EL DISCURSO DEL CANDIDATO EN LA MOCIÓN DE CENSURA

Sánchez exige a Rajoy que dimita, hace guiños al PNV y ofrece diálogo a Torra

El líder del PSOE hace un último llamamiento al presidente para que, con su marcha, paralice la moción, y promete que respetará los Presupuestos de 2018 para seducir a los 'jeltzales'

Foto: Pedro Sánchez, durante su primera intervención en la moción de censura, este 31 de mayo en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez, durante su primera intervención en la moción de censura, este 31 de mayo en el Congreso. (EFE)

Pedro Sánchez pretende desplegar un "programa de estabilidad, moderado, realista y de consenso" si llega a La Moncloa. Un programa basado en la estabilidad institucional, presupuestaria, social y territorial. Una obra de gobierno que puede empezar a rodar este viernes si la moción de censura prospera y que incluso —y no es baladí, porque ese es un guiño claro al PNV— contiene el "respeto" a las cuentas de 2018 aprobadas por el Congreso y a las que le faltan el trámite en el Senado. Un camino que desembocará en unas nuevas elecciones generales aún sin fecha y que llegarán tras un tiempo corto en el que pretende reiniciar el diálogo tanto con el Govern de Quim Torra como con el Ejecutivo vasco. Pero todo puede cambiar si el presidente del Gobierno dimite antes de la votación. Todo puede pararse, frenar en seco. Y ese es el último llamamiento que hace el líder socialista. Que se vaya. Que se vaya ya porque su tiempo "acabó".

El secretario general del PSOE empleó 50 minutos de reloj para defender su moción de censura contra Mariano Rajoy en la tribuna del Congreso. Se afanó en que su discurso y su imagen destilasen hechuras presidenciales, desde la corbata rescatada del armario hasta el tono conciliador y "de Estado", como le gusta decir, sin caer en los "insultos" al presidente, sin entrar en el barro. Y siempre manteniendo como idea principal que ya solo caben "dos caminos, mutuamente excluyentes". O un sí a la "respuesta constitucional", a la "censura a la corrupción que actúa como una amenaza", a "elevar la calidad de la democracia hoy puesta en cuestión". O un no, que es un sí a la "permanencia de Rajoy". La abstención, la opción que ha barajado el PNV —de cuyos cinco votos dependen el éxito o no del órdago del PSOE— es "un no a la regeneración democrática". "No hay término medio". Sánchez, pues, apela a la "responsabilidad última" de los 350 diputados, para que no "indulten" a Rajoy y abran una "ventana de esperanza". "No permitan que la democracia pierda la oportunidad", clamó.

[Consulta aquí en PDF el discurso de Pedro Sánchez en el Congreso]

El candidato estructuró su intervención en tres partes muy claras. La primera, la justificación de la moción. Dos, la petición de dimisión última al presidente. Y tres, la exposición de su programa de gobierno, a aplicar en un tiempo aún indefinido. Ante los hechos "gravísimos" que describe la sentencia de la primera época del caso Gürtel, ante la falta de "credibilidad" de Rajoy que describe los jueces, el PSOE, dijo, tuvo que presentar su "necesaria" moción por "higiene democrática". "Pero quien activa la moción de censura es hoy el presidente del Gobierno de España. Usted es quien nos ha traído hasta aquí. Este escenario puede cambiar en este momento, puede llegar a su fin. ¿Está usted dispuesto a dimitir? ¿Hoy, aquí y ahora? Dimita, señor Rajoy, dimita ahora y todo terminará. Podrá salir de la presidencia del Gobierno por decisión propia. ¿Va a dimitir o va a continuar aferrado a su cargo?", le azuzó, destacando la "obstinación" del presidente por seguir en La Moncloa "hasta sus últimas consecuencias, sufra quien sufra". "Dimita, su tiempo acabó. Dimita y esta moción de censura habrá terminado hoy, aquí y ahora. Su ausencia de respuesta es lo que motiva la censura".

Dimita, su tiempo acabó. Dimita y esta moción de censura habrá terminado. Su ausencia de respuesta motiva la censura


Este era el último llamamiento a Rajoy. Porque el presidente puede parar las máquinas en cualquier momento antes de la hora de la votación, que se prevé para la tarde de este viernes. Pero con su insistencia, y la negativa siguiente del presidente —en su réplica no dio pie a pensar que se vaya a ir—, quería reflejar que si sigue adelante con su moción es porque no queda otra, porque el jefe del Ejecutivo se encastilla y se niega a dejar su cargo. Y por si no quedaba claro ese propósito, Sánchez volvió a la carga, a reclamarle su salida, en su segundo turno. Y en el tercero: "Si tanto quiere a su país, si tanto le interesa y le importa la estabilidad económica y democrática, dé un paso al frente, pida perdón y hoy aquí en esta Cámara, antes de que encuentre la censura del Congreso de los Diputados, dimita como presidente del Gobierno [...]. No se escude en la crisis territorial para aferrarse a la presidencia del Gobierno. Por el país, dimita y si no, por el país, hagámosle dimitir", emplazó al conjunto de los parlamentarios.

Sánchez exige a Rajoy que dimita, hace guiños al PNV y ofrece diálogo a Torra

Por la "gobernabilidad"

La segunda gran novedad de las palabras del candidato radicaba en su programa de gobierno. Especialmente en uno de los puntos. La promesa de la "estabilidad presupuestaria y macroeconómica". Además de garantizar el "cumplimiento de las obligaciones derivadas como Estado miembro de la UE" —porque su Gobierno será "europeísta"—, Sánchez se comprometió a gobernar "manteniendo" los Presupuestos Generales del Estado de 2018 aprobados la semana pasada por el Congreso y pendientes aún de su tramitación en el Senado. El nuevo Ejecutivo, si llega a La Moncloa, lo hará para "garantizar la gobernabilidad del país", y un "partido de Estado" como el PSOE tiene esa "obligación", la de no "abdicar esa responsabilidad de Estado, a pesar de la manifiesta oposición" de su partido a estas cuentas.

El candidato explica que su voluntad de mantener los PGE deviene de la "responsabilidad de Estado" de su partido, pero era una demanda del PNV

Pero tras esa declaración del aspirante existe también un guiño evidente al PNV. Los 'jeltzales' no quieren elecciones inmediatas, pues considera que eso beneficiaría a Ciudadanos, primero en las encuestas y feroz látigo contra los nacionalistas, y sobre todo desea que se ejecuten las cuentas pactadas con Rajoy y que le suponen cuantiosas inversiones en Euskadi. La cúpula del PNV decide esta tarde su voto en esta moción, aunque esta promesa de Sánchez allanaría el camino hacia su sí.

Sánchez exige a Rajoy que dimita, hace guiños al PNV y ofrece diálogo a Torra

Tercer punto importante. El intento de desbloqueo de la situación catalana. El secretario general reivindicó primero el papel histórico del PSOE en la redacción de la Constitución y de la puesta en marcha de la democracia nacida en la Transición, en la arquitectura del Estado autonómico. En estos 40 años, subrayó, el PSOE ha obrado "con la misma lealtad institucional y con altura de miras", y ha demostrado "profundo sentido de Estado", renunciando a "la tentación de las derechas españolas" de sacar tajada del conflicto territorial. Los socialistas defienden el "patriotismo cívico", lo que "une" a los españoles, y no "alimentar retóricas excluyentes". Así que con esas premisas por bandera, Sánchez se plantea "restablecer los puentes con todas las comunidades autónomas", "sentas las bases para normalizar las relaciones y el diálogo entre el Gobierno de España y el Govern de Cataluña". Una petición de "diálogo" que va a extender al Ejecutivo vasco, del que forma parte el PSE. Al lendakari, Iñigo Urkullu, le reconoció su "esfuerzo" por "encontrar soluciones y forjar consensos en las horas dramáticas de la crisis institucional sufrida en Cataluña". Tales palabras eran entendidas, lógicamente, como un gesto de distensión hacia la Generalitat y de complicidad con el PNV.

Lo paga "en sus carnes"

Rajoy atacó al candidato por no aclarar cuál sería su postura en Cataluña, si va a pedir que se procese o no a los independentistas. Sánchez respondió recurriendo a la historia de su partido y a su actuación pasada. Recordó que el Estatut de 2006 fue recurrido por el PP y luego recortado por el Constitucional, que el desafío soberanista "no se resuelve escondiéndose detrás de las togas". Pero el Gobierno popular, remarcó, siempre ha recibido la "generosidad del PSOE", tanto con Alfredo Pérez Rubalcaba como con él mismo en Ferraz. "No le permito que ponga en duda la lealtad del Estado al PSOE", le espetó. El candidato se defendió de las acusaciones de "rompepatrias", de "traidores", cuando los socialistas negociaron con el Ejecutivo la aplicación del 155 o los alcaldes del PSC se negaron a que se "impusiera la vía unilateral". El secretario general rescató su visión de una España plurinacional, aunque no usó en el pleno esa expresión: España es una nación, sí, aunque, como ocurre en otros países, hay "territorios que se sienten nación", pero eso no obsta a la convivencia ni pone en riesgo la "integridad territorial". "Después de lo que ha llovido, me puede dar lecciones de muchas cosas, seguro, pero no me va a dar lecciones de defensa de mi país y de amor a mi país".

Me puede dar lecciones de muchas cosas, seguro, pero no me va a dar lecciones de defensa de mi país y de amor a mi país

Sánchez avisó a Rajoy de que está "pagando con sus propias carnes" la estrategia "suicida" de hacer política con la crisis territorial, dada la hostilidad de Cs y los zarandeos que le ha propinado por una supuesta mano blanda en el despliegue del 155. En posiciones españolistas "es más creíble Albert Rivera" que el propio presidente, le lanzó, "porque no ha gobernado", y el PP sí. "¿No se da cuenta de que alimenta el debate más nocivo para los que defendemos la integridad territorial, los que defendemos una España plural?".

Sánchez exige a Rajoy que dimita, hace guiños al PNV y ofrece diálogo a Torra

Es cierto que el candidato no dio muchos detalles de cómo intentará desatascar el conflicto territorial, pero sí insistió en que, con un nuevo Gobierno, está sobre la mesa la "gran oportunidad de resolver entre todos" el "nudo gordiano que ha hecho el PP". "Desde luego vamos a tender la mano y a dialogar con todas las formaciones, con todas y cada uno de los Gobiernos autonómicos". ¿Y mantiene sus durísimas palabras sobre Torra, al que tachó hace unos días de "supremacista" y "racista"? "Yo rechazo, e imagino que usted también, las declaraciones y el pensamiento del actual 'president'. Le diré una cosa: como legítimo representante de la Generalitat, yo me reuniré e intentaré tender puentes con el Govern para salir de la situación que entre otros usted ha creado".

Duro cara a cara y mejor en las réplicas

Los otros dos ejes del programa de Sánchez giran en torno a la estabilidad "institucional" y "social". En cuanto a la primera, prometió retormar medidas que han "generado amplios consensos parlamentarios" y que han sido frenadas por Rajoy. Entre ellas, la recuperación de la independendencia de RTVE, la universalización de la sanidad pública, la derogación de la 'ley mordaza', el fin del impuesto al sol o la consideración de las becas como derecho. La segunda prioridad pivota en torno a las "urgencias" que necesita el país, como la promoción de las leyes de igualdad laboral y contra la brecha salarial —ambas impulsadas por el PSOE—, la aplicación de todas y cada una de las medidas recogidas en el pacto de Estado contra la violencia de género, la reactivación del diálogo social, la reconstrucción de los "consensos rotos" en el Pacto de Toledo o la dotación de mayores recursos para la dependencia.

Le deseo lo mejor en lo personal. En lo político, usted ya no puede ser presidente del Gobierno", se despide Sánchez de Rajoy

El cuerpo a cuerpo entre Sánchez y Rajoy, de unas dos horas, fue durísimo, pero no irrespetuoso en lo personal. El presidente quería conducirlo al terreno de la corrupción, señalar que también es un mal que padece el PSOE en Andalucía con los ERE o en otros territorios, apuntalar la idea de que da bandazos y es inconsistente, efecto que creó incluso echando mano de declaraciones pasadas de los barones en los momentos en que querían derribarlo de Ferraz. Pero el candidato no quiso penetrar en el terreno del ataque personal. Y respecto a la corrupción, recordó que los dos expresidentes andaluces y del PSOE, Manuel Chaves y Pepe Griñán, dejaron sus cargos y sus carnés de militantes. Más aún, insistió en que el PP "no es un partido corrupto", pero sí tiene a centenares de cuadros, exministros y expresidentes autonómicos investigados, y la dirección no actuó.

Sánchez asumió que "no va a ser fácil gobernar" con 84 diputados socialistas. Pero si su moción de censura prospera por los votos de los nacionalistas, no habrá problema: "Son tan legítimos como los suyos y como los míos, porque sus diputados son representantes de la soberanía nacional y, en consecuencia, no se escude en la crisis territorial para aferrarse a la presidencia del Gobierno". De nuevo, "la única opción es que usted dimita hoy", le martilleó.

Sánchez exige a Rajoy que dimita, hace guiños al PNV y ofrece diálogo a Torra

El líder socialista acabó su careo con Rajoy desde su escaño, apelando a la Cámara para que permita abrir un "nuevo tiempo" beneficioso para la convivencia de los españoles. "No sé qué pasará mañana [cuando se vote la moción], pero tiene mi respeto personal y político, señor Rajoy. Hemos compartido muchas horas y hablado mucho, y le deseo lo mejor en lo personal —se despidió, casi con condescendencia, y aludiendo a su relación fluida tejida en los últimos meses por Cataluña—. En lo político, usted ya no puede ser presidente del Gobierno". Cierre contundente respondido con aplausos entusiastas desde la bancada socialista. Sánchez ya saborea La Moncloa. Rajoy parecía resignado, parecía empezar a ponerse el traje de líder de la oposición. O al menos ese aroma es el que desprendían sus palabras y el que percibieron buena parte de los diputados socialistas.

Satisfacción en el Grupo Socialista

Pedro Sánchez fue recibido a su llegada al hemiciclo, la arena que no pisaba desde octubre de 2016, cuando renunció a su escaño por no investir a Mariano Rajoy —otra escena muy presente este jueves— con un aplauso de sus compañeros. Se sentó en su antiguo escaño, al lado de la portavoz, Margarita Robles, en primera fila de la bancada socialista. En la tribuna de invitados, miembros de su ejecutiva como Santos Cerdán o Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, y barones como el madrileño José Manuel Franco y Adrián Barbón

 

En el Grupo Socialista gustó, y mucho, la intervención del secretario general. Incluso convenció a los críticos, a los más distantes de él. Tranquilizaron sus palabras sobre Cataluña, y también que prometiera mantener los Presupuestos de 2018, aunque sea una incongruencia de discurso.

 

Y sobre todo Sánchez deleitó a los suyos en las réplicas, un terreno en el que Mariano Rajoy se suele mover mejor. Pero hoy el líder, comentaban varios diputados, interpretó bien su papel. Se vistió de presidente. A Rajoy lo veían de salida, como despidiéndose del cargo, como dando todo ya por perdido. 

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