La Generalitat pierde la inversión de AENA en El Prat y se abre una crisis política
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Medias verdades en todos los lados

La Generalitat pierde la inversión de AENA en El Prat y se abre una crisis política

De la mesa de diálogo a la comisión bilateral, los puentes entre la Generalitat y el Gobierno quedan muy tocados. Eso sin contar el daño al papel de Jordi Puigneró: avalista del acuerdo

Foto: Varios aviones de la compañía Vueling, en el aeropuerto de El Prat. (EFE)
Varios aviones de la compañía Vueling, en el aeropuerto de El Prat. (EFE)

La Generalitat ha perdido la inversión de AENA. Un total de 1.700 millones que iban a ampliar El Prat y que ahora la compañía destinará a otros fines. La razón: el posicionamiento de ERC en general y de Pere Aragonès en particular a favor de mantener La Ricarda, una laguna artificial que se ha convertido en un humedal protegido y que se quiere sacrificar para ampliar la tercera pista y poder atraer vuelos de largo radio a Barcelona en el futuro.

El anuncio lo hizo la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, ayer por la tarde. Se suspendía la inversión. Esto desencadenó una guerra política de todos contra todos: Cataluña contra Madrid, ERC contra el PSOE y los propios republicanos contra JxCAT. En este clima resulta difícil pensar que se podrá celebrar la mesa de diálogo la semana que viene. El propio Pere Aragonès acusó al Ejecutivo español de mentir y de que nunca quiso llevar a cabo la inversión.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE) Opinión

El resultado de esta crisis es económicamente desastroso y políticamente incontrolable. La ministra, por su parte, aseguró que se había incumplido el acuerdo firmado el 2 de agosto, cuando al hacerse público el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) el pasado viernes, Aragonès empezó a tuitear en contra y se empezó a extender el lema 'La Ricarda no se toca'.

Nadie ha visto el documento firmado en agosto, así que resulta difícil saber quién miente. Solo queda claro que los protagonistas prefieren hablarse por la redes o a través de los medios de comunicación en lugar de llamarse por teléfono. En cambio, queda muy claro quién pierde: Barcelona tendrá un aeropuerto que poco a poco se irá quedando obsoleto. Eso sin contar los puestos de trabajo de calidad y la inversión perdida.

El Gobierno suspende la ampliación de El Prat

El debate es el siguiente. Si el acuerdo habla de que se ampliará la tercera pista, eso solo puede hacerse sacrificando La Ricarda. Fuentes de la Generalitat que han tenido acceso al proyecto de AENA explican que está muy bien construido y que ofrece 10 hectáreas por cada una que se sacrifique para crear una nueva zona natural más grande en el entorno de Viladecans. Si el acuerdo solo se refiere a ir trabajando en un plan director, la ambigüedad sería lo que ha llevado al desastre la inversión.

El acuerdo lo firmó el vicepresidente catalán, Jordi Puigneró, con la ministra. Ahora Puigneró ha quedado desautorizado por el duro posicionamiento de Aragonès. Puigneró no lo esperaba. Se encontraba de retiro en Bruselas para recibir instrucciones de Carles Puigdemont con el resto de 'consellers' y el grupo parlamentario de JxCAT. Tuvo que salir en una rueda de prensa improvisada en la que acusó al Gobierno español de “una nueva deslealtad”. Puigneró aseguró que seguiría luchando por la ampliación, pero en buena parte de su intervención pareció que daba el proyecto por perdido.

Foto: La vicepresidenta Teresa Ribera, este martes en Moncloa. (EFE)

Cuando AENA expuso su plan, antes de que se firmase el acuerdo del 2 de agosto, era el siguiente: prolongar la tercera pista a costa de La Ricarda, que forma parte de los espacios de Xarxa Natura 2000, los cuales están regulados por la directiva Habitats de la UE. En su artículo 6, se recoge que puede haber algún proyecto que permita afectar estas zonas siempre que tenga carácter estratégico, cuando no haya alternativa, aunque haya hábitats o especies de interés comunitario prioritario, como es el caso de las lagunas y las dunas con pinos de La Ricarda. En esos casos no lo puede decidir el Estado y se necesita el permiso de la UE. AENA quería acudir a la Comisión Europea de la mano del Gobierno y de la Generalitat, que es la gestora responsable de la Xarxa Natura 2000, invocar el artículo 6 y conseguir una excepción para ampliar la tercera pista.

Cinco días de septiembre

En cinco días de septiembre se pasó de tener el acuerdo a que el pacto saltase por los aires. El 3 de septiembre se hizo público el DORA y cayeron los eufemismos. El martes, 7 de septiembre, la portavoz de la Generalitat, Patricia Plaja, insistía: “La Ricarda no se toca”. Ayer, la portavoz de ERC, Marta Vilalta, anunció que ERC se sumaba a la manifestación del 19 de septiembre contra la ampliación de El Prat, y que incluso podrían acudir 'consellers', sin descartar a Aragonès. AENA, que ya llevaba días barajando qué hacer, decidió tirar la toalla.

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el 'expresident' Quim Torra. (EFE)

La historia es una elección de realismo. Durante estos días, ERC barajaba alternativas como aumentar el tráfico por otras pistas, lo que incrementaría el ruido para vecinos de Castelldefels y Gavà Mar, a los que se subvencionarían ventanas de doble vidrio. Gavà, la ciudad de la que hasta hace poco había sido alcaldesa la ministra Raquel Sánchez. ERC vivía ajena a la realidad y a que AENA es una empresa del Ibex que se mueve en un entorno de tipos cero. Por eso ERC llevaba tiempo asegurando que era posible pactar con AENA y salvar La Ricarda a la vez. Una falacia, cuando el plan de AENA siempre fue ampliar la tercera pista.

La Generalitat tiene una amplia capacidad de bloqueo de la ampliación de El Prat

Sin la Generalitat, el pacto estaba muerto. No solo ante la UE. La razón estriba en que La Ricarda se encuentra doblemente protegida al ser una reserva natural parcial con protección especial por la Ley de Espacios Naturales de la Generalitat. Por tanto, si no se hace un decreto específico de la Generalitat, la tercera pista no puede alargarse hacia el este. La Generalitat tiene una doble capacidad de bloqueo y ningunas ganas de justificar ante sus bases una medida de ese calado.

Cartas ocultas

AENA y el Gobierno español también ocultan algunas cartas. Entre ellas, que hay un expediente abierto en 2013, un expediente informativo de la Comisión Europea sobre la degradación de los hábitats naturales a causa de la construcción de la tercera pista de El Prat. Después, la Comisión ha abierto lo que se denomina una carta de emplazamiento —equivalente a un expediente de infracción—. El Estado y la Generalitat ya han contestado. Pero, con esos precedentes, la Comisión podría no ser proclive a aplicar el artículo 6 y otorgar la excepción deseada.

Foto: Aeropuerto de El Prat. (Getty)

El proyecto de Aragonès de una nueva Generalitat pragmática hace aguas en sus primeros pasos. ERC habría hecho con el aeropuerto lo mismo que ya ha logrado con las renovables, dejar Cataluña atrás. La unidad del Ejecutivo catalán, que se reafirmaba este mismo fin de semana en la Vall d’en Bas, también salta por los aires, viendo la posición en que ha quedado Puigneró, el principal valedor del pacto, que queda muy cuestionado. La Generalitat no es capaz de pactar con Madrid en un tema tan estratégico como el aeropuerto, pero aspira a solventar el problema político entre Cataluña y España en una mesa de diálogo. El Prat se cae y toda la tramoya de la obra queda al descubierto.

La Generalitat ha perdido la inversión de AENA. Un total de 1.700 millones que iban a ampliar El Prat y que ahora la compañía destinará a otros fines. La razón: el posicionamiento de ERC en general y de Pere Aragonès en particular a favor de mantener La Ricarda, una laguna artificial que se ha convertido en un humedal protegido y que se quiere sacrificar para ampliar la tercera pista y poder atraer vuelos de largo radio a Barcelona en el futuro.

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