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Euforia en Moncloa tras anotarse otro tanto energético en Europa: "Ganamos influencia"
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La batalla energética en la UE

Euforia en Moncloa tras anotarse otro tanto energético en Europa: "Ganamos influencia"

La Moncloa celebra el "espaldarazo" de la Comisión a su apuesta por una reforma estructural del mercado eléctrico y exhibe su alianza con Alemania como prueba del peso de Sánchez en la UE

Foto: Pedro Sánchez y Olaf Scholz, este martes. (EFE/EPA/Clemens Bilan)
Pedro Sánchez y Olaf Scholz, este martes. (EFE/EPA/Clemens Bilan)

El curso político acaba de comenzar, pero el Gobierno se muestra eufórico por los tantos que se ha marcado en menos de una semana. Si el jueves lograba sacar adelante con holgura las seis leyes que llevó al Congreso de los Diputados, este martes la celebración tiene que ver con la alianza con Alemania, el tándem entre Pedro Sánchez y Olaf Scholz en su apuesta por el gasoducto entre la península Ibérica y el resto de países de la UE. Y con el giro de Francia, que ha pasado de descartar esta infraestructura a comprometerse a revisar el proyecto del MidCat en los Pirineos.

La guerra de Vladímir Putin contra Ucrania y la amenaza de una crisis energética sin precedentes han sacudido los cimientos de las alianzas entre los Veintisiete, hasta desembocar en un escenario que nadie habría podido visualizar hace escasos meses, y menos aún hace dos años, cuando el Ejecutivo peleaba la aprobación de los fondos europeos para hacer frente al impacto de la pandemia. Después llegó la excepción ibérica, recibida con escepticismo por buena parte de los socios europeos y por la oposición del PP, y hoy el Gobierno celebra que Alemania comparta posiciones similares a las suyas.

"Es un espaldarazo enorme, ahora parece que la excepción ibérica va a ser continental", celebraban anoche fuentes del Ejecutivo, convencidas de haber adquirido un mayor peso específico en Europa: "Ganamos influencia". Sánchez lleva tiempo defendiendo que el mercado eléctrico "está roto", que hoy la intervención de la UE es necesaria para evitar que Alemania o Francia acaben pagando hasta 2.000 euros de tarifa por gigavatio hora. Y la Comisión Europea ya ha anunciado su propósito de intervenir cuanto antes.

Foto: Teresa Ribera, este martes. EFE/ Luca Piergiovanni

La propia Teresa Ribera, vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, celebró este martes que Madrid y Berlín compartan diagnóstico y soluciones, así como que Francia se haya abierto a reconsiderar sus planteamientos. Hasta devolvió a París el carné de "europeísta" que le había retirado dos días antes, en una entrevista en 'El Mundo'. En el Gobierno y en el PSOE hay euforia por la situación y, particularmente, por el papel jugado por Sánchez, que se muestra cómodo en su perfil más internacional.

El propio jefe del Ejecutivo llegó a hacer un guiño a Argelia, uno de los principales proveedores de gas natural, con el que lleva meses afectado por fuertes tensiones tras su giro sobre el Sáhara. "Me encantaría ser yo el que fuera a Argelia", afirmó este martes, en medio de una grave crisis diplomática que en la Moncloa admiten que aún durará. Pero el carácter excepcional de la pinza entre Berlín, Madrid y Lisboa frente a París ha levantado los ánimos en el equipo de Sánchez, así como el hecho extraordinario de haber sido invitado a formar parte, ayer, de un Consejo de Ministros informal sobre seguridad y energía, celebrado por la principal potencia europea.

Foto: Pedro Sánchez y Olaf Scholz, este martes, en Alemania. EFE EPA CLEMENS BILAN

A pesar de la dureza de la situación y de la incertidumbre, el Gobierno disfruta estos días de ese balón de oxígeno, y tiene previsto explotarlo al máximo. Sánchez ha dado orden de redoblar esfuerzos para explicar las medidas del Ejecutivo, pero también de subir el tono contra la oposición, de pasar "a la ofensiva", según fuentes socialistas.

La consigna llega a las puertas del ciclo electoral, con el espaldarazo a nivel europeo, y ya se ha traducido en evidentes esfuerzos por retratar al PP como una oposición "destructiva" y "obstruccionista", aunque los conservadores lideran las encuestas. El Gobierno les reclama hasta la factura de los 12,5 millones de euros en refuerzos que ha supuesto el bloqueo de tres años y nueve meses en la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Y la cuenta solo hace referencia al último año.

Foto: Pilar Llop. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

Con una mano, se reivindican como el Gobierno de la mayoría social, perseguido por los poderes económicos, y con la otra tratan de escenificar su voluntad de diálogo. La propia Ribera se reunirá este miércoles con Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, al que el presidente del Gobierno ya aludió en su discurso de evaluación sobre el avance de la legislatura, en julio. "Si Botín y Sánchez Galán protestan, es que vamos en la buena dirección", afirmó entonces el jefe del Ejecutivo.

Hoy, Ribera está inmersa en conversaciones con grandes empresas de cara a la elaboración del plan de contingencia, y alaba que Cataluña, Navarra, Euskadi y las Islas Baleares hayan hecho llegar sus recetas de ahorro energético, mientras reclama al resto de comunidades autónomas que hagan lo propio. Por una parte, el Gobierno quiere evitar las críticas sobre la falta de diálogo previo a la presentación de nuevas medidas de ahorro energético.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su visita a Ecuador. (EFE/José Jácome)

Por otra, se esfuerzan por contraponer su actuación a la del Partido Popular, por retratarlo como una formación desnortada, sin soluciones para aplicar de forma inmediata, y sin recetas que no supongan una vuelta al "pasado", en referencia a su apuesta por prorrogar la vida de las centrales nucleares.

Es en este marco en el que se encuadra la decisión de Sánchez de comparecer en el Senado y enfrentarse a Alberto Núñez-Feijóo, previsiblemente el 6 de septiembre, para explicar sus medidas. El Ejecutivo alude al carácter territorial de la Cámara Alta, pero no esconde que pretende confrontar sus recetas a las de Feijóo, al que quieren dibujar como un líder sin alternativas.

Foto: Teresa Ribera y Aitor Esteban, este jueves en el Congreso. (EFE/Mariscal)

Esto pasa, también, por reivindicar su ausencia de propuestas vía enmiendas al criticado real decreto de ahorro energético, que se tramitará como proyecto de ley en el Congreso. Es una suerte de emboscada, después del desgaste del PP al Ejecutivo durante todo el mes de agosto a cuenta de las recetas de ahorro energético. También lo ven como una nueva ocasión para criticar el inmovilismo de la oposición, y como una oportunidad para que dé un paso en falso.

En el camino, de momento, la coalición PSOE-Unidas Podemos celebra que las medidas que ha adoptado estén "muy alineadas" con las de Alemania, mientras suaviza las evidentes diferencias entre los socios, que han sido particularmente visibles estos días en la coalición germana. Cuando la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, asegura que el techo de gasto pactado con el PSOE no contempla el incremento de gasto en defensa al que Sánchez se comprometió con Europa, sus socios solo afirman que el presidente cumple su palabra, pero no dan más detalle. Evitan desautorizarla, entrar en conflicto o en polémica.

Foto: La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. EFE- Fernando Alvarado

Y cuando Díaz avala las movilizaciones de los sindicatos frente a la patronal y lanza un dardo a sus socios por este motivo —"Entiendo que el Gobierno de España es demócrata y defiende todas las manifestaciones"—, la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, traslada el "respeto" del Gobierno por las movilizaciones, mientras avala el trabajo de los empresarios. Hoy por hoy, intentan evitar hacer sangre.

Sánchez está haciendo equilibrios para evitar que el "ruido" que atribuye a sus socios no ensordezca los logros de esta etapa, y ya tiene la cumbre hispano-alemana de los días 5 y 6 de octubre como nuevo hito para presumir de su alianza con la primera potencia europea. Hoy, el Gobierno reivindica un tanto, mientras intenta dar la vuelta a las encuestas.

El curso político acaba de comenzar, pero el Gobierno se muestra eufórico por los tantos que se ha marcado en menos de una semana. Si el jueves lograba sacar adelante con holgura las seis leyes que llevó al Congreso de los Diputados, este martes la celebración tiene que ver con la alianza con Alemania, el tándem entre Pedro Sánchez y Olaf Scholz en su apuesta por el gasoducto entre la península Ibérica y el resto de países de la UE. Y con el giro de Francia, que ha pasado de descartar esta infraestructura a comprometerse a revisar el proyecto del MidCat en los Pirineos.

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