Claves de la conferencia del 4 de septiembre

Torra pondrá las movilizaciones de otoño por encima del diálogo con Pedro Sánchez

Fuentes conocedoras de la reunión entre Puigdemont y Torra han adelantado que se quieren unas protestas con el mayor eco posible, sobre todo pensando en la prensa internacional

Foto: El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra (izq), asiste a la clausura de la 50ª edición de la Universitat Catalana d'Estiu. (EFE)
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra (izq), asiste a la clausura de la 50ª edición de la Universitat Catalana d'Estiu. (EFE)

El presidente Quim Torra llevará a cabo la próxima semana un gran llamamiento a la movilización de los catalanes a partir del 11 de septiembre. Lo hará en su conferencia política prevista para el 4 de septiembre, dentro de una semana, según explican fuentes del entorno del Palau de la Generalitat. Torra pondrá todo el énfasis en las afrentas y pedirá a toda Cataluña que salga a la calle, que proteste y que haga lo más visible posible el malestar de la ciudadanía. Si esto perjudica el proceso de mano tendida que propone Pedro Sánchez, mala suerte.

Así se pactó el pasado lunes en Bruselas con Carles Puigdemont. Este mismo martes, Torra comunicó las líneas generales de lo que será su intervención a los 'consellers' de la Generalitat, la mitad de los cuales son de ERC, durante la celebración del Consell Executiu. El contenido no incluirá medidas de acción de gobierno.

Fuentes conocedoras de la reunión entre Puigdemont y Torra han adelantado que se buscan unas protestas con el mayor eco posible, sobre todo pensando en la prensa internacional. Por tanto, se dará más importancia a este activismo durante los meses de septiembre y octubre que a otras actividades a las que en principio se debería dar espacio, como es el diálogo con el Gobierno central.

De hecho, resulta paradójico apuntar que se quiere un 'otoño caliente' al mismo tiempo que se ha pedido que el presidente, Pedro Sánchez, se vuelva a reunir con Torra en el Palau de la Generalitat este otoño. También se planteará otra idea: que el referéndum del 1 de octubre supone un mandato democrático para la actual Generalitat que debe seguirse. Que ese mandato careciese de cobertura legal, que no haya sido contrastado por nadie y que se llevase a cabo sin las garantías necesarias da lo mismo a los independentistas.

La 'consellera' de Presidencia y portavoz de la Generalitat, Elsa Artadi, confirmó este miércoles en la rueda de prensa tras el Consell Executiu que Torra dará su conferencia política "como presidente de la Generalitat".

El clima de movilización lo quiere abarcar todo. Entre algunos miembros del PDeCAT hay reservas sobre el "paro de país" que propone la ANC y que evocaría a la huelga general que se convocó el 3 de octubre y que paralizó Cataluña. En el partido hay miedo de que la huelga tenga poco seguimiento y que se acabe volviendo en contra de los organizadores. Así, se prefería un paro de dos o cuatro horas el 1 de octubre coincidiendo con los momentos en que la actividad policial contra los votantes resultó más intensa, por ejemplo.

Movilizar a los CDR

Torra y los suyos también cuentan con movilizar a los CDR en acciones paralelas para cortes en vías de comunicación, tipo carreteras o estaciones del AVE. Puigdemont ha pedido que se apriete al máximo y Torra se ha comprometido a ello.

Con el nuevo calendario, el 11 de septiembre, la Diada, pierde protagonismo. Solo será un aperitivo. El día grande a nivel de protesta será el 1 de octubre. Y las protestas se prolongarán hasta el 27 del mismo mes, cuando se cumplirá un año de la declaración de independencia de Cataluña en el Parlament.

Carles Puigdemont piensa aprovechar el clima de movilizaciones para facilitar la creación de su nuevo partido, la Crida Nacional per la República

Para el eje Puigdemont-Torra, todas estas movilizaciones y protestas tienen prioridad por encima del diálogo con el Gobierno central. Incluso podrían perjudicarlo. El plan es sencillo: culpar a Sánchez por no hacer una propuesta concreta sobre la autodeterminación.

Más allá de estas líneas básicas no hay plan. Alrededor del 1 de octubre, Puigdemont quiere constituir la Crida Nacional per la República, el nuevo movimiento político dentro del cual quiere subsumir al PDeCAT. Puigdemont considera que en el clima que se creará con las movilizaciones continuadas será más fácil que la antigua CDC acepte desaparecer y asuma el nuevo liderazgo, el suyo.

Reservas de su partido

Pero la Crida está topando con reservas de su propio partido. Este mismo martes, Artur Mas anunció que se reunirá con Puigdemont en Bruselas y que piensa que la Crida no tiene sentido como partido político si ERC no se apunta. Y los republicanos, igual que la CUP, se niegan a jugar.

Después, entre noviembre y diciembre, llegará el juicio a los políticos presos por los hechos de octubre. Puigdemont y el soberanismo creen que el fallo servirá para galvanizar todavía más al independentismo y, por tanto, para intentar una nueva ruptura frontal con el Estado español. Pero ni en el PDeCAT ni en ERC esta idea es mayoritaria.

Cataluña

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