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El PIB experimentó un rebote del 1,1% en el segundo trimestre impulsado por el consumo
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Un dato que mejora las previsiones

El PIB experimentó un rebote del 1,1% en el segundo trimestre impulsado por el consumo

Después de sufrir prácticamente un estancamiento en el inicio del año, la actividad se reanudó entre abril y junio, impulsada también por el final de la huelga de transportistas

Foto: La recuperación del turismo tiró de la actividad durante la primavera. (EFE)
La recuperación del turismo tiró de la actividad durante la primavera. (EFE)

La economía española aceleró durante el segundo trimestre del año impulsada por la intensa recuperación del turismo y la reactivación del sector transportes tras la quincena de paros del mes de marzo. El PIB creció un 1,1% a lo largo de los tres meses, esto es, casi un punto porcentual más que el avance pírrico del inicio del año (datos deflactados). Todos los economistas coincidían en anticipar una aceleración de la economía entre abril y junio, pero los datos han mejorado las previsiones holgadamente. Sin embargo, España todavía está lejos de recuperar los niveles de actividad que tenía antes de la pandemia, con un PIB trimestral que es todavía un 2,5% inferior al que había a finales de 2019.

El consumo de las familias tiró del PIB en el segundo trimestre del año. Es probable que la huelga de transportistas afectara de forma negativa a la demanda de las familias por la escasez de algunos productos durante el mes de marzo y que esa demanda embalsada se liberara rápidamente tras el final de los paros. La consecuencia es que el gasto de los hogares creció un 3,2% después de sufrir una contracción del 2% en el inicio del año.

Parte de este consumo se destinó a la adquisición de servicios turísticos. El final de las restricciones también está liberando la demanda embalsada que había de viajes, especialmente a los destinos de playa. En junio, un tercio de las provincias españolas ya había recuperado los niveles de llegada de turistas previos a la pandemia y con precios de hoteles muy superiores, lo que indica la existencia de una gran demanda. Esto explica que la hostelería registrara un crecimiento de su producción cercano al 2% en el segundo trimestre, tirando así del PIB al alza.

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero.( EFE Rodrigo/Jiménez).

También la llegada de turistas extranjeros tuvo una gran contribución al PIB. El gasto que realizaron en España se disparó un 126% respecto al primer trimestre del año y un 103% respecto al segundo trimestre de 2021. Datos que confirman la intensidad de la recuperación del sector tras el fin de las restricciones. Es, sin duda, el que está sosteniendo el crecimiento de España a un ritmo superior al del resto de países europeos.

La noticia negativa en esta ocasión fue la de la inversión en bienes de equipo y maquinaria, esto es, inversión productiva. A lo largo del trimestre, se redujo un 2,3%, rompiendo así la tendencia favorable de los meses anteriores. Es posible que las empresas se hayan tomado un descanso después de un año de hacer fuertes esfuerzos inversores. Pero también es probable que el crecimiento de la incertidumbre, la inflación y la subida de los tipos de interés hayan frenado las decisiones estratégicas de las empresas. En esta ocasión, ni siquiera la ejecución de los fondos europeos consiguió salvar la inversión productiva.

El crecimiento del PIB vino este trimestre por la vía de la productividad, justo lo contrario que en el trimestre anterior. El número de horas trabajadas aumentó apenas un 0,4% en el trimestre, muy lejos del 3,2% de los tres meses anteriores. Es posible que las empresas adelantaran las contrataciones pensando en que tendrían un volumen de negocio ya en el inicio del año que no llegó hasta la primavera. Además, el crecimiento de la actividad concentrado en la hostelería y el ocio hace que, por efecto composición, baje la producción por hora trabajada. De esta forma, la productividad por hora trabajada se incrementó un 2,5% frente a la caída del 1,1% del trimestre anterior. Con este avance, el número de horas trabajadas ya es prácticamente el mismo del que había antes de la pandemia, con una diferencia de apenas 0,2 puntos.

La remuneración por asalariado aumentó un 2,8% respecto al año anterior, cifra similar a la revalorización que están marcando los convenios. En cuanto al coste laboral unitario para los empleadores, la subida fue del 1,5%.

Si se observa el PIB en precios corrientes, esto es, sin deflactar los datos, el crecimiento en el trimestre fue del 0,8%. Algo inferior al crecimiento del PIB real, ya que durante los meses de abril y mayo se moderó la escalada de precios como consecuencia del primer decreto anticrisis del Gobierno. Sin embargo, si se compara con el tamaño de la economía antes de la pandemia, ya es superior por el efecto de la inflación. En concreto, el crecimiento es del 1,7%, aunque en términos reales siga todavía un 2,5% por debajo.

La economía española aceleró durante el segundo trimestre del año impulsada por la intensa recuperación del turismo y la reactivación del sector transportes tras la quincena de paros del mes de marzo. El PIB creció un 1,1% a lo largo de los tres meses, esto es, casi un punto porcentual más que el avance pírrico del inicio del año (datos deflactados). Todos los economistas coincidían en anticipar una aceleración de la economía entre abril y junio, pero los datos han mejorado las previsiones holgadamente. Sin embargo, España todavía está lejos de recuperar los niveles de actividad que tenía antes de la pandemia, con un PIB trimestral que es todavía un 2,5% inferior al que había a finales de 2019.

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