EL CONTEXTO DE OTOÑO CALIENTE EN CATALUÑA MARCA TAMBIÉN LOS TIEMPOS

Sánchez resucita el fantasma electoral como vía para sacar adelante sus Presupuestos

El presidente reanima la amenaza de llamar a las urnas si sus socios de moción hacen descarrilar las cuentas de 2019. Pero su convicción es de que superará el trámite y podrá llegar a 2020

Foto: Pedro Sánchez charla con la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, este 3 de septiembre en el plenario de la ejecutiva del PSOE. (EFE)
Pedro Sánchez charla con la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, este 3 de septiembre en el plenario de la ejecutiva del PSOE. (EFE)

Otra vez la pregunta planea sobre la arena política. Elecciones generales, ¿cuándo? Sigue sin haber respuesta, y tardará en haberla, pero ahora es el propio presidente del Gobierno, el único que tiene la potestad de disolver las Cámaras, el que reanima un debate que será recurrente en lo que reste —mucho o poco— de legislatura. Pedro Sánchez deja en el aire la continuidad de su Ejecutivo en caso de que no logre aprobar sus Presupuestos de 2019. No dejaba de ser una evidencia, en la medida en que en el PSOE y en el Gabinete se asume que un fracaso en la tramitación de las cuentas del próximo año haría ya muy cuesta arriba el camino. Pero el mandatario socialista quiso poner ahí el acento también como un aviso a sus socios de la moción de censura. Era la amenaza de que está en su mano apretar el botón nuclear de las urnas. Todo ello enmarcado en un contexto de tensión creciente en Cataluña y que podría dificultar la gobernabilidad.

La piedra de toque de Sánchez son los PGE. Ya el pasado 3 de agosto, cuando hizo balance de sus primeros dos meses en el Gobierno, rehuyó la pregunta de qué ocurriría si su proyecto de ley se estrellase frente al muro de las Cortes. Pero este lunes, ese silencio se hizo más pesado y significativo. Arrancó el curso político, tras su intensa gira por Latinoamérica, con una entrevista en 'Hoy por hoy', en la SER, y en ella insistió en que solo trabaja con un "único escenario", el de aprobar los Presupuestos de 2019. Pero no quiso adelantar qué hará en caso de que no pudiera llevar adelante su objetivo.

Sí insistió en que los PGE de 2018, los que impulsó Mariano Rajoy desde La Moncloa y que se validaron definitivamente con él ya en el poder, no son sus cuentas. No son sus números y no señalan sus prioridades. "No son mis Presupuestos", contestó el presidente a Pepa Bueno cuando le preguntó si prorrogaría los del PP en caso de no ahormar una mayoría parlamentaria suficiente. "El Gobierno de España manifiesta su voluntad de que solo tiene una posición, que es aprobar sus Presupuestos, y vamos a intentar aprobarlos", indicó.

El Gobierno manifiesta su voluntad de que solo tiene una posición, que es aprobar sus PGE, y vamos a intentar aprobarlos


Lo que depende del Ejecutivo es la presentación de las cuentas. Y eso sí lo hará. Sánchez confirmó, como ya había avanzado su equipo la pasada semana en el vuelo de ida de su gira latinoamericana, que llevará el proyecto de ley al Congreso "a finales de noviembre o principios de diciembre", a fin de que puedan estar aprobados en el primer trimestre de 2019.

El Parlamento deberá "hacer su parte"

En realidad, el acto mayor para el Gobierno es ese. El registro de los PGE, porque con el proyecto en la mano podrá vender cuál es su receta para "reconstruir el Estado del bienestar", cómo se plasma su búsqueda de la "justicia social y fiscal", su apuesta por la cohesión o su decisión de imponer una tasa a las transacciones financieras (que no a la banca) o de avanzar hacia una transición energética y gravar el diésel. Es decir, la carta de presentación de su proyecto socialista, la que le permitirá marcar el contraste con las políticas del PP, es el texto que registrará en el Parlamento y que contaría, de partida —o eso pretende— con el apoyo de Unidos Podemos.

El acto mayor para el Ejecutivo es la presentación de su proyecto de ley, porque visualiza sus prioridades, sus apuestas y el contraste con el PP

Hacienda aprobará el proyecto con la senda de estabilidad que se pactó con Bruselas, y que permite un oxígeno de cinco décimas más (un déficit del 1,8%, y no del 1,3%) o bien con la anterior, la que ya está respaldada por las Cámaras y que defendió Rajoy. Todo dependerá de si el Ejecutivo logra la reforma de la Ley de Estabilidad para despojar al Senado de su facultad para vetar los objetivos de déficit. No lo tendrá fácil, como era previsible, porque tanto PP como Cs ralentizarán los trámites desde la Mesa del Congreso, que ambas formaciones controlan con su mayoría.

Sánchez resucita el fantasma electoral como vía para sacar adelante sus Presupuestos

Al llevar el Gobierno el proyecto de Presupuestos a las Cámaras, siente que cumple su parte del trato. Lo que ocurra después depende de los grupos. Por eso, Sánchez decía en la SER que el Parlamento "tendrá que hacer su parte" y entrar en el "legítimo debate", siendo consciente de que puede fraguarse una mayoría económica y social "alternativa", nucleada en torno a PSOE y Unidos Podemos.

El presidente traslada a distintos interlocutores que cree que puede llegar a 2020 y que tendrá sus Presupuestos aprobados. Durante el viaje por Latinoamérica, en los encuentros sucesivos que mantuvo con la prensa —también lo hizo su equipo—, se mostró "optimista", convencido de que su apuesta puede triunfar. Su lenguaje no verbal es el de un líder del Ejecutivo seguro y confiado, desenvuelto y con aplomo. Esa misma convicción es la que después de la entrevista en la SER comunicó a su ejecutiva. Es decir, que su primera hipótesis es que los PGE llegarán al BOE. Por ello pidió a los suyos que trabajen duro para conseguirlo. Ese optimismo también estuvo presente en la reunión con sus ministros en la finca de Quintos de Mora, en Toledo, dos días antes de volar hacia Chile.

Sánchez resucita el fantasma electoral como vía para sacar adelante sus Presupuestos

Comprometido por la hemeroteca

"Nos recalcó que aguantaremos hasta el final de legislatura. Y nos incidió mucho en la responsabilidad de los grupos parlamentarios, que rechacen propuestas nuestras que pueden favorecer a una gran mayoría de españoles y que eso puede suponerles un coste electoral", señalaba a El Confidencial una integrante de su dirección. "Se trata de enfrentar a cada uno con su escenario. Es el mismo mensaje que con la senda de déficit: habrán de ser los grupos los que se retraten —abundaban por su parte desde La Moncloa—. El Ejecutivo seguirá negociando para tener unos Presupuestos más expansivos, pero que cada palo aguante su vela. Es su responsabilidad".

Al estirar el trámite de las cuentas, la convocatoria electoral no sería antes de marzo de 2019. Otras opciones: o el 'superdomingo' de mayo o en otoño

En Sánchez operan al menos dos hechos. Uno, que no quiere que cale la tesis de que desea "amarrarse al poder" —en palabras de su ministro de Fomento y secretario de Organización, José Luis Ábalos—, y dos, que su hemeroteca, como dice un miembro de su Gobierno, influye. Él mismo le dijo a Rajoy que debía convocar elecciones en caso de que no aprobara sus PGE y, de no hacerlo, tenía como mínimo que someterse a una cuestión de confianza en el Congreso. Prorrogar las cuentas de Rajoy y no llamar a las urnas chocaría de forma flagrante con la argumentación que desplegaba como líder de la oposición.

En realidad, Sánchez no hacía más que dar vueltas a otras afirmaciones muy recientes de él mismo y de sus ministros. Isabel Celaá, su portavoz, ya advertía a finales de julio de que "nadie va a resistir más allá de lo razonable". Y el presidente decía días después que continuaría al frente del Ejecutivo para "avanzar", pero no por el mero hecho de "aguantar".

Sánchez resucita el fantasma electoral como vía para sacar adelante sus Presupuestos

Ábalos tampoco cerró la puerta a un hipotético adelanto electoral durante la rueda de prensa en Ferraz posterior a la reunión del plenario de la ejecutiva federal, aunque lo expresara de forma más farragosa que su jefe. Sí advirtió de que si hay un partido "preparado" para afrontar la cita con las urnas es el PSOE, y no los que urgen a una pronta convocatoria de unas generales y después "rezan" para que no la haya.

En todo caso, unas nuevas elecciones no serían inminentes. Al presentar sus PGE en noviembre-diciembre, hace que el desenlace de la tramitación parlamentaria no llegue hasta el primer trimestre de 2019, ya que la discusión se prolonga en las dos Cámaras unos tres meses. Otra cosa es que se estrellaran en el debate de totalidad, y en ese caso su final sería más temprano y abrupto.

Referéndum, sí, pero sobre el autogobierno

Sánchez, pues, podría llamar a los españoles para marzo —haciendo coincidir las elecciones con las andaluzas, siempre que Susana Díaz aguantara hasta esa fecha—, para finales de mayo —convergiendo con las autonómicas, municipales y europeas, un auténtico 'superdomingo' electoral—, antes de las vacaciones de verano o ya en el otoño de 2019. El presidente podría aprovechar el viento a favor que presume tendrá en las locales, regionales y europeas, en las que calcula que aumentará el poder institucional del PSOE, para convocar las generales. La actual legislatura vencería de forma natural en junio de 2020, si bien en diciembre de 2019 se cumplirían cuatro años desde los comicios del 20-D, los que pusieron fin al bipartidismo.

El presidente mantiene su oferta de ley y diálogo y plantea un referéndum sobre el autogobierno de Cataluña, y no sobre la autodeterminación

El Gobierno necesita a Unidos Podemos (incluido Compromís), al PNV y a ERC y al PDeCAT para sacar adelante sus cuentas de 2019. Esto es, necesita reeditar la alianza que en la moción de censura hizo presidente a Sánchez. A la dificultad de casar los intereses de formaciones ideológicamente dispares se suma la tensión añadida en Cataluña, que atravesará toda la tramitación parlamentaria. Ábalos no tuvo reparos en reconocer que tener a políticos separatistas en la cárcel "no ayuda a nada", tampoco a conversar sobre los PGE. Es un elemento a "considerar y no quitar importancia". No obstante, el Ejecutivo siente que no puede y no debe hacer nada: no va a "orientar" a la Fiscalía para que cambie de criterio respecto a los independentistas encarcelados porque goza de "autonomía" de actuación.

Sánchez resucita el fantasma electoral como vía para sacar adelante sus Presupuestos

El presidente sigue reiterando cuál es su política respecto a Cataluña: ley y diálogo. Es decir, respeto a la legalidad (incluyendo un nuevo 155 si fuera necesario) y apaciguamiento. El mandatario socialista, en la SER, subrayó que su oferta sigue siendo la de una votación, sí, pero sobre el autogobierno, y no sobre la independencia, como reclama Quim Torra. Es decir, que plantea un referéndum para un nuevo Estatut, porque el vigente, el de 2006, no fue refrendado por los ciudadanos tras ser mutilado por el Tribunal Constitucional en 2010.

Sánchez resucita el fantasma electoral como vía para sacar adelante sus Presupuestos

Votar sobre un acuerdo

Torra explicará su hoja de ruta para los próximos meses este martes en una conferencia en el Teatro Nacional de Cataluña, pero ayer adelantó que llegará hasta el final con el proceso soberanista, porque su único límite es el Parlament. Su 'consellera' de Presidencia y portavoz del Govern, Elsa Artadi, ya dio la réplica (esperada) a Sánchez: el "consenso" social en Cataluña gira en torno al derecho a decidir, por lo que el debate sobre un nuevo Estatut "es una pantalla pasada, superada hace bastantes años". "Nos sorprende que volvamos a un estadio tan anterior", añadió. En la misma línea, la portavoz de ERC, Marta Vilalta, reclamó al presidente que sea "valiente" y en vez de proponer un "referéndum sobre el autogobierno", oferte uno de autodeterminación, como "pide la ciudadanía de Cataluña", informa EFE.

El Govern rechaza una consulta sobre el Estatut (es una pantalla pasada), y ERC pide a Sánchez valentia para un referéndum de autodeterminación

El planteamiento de Sánchez en modo alguno es nuevo. Está integrado en la oferta de PSOE y PSC desde hace años: la propuesta es la de una reforma de la Carta Magna en sentido federal que aboque a un cambio del Estatut, o bien una redacción del texto autonómico igual de ambiciosa que la que salió de las Cortes en 2006, aunque modificando aquellas leyes estatales necesarias para pasar el filtro de constitucionalidad. Los socialistas, en suma, quieren que los catalanes voten "un acuerdo", y no sobre la ruptura. Que voten una nueva forma de quedarse dentro de España, y no de separarse de ella.

Sánchez resucita el fantasma electoral como vía para sacar adelante sus Presupuestos

Presupuestos y Cataluña siguen ligados en el arranque de curso. Ambos ejes dominarán el debate político de los próximos meses y condicionarán al Gobierno de Sánchez, cuya dolencia de origen continúa siendo su fragilidad parlamentaria. Pero Sánchez confía en superar ambos muros, aunque de él no depende que lo consiga.

Calentando motores para el ciclo electoral y asumiendo rectificaciones: es peor "empeñarse en el error"

El PSOE lanzó este lunes un nuevo lema, 'Razones para confiar', con el que quiere arrancar una ofensiva para explicar lo que han supuesto los primeros cien días en el Gobierno, que se cumplen el próximo 10 de septiembre. Pedro Sánchez protagonizará su primer acto de partido desde que está en La Moncloa el domingo 9, desde Oviedo.

El lunes 10 se constituirá el comité electoral, según confirmaron a este diario fuentes de la cúpula. Aún no se conoce quiénes lo integrarán -es el órgano que sustituye de facto a la ejecutiva en épocas electorales-, pero es seguro que tendrá un papel relevante el actual hombre fuerte de Ferraz, el navarro Santos Cerdán, secretario de Coordinación Territorial y mano derecha de José Luis Ábalos en Organización. 

Los socialistas quieren subrayar que España ha pasado "de la resignación a la ilusión" tras la moción de censura, que se ha devuelto la "dignidad" de las instituciones, que se ha sacado al país de la "parálisis" y se está empezando a desplegar la "agenda del cambio", que atiende demandas "insatisfechas" y que pone en el centro los derechos de los ciudadanos. Es un Gobierno, aseguró Ábalos, ecologista, feminista, europeísta y que quiere recuperar la memoria democrática.

El secretario de Organización y ministro de Fomento admitió que ha habido rectificaciones, pero matizó que "no hubo tantas y las que hubo fueron para mejorar la posición". "Lo peor es empeñarse en un error. Lo importante es no si se rectifica, sino si se acierta". 

 

El caso más reciente de cambio de criterio es el de la resignificación del Valle de los Caídos. Sánchez confirmó en Bolivia que cree que no cabe hacer de él un Museo de la Memoria, contra lo que había demandado el propio PSOE. Ábalos insistió en que el mausoleo es "irreconvertible", porque en su configuración es un monumento de exaltación de la dictadura.

El número tres defendió asimismo la apuesta por una Comisión de la Verdad, pese a los reparos que ponen los historiadores a este tipo de órganos cuando no se está en momentos fundacionales, porque "la verdad no puede molestar nunca" y "la memoria es fundamental como elemento pedagógico".

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