BALANCE DE LOS PRIMEROS 62 DÍAS DE MANDATO

Medidas sociales, Cataluña o Franco: los pilares de Sánchez para capear la legislatura

El presidente mantiene su objetivo de agotar la legislatura, apoyándose en su acción de gobierno frente a un eventual bloqueo del Parlamento, aunque la sombra del anticipo electoral sigue viva

Foto: Pedro Sánchez hace balance de sus primeros dos meses de mandato, este 3 de agosto en La Moncloa. (Reuters)
Pedro Sánchez hace balance de sus primeros dos meses de mandato, este 3 de agosto en La Moncloa. (Reuters)

"Cambio de época". "Tras siete años de letargo y de parálisis, no tenemos ni un minuto que perder". "Nos queda mucho por hacer". "Los ciudadanos se reconocen en su Gobierno, caminan al mismo ritmo y en la misma dirección". "Aguantar, no; avanzar, sí; reformar, sí".

Pedro Sánchez quiere continuar. Es evidente. Lo dice con sus palabras, también incluso con su expresión corporal. No se quiere situar en el escenario de unas elecciones tempranas, aunque algunos le animen a subirse a la ola de las buenas encuestas. Su intención es mantener el pulso, desplegar una intensa agenda de medidas sociales, cultivar la política de la distensión con Cataluña, llevar la "regeneración" a la arena española, enarbolar símbolos como la exhumación de Francisco Franco. Demostrar que desde el Ejecutivo, aun con una enorme debilidad parlamentaria, pero con el BOE en la mano, se pueden "hacer muchísimas cosas en beneficio de los más débiles". Regar su proyecto para que enraíce en la sociedad y tome fuerza.

El presidente del Gobierno comparecía ante los medios este viernes por primera vez en La Moncloa, en solitario, sin tiempo y número de preguntas tasado, y se afanó en cincelar ese mensaje de firmeza, de "determinación" de llevar adelante su "hoja de ruta clara y definida" pese a la adversidad. Su voluntad, 62 días después de prometer su cargo ante el Rey, sigue intacta: agotar la legislatura. "Y ya sabéis lo que yo aguanto", decía después a los periodistas tras su rueda de prensa, señalando a su pasado de dirigente resiliente, rocoso, duro hasta la temeridad para sus enemigos internos y externos. Ni siquiera liga su continuidad en La Moncloa a la suerte que corran sus Presupuestos de 2019, pese a que hace solo muy pocos meses él mismo conminaba a Mariano Rajoy a disolver las Cámaras o someterse a una cuestión de confianza si las cuentas de este año naufragaban. Sánchez quiere "jugar el partido". Y, mientras pueda mover la pelota, seguirá.

Sánchez exhibe "determinación" de llevar adelante su "hoja de ruta clara y definida" pese a la adversidad. "Aguantar, no; avanzar y reformar, sí"


Ese planteamiento se condensa en su énfasis por apuntar que España vive un "cambio de época" que hace falta aquilatar, o su respuesta a la pregunta de si los vientos favorables de sondeos como el del CIS publicado el jueves le llevan a adelantar las generales o a intentar aguantar hasta 2020. "Aguantar, no; avanzar, sí; reformar, sí". Era la forma en la que el presidente hacía suyas las palabras de su portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, cuando aseguró que aunque "nadie piensa en elecciones", "nadie va a resistir más allá de lo razonable, sería absurdo". Una afirmación que el líder socialista reconoció a los informadores que estaba muy entrada en razón, y que implica que no se mantendrá en el poder a cualquier precio. Lo que no hará es "gobernar a golpe de encuesta".

Defensor de las "causas justas"

Pero su supervivencia no será un camino de rosas. Su baño de realidad constante son sus 84 escaños asegurados en el Congreso, la mayoría absoluta del PP en el Senado. Pero Sánchez ya empieza a tejer su relato de puertas para fuera, y que su Gabinete lleva componiendo semanas: se trata de oponer la imagen de un Ejecutivo que se mueve, que actúa, que sintoniza con la mayoría social —"los ciudadanos se reconocen en su Gobierno", este es el Gobierno de "las causas justas", aseguró durante su comparecencia—, con la de un Legislativo que le bloquea y que tendrá que "explicar" por qué lo hace. Los demás, avisó, tendrán que optar por quedarse "quietos" y votar en contra del Ejecutivo, o bien respaldar políticas de Estado.

El Gobierno apurará sus márgenes. Este viernes, aprobó el combate a falsos autónomos, ayudas a parados y medidas contra la violencia machista

Dicho de otro modo, el Parlamento es "corresponsable" de esta legislatura. Y el Gobierno no se frenará por su minoría: "Entre el todo y la nada, este Ejecutivo hace lo que parlamentariamente es posible hacer", aunque obviamente con otra aritmética podría hacer más cosas. La "debilidad" que más "preocupa y ocupa" al Gabinete socialista es "la del Estado del bienestar". "Que sean fáciles o difíciles las votaciones en el Congreso no es lo que más importa a este Gobierno, sino si son útiles para el conjunto de los ciudadanos", remachó. Por el momento, el presidente ya ha sufrido dos revolcones importantes en las Cámaras: la imposibilidad de renovar el consejo de RTVE, fiasco que logró suplir obteniendo el respaldo de la mayoría absoluta del Congreso a la periodista Rosa María Mateo como administradora provisional única, y la derrota en la senda de déficit. Y fuera ha tenido que sofocar la guerra del taxi y las VTC.

Medidas sociales, Cataluña o Franco: los pilares de Sánchez para capear la legislatura

Sánchez quiere que se perciba ese "cambio de época". Por eso ha llenado en estos 62 días su carpeta de medidas sociales. Su "agenda del cambio". La acogida del Aquarius de aguas del Mediterráneo, la restitución de la sanidad universal, la aprobación de un real decreto de becas y ayudas al estudio para atender a las familias más desfavorecidas, el lanzamiento de un plan director contra la explotación laboral, la creación del programa VECA para garantizar la alimentación a los niños en riesgo de pobreza, la supresión de la Religión como materia computable, la aprobación de la mayor oferta pública de empleo de la década (30.844 puestos en todo 2018), la mejora de las pensiones de viudedad o la mirada humanitaria en el drama de la inmigración irregular.

Medidas de impronta social que seguían, recordó, en el Consejo de Ministras y Ministros de este viernes, el último antes del parón vacacional: el combate del uso del falso autónomo para hacer aflorar 40.000 empleos y el envío al Congreso de dos reales decretos leyes. Uno, para que 41.000 parados de larga duración no queden desprotegidos y sin ayudas económicas, y otro de medidas urgentes para desarrollar el pacto de Estado contra la violencia de género —para devolver competencias a los ayuntamientos y para que los hijos de los agresores puedan recibir terapia sin el consentimiento del maltratador—. Esta última es una materia muy sensible para el Ejecutivo, que esta semana acordó con las comunidades y los ayuntamientos el reparto de los 120 millones presupuestados y comprendidos en el pacto aprobado en el Congreso el pasado septiembre.

Medidas sociales, Cataluña o Franco: los pilares de Sánchez para capear la legislatura

Cohesión social, crecimiento económico

El objetivo que se marca el Gobierno es, pues, el "blindaje del Estado del bienestar", arrasado, a su juicio, en los años del PP en el poder. A ese propósito contribuía, recordó, la senda de déficit pactada con Bruselas y tumbada por la Cámara Baja hace una semana: procurar la estabilidad económica y social. Paliar el agujero de la Seguridad Social y dar más oxígeno a las autonomías, las administradores prestadoras de los grandes servicios públicos. Ese marco se estrelló pero lo volverá a llevar a las Cortes, como llevará los Presupuestos de 2019, garantizó. Está dispuesto a "jugar el partido". ¿Si lo pierde, será el momento de llamar a las urnas? No contestó. Su "ánimo" es salir "al campo" a ganar esa doble votación.

Sánchez quiere que Cataluña vote un "acuerdo político" cuyos perfiles no precisa, pero dentro de la Constitución. No será en esta legislatura

Sánchez subraya que es posible combinar la "cohesión social" con la recuperación de la economía. Sacó pecho del "vigoroso crecimiento", del 2,7%, "por encima" de muchos países de la UE, la previsión de creación de 455.000 empleos a final de año, el aumento de las exportaciones, el nuevo récord de entrada de turistas en julio (8,5 millones) o la caída de la prima de riesgo al entorno de los 100 puntos básicos. Su Gobierno, remarcó, genera "confianza".

Franco. Exhumar los restos del dictador del Valle de los Caídos no es una medida social, pero sí dotada de un fuerte carácter simbólico, que de tan publicitada (y retrasada) va camino de convertirse en uno de los emblemas del mandato del presidente. Sánchez no llevó el texto —será seguramente un real decreto ley, que requiere del refrendo del Congreso— al Consejo de Ministros de este 3 de agosto, pero sí lo hará "muy pronto". La decisión "está tomada", el instrumento jurídico, ultimado. Ya solo queda elegir el momento, que podrá ser o a la vuelta del parón estival, los viernes 24 o 31, o ya en septiembre. El Gobierno quiere contar con todas las "garantías".

La otra pata de la acción gubernamental es la distensión, la política de "diálogo" con todas las autonomías, la "cohesión territorial". Resaltó que en dos meses en el poder se hayan reunido ya 18 conferencias sectoriales —los órganos multilaterales que reúnen al Ejecutivo con las CCAA— y se hayan sentado, por primera vez en siete años, Gobierno central y Generalitat de Catalunya en la comisión bilateral.

Sánchez no quiere abrir "ninguna vía judicial más" contra el Govern. Pero su dinámica de trabajo es la misma: defensa de la legalidad ante "eventuales vulneraciones" de la misma y diálogo. Su propuesta para Cataluña es que se llegue a votar un "acuerdo político" en el que se pueda reconocer el 80% de los catalanes, y no un referéndum de autodeterminación que no cabe en la Carta Magna y que además rompe a sus ciudadanos en dos. El presidente no concretó después de su comparecencia, en conversación informal con los periodistas, en qué se traduce ese "acuerdo político", que siempre "constitucional". Puede ser la votación de un nuevo Estatut. Pero no solo. Puede tener un menor rango. Lo importante es que sea fruto de un pacto transversal, incidió. En cualquier caso, esa hipotética solución llegará tras un trabajo de "años". No en esta legislatura, al margen de si se estira hasta 2020 o no, aunque espera "convencer" a los soberanistas "en el medio plazo".

Medidas sociales, Cataluña o Franco: los pilares de Sánchez para capear la legislatura

El Rey estará en los actos del 17-A

El próximo previsible pico de tensión puede producirse en los actos de recuerdo de los atentados del 17 de agosto en Barcelona y Cambrils. Sánchez anunció que el Rey sí acudirá, igual que él mismo. El aniversario "exige de todos solidaridad y respeto a las víctimas y sus familiares". Un aviso a los independentistas, para que no hagan de los homenajes proclamas a favor de la república catalana. La Generalitat ya está prevenida del viaje del monarca, y Madrid exige de ella respeto a su figura. Era muy significativa esa defensa del jefe del Estado, que completó al elogiar a Felipe VI por encarnar una "monarquía renovada y ejemplar".

Sánchez demanda al PP una "oposición de Estado", y cree que sus "declaraciones extremistas" son fruto de que compite con Cs en la "radicalidad"

Del PP y de su nuevo líder, Pablo Casado, el presidente demanda una "oposición de Estado", "coherencia", que sean "tan leales" como lo fue el PSOE con Mariano Rajoy, que le apoyen "en todo", que aporte soluciones a una crisis a la que los populares "no han sido ajenos". Sí le agradece su ofrecimiento de apoyo a un eventual segundo 155 que no está sobre la mesa. Le preocupan las "declaraciones extremistas" de Casado sobre Cataluña, como le inquieta que los "partidos conservadores", populares y naranjas, compitan en "radicalidad". Y no es bueno, porque "plantear proyectos políticos a base de confrontar territorios o personas en función de su origen o su raza no es lo que necesita España", que necesita "proyectos que sumen", "unión".

Medidas sociales, Cataluña o Franco: los pilares de Sánchez para capear la legislatura

En el entorno del presidente contaban que, en su reunión con Casado, cuando este le advirtió de que su partido no pasaría "ni una" con Cataluña, recordó que el PSOE no confrontó con Rajoy tras ver que no pudo parar el referéndum ilegal del 1-O. "Yo tengo el galón del 155", indicaba el líder socialista, para que no haya dudas de su compromiso con la Constitución y con la ley.

Medidas sociales, Cataluña o Franco: los pilares de Sánchez para capear la legislatura

"Difícil ya sabíamos que iba a ser difícil, pero no imposible", certificó Sánchez, en un nuevo intento de expresar que no se rendirá tan fácilmente. El jefe del Ejecutivo no reconoce debilidad, ni momentos de flaqueza en estos apenas 62 días, pese a que tuvo que bregar con una crisis dentro de su Gobierno a la semana y hacer caer a su flamante ministro de Cultura, Màxim Huerta, por haber cometido fraude fiscal. No se ha llevado "ningún disgusto", aseguró entre risas y como colofón a los 74 minutos de rueda de prensa. No quiere que nada le haga mella. Pero el otoño, con la reverberación soberanista y una difícil negociación de los Presupuestos que puede zozobrar, se presenta cuesta arriba. Aun así, como dicen en el equipo del líder, la navegación no tiene por qué ser adversa: "El discurso de Pedro es potente. Y nuestra situación es cómoda. Hemos dado un vuelco al tablero que nos lo hace más fácil, tanto si logramos nuestros objetivos como si el Parlamento nos lo bloquean". El Gobierno y el PSOE respiran satisfacción.

Sin previsión de reforma de la Ley de Estabilidad Presupuestaria

El Ejecutivo llevará a las Cortes la misma senda de déficit que autorizó Bruselas: cinco décimas más en el objetivo de reducción del desvío de las cuentas públicas (de dos de ellas se beneficiarían las comunidades, de otras dos la Seguridad Social y de la última el Estado). Si ese marco de estabilidad es aprobado por el Congreso (lo que no sucedió la semana pasada), pero es tumbado por el Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta, la senda será devuelta al Gobierno. 

Pedro Sánchez sí considera "impropio" que la Cámara Alta pueda vetar un acuerdo apoyado por el Congreso. Para que el Senado no tuviera la última palabra, el Ejecutivo tendría que promover una reforma de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria, que aprobó el PP en 2012. Sin embargo, el presidente no está muy por la labor. "Solo tenemos 84 escaños", advertía en conversación informal con los periodistas. Lo mismo sucede con el resto de iniciativas. El Gobierno no ha planteado la revisión de la ley a los grupos porque para empezar primero tiene que conseguir una mayoría en el Congreso. 

Pedro Sánchez defiende la "justa" propuesta de flexibilizar la senda de estabilidad

Lo que no hará será aprobar la senda de déficit vía real decreto ley, un subterfugio para evitar el Senado, pues esa alternativa solo requeriría la convalidación de la Cámara Baja. "El Gobierno no puede hacerlo", alegaron fuentes cercanas al presidente. 

En materia de inmigración, Sánchez volvió a insistir en la necesidad de la cooperación europea y anunció la creación de un mando único operativo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que coordinará el dispositivo de control de fronteras en el Estrecho, en el mar de Alborán y aguas adyacentes

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
14 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios