el viernes.

Los inversores han reducido drásticamente las probabilidades de alzas de tipos para este año, hasta el punto de que el escenario por el que apuestan a través de la negociación de futuros, según datos de Bloomberg, es que el ‘precio del dinero’ se mantenga constante. Las dudas que han disparado la volatilidad en los mercados de capitales también condicionan a los bancos centrales.

Las incertidumbres económicas, las tensiones entre China y Estados Unidos, la ausencia de presiones inflacionistas pese a las mejoras del empleo y el desplome de los mercados en 2018 influyen en la Fed y en el Banco Central Europeo (BCE). Mario Draghi, presidente desde 2011 y principal defensor desde entonces del proyecto monetario del euro, dejará el cuartel general de Fráncfort en octubre.

El economista italiano siempre ha estado en la corriente más proclive a la flexibilidad monetaria o ‘dovish’, como se conoce en la jerga. Dicho de otra manera, no se le considera muy favorable a la restricción monetaria a través de las subidas de tipos o el abandono de las compras de activos, que el BCE seguirá haciendo por ahora con la reinversión de los vencimientos de los bonos. Pero hasta ahora el mercado daba por hecho que se iría del banco central con una subida de tipos. Ya no.

Las probabilidades a que haya un alza del ‘precio del dinero’ bajo el mandato de Draghi se han desplomado en dos meses desde el 72% hasta el 25%. Es decir, el escenario más ‘apostado’ es que tras la reunión del 24 de octubre de 2019, la última de ‘Super Mario’, seguirán los tipos de interés al 0%. Lo mismo ocurre con la tasa de facilidad de depósito —que está en el -0,4%—, esto es, lo que pagan los bancos por dejar su dinero aparcado en Fráncfort, que seguirá siendo así según las expectativas de los inversores al menos otros 10 meses más, para perjuicio de su cotización.

Mario Draghi.
Mario Draghi.

Los bancos están muy influidos por los tipos, especialmente los españoles, menos internacionalizados. Por ello, el viernes rebotaron con fuerza a la vez que las rentabilidades de los bonos en los mercados secundarios, por la ola de ventas en deuda y compras en renta variable que hubo tras un mejor dato de empleo en Estados Unidos que lo previsto y las declaraciones de Powell, abriendo la puerta a una mayor flexibilidad. Todo un paso atrás respecto a la dureza (‘hawkish’, en la jerga) de su discurso en la última reunión de la Fed, cuando su cúpula apostó por dos subidas de tipos en 2019 que, al menos ahora, nadie se cree.

De hecho, el movimiento de las probabilidades que da el mercado a cambios en los tipos en la eurozona ha imitado al que se ha visto en Estados Unidos, donde incluso por primera vez en este ciclo de crecimiento se apuesta en mayor medida al recorte que al alza del ‘precio del dinero’. El banco central puso la horquilla de los tipos de referencia en diciembre entre el 2,25% y el 2,5%, además de reafirmar el ritmo de reducción de su balance en 50.000 millones mensuales.

Caída de probabilidades

Hace dos meses, tras los máximos históricos de Wall Street, el esquema de probabilidades implícitas de los futuros sobre los tipos de la Fed daba un 10% a que en 2019 acaben en el nivel actual. Por aquel entonces, más del 90% de opciones se repartía entre una, dos y tres subidas de tipos de interés. Actualmente, el escenario más apostado es que se mantienen sin cambios, con un 65% según Bloomberg, mientras que la segunda apuesta es un recorte, con un 26%, y solo se da un 5% a que haya un alza de tipos.

Esto se engloba en un entorno de pesimismo pese a que los datos económicos aún no apuntan en la misma dirección que los mercados. Los beneficios empresariales crecieron el año pasado a un ritmo del 20%, impulsados por los estímulos fiscales de Donald Trump, aunque para 2019 se espera una desaceleración hasta el 7%, según datos de FactSet recopilados por Link Securities. El crecimiento mundial aún es sólido, pero con signos de deterioro como los de la actividad manufacturera o el consumo de las grandes economías globales.

La curva de tipos de los bonos estadounidenses muestra expectativas de desaceleración y está cerca de hacer saltar las alarmas de recesión, la palabra maldita tras la crisis de 2008, la peor en casi un siglo. Las ocho recesiones de Estados Unidos desde 1960 han venido precedidas durante los 12 o 24 meses anteriores de una anomalía conocida como inversión de la curva. En otras palabras, que las rentabilidades de los bonos a largo plazo son menores que las de corto plazo, porque se espera endurecimiento monetario inmediato y contracción económica posterior.

El diferencial usado habitualmente ha sido el de los títulos a 10 años y dos años, por ser los más negociados, aunque la Fed de San Francisco ha demostrado que es más eficaz el gap entre el 10 años y el tres meses. En cualquier caso, estaban en mínimos la semana pasada hasta el viernes, cuando los datos del mercado laboral estadounidense dejaron de lado, al menos por un día, el pesimismo de los inversores.

El influyente 'Informe de empleo' mensual mostró la mayor creación de puestos de trabajo desde junio, lo que pese a los movimientos previos de los mercados “reafirmó el análisis económico de la Fed”, en palabras de Vítor Constâncio, exvicepresidente del BCE —al que sustituyó Luis de Guindos—, quien en Twitter critica que la Fed exponga sus predicciones de tipos por debilitar su capacidad de influir en los agentes económicos.

Paso atrás de Powell

Pese a ello, la Fed reculó al dar signos de mayor flexibilidad, abriendo la puerta a una relajación en sus planes de endurecer su política. Una combinación ideal para los mercados: signos de crecimiento más fuerte de lo previsto, sin que por ello implique un recorte de la liquidez desde los bancos centrales. El Ibex 35 registró su mayor subida desde abril de 2017, con alzas de entre el 5% y el 6% para las acereras, ArcelorMittal y Acerinox, condicionadas por el comercio mundial, o para los bancos más expuestos a los tipos, como Bankia y Sabadell, que aun así arrastran pérdidas de más del 30% desde finales de 2017. Wall Street registró subidas de entre el 3% y el 4%.

Powell participó en un encuentro (que solo parece posible en Estados Unidos) con sus dos predecesores, Janet Yellen y Ben Bernanke. Debía ser un coloquio distendido y amable entre tres de las personas más influyentes en el que ya es el segundo ciclo más extenso de crecimiento económico de Estados Unidos en la historia, solo por detrás de los 120 meses entre 1991 y 2001, según la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés).

El presidente de la Fed ha soportado en su primer año al mando el tercer peor ejercicio de los mercados desde 1990. De hecho, aunque pareció cómodo en su aparición del viernes, nunca había estado más presionado. A los mensajes de Donald Trump contra sus políticas se ha unido la reacción del mercado en contra de sus planes. Eso sí, respecto al presidente de Estados Unidos se mantuvo firme: “No dimitiré aunque me lo pida”. Se mantuvo firme para seguir en su cargo, pero suavizó su discurso, tal y como querían Trump y los inversores.

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