De Málaga a 'Malaguf': el turismo 'low cost' aterriza en la capital de la Costa del Sol
  1. España
  2. Andalucía
Quejas vecinales

De Málaga a 'Malaguf': el turismo 'low cost' aterriza en la capital de la Costa del Sol

Los residentes del centro, que llevan años denunciando los ruidos y actos incívicos, graban cada fin de semana las peleas. El ayuntamiento ha activado un plan de seguridad

placeholder Foto: Cartel colgado por un vecino pidiendo en inglés a los turistas que respeten el descanso. (Asociación de Vecinos Centro Antiguo)
Cartel colgado por un vecino pidiendo en inglés a los turistas que respeten el descanso. (Asociación de Vecinos Centro Antiguo)

Como cada fin de semana desde que las autoridades permitiesen la reapertura del ocio nocturno, las redes sociales se han llenado este domingo de comentarios de vecinos del centro de Málaga describiendo los comportamientos incívicos de los que han sido testigos durante la madrugada. “Otra noche de berridos, gritos y ruido en calle Victoria. Guiris borrachos dándolo todo”, explicaba uno de ellos, a lo que otro añadía: “Era parecido a la época del botellón en la plaza de la Merced”. “¿Será algo temporal o nos hemos convertido en la ciudad de los rebaños de tontos que salen de noche?”, se preguntaba un tercero. Comentarios que son un leve reflejo de la situación que desde hace años padecen los residentes de la principal zona de ocio de la capital malagueña y que han retornado a su molesta realidad tras el espejismo del confinamiento.

Esto se está convirtiendo en ‘Malaguf”, explica a El Confidencial un agente con amplia experiencia patrullando esta zona y que fusiona el nombre de la capital malagueña con el del polémico destino turístico mallorquín para describir la “deriva” que sostiene que está experimentando el centro de la ciudad. Una dinámica que, según opina, es consecuencia de un modelo sustentado sobre tres pilares: “Vuelos de bajo coste, apartamentos turísticos y alcohol asequible”.

Foto: Dos turistas en la playa de Magaluf en el verano de 2020. (Reuters) Opinión

Este 'turismo barato', como lo describen los residentes, ha protagonizado incidentes graves durante las últimas semanas en los que los policías han tenido que actuar con contundencia para disolver a grupos de “británicos, franceses y nórdicos” que se estaban peleando o enfrentando a las fuerzas de seguridad.

“No es que el fenómeno sea muy numeroso por ahora, pero hemos notado un aumento de la conflictividad a todos los niveles. Son gente que tiene la mecha muy corta, que han bebido más de lo que lo hacían antes y tienen una actitud más provocadora. Esto deriva en peleas habituales, más agresivas y de mayor resistencia hacia la policía”, describe, para relatar un reciente episodio: “Este pasado fin de semana hubo una bronca entre dos y uno de ellos cogió una botella rota y cortó al otro, que por poco no lo cuenta. Si no le taponan una de las heridas, se desangra”.

Alfonso Miranda lleva más de 50 años viviendo en este espacio histórico y su diagnóstico es más contundente: “No es que corramos el riesgo de ser una nueva Magaluf, es que ya lo somos”. El presidente de la Asociación de Vecinos Centro Antiguo, asegura que “lo que cuenta ese policía no son casos aislados”. “No es lo habitual, cierto, pero tampoco son excepciones”, apunta, para explicar que recibe las grabaciones que cada noche realizan sus vecinos para denunciar estos episodios violentos y que “solo” muestran “un pequeño porcentaje de la realidad”.

Sus apariciones en los medios y la actividad de la asociación en las redes sociales no le han supuesto ninguna represalia seria, “más allá de alguno que te dice que te vayas a vivir a otro sitio”, pero recuerda que a otros residentes que se quejaron “les han intimidado gritándoles cosas como: ‘¿Por qué no vienes y hablamos como hombres?’, o les han sellado con silicona las cerraduras del portal o la casa”.

Miranda relata con cierta tristeza cómo muchas personas con arraigo en el barrio, algunos amigos suyos, decidieron vender sus viviendas porque “no aguantaban más”, aunque añade que otras “no quieren o no pueden” plantearse esta posibilidad porque “los compradores, que conocen la situación, están ofreciendo precios a la baja”. “Vaciar el centro de residentes es un objetivo político”, manifiesta con crudeza, para añadir que “aplauden que nos vayamos” porque “prima el negocio por encima de la ley”.

"Alguno me dijo que me fuese a vivir a otro sitio", cuenta el representante vecinal

¿Pero en qué apoya esta teoría? Pues en que considera que las administraciones están favoreciendo constantemente al ocio nocturno en detrimento del bienestar de los residentes, a lo que suma la defensa casi institucional de un modelo turístico que parece no querer tener en cuenta que este espacio ha sido declarado zona acústicamente saturada (ZAS).

“Hace años avisé en un pleno de lo que iba a pasar, pero no nos hicieron caso”. “Han querido convertir estas calles en una gran sala abierta”, critica el representante vecinal, cuya ‘profecía’ compartía el Observatorio de Medio Ambiente Urbano (OMAU), que advertía en uno de sus informes de la necesidad de encontrar un equilibrio entre el “uso comercial y residencial” del centro.

Foto: Cubo del Pompidou Málaga, icono de la Málaga contemporánea. (A. R.)

La oportunidad “perdida”

Alfonso Miranda lamenta que “no hemos aprendido nada del paréntesis del coronavirus” y señala que “se ha perdido una gran ocasión” para la “recuperación” de un espacio a cuyos residentes “se les niega los derechos con el consentimiento de las autoridades”.

El periodista y escritor Pablo Bujalance resumía perfectamente la “vieja normalidad” que ha vuelto a atrapar a los vecinos de esta zona. En un artículo publicado en 'Málaga hoy' disertaba: “Quienes, ilusos, albergábamos esperanzas respecto a un cambio de modelo para el Centro de Málaga tras la pandemia hemos sabido a qué atenernos ya desde la supresión del toque de queda. El paisaje no es sólo el mismo que teníamos sino, en varios sentidos, y por mucho que pareciera imposible, considerablemente peor. Se produce ahora una confluencia significativa: quienes adoptaron la costumbre de comenzar el aquelarre a las ocho de la tarde cuando había que recogerse a las once mantienen la práctica, sólo que ahora pueden explayarse hasta las tantas. De manera que es razonable pensar que la cuadrilla de tarados que anda ya absolutamente mamada a las nueve en Alcazabilla va a estar dándose de mamporros a las dos de la madrugada en Uncibay, todo con los correspondientes vómitos, gritos y cosas peores”.

El representante vecinal explica que si antiguamente los problemas se circunscribían a las noches de los viernes y sábados, ahora prácticamente se extienden a toda la semana. “El lunes y el martes son casi los únicos días en los que se puede descansar algo; y eso, si no tienes viviendas vacacionales en tu edificio, ya que en ellas se hacen fiestas en cualquier momento”.

El ayuntamiento anunció un refuerzo policial cuando concluyó el toque de queda y surgieron las quejas por el alboroto y las broncas, pero Miranda aclara que “no estamos ante una cuestión de número de agentes, sino de cumplimiento de la ley”. Y volvió a reclamar a las administraciones que fuesen valientes y abordasen en un debate serio “si queremos salvar el centro”.

Foto: Foto: iStock.

Para la asociación que preside, esto pasa por trasladar de sitio a los negocios de ocio nocturno y favorecer su instalación en un lugar donde no generen molestias, “como el recinto ferial de Cortijo de Torres”. “Se podría incentivar a quien se mude y penalizar a los que no lo hagan”, propone.

Esta solución, reitera Miranda, se limitaría a los bares de copas, 'pubs' y discotecas, principales focos de ruido y conflicto. Porque una de las cuestiones que quiere dejar claro es que no tienen ningún inconveniente con la mayoría de los establecimientos de restauración; lo que ocurre es que, “hábilmente”, han incluido como sector hostelero a los establecimientos de ocio nocturno.

170 agentes como mínimo

Fuentes del Ayuntamiento de Málaga consultadas por este periódico han explicado que tiene en marcha un dispositivo policial para tratar de atajar comportamientos molestos para los vecinos y explican que el mayor número de quejas se concentran en torno a las dos de la madrugada, la hora en la que tienen que cerrar los locales y que deriva en aglomeraciones a sus puertas.

placeholder Una de las calles del centro una reciente noche de fin de semana. (Asociación de Vecinos Centro Antiguo)
Una de las calles del centro una reciente noche de fin de semana. (Asociación de Vecinos Centro Antiguo)

El Plan Movida, como lo han denominado, cuenta con un mínimo de 170 agentes y desde que se puso en marcha ha sido sancionada más de una veintena de establecimientos, en su mayoría, por no respetar el horario de cierre.

Sobre la ocupación de la vía pública por los negocios, otra de las situaciones sobre las que alerta la Asociación de Vecinos Centro Antiguo, la concejala de Comercio, Elisa Pérez de Siles, aseguró días atrás que el consistorio estaba realizando un intenso control.

Alfonso Miranda no se muestra muy optimista sobre el resultado de estas medidas y espera que el alcalde, Francisco de la Torre, se reúna con los vecinos para poder transmitirle las situaciones que padecen cada fin de semana. “Llevamos dos años y medio esperando” mientras "los hosteleros entran en el ayuntamiento como si fuese su casa".

Málaga Turismo Colectivo Profesional de Policía Municipal Bares Ocio Comunidad de vecinos
El redactor recomienda