LAS QUINIELAS YA HAN COMENZADO

Sánchez estudia un Gobierno paritario con Calvo de dos y Robles con cartera de peso

En Ferraz muchos miran a la exministra Calvo como segura vicepresidenta del Ejecutivo, y a Robles en Justicia o Interior. Ábalos y Lastra también serán figuras claves en la nueva etapa

Foto: Pedro Sánchez, fotografiado por los reporteros gráficos tras su investidura como presidente del Gobierno, este 1 de junio en el Congreso. (Reuters)
Pedro Sánchez, fotografiado por los reporteros gráficos tras su investidura como presidente del Gobierno, este 1 de junio en el Congreso. (Reuters)

Quizá haya que esperar aún algunos días para conocer los rostros del primer Gobierno de Pedro Sánchez. Quizá no todo sea tan inmediato. Y es normal, porque nunca en estos 40 años de democracia en España había prosperado una moción de censura que desalojase de un día para otro al jefe del Ejecutivo del palacio de la Moncloa. Pero, en cualquier caso, no se tratará de una transición larga. Este sábado el presidente Sánchez toma posesión a las once de la mañana en la Zarzuela y se prevé que a comienzos de la próxima semana designe a sus ministros y estos asuman sus cargos de inmediato. Las quinielas ya han comenzado y algunos nombres ya empiezan a circular. Algunos, con mucha fuerza, y que se dan como seguros integrantes del nuevo Ejecutivo, que volverá a ser paritario, como prometió. Carmen Calvo como posible vicepresidenta, Margarita Robles en Justicia o Interior —dos carteras de las consideradas de Estado y con mucho peso político—, Cristina Narbona de nuevo en Medio Ambiente o Patxi López en Interior o Administraciones Públicas. José Luis Ábalos, el hombre fuerte de la dirección, podría también ingresar en el Gabinete, igual que Adriana Lastra, pero en su caso se plantea la duda de quién se quedará con las llaves del partido y la portavocía en el Congreso, dos papeles también fundamentales en esta nueva etapa.

Será, no obstante, un Gabinete muy político, en el que el núcleo duro y de máxima confianza de Sánchez estará junto a él en esta nueva andadura. Y será monocolor, quizá con independientes en él pero sin integrantes de Podemos.

El líder socialista y su equipo han reiterado en estos días, también durante el debate de la moción de censura, que no entraba "en sus planes" hace tan solo una semana, antes de la devastadora sentencia de la Gürtel, lanzar un órdago de tal calibre a Mariano Rajoy. Y menos aún ganar su apuesta. De hecho, solo se comenzó a vislumbrar la luz avanzado el miércoles, cuando el PNV ya emitía señales a PP y PSOE de que acabaría respaldando la iniciativa de Sánchez. Lo confirmó el jueves. Un vuelco político insólito, culminado a la velocidad de la luz. El viernes, a las 11:33 horas, triunfaba la moción de censura por 180 votos a favor, 169 en contra y una abstención y Sánchez era investido como el séptimo presidente de la democracia española. Los socialistas retornaban a la Moncloa tras seis años y medio fuera del poder.

"Soy consciente de la responsabilidad que asumo y del momento político tan complejo que vive nuestro país. Voy a abordar todos los desafíos que tiene nuestro país con humildad, mucha capacidad de trabajo, entrega y, sobre todo, con mucha determinación. Primero, para transformar y modernizar nuestro país, que es lo que ha hecho siempre el PSOE cuando ha gobernado. Y en segundo lugar, para atender las urgencias sociales, porque hay muchísima gente que sufre precariedad y desigualdad", aseguraba Sánchez a su salida del pleno, tras ser ovacionado por los suyos. A esas horas, apenas le había dado tiempo a pensar en su nuevo equipo. Se dirigió a las dependencias de su grupo para verse en torno a una hora con José Enrique Serrano, el veterano fontanero de la Moncloa que acompañó a los dos anteriores expresidentes socialistas, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. Quería saber cuáles eran los primeros pasos formales que debía dar, y con qué plazo contaba para nombrar a sus ministros. No hay tiempos tasados, le dijo Serrano. Pero nadie duda de que no se eternizará en la toma de decisiones, dado el sinsentido de que un presidente del PSOE ocupe la Moncloa y tenga a su alrededor a ministros cesados del PP.

Sánchez despacha una hora con el veterano fontanero monclovita José Enrique Serrano para conocer con detalle qué pasos debe dar ahora


¿Y quiénes serán las nuevas caras? El jefe del Ejecutivo electo aún no ha verbalizado sus intenciones, y se espera que arranque la ronda de contactos este sábado, a partir de su toma de posesión ante el Rey, programada a las once. Pero todos los dirigentes consultados dan por segura la entrada de Carmen Calvo (Cabra, Córdoba, 1957). Ella fue ministra de Cultura con Zapatero entre 2004 y 2007, es secretaria de Igualdad de su dirección. La número cuatro nominalmente, según el organigrama, pero en realidad es una mujer con muchísima influencia en Sánchez. Con el paso de los meses, ha ido ganando espacio en Ferraz. Ha ejercido como portavoz recurrente, asesora del secretario general en materias sensibles —es profesora titular de Derecho Constitucional en la Universidad de Córdoba— y negoció en su nombre la aplicación del artículo 155 en Cataluña con la ya número dos de Rajoy en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría.

La polivalencia de Ábalos

En el estado mayor socialista se la ubica, casi sin pestañear, como vicepresidenta del nuevo Ejecutivo. Le ayuda su pasado como ministra y consejera andaluza y su peso político y solvencia acreditadas, insisten quienes la conocen bien. Si Sánchez confirma el nombramiento, lanzaría un mensaje inequívoco: la posición del PSOE en la crisis catalana no variaría un ápice. Defensa de la Constitución y de la legalidad, ni una broma ante cualquier quiebra unilateral de la ley, pero también diálogo. Justo las premisas que el candidato adelantó en su discurso ante el Congreso.

El número tres podría entrar en el Gobierno, aunque otros le mantienen al frente del aparato del PSOE y con la portavocía parlamentaria, una figura clave

Otro de los nombres imprescindibles del círculo del presidente electo es el de José Luis Ábalos (Torrent, Valencia, 1959). Es el secretario de Organización de la dirección, el hombre que ha puesto la cara en los momentos más difíciles, a quien el secretario general confió la delicada tarea de la interlocución con los grupos en la moción de censura y quien defendió su candidatura en el Congreso este jueves. En el entorno de Sánchez ven a Ábalos en cualquier cartera de relieve del Ejecutivo, muy cerca de él. Podría ser vicepresidente, o portavoz del Gabinete, o llevar las riendas de otra cartera. El día a día del aparato podía confiárselo a sus lugartenientes, Santos Cerdán y Paco Salazar.

Pedro Sánchez, junto a Cristina Narbona, presidenta del PSOE (i), y los secretarios de Organización e Igualdad, José Luis Ábalos y Carmen Calvo (d), el 11 de octubre de 2017 en Ferraz. (EFE)
Pedro Sánchez, junto a Cristina Narbona, presidenta del PSOE (i), y los secretarios de Organización e Igualdad, José Luis Ábalos y Carmen Calvo (d), el 11 de octubre de 2017 en Ferraz. (EFE)

Pero en Ferraz hay quienes piensan en otro destino nada menor para Ábalos. Dado que la maquinaria electoral va a tener que encenderse forzosamente en breve por la cercanía de las autonómicas, municipales y europeas de mayo de 2019, y dado que las siguientes generales pueden llegar en meses, o quizá en poco más de un año, responsables de la cúpula entienden que el partido no se puede quedar huérfano, que hace falta una figura como la de Ábalos para mantener el contacto con el territorio y poner a punto al partido para las sucesivas citas con las urnas. De ahí que varios dirigentes entiendan que el número tres podría continuar al frente del partido y verse recompensado con la portavocía en el Congreso, otro puesto clave en un momento en el que el Gobierno dispone de solo 84 respaldos seguros —los del Grupo Socialista—, por lo que hará falta mucha cintura para dialogar con el resto de fuerzas para sacar adelante las iniciativas.

Adriana Lastra también podría sumarse al Gabinete, pero otras fuentes creen que podría seguir como número dos del PSOE, reforzada, y como portavoz

Ábalos es una pieza indispensable para Sánchez. Pero también lo es Adriana Lastra (Ribadesella, Asturias, 1979), su vicesecretaria general. Los mandos consultados tienen menos claro que ella sea la elegida para una vicepresidencia, aunque tampoco lo descartan, o para situarse al frente de un ministerio. Su lealtad al líder es indiscutible, pero algunos perciben que le falta aún recorrido vital, que debe "cuajar" algo más como dirigente. Por eso en Ferraz se contempla la opción de que ella se mantenga como número dos del PSOE pero "con mando en plaza". Esto es, con mucho más poder orgánico, toda vez que el secretario general va a estar más centrado en la gestión gubernamental. Además, Sánchez podría reforzar su perfil asignándole la portavocía en el Congreso, destino que ya pensó para ella hace un año, pero que desestimó al final para encargarle la tarea a Margarita Robles.

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¿Vuelta también de Borrell?

Este será, precisamente, uno de los nombres fuertes del nuevo Ejecutivo. Está en todas las quinielas. Robles (León, 1957), magistrada en servicios especiales, exvocal del Consejo General del Poder Judicial, exsecretaria de Estado de Interior, ya despuntaba como potencial ministra de Justicia cuando Sánchez la incorporó como número dos de la lista por Madrid en las elecciones del 26 de junio de 2016. Hace un año, tras el 39º Congreso Federal del PSOE, aceptó la portavocía parlamentaria, pese a que no acababa de verse en ese destino. El secretario general ha insistido en que en este tiempo se ha sentido muy bien "representado" por ella en la Cámara —él no tiene escaño de diputado—, pero también ha dejado ver que, pese a que su relación es constante y directa, no delega en ella las labores más delicadas. Prefirió a Ábalos para defenderle en la moción y le encargó a él la interlocución con los grupos de cara a este debate que le ha acabado haciendo presidente del Gobierno.

Narbona podría retornar al Ejecutivo, para hacerse cargo de una cartera similar a la que dejó en 2008, centrada en la transición ecológica de la economía

Esas señales refuerzan la tesis de que Sánchez se la llevará a su Gobierno. Tal vez en Justicia. O tal vez en Interior, departamento que ella conoce muy bien porque estuvo allí en los años más difíciles de Felipe González, en su última etapa. Otra alternativa es que el presidente recuperase precisamente el modelo de aquella época, una supercartera de Justicia e Interior, como la que ejerció el llamado 'biministro' Juan Alberto Belloch, del que Robles era su número dos (en Interior), en pie de igual con María Teresa Fernández de la Vega (en Justicia), que en 2004 se convirtió en la vicepresidenta primera de Zapatero.

Sánchez, con Margarita Robles y Adriana Lastra, este 31 de mayo siguiendo el debate de la moción de censura en el Congreso. (EFE)
Sánchez, con Margarita Robles y Adriana Lastra, este 31 de mayo siguiendo el debate de la moción de censura en el Congreso. (EFE)

Otra exministra se afianza en las quinielas: Cristina Narbona (Madrid, 1951), la actual presidenta del PSOE. Hay quienes la ven al frente de una vicepresidencia del Ejecutivo o, como poco, recuperando su antigua cartera de Medio Ambiente, la que estuvo en sus manos entre 2004 y 2008, con Zapatero en la Moncloa. Ahora, el proyecto podría ser más ambicioso, dado que Sánchez hace mucho hincapié —y así lo tiene plasmado en su dirección federal— en la transición ecológica de la economía. Sería una forma de dar relieve a una de las apuestas estratégicas de su proyecto. Narbona rechazó presentarse como candidata en Madrid en 2019. Pero ahora no se cierra en banda a regresar al Gobierno, según fuentes muy próximas.

El exministro Josep Borell, el pasado 9 de mayo en Oviedo. (EFE)
El exministro Josep Borell, el pasado 9 de mayo en Oviedo. (EFE)

Asimismo, podría retornar al Ejecutivo Josep Borrell (Pobla de Segur, Lleida, 1947), tal vez en Exteriores. Sánchez ya contó con él en su Gabinete en la sombra para las generales de 2016 y fue uno de los puntales en su campaña de primarias. Él es uno de los referentes intelectuales más sólidos del socialismo. Y látigo, por cierto, de los independentistas. No en vano, echó una mano en la campaña de las autonómicas catalanas del 21-D para intentar atraer el voto fronterizo con Ciudadanos.

Borrell atesora una larga trayectoria política: secretario de Estado de Hacienda (1984-1991) y ministro de Obras Públicas en los Gobiernos de Felipe González, presidente del Parlamento Europeo (2004-2007), exdiputado, exeuroparlamentario, candidato socialista fallido a la presidencia del Gobierno (por primarias)... Pero como le ocurre a su pareja, Cristina Narbona, está en "un momento vital", en la madurez, en el que ya es más reacio a asumir compromisos. Ambos, por tanto, podrían entrar en el Ejecutivo, dicen en la cúpula, "pero siempre que quieran".

Más miembros de la cúpula

El exlendakari Patxi López (Portugalete, Bizkaia, 1959) figura también como ministrable. Es secretario de Política Federal de la actual dirección, y por eso sus compañeros le ven como candidato idóneo para Administraciones Públicas, aunque su perfil encajaría asimismo en ministerios de Estado como Defensa o Interior. Tiene en su contra que no es uno de los dirigentes de la máxima confianza de Sánchez. Pero si el presidente lo elige, lanzaría un mensaje potente, de reconciliación plena con quien fuera su rival en las primarias federales de hace un año.

Varios ministrables que circulan son Beatriz Corredor, Toni Ferrer, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, Manu Escudero o Jordi Sevilla

De la ejecutiva socialista podrían salir hacia el Gobierno otros miembros. Varios, de hecho: Beatriz Corredor (Madrid, 1968), exministra de Vivienda con Zapatero —integrarse en el Gabinete podría ser un trampolín para una eventual candidatura a la alcaldía de Madrid—, el exdirigente sindical Toni Ferrer (La Nucia, Alicante, 1954) —nombre muy seguro para Empleo—, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis (Sevilla, 1970) —una opción es Fomento—, o el responsable de Economía, Manu Escudero (San Sebastián, 1946).

En Ferraz ven a Escudero como potencial titular de Economía y Hacienda —es tradición en los Gabinetes socialistas fusionar ambas áreas—, aunque no sería descartable la vuelta de otro exministro de Zapatero, Jordi Sevilla (Valencia, 1956), quien ya colaboró con Sánchez en la redacción de su programa electoral de 2015 y 2016 y formó parte del comité negociador de su investidura fallida. Sevilla, sin embargo, está más alejado de la dirección —siguió su carrera profesional en la consultora Llorente & Cuenca— y tiene un perfil más liberal, quizá menos 'útil' para el presidente en un momento en el que necesita que su alianza con Unidos Podemos se estabilice y se consolide. Además, el exministro de Administraciones Públicas, según fuentes de su entorno, prefiere por ahora no regresar al Gobierno, aunque sí está dispuesto a ayudar al jefe del Ejecutivo "desde otros sitios".

Sánchez estudia un Gobierno paritario con Calvo de dos y Robles con cartera de peso

¿Y Gabilondo?

Es seguro que Sánchez incorporará a un ministro del PSC en su Gabinete, tal vez incluso para asumir la interlocución con Cataluña. La persona a quien muchos señalan es la parlamentaria nacional Meritxell Batet (Barcelona, 1973), miembro de la dirección de Miquel Iceta. Constitucionalista, es reconocida por su solvencia académica y su discreción, aunque en su contra juega que no se mojó en la campaña de primarias de hace un año y su relación con el líder —al que era muy cercana en su primer mandato: fue su número dos por Madrid y se encargó de los programas electorales de 2015 y 2016— se agrietó. En la dirección socialista hay quien sostiene que ella está llamada a ocupar incluso una vicepresidencia. ¿Iceta es una opción? En lo alto del PSC contemplan esa vía como mucho "más difícil".

Se cuenta con la incorporación de un dirigente del PSC, y quien tiene más papeletas es la diputada Meritxell Batet, vista mujer eficaz y discreta

Para Educación, Sánchez podría recuperar a Ángel Gabilondo (San Sebastián, 1949), un independiente de mucho prestigio que ya asumió esa cartera en el último Gabinete de Zapatero. Sin embargo, hay quienes dudan de la pertinencia de ese 'ascenso', pues Gabilondo ya es candidato a la presidencia del Gobierno autonómico en Madrid, su perfil se ha reforzado tras la presentación de la moción de censura contra Cristina Cifuentes, y quizá no convenga, explican, sacarle ahora de la Asamblea para luego devolverle a la política regional en la precampaña. Otros piensan, sin embargo, que volver de forma temporal a Educación podría servir, precisamente, para apuntalar su candidatura de 2019.

Sánchez estudia un Gobierno paritario con Calvo de dos y Robles con cartera de peso

Para Sanidad y Políticas Sociales suena la responsable del ramo en la dirección, la senadora asturiana Luisa Carcedo (San Martín del Rey Aurelio, 1953). Y para llevar Seguridad Social tendría una lógica aplastante que Sánchez apostase por la persona que en la cúpula socialista se encarga de esta área y que es experta en pensiones —prioritaria para el líder—, la exdiputada nacional por Guadalajara Magdalena Valerio (Torremocha, Cáceres, 1959). Valerio, como Gabilondo o Borrell, estuvo en los llamados 'Gobiernos del cambio', igual que la exsecretaria de Estado de Cambio Climático Teresa Ribera, que en este mandato preside el Consejo Asesor para la Transición Energética de la Economía del PSOE, y a la que el jefe del Ejecutivo podría reclamar a su lado. Algunos ven también al propio José Enrique Serrano como ministrable.

Sánchez estudia un Gobierno paritario con Calvo de dos y Robles con cartera de peso

Lo que está claro es que el presidente Sánchez tiene plenas manos libres para configurar su Gabinete, y que tampoco podrá evacuar muchas consultas, por la premura de los tiempos. Los suyos aventuran que será un Ejecutivo de leales, de dirigentes muy cercanos para que resulte un equipo muy compacto, aunque con figuras de renombre procedentes de otros Gobiernos socialistas y que tengan a sus espaldas un pasado de gestión en la Administración. Pero los nombres, en todo caso, están aún en su cabeza, y faltan unas horas para conocerlos.

Un traspaso de poderes liderado por Juanma Serrano

En circunstancias normales, el traspaso de poderes entre un Gobierno saliente de un color político y un Ejecutivo entrante de distinto signo se prepara durante semanas, las que median entre las elecciones generales y la investidura del nuevo presidente. Pero con una moción de censura apenas hay tiempo para nada. Pedro Sánchez se convirtió este viernes en presidente electo, luego el Rey firmó el decreto de nombramiento, este sábado lo publica el BOE y a las once toma posesión de su cargo. 

 

Como le explicó el veterano monclovita José Enrique Serrano, el primer decreto que tendrá que redactar con su equipo es el que marca la estructura del Gobierno, el organigrama general del Ejecutivo, con las denominaciones de los ministerios y las competencias de cada uno. El Gobierno saliente de Mariano Rajoy, aún en funciones, se compone de 13 ministros (ocho hombres y cinco mujeres). Sánchez podría fusionar Economía y Hacienda y desgajar Cultura de Educación, como ocurría en otros Gabinetes socialistas. También podría recuperar Igualdad, área a la que el presidente confiere mucha importancia, y que José Luis Rodríguez Zapatero creó como departamento independiente en 2008 (al frente del cual puso a Bibiana Aído), hasta que la presión de los grupos y la crisis le obligaron a cerrarlo en 2010. 

 

Al decreto de estructura ministerial seguirá el de nombramientos de los nuevos ministros, que deberán prometer o jurar su cargo en la Zarzuela y luego tomar posesión en sus respectivos departamentos. Si esto ocurre entre el lunes y miércoles de esta semana, Sánchez podría celebrar su primer Consejo de Ministros el próximo viernes. Será entonces cuando llegará la primera tanda de designaciones de altos cargos, como el director de Gabinete del presidente —casi con seguridad, Juanma Serrano, que ya ejercía esa función en Ferraz y ahora se encarga del traspaso de poderes—, el nuevo fiscal general del Estado y el presidente del Consejo de Estado. Puede que se incluya ya el nombramiento de los segundos escalones, los secretarios de Estado. Maritcha Ruiz, la dircom de Ferraz y leal entre las leales a Sánchez, podría asumir la Secretaría de Estado de Comunicación. 

 

El presidente cuenta con una dificultad añadida para hacer equipo: su Gobierno podría durar unos meses o, en todo caso, dos años, por lo que el fichaje de independientes o figuras muy señeras se le complica. Por no hablar de la debilidad parlamentaria del nuevo Ejecutivo, razón por la que es previsible que Sánchez promueva medidas de impacto que prueben la diferente forma de gobernar del PSOE, procure la estabilidad institucional y encarrile el diálogo con Cataluña. 

Sánchez mantuvo este viernes una reunión en las dependencias del grupo pero después, según decían en su entorno, se marchó a su casa. El diseño del nuevo Ejecutivo comenzará a tomar forma este sábado.

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