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El gas en Europa ya cuesta un 50% más que en España mientras la UE promete intervenir
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El aislamiento atenúa la crisis en España

El gas en Europa ya cuesta un 50% más que en España mientras la UE promete intervenir

La escasa capacidad de bombear gas desde España, el país con más capacidad de almacenamiento gasista de la UE, al resto de Europa provoca que la diferencia escale a máximos históricos. Francia obstaculiza el gasoducto de Pirineos

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), junto al presidente francés, Emmanuel Macron (i). (EFE/Brais Lorenzo)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), junto al presidente francés, Emmanuel Macron (i). (EFE/Brais Lorenzo)
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La Comisión Europea se plantea intervenir el mercado eléctrico tras ver cómo se desbocan los precios en los principales países del club comunitario. El miedo a que Rusia cierre el grifo del gas y la dependencia de la mayoría de Estados de esta fuente de suministro han provocado una ruptura de los mercado energéticos, que cada vez temen más la falta este invierno de esta materia prima de primera necesidad.

A diferencia de lo anterior, España está sufriendo menos la coyuntura. En parte, como se encarga de recordar constantemente el Gobierno, por el mecanismo de tope al gas. Pero el otro factor clave, mucho menos explicitado, es que el precio del gas en los mercados europeos es ya un 50% más caro que en la península Ibérica, lo que supone una diferencia histórica nunca antes vista.

Este desacoplamiento se debe, en gran medida, a la falta de interconexión gasista, que ahora Alemania quiere reactivar, pero que, sin embargo, Francia obstaculiza. En este contexto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visita de urgencia este martes Alemania para reunirse con el canciller, Olaf Scholz. El objetivo es presionar al presidente francés, Emmanuel Macron, y desencallar este proyecto.

El precio del gas en el mercado ibérico (Mibgas) se quedaba durante este fin de semana en 207 euros por MWh, mientras que el TTF europeo, la referencia en el continente, superaba los 315 euros por MWh, según los datos registrados por el Mercado Ibérico del Gas. A principios de este 2022, los precios de Mibgas y del TTF eran similares, incluso en algunos momentos más favorables en el mercado ubicado en Holanda.

Sin embargo, el diferencial no ha parado de crecer hasta superar los 100 euros por MWh en los últimos días. Esta situación tiene un efecto multiplicador sobre el mercado eléctrico, que depende del precio del gas, donde además España cuenta con el mecanismo denominado 'tope al gas'.

Así, los precios que se negocian para 2023 en España han escalado hasta los 350 euros MWh, a los que hay que sumar una subvención al gas que supera los 200 euros por MWh, con lo que en total la luz para el año que viene se paga en cerca de 600 euros por MWh, según datos de OMIP y OMIE. Esta cantidad, aunque más de 10 veces los precios de antes de la crisis, es mucho menor que los casi 1.200 euros por MWh de Francia, aquejada además de un grave problema por los parones de su parque nuclear, o los casi 1.000 euros por MWh de Alemania. La diferencia del precio del gas es responsable incluso en mayor medida que la excepción ibérica de las diferencias de precios entre España y Portugal y el resto de países.

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (EFE/Stephanie Lecocq)

Un alto directivo de una empresa dedicada a la compra y venta de gas en los mercados mayoristas explica a El Confidencial que el diferencial de precios gasistas a favor de España con respecto a Europa se debe a la falta de interconexión. "España solo puede enviar gas a Europa por la única interconexión que tiene por Francia, con lo que ante el aprovisionamiento de su amplia red de almacenes [la mayor de Europa, con siete regasificadoras], al no poder exportar más de lo que necesita, el precio cae".

Por eso, ahora Alemania, entre otros, presiona a nivel político para que se construya el segundo gasoducto desde España a Francia, que serviría para distribuir más gas desde la península Ibérica hacia el norte y de esa manera los precios con Europa convergerían más. España, aunque en su día dudó de esta infraestructura, en el contexto de guerra y con la posibilidad de que se corten relaciones energéticas con la Rusia de Vladímir Putin, también presiona para que Francia dé su brazo a torcer y se ponga en marcha esta infraestructura.

"Para España, además, lograr la construcción de este tubo es clave, ya que de otra manera Alemania buscaría gas de Argelia vía Italia, máxime después de los esfuerzos hechos por Mario Draghi y el distanciamiento de España con el país norteafricano, rico en este hidrocarburo", señalan fuentes del sector. De ahí la importancia de que Sánchez vaya este martes a Alemania a ver a Scholz.

Foto: Pedro Sánchez, en Bogotá. (EFE/Mauricio Dueñas Castañeda)

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, señalaba este lunes en una entrevista en el diario 'El Mundo': "No sé dónde está el sentido europeísta de Francia si se niega a ayudar a Alemania", en referencia a su negativa a colaborar con la puesta en marcha del nuevo gasoducto por los Pirineos, conocido como Midcat.

"Qué haríamos con una Alemania quebrada", alertaba la ministra, y añadía: "Si tengo que adelantar esa inversión porque hay que hacer llegar gas al centro y el norte de Europa y hacer un tubo que a lo mejor nosotros no necesitaríamos hasta dentro de 10 años, debemos hacerlo porque interesa a Europa. No es un asunto bilateral de España con Francia". "Es la construcción europea", zanjaba la máxima responsable de la política energética nacional.

Foto: Una frutería. (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)

La incapacidad de España de enviar más gas por el aislamiento con Europa es algo similar a lo que le ocurre a Reino Unido, que también tiene sus necesidades cubiertas, pero no tiene fácil dar salida al exceso de gas por barreras físicas geográficas, con lo que su precio también cae y es inferior al europeo. Eso le permite también tener menores precios que el resto de Europa.

Con estas dificultades, ahora la Unión Europea busca establecer un tope al gas a nivel comunitario para frenar la escalada de precios de la electricidad y tratar de contener la inflación, en máximos históricos, tras rozar el 9% en julio. Las intenciones de Bruselas, sin embargo, aún no se han concretado, y se espera que a lo largo de la semana se conozcan más detalles.

La Comisión Europea se plantea intervenir el mercado eléctrico tras ver cómo se desbocan los precios en los principales países del club comunitario. El miedo a que Rusia cierre el grifo del gas y la dependencia de la mayoría de Estados de esta fuente de suministro han provocado una ruptura de los mercado energéticos, que cada vez temen más la falta este invierno de esta materia prima de primera necesidad.

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