firmó la dECLARACIÓN AMBIENTAL del castor

Teresa Ribera, una negociadora internacional para Medio Ambiente y Energía

El nuevo presidente del Gobierno da la cartera de Medio Ambiente a la que fuera secretaria de Estado de Cambio Climático entre 2008 y 2011 durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero

Foto: La nueva ministra de Medioambiente, Teresa Ribera. (EFE)
La nueva ministra de Medioambiente, Teresa Ribera. (EFE)

Teresa Ribera Rodríguez (Madrid, 1969) era una fija en las quinielas para ser ministra con Pedro Sánchez. "Pon a Teresa en la lista. Mínimo como ministra", vaticinaban los que han trabajado en materia de energía estos años con el PSOE. Ribera ocupará la cartera de Medio Ambiente -ministerio al que vuelve y en el que fue secretaria de Estado con Zapatero- reforzado con competenecias en Energía. Ampliar los márgenes de Medio Ambiente en una vieja aspiración de la vertiente ecologista del PSOE, que durante años vio cómo Medio Ambiente se comía el sapo de responder por las emisiones de gases de efecto invernadero mientras la política energética salía de Industria.

Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, Ribera pertenece al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado y fue profesora asociada del Departamento de Derecho Público y Filosofía del Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid. Como alta funcionario comenzó en el departamento de Cambio Climático con Jaume Matas como ministro y fue ascendiendo. En Medio Ambiente recorrió todos los escalones: consejera técnica en el Gabinete del subsecretario de Medio Ambiente, jefa del Área de Cumplimiento y Desarrollo y coordinadora en la Oficina Española de Cambio Climático, directora de la Oficina Española de Cambio Climático, directora general y finalmente secretaria de Estado de Medio Ambiente en la segunda legislatura de Zapatero pese a que entonces no tenía carnet socialista.


Durante esa trayectoria se especializó en la negociación internacional de cambio climático. En esas multitudinarias cumbres del clima se maneja una jerga que pocos manejan, pero que Ribera llegó a dominar como nadie. Allí se ganó el respeto internacional. Muchos ministros procuraban reducir su exposición en esas complejas negociaciones en ingés, por lo que Ribera fue ganando protagonismo año a año.

En 2011, cuando el PP llegó al poder, ya vio a Ribera como una secretario de Estado y no como una alta funcionaria. Así que pasó a lo que se denomina el pasillo de la Administración, el lugar destinado a los funcionarios que han sido altos cargos y a los que el Gobierno de nuevo signo no sabe buscar ocupación. Tras un efímero paso por la empresa de paneles solares Isofotón, fue fichada por el Iddri, el Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales de París. Se trata de un prestigioso think tank sobre cambio climático y relaciones internacionales.

Allí siguió en las cumbres del clima, aunque en este caso asesorando al Ejecutivo francés. Podía orientar al ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, mientras se cruzaba en el avión con el ministro español, Miguel Arias Cañete, con el que solo cruzaba saludos protocolarios. Paradójicamente, Ribera se volverá a cruzar ahora con Arias Cañete, comisario de Energía y Clima en Bruselas.

A caballo entre Madrid y París, Ribera estuvo al lado de Pedro Sánchez desde que este llegó por primera vez a la secretaría general del PSOE. En 2016, Sánchez la eligió para su "Gobierno en la sombra" y ha sido la presidenta del Capte (Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía, de los socialistas). Cada vez que Sánchez mencionaba la "transicion energética" -algo que hacía a menudo-, más de un destacado socialista no podía evitar pensar en Ribera.

Activa en twitter, ha defendido que es el momento de abandonar el carbón y apostar por las renovables y hacerlo desde un impulso decidido desde las instituciones, de forma que el sector privado capte las señales para dirigir las inversiones. En uno de sus últimos artículos, publicado en El Confidencial, defendía que había que "orientar a través del marco regulatorio, presupuestario y fiscal las señales" la transición hacia un sistema energetico libre de emisiones.

La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, junto a Teresa Ribera (con chaqueta blanca), en la reunión del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía del PSOE. (EFE)
La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, junto a Teresa Ribera (con chaqueta blanca), en la reunión del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía del PSOE. (EFE)

Juntar las carteras de Energía y Cambio Climático es un viejo anhelo del grupo más ecologista del PSOE (Cristina Narbona, Hugo Morán, Ribera...). Es algo que habían hecho otros países pero que en España sonaba lejano. Energía era de alguna forma una cosa demasiado seria para dejarla en manos verdes. La gestión en España era la del poli bueno/poli malo. Mientras Industria (luego Energía) trataba con el sector energetico, Medio Ambiente lo hacía con los ecologistas y las instituciones internacionales. En el tira y afloja continuo mediaba Economía o Moncloa y solía ganar el sector económico. Ahora se puede acabar por primera vez con esa dualidad. Sánchez se comprometió a crear una vicepresidencia de sostenibilidad aunque finalmente el ministerio no tendrá ese rango.

Ribera fue, en su etapa como secretaria de Estado con Zapatero, la encargada de firmar la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable al proyecto del almacén de gas Castor. Esta instalación, que fue parada por el Gobierno de Rajoy tras sufrir sucesivos seísmos, es una de las cuestiones más espinosas en materia energética actualmente, dado que los bancos acreedores de la deuda del mismo han presentado una demanda contra el Estado después de que se les dejara de pagar.

La fiscalía de Castellón denunció a varios técnicos del ministerio y del Instituto Geológico y Minero por esa tramitación ambiental, pero nunca a Ribera. De haberlo hecho, probablemente el caso habría pasado a Madrid y la fiscalía provincial habría perdido el control del asunto. Eso libró a Ribera de declarar ante el juez aunque sí hizo que varios técnicos fueran imputados. Eso, a su vez, llevó al bloqueo de facto de las declaraciones de impacto ambiental en España, pues los técnicos del ministerio empezaron a poner todo tipo de cautelas antes de firmar. El caso generó una situación inusual: tras analizar los informes, la Abogacía del Estado asumió la defensa de los técnicos, algo que solo hace cuando no ve ninguna responsabilidad en los funcionarios. Eso hizo que se enfrentase a la fiscalía, cuando lo normal es que vayan de la mano, como en el caso Gürtel o en el Puerto del Musel. Ahora será Ribera la que deberá llevar la compleja negociación con los bancos.

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