LAS DIFICULTADES REDUCEN OPCIONES DE ANTICIPO

Ni 'superdomingo' ni adelanto en marzo: el plan de Sánchez es aguantar mínimo un año

Moncloa quiere agotar la legislatura, "con o sin nuevos Presupuestos". Los barones no quieren mezclar generales y autonómicas, algo que juntaría hasta seis urnas en las islas

Foto: Papeletas al Congreso y al Senado en un colegio electoral de Madrid en las elecciones del 20 de diciembre de 2015. (EFE)
Papeletas al Congreso y al Senado en un colegio electoral de Madrid en las elecciones del 20 de diciembre de 2015. (EFE)

El plan A sigue siendo aguantar, aguantar a ser posible hasta el final. Seguir en La Moncloa, gobernar, retomar la iniciativa política, llegar como partido de gobierno a municipales y autonómicas y, si finalmente no hubiera Presupuestos, convocar en otoño (aunque oficialmente el discurso habla de agotar la legislatura en 2020). El plan B, convocar elecciones en primavera si Cataluña o la negociación de las cuentas públicas salta por los aires, tropieza con un problema. La Moncloa ha analizado si las generales se podrían convocar conjuntamente con europeas, municipales y autonómicas el domingo 26 de mayo de 2019. Pero sería juntar hasta seis urnas en las islas —cinco en la Península— y un reto de organización sin precedentes. Lo del 'superdomingo' no es nada sencillo. Así que la opción es seguir "con o sin nuevos Presupuestos". La Moncloa ha ordenado cerrar el debate y así acallar voces como la del número tres del partido, José Luis Ábalos, que apuesta por adelantar los comicios antes de que la marca se desgaste.

Cuando en junio, en su primera entrevista, Pedro Sánchez anunció que quería agotar la legislatura, pretendía acabar con el debate. Que su mandato, durase lo que durase, no estuviera salpicado de preguntas continuas sobre cuándo iba a convocar elecciones. Prefirió rectificar una vez nada más llegar al poder —antes había dicho que convocaría los comicios cuanto antes— para tener las manos libres. Pero el debate del adelanto electoral sigue flotando en el ambiente político. Especialmente en los últimos días, tras el ultimátum (que finalmente resultó fallido) del 'president' de la Generalitat, Quim Torra.

El lunes, ante la ejecutiva federal del PSOE, Sánchez confirmó lo que trasladaban los suyos: que de adelantar elecciones, nada. Ábalos quiere ir antes

Marzo de 2019, mayo, otoño de 2019, 2020... Los pasillos del Congreso son un continuo fluir de comentarios —especulaciones, porque la decisión es solo del presidente— sobre cuándo serán las generales. El lunes, ante el plenario de la ejecutiva federal del PSOE, Sánchez confirmó lo que trasladaban los suyos: que de adelantar elecciones, nada de nada. Que su plan es aguantar a los ministros por muchos escándalos que surjan y pasar al ataque contra la oposición si hace falta. Les dijo que quiere esperar hasta 2020.

"Tenemos que llegar a las autonómicas y municipales siendo un partido de gobierno. Son elecciones que nos van bien y mal a Ciudadanos, que no tiene implantación territorial", comenta un dirigente socialista. En el PSOE había voces como la de Ábalos que no veían tan conveniente estirar tanto y preferían una convocatoria conjunta, incluso con las andaluzas. Finalmente, se impone la tesis de aguantar. Y ayer jueves ese mensaje fue nítido. Más diáfano que nunca.

Lo dijo por la mañana en Antena 3 la ministra de Hacienda, María Jesús Montero: el Ejecutivo va a seguir trabajando incluso con los Presupuestos de Rajoy. "Tenemos mucho proyecto por delante [...]. Con o sin Presupuestos, vamos a intentar promover iniciativas políticas que cuenten con la mayoría de la Cámara y que permitan la sanidad universal, volver a un sistema de becas que permita premiar el talento, ser capaces de impulsar una nueva capacidad para la dependencia o la reforma de la Seguridad Social", aseguró.

Sánchez ha ido cambiando de posición en las últimas semanas: antes deslizaba que si no había nuevas cuentas, podría llamar a las urnas

Más tarde, desde el equipo directo del presidente refrendaron ese mensaje de la titular de Hacienda. "Es la voluntad del presidente agotar la legislatura porque quiere primar un bien principal, la necesidad que entiende que el país tiene de una agenda reformista, de cambio, transformadora, ecologista, feminista. Y no va a abandonar su proyecto. Así que sí, con o sin los Presupuestos de 2019, el Gobierno seguirá trabajando", señalaban estas fuentes. "Seguimos con nuestra hoja de ruta. Tenemos una agenda de políticas que implementar. Tranquilidad, ya habrá elecciones cuando llegue el momento", abundaba un máximo responsable del círculo del presidente.

Ni 'superdomingo' ni adelanto en marzo: el plan de Sánchez es aguantar mínimo un año

¿Pero qué ocurre si todo salta por los aires? El camino está lleno de bombas que pueden estallar en cualquier momento: el juicio a los políticos presos del 'procés', las negociaciones de Presupuestos con Podemos y luego con los nacionalistas, la economía da señales de agotamiento... Para ello, La Moncloa ha evaluado la posibilidad de convocar un 'superdomingo', hacer coincidir las generales con europeas, municipales y autonómicas.

La conclusión es que no hay impedimento legal, pero sí dificultades técnicas que, si bien no son insalvables, hacen que esa convocatoria sea extraordinariamente compleja. En las islas, por ejemplo, se juntarían seis urnas: Congreso, Senado, europeas, municipales, autonómicas y a los cabildos o 'consells' insulares. En la Península habría una urna menos, pero sigue siendo algo sin precedentes. Un reto de organización y la posibilidad de sepultar a los votantes en papeletas y propaganda electoral diversa. Probablemente habría que habilitar el día siguiente para el recuento, calculan, y habría que mejorar la custodia de las urnas y aumentar el personal, las mesas y hasta buscar nuevos colores para las papeletas. "Se podría hacer, sí, pero el desafío logístico es grande: hay colegios pequeños que no estarían preparados", avisan en el Ejecutivo.

Aguantar hasta el final tiene complicaciones, también incluso de discurso, ya que Sánchez reclamó a Rajoy elecciones si no había PGE

En el PSOE, muchos consideran que juntarlas beneficiaría a Ciudadanos —al que ahora mismo algunos ven como el rival más directo, por la escasa capacidad de recuperación del PP y por ser el partido que más votos les puede robar— porque arrastraría una campaña nacional a lugares en los que apenas tiene implantación y cuyos candidatos en las locales y autonómicas no tienen tirón. Los barones socialistas no quieren que una contienda que en principio se plantea contra rivales menos conocidos se convierta en un duelo Pedro Sánchez-Albert Rivera-Pablo Casado-Pablo Iglesias.

Al final, estiman, la dinámica de las generales 'ensuciaría' los demás procesos. "Cada elección ha de tener su momento propio. Incluso la coincidencia con las europeas me ha parecido siempre inoportuna, porque los procesos se contaminan entre sí inevitablemente y se desnaturalizan", apunta un presidente autonómico socialista. "No es que no queramos los barones —señala otro máximo responsable regional—, es que no se debe. Las generales son la clave de bóveda de todas las demás, y arrastran el debate autonómico, municipal... y lo distorsionan".

El 'superdomingo' electoral, pues, no es la mejor opción. El problema para La Moncloa es que tampoco es viable hacerlo poco antes o poco después de esos comicios. La ventana de final de primavera queda, pues, cerrada. La tercera opción, puestos a adelantar las urnas, sería en marzo, fecha límite para las elecciones andaluzas. Pero Susana Díaz no quiere que coincidan y lo previsible es que las adelante para diciembre. El debate de las cuentas públicas se puede alargar hasta casi el verano —este año, se aprobaron en junio— y hay quien duda de que a ERC le convenga ir a elecciones antes, por lo que marzo —habría que convocarlas con 54 días de antelación— sería demasiado pronto para saber si hay o no cuentas públicas.

El Gobierno ha mostrado gestos a favor de los presos, que es el tema político más importante actualmente en Cataluña, y por eso no se descarta que ERC acabe apoyando los PGE incluso si los presos siguen en la cárcel —tendrá que trasladar a sus votantes que Sánchez ha hecho lo que ha podido, pero que no estaba en su mano acabar con la prisión provisional—. Y si entra ERC, dicen en el Gabinete, entraría el PDeCAT, para no quedarse descolgado, salvo que el mundo soberanista acabe totalmente dinamitado. Los socialistas calculan que ni Podemos ni las formaciones nacionalistas e independentistas quieren comicios pronto. Necesitan tiempo, y por eso creen que no forzarán un anticipo.

El 'superdomingo' supondría habilitar un día más de recuento o buscar nuevos colores para las papeletas: un desafío logístico en toda regla

Además, y sobre todo, si finalmente Sánchez decide adelantar elecciones, necesita un relato, una historia que contar, que intentó gobernar y que no le dejaron. Hasta ahora ha tenido piedras en el camino, pero ninguna trascedente de cara a la opinión pública. Que la Mesa del Congreso no tramite por urgencia la enmienda para reformar la Ley de Estabilidad Presupuestaria, por ejemplo, es un detalle demasiado técnico. Francisco Franco sigue enterrado en el Valle de los Caídos y no va a salir a corto plazo —y si lo hace, será a la catedral de La Almudena, en el centro turístico de Madrid y en contra del derecho canónico—.

Ir a las urnas con la imagen de un Gobierno con dos ministros dimitidos y sin medidas aprobadas de calado no es el escenario ideal. Una vez que optó por no convocar en septiembre, lo previsible es que aguante, según fuentes socialistas. En el partido hay quien lamenta que no convocara elecciones pronto, aprovechando el tirón del 'Gobierno bonito', pero una vez pasado ese plazo, ya no es momento.

Además de las cuestiones políticas, las hay personales. El presidente configuró un equipo pensado para durar. Y el Gobierno ha colocado a cientos, miles de cargos y asesores socialistas, hasta el punto de dejar desierta la sede de Ferraz. Muchos han cambiado de ciudad para servir en el Ejecutivo y adelantar elecciones supone una pesadilla para ellos. El propio talante de Sánchez camina además en la dirección contraria a la de tirar la toalla: el jefe del PSOE ha cultivado su imagen de hombre resiliente, frío. Su equipo cree que esa épica, la que explotó en las primarias contra Díaz en 2017, funciona: nada mejor que el candidato que aguanta los golpes de sus rivales y que es "víctima" de sus ataques.

Ni 'superdomingo' ni adelanto en marzo: el plan de Sánchez es aguantar mínimo un año

La nueva posición de La Moncloa es una nueva rectificación porque enmienda las declaraciones previas de Sánchez del último mes. En una entrevista en la SER, deslizó que no gobernaría con unos Presupuestos, los de 2018, elaborados por el Gobierno de Mariano Rajoy, prorrogados. Días más tarde, en La Sexta, señaló que habría urnas cuando primasen "el conflicto, la discrepancia y no el acuerdo" con las formaciones de izquierda y nacionalistas, e incluso no descartó disolver el Parlamento en 2018. En Nueva York, hace una semana, en el Foro Reuters, afinó un poco más: si los independentistas —se dirigió especialmente a ellos— priman "el conflicto, y no la cooperación", entonces disolvería las Cortes.

Además de las cuestiones políticas, hay razones personales: Sánchez colocó a miles de cargos y él ha cultivado su imagen de resiliente

El pasado martes, cuando Torra amenazó con dejar caer a Sánchez si este no accedía a negociar un referéndum de autodeterminación en el plazo de un mes, parecía que todo ese plan se venía abajo. Pero se vio en cuestión de horas que el 'president' estaba aislado, sin apoyos de ERC y de parte del PDeCAT. La operación fallida sirvió para "reforzar" a Sánchez, según interpretaron en Moncloa. "Hay que blindarse, robustecerse. A pesar de los avatares de las últimas semanas —totalmente negras para el líder del Ejecutivo—, el Gobierno quiere lanzar el mensaje de que se va a dedicar a gobernar, y se lo dirige tanto a los soberanistas como al Parlamento", sostenían fuentes del Ejecutivo. Como había dicho el miércoles el barón valenciano, Ximo Puig, con el que Sánchez despachó: "No va a ser Torra quien convoque las elecciones en España". Ahora bien, como precisan en La Moncloa, lo único cien por cien descartado es que puedan coincidir generales con las andaluzas previstas para el 2 de diciembre.

Ni 'superdomingo' ni adelanto en marzo: el plan de Sánchez es aguantar mínimo un año

Aguantar el tirón incluso sin Presupuestos tiene muchas complicaciones. No solo ocurre que hay dirigentes, e incluso miembros del Gabinete, que estiman que es difícil continuar con unas cuentas del PP prorrogadas. También choca con el discurso del Sánchez secretario general. Él ya avisó a Rajoy de que si no lograba sacar sus PGE de 2018 adelante, debía llamar a las urnas y, si no, someterse a una cuestión de confianza. El PP no tardaría en sacarle la hemeroteca. "Un Gobierno que mira al futuro no puede estar enredado en el pasado. Apelamos a una realidad dinámica, y hay ideas que debemos afianzar", explicaban este jueves desde el equipo del mandatario. En el Gobierno explican que la razón para cambiar de opinión es que se ha constatado que, con los PGE actuales, "se han podido hacer cosas", medidas que llevan la impronta del PSOE, y de hecho no se han perdido votaciones en el Congreso de convalidación de decretos leyes.

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