apuesta en la revolución silenciosa de solari

La vida del 'Pajarillo' o cómo Fede Valverde ha conquistado a Florentino Pérez

Con este plan iniciado por Solari han pasado a un segundo plano Isco y Marco Asensio. El uruguayo tiene la confianza del entrenador por su energía para controlar los partidos

Foto: Fede Valverde durante el partido contra el Huesca. (foto vía @fedeevalverde)
Fede Valverde durante el partido contra el Huesca. (foto vía @fedeevalverde)

Cada vez es más evidente que Fede Valverde forma parte de la revolución silenciosa iniciada por Solari desde que se hizo cargo del banquillo del Real Madrid. El joven uruguayo (20 años) es una debilidad para el entrenador y una firme apuesta del club, por el que pagó 5 millones de euros en 2017 y al que Florentino Pérez le tiene depositadas muchas esperanzas. El centrocampista gana terreno en un momento de la temporada en el que se mira más la energía y frescura de los futbolistas que la experiencia y la calidad. Con este plan iniciado por Solari han pasado a un segundo plano Isco y Marco Asensio, otra vez suplentes en el partido contra el Huesca después de que hicieran dos goles cada uno al Melilla en el Bernabéu. Valverde ha cogido la delantera y salió antes que ellos en El Alcoraz, como siempre que Solari detecta que al equipo le falta ‘gasolina’ y necesita controlar los partidos.

Fede es un futbolista que conoce perfectamente Solari de su etapa en el Castilla. El argentino considera que es un centrocampista con unas virtudes que encajan perfectamente en su estilo: a su fuerza física acompaña seguridad con el balón en los pies, potencia, dinamismo y buen lanzamiento desde larga distancia. El suramericano cogió fama en el club la pasada temporada cuando se atrevió a hacerle un caño a su entrenador, Zidane, en un entrenamiento. Fue muy celebrado por lo asombroso de su descaro. Un gesto con el que se empezó a ganar el respeto y la complicidad de los más veteranos, hasta que ha terminado por 'conquistar' a Florentino Pérez y Solari.

De Fede Valverde destacan la madurez que ha ido adquiriendo desde que llegó a Madrid con 18 años, empezó en el mencionado Castilla de Solari, hizo una pretemporada con el Real Madrid de Zidane y fue cedido al Deportivo –con Seedorf de técnico–. Tuvo de ídolos a Diego Forlán e Iniesta. Y después a Kroos y Modric. , con quien ahora compite por un puesto en el centro del campo.

Solari ha dado el paso que se le resistía a Lopetegui cuando pedía un centrocampista después de la salida de Kovacic. “Ahí está Fede Valverde”, decían en el club. Solari no tiene dudas. En el club consideran que Valverde está capacitado para jugar en el primer equipo y ser uno más porque aporta ese equilibrio y trabajo necesario para hacer más eficaz el fútbol vertical y de transiciones que propone el argentino. Un futbolista de ida y vuelta para la recuperación de la pelota y hacer de enganche con los delanteros.

Unos orígenes humildes

“Mi familia se encarga todos los días de decirme que no soy nadie”, dice el uruguayo que ha tirado la puerta del primer equipo en el Real Madrid y de su Selección. La historia de Fede Valverde es la de un niño prodigio de la pelota que cautivó, con sólo tres años, a un ojeador de un club de su barrio. Gabriel es la persona que descubrió que tenía algo diferente cuando lo observó jugando por la calle de su casa, ubicada en un barrio muy humilde. Le llamó la atención aquel niño con chupete y habló con sus padres –Julio y Doris– para que entrara en el equipo del 'baby Estudiantes de la Unión’. El padre trabajaba en la seguridad de un casino y la madre vendía ropa de segunda mano. Como anécdota de esos primeros días, según cuenta Gabriel, en un partido no oficial hizo un gol y lo celebró arrancándose el pañal. Desde ese momento, el descubridor pasó a llamarle ‘El Pajarito’ por su estatura y destreza para moverse en la cancha. Un apodo que no gustaba a sus padres, pero con el que se ha terminado quedando. Aquí empezó la carrera meteórica de ‘El Pajarito’ Valverde. Con 9 años pasó las pruebas del Peñarol de Montevideo y su crecimiento ha sido imparable.

Llamó la atención de Arsene Wenger, en su etapa de entrenador-manager del Arsenal, para invitarle a pasar una semana en Londres entrenado con las categorías inferiores. Wenger había descubierto una promesa del fútbol uruguayo, pero ‘El Pajarito’ siguió con su evolución en Peñarol. Cada vez era menos anómimo para el seguimiento de los ojeadores y tenía a los grandes clubes detrás de él. Era un diamante, hasta que llegó el Mundial Sub 20 donde con sólo 17 años fue elegido el Balón de Plata. El Real Madrid no dejó escapar la ocasión y lo firmó por 5 millones de euros. De esa cantidad, al club donde dio sus primeros pasos, el Estudiantes de la Unión, le correspondieron 11.300 dólares. Un dinero que se invirtió en hacer obras para mejorar parte de las instalaciones.

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