CONCLUYE LA PRIMERA GIRA INTERNACIONAL DEL JEFE DEL EJECUTIVO

Sánchez luce sintonía con Iglesias y llevará los PGE cuando los tenga cerrados con él

Incide en su buena relación con Podemos y se muestra "optimista" con las cuentas de 2019, que registrará cuando cuente con un apoyo sólido. Acusa a Torra de querer "homogeneizar" a los catalanes

Foto: Pedro Sánchez, charlando con los periodistas en el Airbus de las Fuerzas Armadas, este 31 de agosto. (Fernando Calvo | Pool Moncloa)
Pedro Sánchez, charlando con los periodistas en el Airbus de las Fuerzas Armadas, este 31 de agosto. (Fernando Calvo | Pool Moncloa)

Es viernes 31 de agosto y pasan las doce horas del mediodía. Las de Costa Rica, a sumar ocho más en España. El Airbus presidencial ya ha despegado desde San José rumbo a Santo Domingo, donde hará una pequeña escala para repostar y continuar hasta Madrid. Pedro Sánchez se acerca por uno de los pasillos laterales hacia la veintena de periodistas que le acompañan. Sin americana ni corbata. Camisa blanca por fuera, ligeramente arrugada, vaqueros, zapatos negros. Luce buena cara, pese a la extenuante actividad de los últimos cinco días, en los que ha encadenado un vuelo de 15 horas desde España hasta Santiago de Chile, y una reunión tras otra en cuatro países latinoamericanos.

Estoy contento, sí. Era importante volver a América Latina. Los temas que se tocaban hasta ahora en este tipo de giras eran económicos, y en esta hemos hablado también de cooperación, del proceso de paz, de cambio climático, de derechos humanos, de violencia de género...

El presidente del Gobierno muestra su satisfacción con el viaje intenso que le ha llevado hasta Chile, Bolivia, Colombia y Costa Rica. Se detiene en sus experiencias con sus cuatro homólogos, en el recibimiento que ha tenido en cada uno de los países —la acogida más calurosa, sin duda, la de Evo Morales, como señal de gratitud por la primera visita de un jefe del Ejecutivo español en 20 años—, en el conflicto en Venezuela... Pero pronto la conversación gira hacia la política nacional. Cataluña, Presupuestos, Francisco Franco, pensiones, expectativas en las urnas.

A lo largo de su gira, y en los encuentros de él mismo y de su equipo con la prensa, Sánchez quiere proyectar que su Gobierno no es flor de un día y que tiene vocación de continuidad hasta 2020. "¿Elecciones en marzo de 2019, haciéndolas coincidir hipotéticamente con las andaluzas?", le preguntan. "A mí marzo me queda muy pronto", contesta, soltando una carcajada. En el fondo, la duración de la legislatura puede depender de la suerte de los Presupuestos de 2019, cuya presentación no llegará a tiempo, antes del 1 de octubre, porque el Ejecutivo ha pactado con Unidos Podemos reformar antes la Ley de Estabilidad para despojar al Senado de su facultad de vetar la senda de déficit.

El presidente quiere lanzar el mensaje de que aguantará hasta el final. ¿Elecciones en marzo de 2019? "A mí marzo me queda muy pronto"


Sánchez se dice "optimista". Cree que, pese a su debilidad en el Congreso (84 escaños, muy lejos de los 176 votos que necesita), logrará aprobar los PGE. "Lo importante es acordar con Podemos los elementos sustanciales", dice. La estrategia del Ejecutivo es clara: primero, cerrar el proyecto de ley con la formación de Pablo Iglesias, porque es la que le proporciona mayor número de diputados (hasta 155, sumando a Compromís) y la base necesaria para "arrastrar" al resto de fuerzas. Como el PNV tiene "buena disposición", el esfuerzo posterior se centrará en atraer a PDeCAT y ERC. Dicho de otro modo, el Gobierno llevará sus cuentas de 2019 al Parlamento —el cálculo inicial es hacia noviembre— con el apoyo de los morados ya sellado, para a partir de ahí ampliar esa suma en la tramitación.

Mejor relación ahora

El presidente y su equipo insisten en los últimos días en un dato que creen importante: cómo se está tejiendo una relación con Podemos de confianza. Algo casi imposible en estos años de dificilísima convivencia (y disputa) con Iglesias. Sánchez, de hecho, destaca que mantiene una interlocución "fluida, constructiva, positiva" con el líder morado. Que habla con asiduidad con él, pese a que este ha estado fuera de la primera línea desde julio, y que han conversado y conversan sobre los PGE. Y asume que Podemos querrá apuntarse sus tantos en la negociación. No le importa.

El líder socialista se confiesa "muy cerca" de Podemos en políticas sociales. El punto de colisión es el umbral a partir del cual gravar más por IRPF

Uno de los puntos de colisión es la subida del IRPF para las rentas más altas. ¿Y qué se entiende por tales? Es algo en lo que los dos partidos discrepan. El Ejecutivo parte de la base de que los más ricos no tributan vía IRPF porque utilizan otros instrumentos fiscales, pero está dispuesto a discutirlo con Podemos. El Gobierno se abre a elevar el impuesto al último tramo, pero para aquellos que ganen más de 150.000 euros. Sánchez ya dijo en Bogotá que para nada aceptará que paguen más los que cobran 60.000 euros anuales, que no puede cargar más las espaldas de la "clase media y trabajadora". El umbral que fija La Moncloa son, por tanto, esos 150.000 euros, aunque la actitud del presidente hace pensar que puede asumir un listón algo más bajo fruto de la negociación con Podemos. Quizá al entorno de los 120.000. "Yo no los cobro", bromea, dejando entrever que esa cantidad podría ser el punto intermedio.

En política social estamos muy cerca de ellos —comenta el presidente—. Para Podemos son muy importantes, por ejemplo, los permisos de paternidad y maternidad.

Sánchez luce sintonía con Iglesias y llevará los PGE cuando los tenga cerrados con él

Sobre la mesa también figura aumentar la tributación de las grandes corporaciones, ahí no ve problemas con los morados, o la posibilidad de crear un gravamen para la banca para sostener las pensiones, que ha levantado en armas a las entidades financieras. Sánchez insiste en que esa sigue siendo la propuesta de su Gabinete, que no hay problema en alumbrar impuestos finalistas, pero admite que quizá esa opción deba ser revisada. En todo caso, aunque querría que los grupos cerraran un acuerdo, ve "muy difícil" que se pueda alcanzar un pacto para reformar el Pacto de Toledo en esta legislatura.

La relación entre las dos formaciones de izquierda, señala, está por tanto más engrasada. Sánchez no descarta recibir en La Moncloa a Iglesias a partir del lunes, cuando el líder morado retome su actividad política tras el nacimiento prematuro de sus dos mellizos en julio. "Haremos la reunión cuando él quiera", indica. El jefe del Ejecutivo ya se citó con él al poco de llegar a La Moncloa, pero no han mantenido ninguna entrevista pública desde que el socialista aterrizara súbitamente en el poder. Sánchez quiso despachar primero con Pablo Casado, como líder del principal partido de la oposición, y lo lógico es que el siguiente sea Iglesias. Antes de Albert Rivera, "que es la cuarta fuerza", recuerda.

Una terna para Madrid

La conversación retorna a un punto recurrente también esta semana: Franco. Él mismo confirmó desde Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, que renuncia a hacer del Valle de los Caídos un Museo de la Memoria Democrática, porque prefiere que se quede como cementerio civil. "Injustamente se dice que doy bandazos", alega. Reconoce que en la proposición de ley que presentaron los socialistas en diciembre se hablaba de resignificar Cuelgamuros, pero advierte que a raíz de aquella iniciativa se produjo un vivo debate entre los historiadores (entre ellos, Santos Juliá), algunos de los cuales ya indicaban que esa reconversión del Valle no era posible.

Sánchez se muestra optimista para las elecciones de 2019 y cree que el PSOE subirá. Ve difícil que Cs impida gobiernos si los socialistas son primeros

"He ido madurando mi reflexión sobre eso", justifica. Su nueva propuesta es crear un Museo de la Memoria como el que él mismo visitó el lunes en Santiago de Chile, antes de citarse con Isabel Allende, la hija del presidente derribado en 1973. En todo caso, sigue, serán los grupos los que decidirán durante la tramitación parlamentaria del decreto de exhumación de Franco los que decidan si asumen o no el planteamiento del Gobierno, que también desea que se monte una Comisión de la Verdad. Pero el presidente no pretende ni desacralizar la basílica, ni desalojar a la comunidad benedictina que allí habita, ni mucho menos tirar la imponente cruz que preside el monumento, de 150 metros de altura y 46,40 de longitud de los brazos. Está seguro de que el decreto ley está bien hecho y que no prosperarán los recursos que puedan presentarse (entre ellos, la familia Franco) en los tribunales. También cabe la opción de que José Antonio Primo de Rivera pueda ser trasladado a la vez a un lugar menos preeminente del templo.

Sánchez luce sintonía con Iglesias y llevará los PGE cuando los tenga cerrados con él

Sánchez confiesa tener buenas perspectivas de cara al siguiente ciclo electoral. Está convencido de que la moción de censura y la formación del Ejecutivo ha impulsado al PSOE como primera fuerza, como por ahora indican las encuestas. No teme que le desgaste gobernar. "No, lo que desgasta es la oposición", rebate. De modo que para 2019 confía en que el poder municipal y autonómico de los socialistas se amplíe. La gran duda de nombres de cara a esos comicios es quién encabezará la lista al Ayuntamiento de Madrid. El presidente señala que ya maneja una terna, con posibles candidatos todos del partido. En ella incluye a hombres, como ya publicó este diario, y descarta que pueda entrar el exjuez Baltasar Garzón. "Está en Actúa", el partido de Gaspar Llamazares, responde a la pregunta.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, charlando con los periodistas en el avión presidencial en el trayecto San José-Santo Domingo, este 31 de agosto. (Fernando Calvo | Pool Moncloa)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, charlando con los periodistas en el avión presidencial en el trayecto San José-Santo Domingo, este 31 de agosto. (Fernando Calvo | Pool Moncloa)

El líder socialista no es partidario de acuerdos globales. El PSOE, recuerda, es un partido "federal", de modo que caba barón planteará sus alianzas. "Lo que no veo es a Ciudadanos bloqueando que gobernemos si somos primera fuerza" en sitios como en Castilla-La Mancha, por ejemplo. La relación con los de Rivera sigue siendo igual de fría, pero el presidente entiende que para los naranjas tampoco el escenario es el mismo que el previo al de la moción de censura, y puede que no les "interese" continuar con la línea de bloqueo en el Parlamento, la que más explota el PP. "Ya veréis, va a haber leyes importantes que se van a aprobar en el Parlamento. El calendario legislativo va a dar muchas cosas al país". Sobre todo en materia de derechos, como la restitución de la sanidad universal o la aprobación de una ley de eutanasia.

El jefe del Ejecutivo no ve a Casado como un rival fuerte y achaca parte de sus actitudes a la confrontación directa con Cs por el espacio de la derecha.

34 horas de vuelo en cinco días

Cataluña. El tema de conversación recurrente. Ha salido en numerosas ocasiones en las comparecencias de la gira latinoamericana y en los corrillos informales con los periodistas. Sánchez no cree que se produzca una ruptura de la legalidad como hace un año, por mucho que haya declaraciones más o menos "inflamatorias" de la Generalitat. Así que la previsión de una nueva reunión con Quim Torra, esta vez en Barcelona y en el otoño, sigue adelante. El 'president' habla de octubre, pero Sánchez es más cauto: se hará cuando haya resultados en las comisiones bilaterales Generalitat-Estado.

El mandatario se queja de que se le acuse de dar "bandazos" en la cuestión del Valle de los Caídos, cuando ha "madurado" su "reflexión" estos meses

Lo que el mandatario socialista afea a Torra es que se dirija solo a una parte de los catalanes, que trate de "homogeneizar una sociedad" que no es homogénea y que sí es plural. Precisamente el clima de tensión creciente que se vive en Cataluña por la polémica de los lazos amarillos "no interesa a los independentistas", porque deja al descubierto la fractura social que llevan denunciando años PSOE y PSC. "Rompe con la idea de la revolución de las sonrisas".

Sánchez presume de determinación. Quiere proyectar la imagen de que continuará su camino e intentará agotar la legislatura, contra viento y marea. Que su nave tiene rumbo fijo hacia 2020.

El Airbus llega tres horas después de despegar de San José a la capital dominicana. Breve parada para repostar combustible. Vuelta al avión y regreso a Madrid. En total, 34 horas de vuelo en cinco días, entre la ida y la vuelta y los trayectos intermedios. Cuatro países y cuatro husos horarios distintos. Poco después de la ocho de la mañana, hora española, aterrizaba en la capital. Sánchez despide a los periodistas a pie de escalerilla. Concluía su primera ruta internacional, la primera por Latinoamérica. Y promete más giras. El líder socialista se ve presidente por mucho tiempo. El nuevo curso político dirá si esa pretensión se hace realidad o es un espejismo.

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