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El "chantaje" de Vox amenaza con apagar la euforia de Juanma Moreno el 19-J
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El "chantaje" de Vox amenaza con apagar la euforia de Juanma Moreno el 19-J

El líder del PP andaluz llega a la víspera del 19-J convencido de su victoria frente al PSOE, que todavía cree en su implantación municipal para dar la sorpresa, y con un horizonte complejo de gobernabilidad por el enroque de Vox

Foto: Macarena Olona. (EFE/Raúl Caro)
Macarena Olona. (EFE/Raúl Caro)

Después de 15 días de un lado a otro de una comunidad, cinco de los seis candidatos con mayor relevancia eligieron una línea de nueve kilómetros en torno a la dársena del Guadalquivir para cerrar sus campañas en Sevilla. Lo llamativo es que PP y Vox estuvieron aún más pegados, a poco más de 200 metros, solo separados por el río. Santiago Abascal y Macarena Olona convocaron a los suyos en la calle San Jacinto, junto al lugar donde el líder del partido recibió algunas pedradas en un mitin en 2015, en su primer intento (fallido) por entrar en el Parlamento andaluz. Al otro lado, cruzando el puente de Triana, Juanma Moreno hizo lo propio en el Muelle de la Sal después de haber acusado a los que han sido sus socios de legislatura de hacerle "chantaje". Durante más de seis siglos, el puente de barcas que había donde hoy está el de Triana era la única forma de cruzar desde Sevilla al arrabal. Ese camino que Moreno se resiste a cruzar, como un Rubicón andaluz, para pactar con Vox. Julio Cesar, en su propia tesitura, acabó cruzando, pero en el PP ya buscan a su izquierda para intentar que, si la mayoría es tan grande como prevén algunos sondeos, sean los socialistas de Juan Espadas los que se abstengan.

En el mitin, como ha hecho desde antes de la campaña, ha conjurado esa "mayoría suficiente" que, como dijo el jueves, cree que tiene "cerca". Lo cierto es que no está claro qué es una mayoría suficiente. En El Puerto dijo a sus militantes. "Diréis, ¿eso qué es? La suficiencia de poder gobernar con suficiencia". No hay una cifra, pero se entiende que más suficiente será mientras más se acerque el PP a los 55 escaños que marcan la mayoría absoluta en el Parlamento andaluz. Hay encuestas que superan esas cifras, pero los populares desconfían. En la sala de máquinas del partido dan por hechos los 45 escaños. Son 19 más que los 26 actuales, el peor resultado de su historia. La mayoría llegan del botín de Ciudadanos, que logró 21 en 2018 y ahora podría quedarse fuera de la Cámara regional.

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo (d), y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page. (EFE/Lavandeira jr)

El éxito de Juanma Moreno en la tarea de seducir a los votantes naranjas parece consumado, pero todavía queda un trecho hasta la mayoría absoluta. En el PP hablan de hasta seis escaños al alcance de la mano. Las encuestas dicen que esos parlamentarios vienen de dos caladeros. Por un lado, de Vox, cuyos afines de 2018 y 2019 valoran muy positivamente la gestión del político malagueño al frente de la Junta. Por el otro, de viejos votantes socialistas atraídos por el discurso transversal del líder popular. Los porcentajes de trasvase de voto desde el PSOE al PP varían entre el 10% y el 16%, y esta última cifra es la que dan por buena en el núcleo duro de Moreno. El porcentaje se traduciría en unos 160.000 votantes que abandonan la marca del puño y la rosa.

Si la predicción de los populares se cumple, el PSOE rompería el mito del suelo electoral en el millón de votos que dejó Susana Díaz en 2018. Los 33 escaños que fueron una hecatombe hace tres años y medio podrían convertirse en un resultado "digno", pero en el equipo del candidato Juan Espadas todavía hay optimismo. El exalcalde de Sevilla mantiene una lucha pública contra las encuestas y en su entorno recuerdan que los sondeos ya fallaron en 2012, para beneficio socialista, y en 2018, para disgusto de la expresidenta trianera.

El número de apoderados e interventores socialistas ha experimentado un crecimiento este junio respecto a lo que ocurrió hace tres años y medio. En Sevilla, por ejemplo, han pasado de 2.800 a 3.300. La ausencia de estos voluntarios en pueblos señeros del socialismo, como Alcalá de los Gazules (Cádiz) fue la primera pista que hizo saltar las alarmas en la dirección del PSOE aquel 2 de diciembre. Un dirigente socialista defiende que en esta campaña ha habido un "salto". Otra fuente confirma esta idea y asegura que no detecta el rechazo que sí hubo hace tres años y medio. Y una tercera apunta a que en esta campaña ha visto a militantes de su agrupación que hace tiempo que no acudían a un acto.

placeholder Yolanda Díaz conversa con Alberto Garzón, junto a Juan Antonio Delgado, Inma Nieto y Esperanza Gómez. (EFE)
Yolanda Díaz conversa con Alberto Garzón, junto a Juan Antonio Delgado, Inma Nieto y Esperanza Gómez. (EFE)

¿Esto es suficiente para que haya un vuelco? Nadie, salvo Juan Espadas en sus actos públicos, lo plantea, pero en su equipo de campaña aseguran que las encuestas que se publican —y que no les dan opciones— son previas a este proceso de movilización de la izquierda y no lo recogen. En el PSOE hay quien ve, incluso, "ambiente de épica". La apuesta más ambiciosa está en la calle, en el puerta a puerta. "Esa campaña solo la hacemos nosotros", admite esta misma fuente, que explica que es posible por la capilaridad territorial que tiene el PSOE en Andalucía. Los socialistas tienen más de 700 sedes por toda la comunidad, frente a las 130 que tiene el PP.

¿Dónde busca el PP la abstención?

Más allá de los mensajes optimistas, el fantasma de la abstención planea sobre los socialistas, aunque lo hará con más o menos intensidad en función del resultado. Si Moreno se queda cerca de la mayoría absoluta y Espadas rebaja el listón del millón de votos, la presión será grande. Tanto es así que el debate ha saltado a la izquierda del PSOE y hay voces cercanas a Por Andalucía que defienden que es una posibilidad, siempre que sea para evitar la entrada de Vox en el Gobierno de la Junta. Así se entiende que Macarena Olona asegurase el jueves que "todas las fuerzas de izquierda están negociando en habitaciones oscuras el acuerdo de abstención" para facilitar la investidura de Juanma Moreno.

La soledad de la formación ultra se vio en los debates, donde la alicantina utilizó una estrategia desconcertante. El partido de Santiago Abascal desembarcó en las elecciones andaluzas convencido de que duplicaría la docena de escaños que tiene ahora en el Parlamento. Ahora Vox lucha contra esas expectativas y, aunque se da por hecho el crecimiento en votos, las encuestas lo alejan de los 860.000 sufragios que consiguió en Andalucía en las generales del 10 de noviembre de 2019. La apuesta por Olona podría diluirse, aunque los expertos apuntan más a un mérito de ese Juanma Moreno transversal que a un demérito de diputada alicantina, a pesar de las polémicas y la extraña campaña que ha protagonizado.

Foto: Pedro Sánchez y Juan Espadas, en un acto de precampaña. (EFE/Julio Muñoz) Opinión

Pugna en la izquierda

La otra pugna de estas elecciones está en la izquierda, que se presenta separada después de la confluencia de 2018 en Adelante Andalucía. Teresa Rodríguez se quedó con la marca y el viernes cerró su tercera campaña como candidata con un concierto de Califato 3/4 (léase, tres por cuatro, como el compás) en la Torre de los Perdigones de Sevilla, a un par de kilómetros al norte de esa pelea que mantuvieron PP y Vox con el puente de Triana de por medio. La gaditana ha crecido en los dos debates televisados, donde confrontó con Olona para regocijo de sus afines. Y algo parecido, aunque tenue, indican las encuestas. Que esa mejoría permita aumentar el botín de escaños parece complicado, sobre todo si se tiene en cuenta que la desmovilización de este espectro ideológico provoca que la bolsa de votos en ese bloque sea menor. Y a ello hay que sumar la progresiva derechización detectada cuando se pregunta por autoubicación ideológica.

En ese caladero pesca el PSOE, más hacia el centro, pero sobre todo compiten Adelante Andalucía y Por Andalucía. La marca creada por IU, Podemos, Más País, Equo, Alianza Verde e Iniciativa del Pueblo Andaluz tiene en su contra su propio desconocimiento y el de su candidata, Inma Nieto. A favor, cuenta con la implantación territorial de IU, con más de 100 alcaldes en la comunidad, y la bendición de Yolanda Díaz, que se ha implicado en la campaña mucho más de lo que se preveía inicialmente. Son los únicos que no han optado por Sevilla para cerrar campaña, ya que se fueron a Málaga, donde Alberto Garzón e Irene Montero compartieron escenario a pesar del último choque entre IU y Podemos: la destitución de Amanda Meyer, de IU Andalucía, como jefa de gabinete del Ministerio de Igualdad.

La pugna entre las izquierdas podría dejarlos con un resultado en votos similar a 2018, pero con muchos menos escaños

Como también dicen los socialistas, en Por Andalucía confían en la movilización del último tramo de campaña, el que no se ve en las encuestas. El papel de Yolanda Díaz aquí es decisivo, sobre todo si se tiene en cuenta que hay cierta confusión por los cambios de nombre y coalición. La gallega también marcó un hito en la campaña al pedir el voto a los socialistas en su bastión de Dos Hermanas, lo que provocó un enfado de Juan Espadas. Pero no ha sido el único incumplimiento del pacto no escrito de no agresión que han mantenido las izquierdas durante la campaña. Entre los viejos socios de Adelante y Por Andalucía ha habido varios dardos, aunque se han quedado por debajo del radar en un intento por eludir la vitola de ser la izquierda Monty Python, la del Frente Popular de Judea frente al Frente Judaico Popular. Aun así, no es descartable que las dos izquierdas sumen un porcentaje similar al que lograron en 2018, con un resultado en escaños mucho peor a causa de la fragmentación.

Con todo, y a pesar de que la izquierda se asoma a una travesía por el desierto, quien llega con peores expectativas al 19-J es Ciudadanos. De hacer posible el cambio histórico (con PP y Vox) a poder quedarse fuera del Parlamento. Juan Marín lo fía todo a lograr dos o tres escaños que sean útiles para Juanma Moreno. Y el propio Moreno confía en contar con esa muleta si se acerca a la absoluta. Pero los naranjas saldrán tocados en cualquier caso, aunque Marín haya sido hábil en los debates y sea un candidato que no genera rechazo. Pero tampoco pasiones, como les ocurre a las plataformas de la España Vaciada. Jaén Merece Más, que soñó con un escaño gracias al CIS de Tezanos, lo tiene complicado y no parece que el voto del descontento vaya para esta fórmula que tuvo un enorme éxito en Castilla y León el pasado 13 de febrero.

Después de 15 días de un lado a otro de una comunidad, cinco de los seis candidatos con mayor relevancia eligieron una línea de nueve kilómetros en torno a la dársena del Guadalquivir para cerrar sus campañas en Sevilla. Lo llamativo es que PP y Vox estuvieron aún más pegados, a poco más de 200 metros, solo separados por el río. Santiago Abascal y Macarena Olona convocaron a los suyos en la calle San Jacinto, junto al lugar donde el líder del partido recibió algunas pedradas en un mitin en 2015, en su primer intento (fallido) por entrar en el Parlamento andaluz. Al otro lado, cruzando el puente de Triana, Juanma Moreno hizo lo propio en el Muelle de la Sal después de haber acusado a los que han sido sus socios de legislatura de hacerle "chantaje". Durante más de seis siglos, el puente de barcas que había donde hoy está el de Triana era la única forma de cruzar desde Sevilla al arrabal. Ese camino que Moreno se resiste a cruzar, como un Rubicón andaluz, para pactar con Vox. Julio Cesar, en su propia tesitura, acabó cruzando, pero en el PP ya buscan a su izquierda para intentar que, si la mayoría es tan grande como prevén algunos sondeos, sean los socialistas de Juan Espadas los que se abstengan.

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