el galés se aferra a su contrato

Los 51 millones que pide Gareth Bale para irse del Real Madrid

No ha pasado ni un día de la decepcionante temporada del Real Madrid y el club presenta la renovación de Kroos. El alemán, de la 'vieja guardia', se salva de la limpia. Bale sigue sentenciado

Foto: Gareth Bale en el banquillo durante el partido que enfrentó al Real Madrid con el Betis en el Bernabéu. (Efe)
Gareth Bale en el banquillo durante el partido que enfrentó al Real Madrid con el Betis en el Bernabéu. (Efe)

De la ‘vieja guardia’ se salva Toni Kroos de la limpia con una ampliación que él mismo señala de vitalicia porque quiere colgar las botas en el Madrid. Lo celebra también Marcelo en detrimento de Reguilón. Veremos qué sucede con Modric, que el verano pasado pedía salir y se le retuvo con la promesa de una mejora. Resulta que el Madrid presenta la renovación del alemán antes que la del croata. De esta ‘vieja guardia’ el peor parado es Bale. En la lista de bajas, como Keylor Navas, pero con diferente trato de Zidane y del club, dispuesto a facilitar la salida del costarricense si aparece un equipo que le encaje. El que no lo va a poner tan sencillo es Bale, que se marchó del Bernabéu en solitario en el final de temporada contra el Betis, pero está aleccionado por su representante. Si no hay oferta se quiere quedar. Y si le quieren echar pide que le paguen los 51 millones de euros que le restan por cobrar de las tres temporadas de contrato.

No han pasado ni 24 horas del cierre de una temporada que ha sido una película de terror y el Real Madrid anuncia una renovación. Un acto en el que el club refuerza la apuesta de futuro por Toni Kroos (29 años). Los aficionados que están ansiosos por ver caras nuevas –Hazard, Pogba…– o que todavía se están frotando los ojos por las declaraciones de Mbappé con una posible salida del Paris Saint Germain, la primera noticia que reciben es la continuidad del alemán. Es para preguntarse si Kroos se ha ganado la ampliación, es el momento adecuado y oportuno o una maniobra con estrategia para enviar un mensaje al exterior de unión, fortaleza y estabilidad. Lo que no tiene es un efecto generador de optimismo para minimizar la decepción y la sensación de batacazo. Con la continuidad del alemán hasta los 33 años no se puede ilusionar al socio.

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Toni Kroos se marcha de vacaciones con una renovación y Gareth Bale con la indiferencia de Zidane en el día después en el que la depresión durará todo el verano y se irá curando con la presentación de grandes fichajes. Dos de los futbolistas que tienen el sueldo más elevado de la plantilla reciben un tratamiento desigual. Kroos está por encima de los 10 millones de euros netos y Bale en los 17 millones limpios. Ninguno de los dos ha tenido un buen rendimiento en una temporada que se califica de complicada en el club. Pero Kroos tiene el premio de prorrogar una temporada más –hasta 2023– y a Bale le enseñan la puerta de salida. El criterio lo marca Zidane con las necesidades deportivas y Florentino se ha dado prisas por presentar una renovación.

El desprecio al galés

Bale tiene los mismos años que Kroos –rozando la treintena– y ha pinchado en hueso con Zidane. Siente que se le despreció hasta el último partido de la temporada en el que se quedó en el banquillo y no fue ninguno de los tres cambios. En el once estaban dos chavales –Vinicius y Brahim Díaz–. Bale no ha tenido la oportunidad de despedirse del Bernabéu. Si acaba saliendo. Lo normal es que así sea porque ZZ ha sido claro. Ni le gusta ni le cuadra en su esquema táctico. Le considera pasado. A Kroos, en cambio, le ven como presente y futuro. Son las cosas de Zidane. Para gustos, colores. El socio y el aficionado se preguntará qué cambios se van a hacer en el centro del campo si se refuerza la apuesta por Kroos y se enfría la salida de Modric porque ZZ también cree que es recuperable.

Con Kroos y Modric –más Casemiro– el crecimiento de Fede Valverde puede verse frenado o ya se puede ir poniendo en duda si el Madrid fichará a Pogba o Eriksen. A uno, a los dos o a ninguno. A Zidane le encantaría Pogba y desde el club salen informaciones que gusta más Eriksen. Lo que queda claro es que el que no saldrá es Kroos. Un jugador que, pese a una mala temporada, tiene caché y por el que se podría haber hecho caja. No es el caso. A Zidane le preocupa, principalmente, que no continúe Gareth Bale. ZZ no ha tenido voluntad para recuperarlo. Algo que sí ha hecho con Marcelo, descaradamente, y con Kroos y Modric –los dos en el once en el día del mayor enfado del técnico desde que regresó al banquillo blanco con la derrota en Vallecas–. En este partido también estaba Bale y salió muy mal parado. Fue la sentencia y ya no volvió a jugar en los tres siguientes: Villarreal, Real Sociedad y Betis.

Zidane no le ha permitido a Bale jugar el que podría haber sido su último partido en el Bernabéu después de seis temporadas y habría que preguntarse quién le ha dado más al Real Madrid: si Bale o Kroos para que el galés esté sentenciado y al alemán se le premie con una temporada más. Porque a Kroos le ha faltado lo mismo que a Bale. No ha tenido liderazgo, ni ha dado un paso al frente, ha sido protagonista por errores de bulto –el pase atrás en Moscú que costó la derrota– y ha recibido duras críticas –como el día en el que Schuster le definió como un tractor diésel–. Ha estado horrorso. Lejos de su mejor versión.

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