VUELCO EN EL ESCENARIO POLÍTICO EN 24 HORAS

El aislamiento de Torra con su ultimátum insufla oxígeno a Sánchez y a su estrategia

La disolución de la amenaza del 'president' por la falta de apoyos de ERC y PDeCAT "refuerza" al Gobierno, que presume de mantener una línea firme frente a los "bandazos" del líder del Govern

Foto: Pedro Sánchez, el pasado 1 de octubre, momentos antes de recibir al primer ministro francés, Édouard Philippe, en el Palacio de la Moncloa. (EFE)
Pedro Sánchez, el pasado 1 de octubre, momentos antes de recibir al primer ministro francés, Édouard Philippe, en el Palacio de la Moncloa. (EFE)

El amago de ultimátum se ha vuelto como un bumerán contra su autor. Contra Quim Torra. Lo percibe así el Gobierno de Pedro Sánchez, y también el PSOE. Creen que han ganado con claridad este 'set' de un partido largo y agotador y que tardará en acabarse. Un 'president' que pretendía lanzar un órdago de calibre contra el jefe del Ejecutivo, amenazando con tumbar su Gobierno si no accedía a negociar un referéndum de autodeterminación en el plazo de un mes, se ha visto aislado en apenas unas horas. Sin apoyos de sus socios de ERC, sin el total respaldo del PDeCAT, el jefe del Govern no ha tenido otra que recular. Y el Ejecutivo socialista, que reaccionó con celeridad al anuncio de forma rotunda —"no aceptamos ultimátums"—, siente que ha marcado un tanto, al evidenciar además la descomposición del independentismo. Su profunda fractura interna.

"A veces se está más en el ruido que en las nueces", advertía un miembro de la cúpula socialista para enfatizar que el cisma en el bloque separatista era realmente lo que subyacía en el pulso que Torra intentó echar a Sánchez. "Una bravata" que era consecuencia de la presión de los radicales en las calles el 1-O, y que no supo cómo digerir. Y entonces "se tiró a una piscina sin agua, sin contar con los suyos", en palabras de un alto mando del PSC. Amagó con tumbar al Gobierno, sin medir sus verdaderas fuerzas. Y, al menos en esta mano, perdió. Su soledad quedó al desnudo. "Esto es consecuencia de nuestra estrategia firme de ley y diálogo. Es Torra el que da bandazos. El que el lunes decía a los CDR 'hacéis bien en apretar', alentando la violencia, el que el martes lanzaba su órdago y el que el miércoles ya no hablaba de plazo ninguno. Es él el que da volantazos. Nosotros nos tomamos en serio Cataluña, y él no", analizaban fuentes del Ejecutivo.

En el equipo de Sánchez recordaban que el hoy presidente, cuando no era más que secretario general de la oposición, "pedía a Mariano Rajoy la misma receta: firmeza y diálogo". "Y ahora se ha visto que cuando sigues en la línea del diálogo y no la abandonas, los independentistas se rompen, se dinamita su unidad", indica la misma fuente de La Moncloa. Porque ahora, sigue un miembro de la dirección del PSOE, "el único elemento que mantiene cohesionado al soberanismo son los presos del 'procés". Ese es su único cemento, piensan los socialistas.

Los socialistas remarcan que la política de distensión contribuye a dinamitar un soberanismo cuyo único cemento real son los dirigentes presos


El punto ganado por el Gobierno a Torra en muy pocas horas devuelve el escenario al estadio anterior. Una precaria estabilidad de Sánchez y confirmación de su pretensión de seguir adelante con la legislatura, con la meta deseada de arribar a 2020, aunque para ello necesita sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado de 2019. La negociación con los grupos continúa y, muy avanzado el apoyo de Podemos, los esfuerzos de Hacienda se centran en atraer a ERC. En el Ejecutivo se mantiene un cierto optimismo y se cree que contar con los PGE del año próximo es una empresa difícil, pero no imposible.

El aguijón de Batet

Que el amago de chantaje de Torra había desconcertado a sus socios de ERC era perceptible desde la noche del martes, pero con el paso de las horas ese distanciamiento de los republicanos era un clamor absoluto. La titular de Política Territorial, Meritxell Batet, fue quien primero hizo ver en el Ejecutivo el aislamiento del 'president'. "No sé a quién representaba Torra en ese momento", deslizó, puesto que ERC "no estaba informada" de que lanzaría ese ultimátum en el debate del Parlament y al mismo tiempo había interlocutores de la Generalitat sentados a una mesa con el Gobierno central. "Si hay un grupo político que forma parte del Govern que no tenía conocimiento de ello, parece que [el pulso] es suyo", señalaba la ministra, quizá la responsable del Gabinete que, pese a su cautela y contención, mejor conoce los dos mundos y más sabe tomar la temperatura al universo soberanista.

Los diputados del PDeCAT no sabían del anuncio, ERC se desmarcó, y la carta de Torra a Sánchez eludió plazos y ultimátums. El pulso se desvanecía

Batet emitía ese mensaje rotundo en un desayuno informativo en Madrid en el que estaba sentado un diputado que a nadie pasó desapercibido. Jordi Xuclà, uno de los hombres más curtidos del Congreso. Antes en CiU, ahora en el PDeCAT. Su sola presencia era más que un gesto. Los diputados neoconvergentes no estaban al tanto del anuncio que iba a hacer el 'president' en la Cámara catalana, pese a que ellos tendrían que ser los ejecutores de ese pretendido viraje.

El aislamiento de Torra con su ultimátum insufla oxígeno a Sánchez y a su estrategia

"Torra ha ido por libre", sostenían fuentes del PDeCAT en Madrid, que celebraban que la portavoz de Sánchez, Isabel Celaá, "matara tan rápido" el ultimátum, al subrayar desde el primer momento que no habrá negociación alguna sobre el referéndum y que no abandonaría el diálogo. Las mismas fuentes se lamentaban de que el jefe del Govern obstaculizaba la posibilidad de que los Presupuestos catalanes salgan con los apoyos de los comunes y del PSC —el respaldo de la CUP es inviable—, y añadían que las dificultades con que tropezarán los PGE obedecen más a la "situación emocional de Cataluña", con un juicio a los cabecillas del 'procés' a la vuelta de la esquina, que al latigazo de Torra, que se ahogó enseguida. Al rescate del 'president' sí salió la vicepresidenta del PDeCAT, Míriam Nogueras, con escaño en Madrid y mujer de la confianza de Carles Puigdemont.

El aislamiento de Torra con su ultimátum insufla oxígeno a Sánchez y a su estrategia

Al malestar palpable de ERC le puso voz el diputado Gabriel Rufián. Desde la Cámara Baja avisó de que los ultimátums "los carga el diablo", y en este caso "el diablo se viste de Ciudadanos". O sea, que ojo con los golpetazos en la mesa, porque pueden ayudar a que los de Albert Rivera crezcan y entonces el conflicto se agudice. Rufián agregó que por los parlamentarios de su grupo solo hablan ellos. No el 'president'. Con igual dosis de realismo, el jefe de los republicanos en el Parlament, Sergi Sabrià, pidió a las formaciones separatistas "menos gesticulación y más estrategia", y aquellos que "tienen prisa" han de saber, les dijo, que "quien prometa atajos es un ingenuo o engaña" y ERC en ningún caso tratará de "vender humo". Estaba todo dicho. José Luis Ábalos, número tres del PSOE y titular de Fomento, se congratulaba de que las "contradicciones" del separatismo estuvieran aflorando "claramente".

Nuevo portazo de La Moncloa

El propio Torra se apeó de su ultimátum en la carta que remitió a Sánchez este miércoles [aquí en PDF]. Torra emplazaba al presidente a una reunión en el Palau de la Generalitat, tal y como acordaron en julio, para "las próximas semanas", para hablar del proyecto socialista para Cataluña y "del ejercicio del derecho a la autodeterminación". Pero ya no aparecían plazos. Ni el aviso de que le retiraría su apoyo en el Congreso si no accedía a una consulta soberanista. En cualquier caso, la respuesta de La Moncloa fue taxativa: se remitieron a las palabras de Celaá y dieron un portazo. Ahora "no es el momento" de plantear ninguna entrevista, argumentaban, dejando patente que el pulso de Torra tendría consecuencias.

La "carambola" beneficia a Sánchez, que podrá seguir por ahora negociando los PGE. El PSOE cree que ni ERC ni PDeCAT quieren nuevas generales

La disolución de la estrategia del 'president' se consumó por escrito en la propuesta de resolución de Junts per Catalunya y ERC al debate de política general en el Parlament. Los dos socios del Govern instan al diálogo "bilateral" con el Ejecutivo de Sánchez, "sin condiciones ni renuncias", para hallar una solución "basándose en el derecho de autodeterminación". De nuevo, en el texto no figuran ni ultimátums ni plazos. El órdago del 'president', una iniciativa unilateral y sin consultar con nadie, se acababa de volver en su contra, observaban en el Gobierno socialista. Ábalos celebró la desaparición de la amenaza, porque "no es de recibo".

El aislamiento de Torra con su ultimátum insufla oxígeno a Sánchez y a su estrategia

En el Gabinete había quienes reconocían la "carambola" de Sánchez. Su golpe de suerte, cómo una situación de entrada adversa se había conseguido reconducir por la torpeza del contrario. Pero fuentes gubernamentales recordaban que esa línea de "prudencia" de la víspera, que se plasmó en la comparecencia de Celaá (y de la que se sentían totalmente satisfechos), era también fruto de la percepción de la división independentista. En definitiva, la sensación que imperaba era que el gatillazo de Torra "reforzaba" a Sánchez.

"A ellos no les interesa que haya nuevas generales. Si gana la derecha, les espera otro 155 y más conflicto. Y si gana Pedro, probablemente vencería en una situación más cómoda en la que quizá no dependiera de los votos de los soberanistas. A ellos les interesa más aprovechar este momento. Pedro tiene más cartas a su favor de las que se piensan", valora un alto mando de la cúpula del PSOE.

El aislamiento de Torra con su ultimátum insufla oxígeno a Sánchez y a su estrategia

¿Elecciones en Cataluña?

El fantasma de las elecciones anticipadas vuelve a alejarse. Al menos por ahora y en este punto de la legislatura-montaña rusa, a la espera de ver cómo se conduce la negociación presupuestaria. El 'president' valenciano, Ximo Puig, fue meridianamente claro tras su encuentro de ayer con Sánchez en La Moncloa. El barón socialista no vio "ningún tipo de zigzagueo ni de posibilidad de adelanto electoral". "No va a ser Torra quien convoque las elecciones en España", resumió.

La presión se halla ahora en Barcelona, donde se reabre la hipótesis de unas nuevas autonómicas. Escenario que no descartan en el PSC. "La división entre JxCAT y ERC es muy profunda. No veo elecciones inmediatas, pero están tan mal entre ellos que puede suceder cualquier cosa. Las elecciones son una moneda al aire, y no creo que convengan a nadie ahora mismo, pero sí es cierto que están fatal", reflexionaban fuentes muy próximas al primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta.

El PSC no ve comicios inmediatos en Cataluña, pero no los descarta. Una hipótesis es la reedición del tripartito, que rompería el bloque separatista

Un adelanto electoral en Cataluña y una reedición del tripartito (ERC-comunes-PSC) es la única fórmula que algunas fuentes del Ejecutivo aventuran como salida al conflicto catalán. El plan, como todos los de la precaria legislatura de Sánchez, se plantea lleno de incógnitas e incertidumbres. El primero es que el anticipo de las urnas es decisión casi exclusiva de Puigdemont —aunque formalmente la tomaría Torra—, y este piensa normalmente en sus intereses de defensa y políticos.

En unos comicios catalanes, no es previsible un vuelco electoral (las urnas de diciembre pasado reflejaron un calco de porcentaje de voto independentista frente al no independentista), pero al menos sí se abriría una nueva oportunidad de que se rompiera el bloque separatista. Además, el último y polémico CIS da por delante en intención de voto a ERC sobre el PDeCAT. Oriol Junqueras, preso por el 'procés', está totalmente distanciado de Puigdemont, con el que no mantiene ningún contacto ni afinidad.

El aislamiento de Torra con su ultimátum insufla oxígeno a Sánchez y a su estrategia

Aunque es mirar lejos, si un tripartito culminara la ruptura entre ERC y JxCAT, por ejemplo, el panorama cambiaría radicalmente. Fuentes del Gobierno juzgan que esa sería tal vez la única vía de escape del desafío catalán, incluso con las dificultades que tendría para el PSOE en el resto de España pactar con ERC. Rompería el eje independentista/no independentista que tiene bloqueados el Parlament —sin apenas actividad desde hace un año— y la política catalana. La paradoja es que ERC vuelve a ser vista como la tabla de salvación en Madrid. Ya lo fue durante la 'operación diálogo', cuando Soraya Sáenz de Santamaría confiaba en Junqueras para desviar el 'procés' de su rumbo de colisión aunque fuese en el último minuto. Los dos tripartitos —con Pasqual Maragall (2003-2006) y con José Montilla (2006-2010)— han sido de momento las únicas veces en las que la antigua Convergència ha sido desalojada de la Generalitat.

En cualquier caso, como advierten desde la cúspide del PSOE, no dejan de ser "hipótesis", a lo que se añade la constatación de que ERC, "por sí sola, no resuelve el problema". El Ejecutivo busca una solución política que aglutine a una amplísima mayoría de catalanes —"al 80%, al 90%", como decía Batet este miércoles—, que sea superadora de los bloques y que pivote en torno a la profundización del autogobierno. Nunca la independencia.

"Cacicada" en el Senado con las preguntas al Gobierno

Se rompe en el Senado una tradición de más de 30 años, esa que decía que los dos grupos mayoritarios en la Cámara —PP y PSOE— disponían de un número muy similar de preguntas en las sesiones de control al Gobierno, independientemente de quién estuviera en La Moncloa. 

Este miércoles, por decisión de la Mesa del Senado, que controla el PP con su mayoría absoluta, se aprobó un nuevo reparto de las preguntas: los populares pasan de tener siete a nueve, y los socialistas, de siete a cinco. Minutos antes, la Junta de Portavoces había decidido estudiar un cambio en la distribución de las cuestiones.

 

El PP, en origen, había planteado quitar tres preguntas al PSOE (se quedaría entonces con 10), y este presentó una contrapropuesta: ceder una al Grupo Popular y otra al Mixto. Planteamiento que la Junta se comprometió a evaluar. Fue el conservador Pío García-Escudero, presidente de la Cámara, quien tomó la decisión de manera "salomónica", informa EFE. 

Los socialistas, por boca de su portavoz en el Senado, Ander Gil, denunciaron la "cacicada impresentable" que se había perpretado en la Mesa, al romper con una tradición parlamentaria y a mitad de la legislatura. El PP, dijo, "no cumple con sus propios acuerdos. La huida hacia delante de las derechas está dañando gravemente la convivencia democrática en las instituciones", reprobó. 

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