Madrid y Andalucía le birlan a Cataluña proyectos empresariales y convenciones
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Barcelona, ciudad de oportunidades perdidas

Madrid y Andalucía le birlan a Cataluña proyectos empresariales y convenciones

La última fuga ha sido la del Hermitage. Un total de 666 empresas abandonaron la comunidad el año pasado frente a las 516 que se instalaron, según datos del registro mercantil

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

El Hermitage ha sido el último gran proyecto que ha terminado por huir de Cataluña. El fiasco ilustra a la perfección la pérdida de peso de Barcelona y el tobogán por el que se desliza la ciudad, desprendiéndose del atractivo mundial para la realización de eventos o para inversiones de calidad. "Estamos dejando escapar lo que hemos ganado en 30 años. El dinamismo que tenía la ciudad tras los Juegos Olímpicos se ha trasladado ahora a otros lugares como Madrid, Valencia o Málaga. Y mientras en otros lados tienen certezas, aquí vamos de sobresalto en sobresalto", relata a El Confidencial una fuente de la patronal Foment del Treball. La nota de opinión del Cercle d’Economia publicada esta semana va en la misma dirección y dibuja una Barcelona como una ciudad de oportunidades perdidas sin que la clase política se sienta interpelada o aplique cambios significativos para parar la sangría. Como muestra, un total de 666 empresas abandonaron la comunidad el año pasado frente a las 516 que se instalaron, según datos del registro mercantil.

El goteo de deslocalizaciones y desplazamiento de inversiones es constante. Si en los últimos meses de 2017, en las fechas alrededor del referéndum ilegal, ya trasladaron su sede fuera de Cataluña firmas como la Caixa, el Banco Sabadell o MRW, la marcha no ha parado. "Una de las principales pérdidas que hemos tenido últimamente es la de la cadena hotelera Four Seasons, vetada por la alcaldesa Colau pese a potenciar un turismo de lujo, que es el que queremos para Barcelona. Pero también empresas como Grífols no invierten en Barcelona. La farmacéutica hará su centro de investigación mundial en Andorra. Y Área de Guissona, una de las mayores empresas agroalimentarias, construirá una gran fábrica en Aragón, con una inversión que es la mayor de su historia reciente. A Málaga, se fue la cadena Best Hotels. Y a Madrid, por ejemplo, la inmobiliaria Colonial. En definitiva, todas las cotizadas han abandonado Cataluña", lamentan fuentes empresariales.

Foto: El vicepresidente del Govern en funciones, Pere Aragonès (i), conversa con la presidenta del Parlament, Laura Borràs. (EFE)

Solo hace falta echar mano de los datos del Registro Mercantil para comprender la grave situación de Cataluña: en 2020, se 'fugaron' de esta comunidad 666 empresas (se instalaron 516); y en 2019, se fueron 948 frente a las 624 que abrieron sus puertas. De los años 2018 y 2017 no existe registro temporal de traslados de sede social. Pero sí se ha contabilizado que desde el 1 de octubre de 2017 ya van casi 7.500 empresas deslocalizadas. Un desastre que ha provocado que Cataluña dejase de ser el motor de España.

La situación se ve agravada por el hecho de que las deslocalizaciones no se limitan a empresas, sino que se amplían a congresos, convenciones y eventos. "En el gremio de las agencias de viaje ya notamos desde antes de la pandemia que los clientes nos pedían buscar alternativas a Barcelona. Y aparecieron ciudades como Madrid, Lisboa, Valencia, Málaga y Sevilla, destinos con ofertas muy competitivas, que no tienen tasa turística, que no sufren los agrios debates sobre movilidad que hay en Barcelona y que tienen una conectividad fabulosa", explican las fuentes. Así, son incontables los eventos que han dejado de ir a Barcelona para organizarse en otras ciudades rivales.

Desde el ámbito empresarial, la crítica es unánime. La fuga de inversiones se debe, principalmente, a la política: "Las leyes de alquileres catalanas han provocado un desconcierto total en los inversores. Eso crea inseguridad jurídica. La influencia de la CUP en la gestión del Govern es alarmante. Y con leyes como las aprobadas en el Parlament estás enviando un mensaje de que este país no es seguro, porque en quince días te cambian las leyes radicalmente. Y luego está el tema de los okupas, que es tremendo. Esto puede no estar en el debate político, pero sí en las mesas de los inversores. Cuando ven que la Policía no actúa, que hasta los poderes públicos atacan a los policías, que los Mossos no reprimen altercados… eso va sumando y da la imagen de una ciudad poco amable".

La teoría de la autarquía

En sectores empresariales se pone la diana en el Consistorio y la Generalitat, o sea, se culpabiliza a ambos lados de la plaza de Sant Jaume, donde se ubican las dos instituciones. "Parece que desde el Ayuntamiento de Barcelona se quisiera imponer una teoría moderna de la autarquía, pero esa promoción de Colau nos va a empobrecer. Pero el Govern no se queda atrás. El presidente Aragonès salió públicamente a desautorizar a su vicepresidente, Jordi Puigneró, que quiere la ampliación del aeropuerto. El caso es que las bases de la ERC de Aragonès no la quieren y ellos dirimen sus diferencias en público. ¿Dónde se ha visto que día sí y día no un presidente salga en los medios desautorizando a su segundo? Eso dejando de lado que los comunes y los republicanos se oponen a la ampliación poniendo como excusa que hay que preservar la zona de La Ricarda, pero lo cierto es que hay posibilidades de ampliar el aeropuerto sin dañar el ecosistema de la zona. Pero por cuestiones ideológicas y políticas, no quieren", advierten desde círculos empresariales.

Foto: Paraje de La Ricarda, cercano al aeropuerto de Barcelona. (Quique García/EFE)

Reconocen desde la patronal catalana Foment del Treball que "la situación de Barcelona en estos momentos es muy difícil, preocupante". Y también que "Andalucía está de moda. El máximo directivo de una multinacional explicaba hace poco que contactó con Enric Millo, que se encarga de captar inversiones allí y todo fueron facilidades y, además, en un tiempo récord".

Otro de los polos que se ha puesto de moda y que absorbe parte de la actividad que ha abandonado Barcelona es Lisboa. La capital portuguesa ha visto cómo la demanda de sus instalaciones para celebrar congresos, convenciones, salones e instalar oficinas ha subido como la espuma. "Lisboa ha dado un salto espectacular. La zona del río se ha acondicionado y lo que eran viejas fábricas o naves industriales son ahora construcciones modernas, instalaciones de campeonato y muy competitivas en precio", explican fuentes empresariales. En ciertos círculos se habla ya de que "el eje Barcelona-Madrid es historia. Pende de un hilo. Y comienza a hablarse del eje Lisboa-Madrid-Valencia, un trayecto que tiene salida al mar por ambos extremos".

El dominio del Mediterráneo

Es más: ello significaría la potenciación de Valencia como puerto de referencia del Mediterráneo. No hay que olvidar que por esta ruta pasa gran parte del tráfico marítimo mundial, ya que los grandes cargueros que van a Asia utilizan la ruta del Mar Rojo en vez de ir a dar la vuelta por el cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica. La disputa por ser la referencia del Mediterráneo puede dar a Barcelona la puntilla que le faltaba y hacerle un daño del que podría tardar mucho en recuperarse. Inquieta que la decadencia de Cataluña sea ya un hecho y el problema ahora está en cómo invertir la curva estadística.

Foto: Vicente Boluda y el presidente del puerto de Valencia, Aurelio Martínez. (EFE)

"La cuestión es que siempre se responde 'no' a temas que mantendría viva a una sociedad moderna, que garantizaría riqueza y, por tanto, el reparto de esa riqueza", aseguran desde los gremios. En algunos círculos empresariales se apunta a que Cataluña (y Barcelona en particular) está perdiendo la batalla de los eventos y de la instalación de empresas. "La ciudad está instalada en la cultura del no. Se dice no a la ampliación del aeropuerto, no al Hermitage, no a los hoteles de lujo, etc. ¿Cómo van a querer un turismo de calidad si no hay hoteles de lujo? En Barcelona, la gestión conjunta de la alcaldesa Colau y del Govern nos lleva al desastre. Al paso que vamos, Barcelona acabará siendo la capital del turismo 'low cost'. Y el mensaje subliminal que envían es de que por culpa de la globalización hay que apostar por menos gente, menos turismo, por una ciudad más amable… es la teoría del decrecimiento que nos llevará directamente al empobrecimiento", se quejan desde los sectores empresariales y gremiales.

El deterioro y la decadencia están a la vista: el 80% de las pernoctaciones de Barcelona corresponden a extranjeros. Y de las 60.000 que se registraban al día hace unos años se ha pasado a las 12.000 de hoy. Un desastre para el sector.

El fracaso del Hermitage

Una vez descartada la opción de Barcelona, el Hermitage, entre otras ciudades, ya ha mantenido contactos con el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, para negociar su posible instalación en la ciudad andaluza, tras constatar que el Ayuntamiento de la capital catalana no iba a dar su brazo a torcer. Ada Colau siempre fue muy combativa contra el proyecto. Uno de los bulos que los comunes hicieron correr fue que lo que se pretendía instalar en Barcelona era una "franquicia" del mueso auténtico, pero el propio centro emitió recientemente un comunicado desmintiendo la información y certificando que la capital condal habría contado con una colección de arte propia.

No fue el único contratiempo: ERC intentó blindar los terrenos donde se quería instalar el museo ruso proponiendo una especie de expropiación encubierta para que pasasen a ser de propiedad municipal. Por el contrario, JxCAT fue el que batalló para que el Hermitage se instalase en la capital catalana. El Puerto de Barcelona, en los últimos años presidido por Mercè Conesa, hizo lo imposible y llegó a aprobar, a finales del pasado mes de mayo, el proyecto para la instalación del centro (con edificio proyectado por Toyo Ito), condicionado a ultimar un convenio de colaboración con el Gran Teatre del Liceu y a la aprobación de un convenio conjunto con el Ayuntamiento.

Foto: Museo Hermitage en San Petesburgo. (Reuters)

Pero los comunes no transigieron: dos días más tarde, el Consistorio barcelonés rechazó el proyecto. Colau se mantuvo en sus trece y perdió una inversión de 50 millones de euros para Barcelona y la creación de 377 nuevos puestos de trabajo.

Otro congreso que se fuga

Pero no es el único caso: un congreso de biotecnología que debía celebrarse hace pocas semanas en Barcelona huyó de la capital catalana, también hacia Málaga. El rechazo es el paradigma de una situación que ha llegado a ser cotidiana en los últimos años. La empresa organizadora del evento era catalana y luchó para conseguir que la convención se celebrase en Barcelona, pero no hubo manera: los directivos mundiales de la biotecnología se negaron en redondo y escogieron la Costa del Sol. ¿Las causas? La inestabilidad de la situación política y un cierto pánico a inseguridad social y jurídica. Todo suma. La Agencia europea del Medicamento, un mastodonte que hubiera dado imagen internacional, prestigio, trabajo y dinero a Barcelona, se fue hacia Ámsterdam en 2017 por la desidia de la alcaldesa Colau y la inseguridad política que había provocado la estrategia independentista.

Foto: Imagen de archivo de la Torre Agbar iluminada con las letras 'EMA BCN'. (Reuters)

"Los temas de farmacia y biotecnología suponen cientos de millones de euros y Cataluña los ha perdido", subraya un empresario involucrado en el congreso que se escapó hacia Málaga. Se trata no sólo de contabilizar las pérdidas materiales para el comercio, la hostelería, los transportes o los servicios de la ciudad, sino de tener en cuenta "el lucro cesante y el daño emergente. La inversión que antaño llegaba a Barcelona se escapa ahora hacia Madrid, Valencia y Málaga", añade el empresario.

El Hermitage ha sido el último gran proyecto que ha terminado por huir de Cataluña. El fiasco ilustra a la perfección la pérdida de peso de Barcelona y el tobogán por el que se desliza la ciudad, desprendiéndose del atractivo mundial para la realización de eventos o para inversiones de calidad. "Estamos dejando escapar lo que hemos ganado en 30 años. El dinamismo que tenía la ciudad tras los Juegos Olímpicos se ha trasladado ahora a otros lugares como Madrid, Valencia o Málaga. Y mientras en otros lados tienen certezas, aquí vamos de sobresalto en sobresalto", relata a El Confidencial una fuente de la patronal Foment del Treball. La nota de opinión del Cercle d’Economia publicada esta semana va en la misma dirección y dibuja una Barcelona como una ciudad de oportunidades perdidas sin que la clase política se sienta interpelada o aplique cambios significativos para parar la sangría. Como muestra, un total de 666 empresas abandonaron la comunidad el año pasado frente a las 516 que se instalaron, según datos del registro mercantil.

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