amenaza con aplicar el artículo 155

Sánchez avisa a Torra: "Sabe cuál es el camino si vuelve a quebrar la legalidad"

"Dentro de la legalidad, el Gobierno está dispuesto a hablar con el Govern", asegura Sánchez desde Bogotá, donde también llama a todos los actores políticos a no ahondar la fractura social

Foto: Pedro Sánchez, con el presidente colombiano, Iván Duque, tras su reunión en la Casa de Nariño de Bogotá. (Reuters)
Pedro Sánchez, con el presidente colombiano, Iván Duque, tras su reunión en la Casa de Nariño de Bogotá. (Reuters)

El aviso no es estrictamente nuevo, pero sin embargo sí cobra relevancia dado que Cataluña está a las puertas de un nuevo otoño caliente y la amenaza de ruptura por parte de la Generalitat adquiere mayor fuerza. Pedro Sánchez y su Ejecutivo siempre han asegurado lo mismo: si el Govern se desvía de la legalidad, entonces puede no quedar otro camino que reactivar la intervención de Cataluña. No obstante, el Gobierno socialista también ha intentado mentar en estos meses el artículo 155, justo para no agitar y alimentar el victimismo de los soberanistas.

Ese mensaje velado es el que se escuchó este jueves por boca del jefe del Ejecutivo desde Bogotá, la tercera y penúltima parada de su gira latinoamericana. Sánchez compareció conjuntamente con el presidente colombiano, Iván Duque, tras reunirse con él en la residencia oficial, la Casa de Nariño. El líder socialista fue preguntado por la información de 'La Vanguardia', que anticipa que el 'president' de la Generalitat, Quim Torra, tiene previsto plantear en su conferencia del 4 de septiembre en Barcelona un desafío al Estado: o un referéndum pactado o ruptura.

El jefe del Ejecutivo no quiso incendiar más el patio, pero sí lanzó una advertencia clara a los independentistas. "Torra no se dirige a la mayoría de los catalanes, y la política debe estar al servicio de la convivencia. El señor Torra sabe perfectamente cuál es el camino que depararía volver al unilaterlalismo, la quiebra de la legalidad, el desacato. Dentro de la legalidad, el Gobierno de España está dispuesto a hablar con el Gobierno de la Generalitat", aseguró Sánchez, en una clara alusión a que si hay una quiebra de la ley el Ejecutivo podría reactivar el artículo 155 de la Constitución. "Lo que tiene que hacer —añadió— es representar a la mayoría de los catalanes que quieren acabar con esta crisis de convivencia y fractura que vienen sufriendo de unos años a esta parte".

Sánchez avisa a Torra: "Sabe cuál es el camino si vuelve a quebrar la legalidad"

El mandatario socialista, que también fue preguntado por la crispación social creciente en las calles a cuenta de la puesta y retirada de los lazos amarillos, insistió en que la "convivencia en Cataluña es una cuestión que afecta a todos, a las administraciones públicas y a todos los partidos políticos. Es un asunto de todos, e insto a todos los actores catalanes a construir convivencia y no ahondar en la fractura social". Esta última reflexión iba también dirigida a Ciudadanos. Dos de sus principales dirigentes, Albert Rivera e Inés Arrimadas, quitaron lazos en un pueblo de Barcelona este miércoles para denunciar la "ocupación" del espacio público en Cataluña por parte de los soberanistas.

"Lo que tiene que hacer Torra es representar a la mayoría de los catalanes que quieren acabar con esta crisis de convivencia y fractura", asegura


En el avión presidencial, en el que viaja la caravana de periodistas que acompañan a Sánchez, durante el trayecto hasta San José (Costa Rica), el equipo del mandatario socialista aclaró que en su intención no estaba amenazar con un nuevo 155. No obstante, sí reconocían que si la Generalitat incumple la legalidad, el Estado de derecho actuará.

Respeto al autogobierno

Esa prudencia en las declaraciones públicas, e incluso en las conversaciones privadas, obedece a que el presidente no quiere contribuir a crispar el ambiente, que de suyo se calentará más a medida que avance el otoño, tras la celebración de la Diada. Sánchez no prevé que Torra pase de las declaraciones más o menos "inflamatorias" a cometer alguna ilegalidad. De ahí que el Gobierno no se quiera situar en el escenario de aplicación de un nuevo 155 de la Constitución. El Ejecutivo confía en que las movilizaciones importantes que se prevén a partir del 11 de septiembre, para conmemorar el referéndum ilegal del 1 de octubre o la declaración unilateral de independencia del 27-O no pasen de ahí, de ser manifestaciones masivas. Esa reflexión la trasladó el mismo Sánchez a los periodistas durante el vuelo de Santiago de Chile a Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), este martes pasado.

El presidente no quiere crispar el ambiente y sigue apostando por la distensión. No cree que Torra pase de las declaraciones "inflamatorias" a la ilegalidad

El presidente sigue apostando por su política de distensión y de normalización de las relaciones institucionales con Cataluña, manteniendo un escrupuloso respeto del autogobierno y siendo consciente de que al final habrá que votar sobre un acuerdo, no sobre una ruptura.

El 'president', Quim Torra, y el 'expresident' de la Generalitat Carles Puigdemont, el pasado 27 de agosto en Waterloo, Bélgica. (EFE)
El 'president', Quim Torra, y el 'expresident' de la Generalitat Carles Puigdemont, el pasado 27 de agosto en Waterloo, Bélgica. (EFE)

El jefe del Ejecutivo demanda a los independentistas que hagan autocrítica, que sean conscientes de que no son una mayoría social y que deben primero tejer consensos dentro de Cataluña con las fuerzas constitucionalistas para después entablar una conversación con el Estado. En ningún caso el Gobierno cederá en la petición de un referéndum de autodeterminación. Sí está dispuesto a mejorar aspectos puntuales relativos al autogobierno, como la financiación, y ahí se enmarca su compromiso de celebrar próximamente un Consejo de Ministras y Ministros en Barcelona.

Sánchez no cree además que Torra tenga en mente convocar elecciones en los próximos meses. Juzga que las cartas están echadas desde hace mucho tiempo, y los bloques de secesionistas y unionistas están bastante estables. Es decir, que de abrir las urnas otra vez la correlación de fuerzas sería similar, con pocos intercambios de escaños. El 'president', así lo ve La Moncloa, tiene "vocación de permanencia".

Sánchez reconoce, respecto a la defensa de Llarena, que hubo "exceso de celo" en su Gobierno, al querer separar temas privados de públicos

A comienzos de esta semana Sánchez tuvo que culminar el giro de su Ejecutivo respecto a la defensa del magistrado Pablo Llarena frente a la demanda civil presentada por Carles Puigdemont y cuatro de sus 'exconsellers'. Ante los informadores, insistió en que se ha ido atendiendo a los requerimientos que el Consejo General del Poder Judicial iba planteando al Gobierno. Sí admitió que quizá hubo un "exceso de celo" por parte de su Gabinete, al querer separar cuestiones privadas de las públicas, cuando en este caso ambas se entrecruzan, ya que las manifestaciones del magistrado que ha utilizado el 'expresident' tenían que ver con la causa del 'procés' que él ha instruido.

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