el cierre del nuevo ejecutivo

Sánchez remarca el sello feminista de su Gobierno aupando a mujeres a cargos clave

El presidente del Gobierno sitúa en las principales áreas ministeriales a mujeres de larga trayectoria política y técnica, empezando por Calvo, la todopoderosa vicepresidenta y titular de Igualdad

Foto: Carmen Calvo, nueva vicepresidenta y ministra de Igualdad, el pasado 20 de mayo en Ferraz. (EFE)
Carmen Calvo, nueva vicepresidenta y ministra de Igualdad, el pasado 20 de mayo en Ferraz. (EFE)

"Me gustaría reivindicar lo que ocurrió en este país el pasado 8 de marzo. Este país cambió el 8 de marzo, señorías, y lo hizo de una forma tal que terminó proyectando al mundo entero la imagen de una sociedad que no tolera la existencia de brechas de género y también la de una sociedad igualmente beligerante contra la violencia de género".

Ese fue uno de los pasajes del discurso de Pedro Sánchez en el debate de la moción de censura contra Mariano Rajoy. Pudo quedar sepultado por los otros envites y anuncios del candidato —"Dimita, señor Rajoy", promesa de mantener los Presupuestos de 2018, oferta de diálogo a Quim Torra—, pero esa reflexión estaba ahí. La desarrolló más. La lucha contra la desigualdad sería un "objetivo prioritario" para su Gobierno. Capital. Y esa preocupación es la que ha querido plasmar en la composición de su Gobierno, que se conocerá en su integridad este miércoles.

De ocho ministros confirmados, seis son mujeres, y todas van a ocupar cargos de primer nivel dentro del Gabinete. Una, Carmen Calvo, se encarama a la vicepresidencia única del Ejecutivo y se hace con la simbólica cartera de Igualdad. Dos más, Nadia Calviño y María Jesús Montero, asumen las riendas de Economía y Hacienda. Otra, Meritxell Batet, ha de desplegar el deshielo territorial y el diálogo con Cataluña. Una quinta, Teresa Ribera, conduce un área estratégica como la Transición Ecológica de la Economía y la Energía. Y la sexta, Carmen Montón, capitanea Sanidad, departamento señero para los socialistas. A la lista se unirá con toda seguridad Margarita Robles, responsable, si no hay cambios, de un ministerio de Estado —Interior, Defensa o, con menos papeletas, Justicia—. Por el contrario, solo hay por el momento dos hombres asegurados en La Moncloa: Josep Borrell en Exteriores y José Luis Ábalos en Fomento.

Es cierto que aún quedan rostros por desvelar —no solo la tripleta de ministerios de Estado, descontado Exteriores, sino también Empleo, Cultura, Educación o Agricultura—, pero también lo es que Sánchez ha querido que las primeras cartas por descubrir fueran las de departamentos de peso en la arquitectura gubernamental, ocupadas por mujeres de mucho peso, de larga trayectoria política y de gestión o de acreditada solvencia técnica. Ha dejado ver su impronta feminista, su sello diferencial respecto al equipo de Mariano Rajoy, en el que por cierto solo cinco mujeres estaban al frente de los 13 ministerios.

Calvo se convertirá en la política con más poder de España: vicepresidencia, Igualdad, Relaciones con las Cortes y... podría asumir también la portavocía


Carmen Calvo (Cabra, Córdoba, 1957) se convertirá, como Soraya Sáenz de Santamaría, y antes, con José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa, María Teresa Fernández de la Vega, en la política con más poder del país. Su figura ha ido creciendo en los últimos meses, y poco a poco se ha convertido en una mujer imprescindible en el círculo más próximo al líder. Ahora, dirigirá la única vicepresidencia del Ejecutivo, Igualdad —departamento repescado ocho años después de su supresión— y, probablemente, las Relaciones con las Cortes. Fuentes socialistas avanzaron a este diario que probablemente será ella quien asuma también la portavocía del Gobierno, otro puesto de mucho relieve, ya que otorga a su titular visibilidad máxima en las ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros de los viernes. Santamaría también tenía el control del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), pero hasta que La Moncloa no facilite los decretos de estructura gubernamental no se sabrá si permanece adscrito a la Vicepresidencia o bien pasa a Defensa o Interior.

La interlocución con Cataluña

La ubicación de las políticas de igualdad en lo más alto de la cúspide monclovita es toda una declaración de intenciones por parte del presidente. Es su forma de expresar que las reivindicaciones que se oyeron el 8-M van a ser atendidas por su Gobierno, que va a emplearse a fondo para combatir la desigualdad de género en todas sus manifestaciones. En el debate de la moción, Sánchez asumió la necesidad de impulsar una ley contra la brecha salarial, y otra que acabe con la discriminación dela mujer en el mercado laboral, y también remarcó su compromiso para cumplir y llevar a cabo todas las medidas incluidas en el pacto de Estado contra la Violencia de Género. "Todas, sin excepción, las presupuestarias, las de impulso legislativo y las de actuación gubernamental".

Batet esta llamada a protagonizar la nueva etapa de distensión con Cataluña y cimentar la reforma federal con la que sueñan los socialistas

Además, Calvo, profesora titular de Derecho Constitucional, personifica la posición socialista de defensa de la legalidad y del diálogo en la crisis catalana. Ella negoció con Santamaría la aplicación del 155 y personifica, junto con Borrell, ese mensaje de firmeza hacia los independentistas.

Otra mujer se encargará del abordaje del desafío soberanista. Es Meritxell Batet (Barcelona, 1973), diputada del PSC y ahora encargada del Ministerio para la Administración Territorial. Área más que sensible que antes descansaba en Santamaría y cuya hoja de resultados, a la vista de lo que sucedió el 1-O y la posterior declaración unilateral de independencia (DUI), es cuanto menos discutible para buena parte de la Cámara.

Sánchez remarca el sello feminista de su Gobierno aupando a mujeres a cargos clave

Batet, constitucionalista y secretaria de Impulso Federal de los socialistas catalanes, retorna al círculo de confianza de Sánchez. Era uno de los principales eslabones de su primer mandato al frente del PSOE como responsable de Estudios y Programas. La designó como número dos por Madrid en las generales de 2015, luego la proyectó como cabeza de cartel por Barcelona en las segundas elecciones, las de junio de 2016, formó parte del comité negociador de la investidura y coordinó los dos programas electorales. Sin embargo, las primarias del pasado año la distanciaron del líder. Ella, como otros cuadros del PSC, prefirió no implicarse directamente con ningún candidato, aunque muchos la situaban en la órbita de Patxi López. Tras una etapa más en segundo plano, Sánchez vuelve a tirar de ella y la catapulta al primer plano, y al frente de un ministerio nada sencillo de gestionar. Su primera misión, también la del propio presidente, es abrir una nueva etapa de diálogo en Cataluña y destensar las relaciones con el Govern, advirtiendo de que no se tolerará ningún quebranto de la legalidad. Asimismo, intentará cimentar una reforma federal de la Carta Magna, el gran sueño de PSOE y PSC.

El mensaje de tranquilidad a Europa

Sánchez también prometió un Ejecutivo "europeísta", y cumplidor con las obligaciones impuestas por Bruselas. Esa afirmación se compadece con la elección de su ministra de Economía, Nadia Calviño (A Coruña, 1968), quien desde 2014 es directora general de Presupuestos de la Comisión Europea, el cargo de mayor rango en la escala del funcionariado de la Unión. Con ella —hija por cierto de José María Calviño, director general de RTVE en el primer tiempo de Felipe González—, Sánchez pretende lanzar un mensaje de tranquilidad y estabilidad a sus socios europeos y a los mercados, justo en un momento en el que las mayores turbulencias se originan en Italia, donde acaba de llegar al poder un Gobierno euroescéptico, formado por los populistas del Movimiento 5 Estrellas y la ultraderecha de la Liga.

Al nombrar a una técnica de la CE y a la consejera andaluza para Economía y Hacienda, lanza un mensaje de tranquilidad a la UE y los mercados

A diferencia de otros Gabinetes socialistas, Sánchez ha preferido mantener separadas las parcelas de Economía y Hacienda, sin dar mayor rango a ninguna de las dos carteras —equidad que ya fue fuente de conflictos entre Luis de Guindos y Cristóbal Montoro en la etapa Rajoy—. La llave de las finanzas se la entrega a la consejera andaluza del ramo, María Jesús Montero (Sevilla, 1966). El presidente se lleva a Madrid a una responsable con un perfil diferenciado, con voz propia respecto a Susana Díaz. La baronesa se garantiza, no obstante, que su constante reivindicación de un nuevo modelo de financiación autonómica será por fin situado como una prioridad del Ejecutivo central. Pero Sánchez no lo tendrá nada fácil, por la aritmética a la contra de las Cortes y la oposición de tierra quemada que anuncia el PP.

Sánchez remarca el sello feminista de su Gobierno aupando a mujeres a cargos clave

Igualdad. Economía. Haciencia. Cataluña. Y medio ambiente. Otro foco prioritario del nuevo Gobierno. Sánchez quiere proyectar un departamento desdibujado en la era popular —mezclado con Agricultura— y darle mayor empaque. Para eso da vida a un macroministerio que se encargará de las políticas medioambientales, cambio climático, agua y energía. El hoy presidente lleva años haciendo hincapié por esa necesaria transición ecológica de la economía, la formulación de un crecimiento sostenible y el aprovechamiento del factor verde como trampolín para la economía. En su dirección, encarnan esa apuesta tanto la presidenta del PSOE, la reputada exministra Cristina Narbona —que ha decidido no dar el salto al Gobierno—, como el responsable de la materia, el asturiano Hugo Morán. Pero también el secretario general constituyó el Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía que dirige Teresa Ribera. Ella será la nueva titular de un ministerio reforzado.

La ubicación de Robles

Ribera (Madrid, 1969), directora de la Oficina Española de Cambio Climático (2004-2008), y secretaria de Estado de Cambio Climático con Zapatero (2008-2011), dirigía desde 2014 el Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI), con sede en París. Ella siempre ha estado al lado de Sánchez, aunque en segundo plano. Le ayudó en sus dos combates de primarias y formó parte de sus dos comités de sabios de cara a las elecciones generales de 2015 y 2015, y siempre a cargo de la misma área. Ahora escala al primer nivel, a su Ejecutivo. Era uno de los nombres más previsibles.

Ribera asumirá un área que es apuesta estratégica de Sánchez, y Montón visibilizará el modelo de sanidad pública y universal que defiende el PSOE

La última mujer confirmada este jueves es Carmen Montón (Burjassot, Valencia, 1976), 'consellera' de Salut valenciana que desde ahora asumirá las riendas de Sanidad, un ministerio desprovisto de competencias pero muy delicado cuando aterrizan las crisis sanitarias. Es otro departamento señero para los socialistas. Y ella encarna con fidelidad la apuesta de la dirección por la reversión de la privatización hospitalaria impulsada por el PP. Ella desmanteló el llamado 'modelo Alzira' y su fichaje simboliza la voluntad del presidente de devolver a la sanidad el carácter universal que le arrebató el PP y tutelada y gestionada desde lo público. Montón, aunque 'consellera' del Govern de Ximo Puig, es otro de esos versos sueltos. No le secundó cuando él dimitió de la primera ejecutiva de Sánchez —renuncia encaminada a forzar la caída del líder—, aunque sí ayudó al barón autonómico en sus propias primarias. Puig, pese a que los capítulos de desencuentros internos les distanciaron, prefirió no prescindir de ella para no trasvasar la desestabilización orgánica dentro del PSOE a su Ejecutivo de coalición. Ahora, Sánchez se la lleva a Madrid. A ella y no al exconsejero vasco Rafael Bengoa, experto mundial en gestión sanitaria y miembro del comité de ilustres de Sánchez que, según dijo él mismo, no había recibido ninguna oferta.

Hay una séptima mujer pero con destino que estaba por confirmar en la noche del martes. El de Margarita Robles, la portavoz parlamentaria. Las quinielas siempre la situaron en Interior —más que en Justicia, pese a que ella es magistrada en servicios especiales—, aunque durante la jornada hubo quienes la situaban también en Defensa. Ella permaneció lejos del contacto con periodistas todo el día. La reserva imperaba.

Sánchez remarca el sello feminista de su Gobierno aupando a mujeres a cargos clave

Adriana Lastra (Ribadesella, Asturias, 1979), la vicesecretaria general del partido, no formará parte del Consejo de Ministros, pero sí asumirá un rol clave y complicado. La portavocía parlamentaria que deja vacante Robles. Lastra, fiel entre las fieles, Asciende un peldaño en la cúpula del grupo y de ella dependerá la interlocución con el resto de fuerzas en un momento de difícil supervivencia para el PSOE, dada su precariedad en el Congreso (84 diputados de 350), la mayoría absoluta del PP en el Senado y la falta de control de las dos Mesas. Lastra tendrá una excelente plataforma para foguearse, el hemiciclo, además de Ferraz, que a partir de ahora se quedará algo más desguarnecida al pasar José Luis Ábalos a Fomento sin abandonar, eso sí, la central Secretaría de Organización.

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