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Cambio de ciclo en la economía: el pesimismo se introduce en los hogares y la industria
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Se acerca el invierno

Cambio de ciclo en la economía: el pesimismo se introduce en los hogares y la industria

A pesar de los buenos datos del segundo trimestre, el mes de julio ya ha sido diferente. Las familias están cada vez más preocupadas por la inflación y la elevada incertidumbre

Foto: Un transportista lleva mercancía a un comercio. (EFE/Luis Tejido)
Un transportista lleva mercancía a un comercio. (EFE/Luis Tejido)
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El INE publicó la semana pasada los dos indicadores económicos más importantes: Contabilidad Nacional y Encuesta de Población Activa. PIB y empleo. Ambos indicadores resultaron mucho mejores de lo que esperaban los expertos, incluso superando las expectativas del Gobierno. De hecho, el crecimiento del PIB del 1,1% abre la puerta a una oleada de revisiones al alza de las previsiones para el conjunto del año. Si la economía española entrara en estancamiento en la segunda mitad del año (una variación trimestral del 0,0%), se alcanzaría el nivel de crecimiento previsto por el Gobierno, que ya era uno de los más optimistas del consenso de mercado, del 4,3%.

Sin embargo, la euforia de los datos del segundo trimestre se está desvaneciendo rápidamente. La coyuntura económica ha cambiado en el mes de julio. Algunos de los riesgos que existían en el segundo trimestre del año han tomado cuerpo: otro repunte de la inflación por encima del 10%, una nueva escalada del precio del gas hasta máximos históricos, recurrentes cortes del suministro por parte de Rusia, recesión en Estados Unidos…

Foto: Imagen de un supermercado en Filadelfia. (Reuters)

Los ministros que tienen los mejores registros diarios del mercado laboral, Yolanda Díaz y José Luis Escrivá, optaron por la prudencia en su análisis de la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre. "Soy clara, desde el 15 de julio nosotros sí que percibimos ralentizaciones [en el mercado laboral]", expresó la vicepresidenta de Trabajo en una entrevista en RNE. Por su parte, el ministro de la Seguridad Social reconoció que existe "cierta ralentización" en las contrataciones desde mediados de mes y señaló que "da la sensación de que se ha producido un adelanto en las decisiones de empleo".

Los datos de afiliación y paro de julio se conocerán el martes, segundo día del mes. Sin embargo, hay otros indicadores en España que ya apuntan a un cambio de tendencia de la economía en julio. Uno de los más relevantes es el de la Encuesta de Coyuntura Industrial que realiza mensualmente el Ministerio de Industria. Las fábricas sufrieron en julio el primer descenso en la entrada de nuevos pedidos desde el final del estado de alarma.

A pesar de las dudas que rodean al sector, las empresas no esperaban este dato negativo. O, al menos, no tan pronto. Y no es el único país europeo en el que la situación del libro de pedidos es peor que en junio, entre ellos, se encuentran Portugal, Bélgica, Irlanda o Grecia. Este descenso evidencia que empiezan a surgir problemas de demanda que se suman a las dificultades existentes de oferta.

El PMI manufacturero, publicado este lunes, también muestra el deterioro de la coyuntura para la industria durante el mes de julio. El indicador entró en terreno contractivo en julio también por el desplome de los nuevos pedidos, hasta marcar su peor nivel desde el 'gran confinamiento'. "Las empresas encuestadas informaron que las ventas se han desplomado debido a un entorno cada vez más incierto, y algunas empresas prevén una recesión en la segunda mitad del año", explica el informe de la encuesta elaborada por S&P, "las empresas están cada vez más preocupadas por el riesgo de recesión económica en los próximos meses y, por ello, están tomando posiciones cada vez más defensivas".

La inflación y la incertidumbre empiezan a lastrar el consumo de bienes dentro y fuera de España. La demanda se está centrando en servicios turísticos durante el verano, de hecho, este sector conseguirá que España siga creciendo durante el verano en medio de una coyuntura tan complicada. Sin embargo, lo que anticipan los datos de la encuesta de clima industrial, así como las declaraciones de Díaz y Escrivá, es que la coyuntura económica ya no es la del segundo trimestre.

En España, la economía se ha mantenido con un gran dinamismo gracias a la recuperación del turismo y no ha sido hasta julio cuando han saltado las señales de alarma en la industria. Pero a nivel europeo, la situación ya se ha deteriorado con mayor intensidad. De hecho, la entrada de pedidos extranjeros encadena ya tres meses en negativo. La economía española tiene una gran interconexión con el resto de la eurozona, de modo que los vaivenes en el continente pasarán factura al país.

Profecía autocumplida

Una de las características de la crisis del próximo otoño es que ha sido tan predicha por los expertos que puede producirse lo que se denomina una profecía autocumplida. Esto es, que la propia advertencia de una crisis inminente sea la causa misma de esa crisis. Es posible que algo de esto esté ocurriendo ahora, ya que la caída de los datos de confianza en España en el mes de julio no se justifica por un deterioro repentino de la coyuntura económica. Pero ese cambio de sensaciones sí puede desencadenar una contracción del consumo y la creación de empleo.

Foto: Dólares estadounidenses y euros. (Reuters/Dado Ruvic)

La confianza del consumidor marcó en julio su peor nivel desde el año 2012, apenas unos meses después del rescate financiero a España. Más de un tercio de la población cree que el paro va a subir y la mitad espera que los próximos 12 meses sean negativos para la situación económica general. No solo eso, las perspectivas financieras de los hogares se han deteriorado rápidamente, marcando el mayor nivel de preocupación desde el mes de abril de 2020, en pleno confinamiento del covid.

Estos datos de la Comisión Europea para España muestran la gran preocupación que tienen los hogares. Ha calado la idea de que después del verano se avecina una crisis, lo que provocará que sea más dura e, incluso, que pueda adelantarse. La industria ya lo está sufriendo por la caída de la entrada de nuevos pedidos y está por ver cómo evoluciona el consumo de servicios durante las próximas semanas.

Por el momento, los economistas coinciden en pensar que el dinamismo del turismo será suficiente para evitar que la economía española entre en estancamiento. Sin embargo, la pérdida de dinamismo en la industria confirma que una vez agotado el impulso del verano, la inercia que le queda a la economía es muy débil y la incertidumbre es la que está mandando. Si los precios no empiezan a moderarse rápidamente —escenario que parece complicado si se tiene en cuenta que Rusia está reduciendo el flujo de gas a Europa de forma recurrente—, será difícil que pueda surgir algún rayo de esperanza en medio de tantas nubes negras.

El INE publicó la semana pasada los dos indicadores económicos más importantes: Contabilidad Nacional y Encuesta de Población Activa. PIB y empleo. Ambos indicadores resultaron mucho mejores de lo que esperaban los expertos, incluso superando las expectativas del Gobierno. De hecho, el crecimiento del PIB del 1,1% abre la puerta a una oleada de revisiones al alza de las previsiones para el conjunto del año. Si la economía española entrara en estancamiento en la segunda mitad del año (una variación trimestral del 0,0%), se alcanzaría el nivel de crecimiento previsto por el Gobierno, que ya era uno de los más optimistas del consenso de mercado, del 4,3%.

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