LA OPERACIÓN CON MÁS COMPLICACIONES

Los pasos del Real Madrid para vender a Bale... y no le quieren regalar

Si Bale no convence por su rendimiento, le silban en el Bernabéu y no ilusiona, es que algo falla. El desenlace puede ir para largo, porque Florentino tampoco está dispuesto a malvenderlo

Foto: Gareth Bale se marcha del estadio de Vallecas con la mirada al suelo y gesto pensativo. (EFE)
Gareth Bale se marcha del estadio de Vallecas con la mirada al suelo y gesto pensativo. (EFE)

La decisión está tomada: hay que vender a Gareth Bale. El problema es cómo, por cuánto y dónde. Y, sobre todo, no regalarlo. Este trabajo ya es competencia de Florentino Pérez y su mano derecha José Ángel Sánchez—, que afrontan una de las operaciones más complicadas que se recuerdan en los despachos por diferentes motivos: la resistencia del galés a marcharse, su elevado sueldo 15 millones de euros netos y, sobre todo, la falta de una oferta suculenta con la que poder presionarle para que la coja o utilizarla para que ‘piquen’ otros clubes. En este tipo de situaciones, se echa de menos a un agente como Jorge Mendes, capaz de mover sus hilos en situaciones complejas, como fue el caso de la cesión con opción de compra de James por el Bayern de Múnich. El agente de Bale —Jonathan Barnett— no colabora.

Florentino tiene que entrar en acción después de la decisión tomada por Zidane. El entrenador ya ha hecho su trabajo: Bale no fue ni convocado en el partido contra el Villarreal y se lo tomó como el último ninguneo del entrenador francés. No recibió ninguna explicación y se sorprende por cómo ZZ le ha señalado. No parece normal que Bale se quede en la grada cuando el goleador del equipo —Benzema— está lesionado. La sentencia de Zidane se basa en argumentos deportivos de sobra conocidos: su anarquía y desconexión no convencen al entrenador. Su apatía le desespera.

Las claves para forzar la salida de Gareth Bale las tienen el presidente y su mano derecha. Florentino es partidario de hacer esos cambios de los que habla Zidane porque el equipo ha perdido actitud y pulso competitivo. Se señala a Bale por bajo rendimiento en la temporada en que tenía que haber liderado el equipo sin Cristiano Ronaldo. Se le dice que si se quejaba de no jugar cuando estaba el portugués, cómo es posible que sin él no haya sido capaz de convencer no solo a Zidane sino también a Lopetegui y Solari. Los anteriores entrenadores también tiraron la toalla. Sobre todo Solari, que dio el paso de poner por delante a Vinícius y el galés se lo tomó de mala manera e hizo un corte de mangas en el derbi del Wanda Metropolitano. Es un tipo rebelde, aunque parezca silencioso.

Bale, junto a Zidane, antes de salir al césped en un cambio. (EFE)
Bale, junto a Zidane, antes de salir al césped en un cambio. (EFE)

Los argumentos para echarle

El bajo rendimiento es el primer argumento, y va unido a una remodelación de la plantilla. Obligatoria, como dicen en el club, y que van a hacer otros clubes en la misma sintonía. Es el caso, por ejemplo, del Bayern de Múnich o el Manchester United. Los alemanes se desprenden de Ribéry y Robben. En el Madrid, se le acabaron las oportunidades a Bale. El primer paso lo ha dado Zidane con hechos más que palabras. Después de la derrota contra el Rayo Vallecano, señaló a Bale y dijo que habría que preguntarle si tiene la cabeza en el Madrid. La bronca de Zidane se llevó por delante al galés. Una semana después, le deja en la grada.

Los siguientes pasos son institucionales. Si el entrenador no cuenta con Bale para el proyecto de futuro, se justifica en el club como el comienzo de una nueva etapa. Zidane busca mejorar el área deportiva y Florentino necesita recuperar la ilusión del madridismo con otros fichajes —Eden Hazard, Eriksen, Pogba, Jovic...—. Gareth Bale no solo está señalado por el entrenador sino también por los aficionados, que acuden al Bernabéu y le pitan. No deja de ser sorprendente con un futbolista que ha hecho goles importantes en diferentes finales: no tiene el cariño del público porque no conecta. Si Bale no convence por su rendimiento en el césped, le silban en su propio estadio y no ilusiona, como otros —Vinícius, Brahim Díaz...—, es que algo falla.

El problema, desde el punto de vista del Madrid, lo tiene Bale. A esto se añade que no se ha integrado sigue sin hablar el castellano y ha tenido actos de indisciplina cuando ha sido suplente o se ha marchado del Bernabéu cuando estaba en la grada antes de que terminara un partido. Del asunto de las lesiones no se dice nada. Bale ha sido protagonista por buenos goles, pero no por la regularidad en su juego. El desenlace del caso Bale puede ir para largo, porque Florentino tampoco está dispuesto a malvenderlo.

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