ANA BOtÍN ENCABEZÓ LAS CRÍTICAS AL TRIBUTO

Hacienda retira el impuesto a la banca pero ofrece a Unidos Podemos la tasa Tobin

El impuesto sobre transacciones financieras que ultiman 10 países serviría para sufragar las pensiones. Decepción en Unidos Podemos por la rebaja del Gobierno Sánchez

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

El impuesto a la banca era la propuesta estrella del PSOE para acabar con el enorme déficit de la Seguridad Social. Los bancos aportarían en torno a 1.000 millones de euros gracias a un tributo que gravaría su beneficio contable y que serviría para aumentar la contribución de las entidades al sostenimiento del estado de bienestar. La idea fue atacada por el Banco Santander y por otras entidades financieras. Tras las críticas, el PSOE ha retirado este tributo de su propuesta económica que remitió el pasado lunes a Unidos Podemos. En su lugar, Hacienda sustituyó el impuesto a la banca por el impuesto sobre transacciones financieras (ITF), popularmente conocido como la tasa Tobin que se negocia entre países de la UE y que apoyaba el Gobierno del PP.

Este cambio de opinión del Ministerio de Hacienda ha sorprendido a los negociadores de Unidos Podemos, que se resisten a renunciar al impuesto a la banca. "La tasa Tobin que teníamos es la que estaba ya anunciada por una serie de países europeos. Eso ya lo tenías que hacer sí o sí y ya la habían minimizado para no tocar determinadas transacciones, lo que reducía la recaudación. Era ya algo muy difuminado y que ya teníamos ganado. Esa tasa Tobin debería ser además de un impuesto a la banca, no en vez de", señala Carlos Sánchez Mato, economista de Izquierda Unida y uno de los negociadores de Unidos Podemos. Hacienda no quiso comentar la noticia.

"La tasa Tobin que teníamos es la que estaba ya anunciada por una serie de países europeos. El impuesto a la banca debería ser además de ese"

La retirada del impuesto a la banca -que aún podría reaparecer en la negociación- es uno de los muchos escollos que quedan en las negociaciones -al menos a nivel técnico-. Unidos Podemos critica que el PSOE les ofrece un gasto público sobre el PIB menor al que incluían cinco de los siete presupuestos que aprobó el PP y que el permiso de paternidad hasta las 16 semanas solo es para funcionarios y no para todos los trabajadores.

Además, la oferta del PSOE limita la tasa Tobin al impuesto que se está negociando a nivel europeo y que restringe las bases imponibles para no erosionar en exceso el beneficio de las entidades y evitar distorsiones en el mercado. El impuesto que ahora ofrece el Gobierno es el que impulsó en Europa el Partido Popular en los años en los que era ministro de Economía Luis de Guindos.

Tras la crisis financiera, varios países europeos trataron de impulsar el impuesto sobre transacciones financieras a nivel europeo para evitar la deslocalización de entidades. Sin embargo, ante la falta de consenso, un grupo de 10 países, entre los que se encuentran España y los grandes socios de la eurozona, acordaron establecer un marco de cooperación reforzada para sacar adelante el tributo. La Unión Europea aprobó esta decisión en 2013, pero todavía no ha entrado en vigor porque los 10 socios no han cerrado los detalles del tributo: bases imponibles, tipos impositivos, deducciones...

El pasado mes de noviembre, cuando Guindos todavía era ministro de Economía, mostró su voluntad de alcanzar un acuerdo "rápidamente" para poner en marcha el tributo y recordó que "el Gobierno mantiene su compromiso con la implementación de este impuesto de transacciones financieras porque consideramos que es una aportación necesaria". No solo eso, el exministro también quería que el acuerdo entre los 10 países se ampliara al resto de la Unión Europea para que el resto de socios lo implementaran.

Guindos ya anunció "su compromiso con la implementación de este impuesto de transacciones financieras"

Este cambio en la propuesta del Ministerio de Hacienda es incomprensible para el equipo negociador de Unidos Podemos. Para la formación de izquierdas "no hay argumento para que el PSOE se retracte de un impuesto que ellos mismos propusieron cuando estaban en la oposición", explican fuentes del partido. En enero pasado, el PSOE aprobó un documento que justificaba ese nuevo impuesto: "La banca fue rescatada por todos los españoles; ahora pedimos a la banca que contribuya al rescate del sistema que mejor representa los intereses de todos los españoles: su sistema de Seguridad Social". Ese mismo documento incluía los dos tributos: a la banca y transacciones financieras.

En la oposición, ese impuesto fue ignorado por el Ibex. Al fin y al cabo era la propuesta de un partido socialista sin opciones de gobernar. Sin embargo, en unos meses todo cambió y Sánchez entró en Moncloa. La banca se encomendó entonces a Nadia Calviño, ministra de Economía procedente de la Comisión Europea, para frenar el nuevo impuesto y salió públicamente contra la idea. No solo cargó en privado ejerciendo su enorme capacidad de influencia sino que los banqueros explicitaron en público su oposición, con el enorme eco que generan sus palabras.

El PSOE, en enero: "La banca fue rescatada por todos los españoles; ahora pedimos a la banca que contribuya al rescate de la Seguridad Social"

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, encabezó las críticas al afirmar que un impuesto a la banca "no se justifica" ya que no sería equivalente al esfuerzo fiscal del resto de las empresas. El consejero delegado del banco, José Antonio Álvarez, llegó a señalar que las multinacionales podrían “repensar su estructura legal", lo que se interpretó como una amenaza de trasladar parte de sus sedes fuera de España. Con la tasa Tobin no hay ese riesgo porque lo van a implantar a la vez otros países europeos.

En cualquier caso, tanto la tasa Tobin como el impuesto a la banca son más que insuficientes para cubrir el enorme déficit de la Seguridad Social. De hecho, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social ya ha reconocido que no acabará con el desfase presupuestario del Sistema antes de 2022. Las estimaciones iniciales del PSOE daban al impuesto a la banca una capacidad recaudatoria de unos 1.000 millones de euros, cifra que no se alcanzará con la tasa Tobin. Una cuantía que apenas supone el 5% del déficit de la Seguridad Social, que alcanza los 18.000 millones.

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