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Fin de una era: adiós a Susana Díaz, irrumpe Vox y la derecha suma

Susana Díaz compareció desencajada después de que Juanma Moreno (PP) y Juan Marín (Cs) ya advirtieran de que tratarán de liderar el cambio de gobierno

Foto: Susana Díaz comparece en Sevilla tras conocerse los resultados de las elecciones. (EFE)
Susana Díaz comparece en Sevilla tras conocerse los resultados de las elecciones. (EFE)

Vuelco histórico en Andalucía de la mano de la irrupción de Vox, que con 12 escaños pone bocabajo el mapa político y propicia una suma de las derechas para acabar con 36 años ininterrumpidos del PSOE en el poder. Susana Díaz ha ganado las elecciones, pero será la victoria más amarga que jamás pueda celebrar. Acusa un severo desgaste tras 36 años de gobiernos socialistas. La candidata socialista fue la más votada pero no podrá formar Gobierno. Los votos de la izquierda no suman. El PSOE baja a 33 escaños, pierde 14, y se queda en el millón de votos, el 28%.

Aunque el PSOE parecía no haberlo asumido, tanto PP como Cs aseguraron que pactarían para propiciar el cambio. El PP se queda en 26 diputados, siete menos, Cs 21, sube 12, Adelante Andalucía 17, baja tres, y Vox alcanza 12. Las derechas suman 59 escaños frente a los 50 de PSOE y Adelante Andalucía. Vox obtiene representación en todas las provincias y dos escaños en Almería, Cádiz y Málaga. Su ascenso ha sido imparable. El partido de Santiago Abascal, que muchos equiparan a la ultraderecha de Salvini en Italia y Le Pen en Francia, entra en las instituciones desde Andalucía, una comunidad tradicionalmente en el centro izquierda.

Susana Díaz compareció desencajada después de que Juanma Moreno (PP) y Juan Marín (Cs) ya advirtieran de que tratarán de liderar el cambio de gobierno. La socialista no admitió preguntas y lejos de dimitir aseguró que este mismo lunes iniciará una ronda de contactos para tratar de pactar con "las fuerzas constitucionalistas" para frenar a Vox, un partido que calificó de "ultraderecha, xenófobo, que justifica la violencia hacia las mujeres" y propicia "el enfrentamiento entre ciudadanos". Díaz dejó claro que viene un ciclo electoral muy importante en España y los partidos deberán retratarse y decidir si pactan con la extrema derecha o se alían para frenarla. Durante toda su comparecencia, que recordó a la noche de su estrepitosa derrota en las primarias del PSOE, no asumió que había sido desalojada del Gobierno. Solo lamentó que muchos ciudadanos se hayan quedado en casa y no hayan ido a votar. Los socialistas aún no habían digerido que, salvo milagro, han perdido el poder en Andalucía.

Fin de una era: adiós a Susana Díaz, irrumpe Vox y la derecha suma

Juanma Moreno obtuvo rápidamente el aval de Pablo Casado para que trate de ser investido presidente de la Junta. Frente al ambiente de funeral en la sede socialista, la euforia se desató en la del PP. El partido ganó en Andalucía con 50 escaños en 2012 pero no sumó para gobernar. Tres años más tarde se desplomó a los 33 diputados y ahora cae a 26. Con todo, salva los muebles y sigue liderando la oposición. Queda a unos 100.000 votos de Cs. Al grito de "sí, sí, sí, el cambio ya está aquí", Moreno anunció que tratará de liderar una mayoría alternativa.

Aunque algunos socialistas sugieren un Gobierno de Marín con apoyo del PSOE para frenar a Vox, ese escenario lo ven improbable en Ciudadanos

Juan Marín, desde Cs, también aseguró que presentará su candidatura como presidente de la Junta y defendió que el cambio debe liderarlo el partido que más ha crecido y no un PP que está en decadencia. Desde el partido de Albert Rivera dejaron claro que van a pelear para liderar el cambio. Aunque algunos socialistas comenzaron a deslizar la posibilidad de un Gobierno de Marín con el apoyo del PSOE para frenar a Vox, ese escenario fue considerado muy improbable en el partido naranja. Además, PSOE y Cs ni siquiera suman los 55 escaños que les darían la mayoría absoluta. Cs lleva toda la campaña prometiendo que nunca más volvería a investir a Susana Díaz, como hizo en 2015. Otra cosa es que pueda recibir sus votos.

Juan Marín (c), acompañado de Albert Rivera e Inés Arrimadas. (EFE)
Juan Marín (c), acompañado de Albert Rivera e Inés Arrimadas. (EFE)

La jornada electoral estuvo marcada por la baja participación, que fue del 58,42%. Durante todo el día, la participación se mantuvo en índices históricos y eso desató las alarmas en las filas socialistas. El hecho de que zonas rurales de Córdoba y Jaén, donde tocaba recogida de la aceituna, arrojaran malos datos comenzó a sembrar preocupación. El absentismo en las urnas iba a castigar a los partidos tradicionales, PSOE y PP, advirtieron desde el mediodía dirigentes socialistas.

Díaz, de la "alegría" a los ataques

Susana Díaz hizo una campaña "de la alegría", plana, que en una primera parte estuvo dominada por mensajes que no tensionaban al electorado. El hecho, además, de que todas las encuestas dieran por ganador al PSOE contribuyó a elegir esa estrategia. La continuidad del PSOE se dio por segura. Díaz proclamó que estaba "feliz" y que no iba a permitir que "el encanallamiento" de la política le marcara el paso. Trabajó con la hipótesis de que no podía entrar en el cuerpo a cuerpo con los líderes nacionales de la derecha, de forma permanente en Andalucía estos días. Trató de alejarse del clima de crispación de la política nacional, marcada en la primera fase de la campaña por la negociación de Pedro Sánchez con los independentistas catalanes y Podemos.

Fin de una era: adiós a Susana Díaz, irrumpe Vox y la derecha suma

Solo una vez pasado el ecuador de la legislatura, ante los primeros datos internos de encuestas que hablaban del ascenso imparable de Vox, Susana Díaz cambió el paso. A partir de los últimos días comenzó a pedir que nadie se relajara y a reclamar que se acudiera a las urnas para frenar a la ultraderecha. Aunque Díaz no ha parado de asegurar que sentía el cariño y el apoyo de la calle, en la recta final de la campaña también se vio afectada por las protestas de colectivos como los taxistas o los médicos de atención primaria.

A Díaz, una parte de la izquierda le reprocha que haya dado visibilidad a Vox, aunque el partido de Santiago Abascal, con el juez Francisco Serrano como candidato, exhibió músculo desde el primer día, reuniendo a miles de personas en sus mítines y con una estratégica campaña subterránea con las redes sociales y los grupos de WhatsApp como principales aliados. Han sido la gran sorpresa. Es llamativo que sea desde el sur, donde el electorado siempre se ha situado en el centro izquierda, desde donde Vox encuentre un trampolín al resto de España.

Simpatizante de Vox tras conocer los resultados de las elecciones andaluzas. (EFE)
Simpatizante de Vox tras conocer los resultados de las elecciones andaluzas. (EFE)

Hasta el último momento, el escenario estuvo muy abierto y marcado por la encuesta publicada por GAD3, que dejaba sobre la mesa la posibilidad de que las derechas sumaran y se diera un vuelco histórico en Andalucía. Más allá del sondeo, el mapa de la abtención, en zonas rurales y barrios obreros, encendió todas las alarmas en los partidos de la izquierda.

El PP lidera la derecha

El PP logró conservar el primer puesto en la derecha y mejoró las expectativas, que se habían instalado en datos históricos a la baja. El líder del PP, Pablo Casado, se volcó desde el primer día en la campaña de las andaluzas, exponiéndose a las urnas a pocos meses de haber tomado el mando del partido. El efecto Casado se podía ver seriamente resentido si Ciudadanos lograba el sorpaso, pero han evitado ese escenario. Su opción fue desplegarse casi todos los días por el territorio andaluz. El PP siempre había defendido que tenían mucha más raigambre en Andalucía, con estructura en todos los pueblos, que el partido naranja. No mentía en sus avisos.

El candidato a la Junta de Andalucía por el Partido Popular (PP), Juanma Moreno. (EFE)
El candidato a la Junta de Andalucía por el Partido Popular (PP), Juanma Moreno. (EFE)

Ciudadanos se desinfló respecto a los sondeos, algunos lo daban como segunda fuerza política y no logró adelantar al PP. Sin embargo, la victoria de los naranjas, que han dejado muy atrás los nueve escaños de 2015, los coloca como un partido fundamental que ha venido para quedarse y con un crecimiento espectacular. Albert Rivera e Inés Arrimadas han arropado a Marín, como protagonistas de una campaña que hablaba más de Cataluña que de Andalucía.

Adelante Andalucía no cumplió en absoluto las expectativas que había generado con una campaña muy andalucista y alejada de la marca Podemos. Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo cosecharon 17 escaños, cuando la suma de Podemos e IU por separado en 2015 era de 20. Es decir, la izquierda sufrió un fuerte retroceso también por este flanco. Rodríguez dobló el pulso a Pablo Iglesias y pactó una confluencia donde la marca de los morados estaba diluida y escondida. No le ha funcionado.

El mensaje antiinmigración de Vox, un partido que propone suprimir las autonomías y que lleva en su programa la construcción de un muro en Ceuta y Melilla, ha arrasado. El partido tenía marcados en el mapa ciudades y pueblos con "inmigración abusiva" y "problemas socioeconómicos", y esa ha sido su exitosa campaña.

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