El FMI endurece su discurso y pide manos libres para sujetar la inflación
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SITÚA LA INFLACIÓN POR DEBAJO DEL 2% EN 2022

El FMI endurece su discurso y pide manos libres para sujetar la inflación

El FMI insiste: el actual repunte de la inflación es temporal. Dicho esto, considera que, si las actuales tensiones de precios continúan, los bancos centrales deben actuar sin interferencias de los gobiernos

Foto: La directora del FMI, Kristalina Georgieva. (Reuters)
La directora del FMI, Kristalina Georgieva. (Reuters)

“Políticas fiscales expansivas, de acuerdo con el margen de cada país, y políticas monetarias más restrictivas en caso de que las presiones inflacionistas persistan”. Esta es la receta que plantea el Fondo Monetario Internacional (FMI) para apuntalar la recuperación económica, ahora amenazada por la inflación. Según sus previsiones, en el caso de los países avanzados, la inflación general alcanzará su punto máximo en los últimos meses de 2021, en promedio, y se reducirá alrededor del 2% a mediados de 2022. Es decir, niveles ya de antes de la pandemia.

En el caso de los bancos centrales, lo que se propone es que comuniquen “con claridad” la orientación futura de la política monetaria con el fin de evitar un endurecimiento repentino de las condiciones financieras. En definitiva, un 'mix' de política económica —el FMI reconoce que las fronteras entre ambas políticas son cada vez más difusas— que debe adecuarse a las circunstancias de cada país, lo cual es más complicado cuando la política monetaria es única (caso del BCE), pero las políticas fiscales dependen de cada Gobierno. “Los bancos centrales deben estar preparados para actuar rápidamente si la recuperación se fortalece más rápido de lo esperado o existen riesgos de aumento de las expectativas de inflación”, asegura el FMI en su Informe sobre Perspectivas Económicas (WEO, por sus siglas en inglés).

Foto: Ilustración: EC Diseño.

Es la primera vez que el FMI, desde el comienzo de la pandemia, muestra un cierto endurecimiento en su mensaje sobre política monetaria, lo que indica que su grado de preocupación sobre la evolución de los precios ha ido en aumento a medida que se han encarecido las materias primas y la energía. El FMI, incluso, sugiere abiertamente que los bancos no esperen a la recuperación del empleo para actuar. “La alternativa de esperar mejores resultados de empleo corre el riesgo de que la inflación aumente de manera autocumplida, socavando la credibilidad del marco de políticas y la creación de más incertidumbre”, sostiene. En el caso de la política fiscal, su receta es simple: que sea creíble por los agentes económicos. Es decir, un escenario de consolidación, o de salida, como se prefiera, perfectamente definido.

El FMI, ahora bien, admite que hoy las presiones inflacionistas “están contenidas” y se encuentran por debajo de los objetivos de los bancos centrales (2% en el caso de BCE), lo que es compatible con el hecho de que los IPC, de forma temporal, se encuentren muy por encima de esa estrategia.

Foto: La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (Reuters)

Los economistas del Fondo estiman que la presión de los precios será menor en 2022 a medida que se normalicen los mercados, pero, aun así, admiten que existen numerosas incertidumbres. Según los supuestos con los que han trabajado para elaborar sus estimaciones, el barril de crudo se situará en 2022, después de haber subido casi un 60% este año, en torno a los 64,5 dólares, un nivel muy parecido al de 2021 en media anual, mientras que la inflación en el área del euro caerá hasta el 1,7%, también en media anual, frente al 2,2% de este año. En el caso de España, en media anual, el IPC cerrará en el 2,2% este año y en el 1,6% el próximo.

Cuellos de botella

Las previsiones sobre inflación del FMI, como es lógico, no solo están basadas en la evolución de las materias primas o de los cuellos de botella generados en la producción de determinados bienes y servicios, como los microprocesadores, sino también de los salarios, y su opinión es que, pese a que se ha producido un incremento relevante en algunos sectores, principalmente vinculados a la hostelería, o en aquellos con falta de mano de obra, hay suficiente holgura para que puedan alimentar una espiral de precios. La inflación procedente de los salarios nominales “está contenida”, asegura el FMI, citando expresamente a Canadá, Alemania, España, Reino Unido y EEUU.

El FMI presta una especial atención a cómo afectan los precios de la vivienda sobre la inflación, y su conclusión es que en aquellas economías en las que el 'stock' de viviendas desocupadas es bajo, no es el caso de España, el 'shock' pandémico y los bajos costes de endeudamiento los han acelerado. Esto ya se ha notado directamente a través de su impacto en las rentas imputadas en los IPC nacionales, y podría contribuir, dicen los economistas del FMI, a “presiones inflacionarias persistentes si la demanda permanece alta, ya que se necesita tiempo para aumentar el parque de viviendas”.

Uno de los viejos temores de los economistas es conocer qué influencia puede tener la política monetaria expansiva, como la actual, sobre los precios. Y lo que sostiene el FMI, a partir de análisis realizados con series históricas desde los años 50 es que una expansión de la base monetaria —situación actual a través de la compra de activos por parte del BCE— es seguida solo por un modesto aumento de la inflación si el nivel inicial de inflación es bajo.

Foto: (Pixabay)

Por el contrario, una expansión monetaria tiende a ser seguida de fuertes incrementos en la inflación si “el nivel de inflación es elevado, la independencia del banco central es débil y el déficit fiscal es grande”. Al menos dos de los tres supuestos —el primer y el tercero— se dan en la UE. Lógicamente, siempre que los niveles de inflación actuales sean persistentes y no tengan carácter temporal, lo cual está por demostrar.

Es por eso por lo que el Fondo Monetario recomienda a los bancos centrales que permanezcan atentos a los posibles efectos inflacionarios de las recientes expansiones monetarias habida cuenta de que sus balances han alcanzado niveles históricamente elevados en varios países debido a que han convivido con un gran estímulo fiscal vinculado a la pandemia por parte de los gobiernos. Por ello, alerta de que, si los bancos centrales son "débiles" y no son capaces de proteger su independencia, “es probable que las expansiones monetarias alimenten fuertes presiones inflacionistas”. En una palabra, reclama que sean independientes y tomen decisiones, aunque no gusten a los gobiernos.

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