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Italia se encamina a unas elecciones con el fantasma de la ultraderecha en el poder
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Terremoto político en Italia

Italia se encamina a unas elecciones con el fantasma de la ultraderecha en el poder

Italia vive otra crisis política en un momento delicado por la inflación y la recuperación económica. Las fuerzas conservadoras se postulan como favoritas en el escenario electoral

Foto: Mario Draghi anuncia su dimisión en la Cámara de Diputados. (EFE/Fabio Frustaci)
Mario Draghi anuncia su dimisión en la Cámara de Diputados. (EFE/Fabio Frustaci)
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Hasta ahora, el presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, había presenciado cómo cuatro Gobiernos se desmoronaban en sus siete años en el cargo. Este jueves, el Ejecutivo de Mario Draghi se ha convertido en el número cinco, añadiéndose a una lista de primeros ministros defenestrados integrada por Matteo Renzi, Paolo Gentiloni, y Giuseppe Conte en dos ocasiones. La paradoja es que el único que sigue ahí es precisamente Mattarella, el cual, a pesar de su deseo de jubilarse, finalmente aceptó ser reelegido en enero de este año.

Sin embargo, si el mandatario se esperaba una presidencia tranquila, este no ha sido el caso. Por quinta vez, ha tenido que moverse entre las arterias de la República, intentando domar a unos partidos políticos continuamente enfrentados. Finalmente, no tuvo más remedio que elegir la única fórmula que ha considerado viable para darle una salida a la actual crisis política: convocar elecciones anticipadas para el 25 de septiembre. Mientras, Draghi permanecerá como primer ministro en funciones, únicamente haciéndose cargo de los asuntos de carácter ordinario.

Foto: El primer ministro de Italia, Mario Draghi. (Reuters/Guglielmo Mangiapane) Opinión

No fue una decisión que Mattarella se tomó a la ligera. No hay que olvidar que el último primer ministro elegido en las urnas fue Silvio Berlusconi en 2008. Desde entonces, el cargo ha recaído en figuras elegidas por mayorías parlamentarias (como Gentiloni y Conte) o directamente encargadas por el presidente de la República. Este ha sido el caso de Mario Draghi, al que el presidente italiano le pidió la formación de un Gobierno de unidad nacional, el cual contó con el apoyo de casi todo el arco parlamentario, exceptuando el partido de ultraderecha Fratelli d'Italia (FdI).

En otras ocasiones, Mattarella había sabido encontrar soluciones que pocos habían previsto. Por ejemplo, en 2019, cuando la Lega hizo caer el Gobierno que compartía con el antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5S), el mandatario empujó al Partido Democrático (PD) a llegar a un acuerdo con el M5S —que había dicho que jamás negociaría con la formación progresista— para formar un nuevo Gobierno de coalición tras 20 días de estancamiento político que parecían no tener fin.

Foto: Moción de confianza en el Senado de Italia. (EFE/Angelo Carconi)

Sin embargo, esta vez no fue el caso. No obstante, Mattarella advirtió a los partidos de la gravedad del momento al anunciar la convocatoria de elecciones anticipadas. “La disolución anticipada del Parlamento es siempre la última elección a tomar, en particular si, como ocurre en un periodo como este, hay mucho trabajo que hacer para defender el interés del país”, explicó. En esta línea, el veterano presidente citó, entre otras tareas, hacer frente a la elevada tasa de inflación, la guerra de Rusia en Ucrania y sus consecuencias en el plano internacional, además de los compromisos con la UE para la recuperación económica de Italia.

Sin embargo, “la situación política que se ha presentado ha llevado a esta decisión”, continuó. Y, todavía así, “espero una contribución constructiva al interés superior de Italia a pesar de la campaña electoral”, concluyó el político.

placeholder Sergio Mattarella anuncia la disolución de las Cortes y convoca elecciones. (EFE/G. Lami)
Sergio Mattarella anuncia la disolución de las Cortes y convoca elecciones. (EFE/G. Lami)

Su preocupación radica en que, en la campaña electoral que ahora se abre, los partidos de la derecha parten con ventaja, dado que los tres principales grupos conservadores juntos rondan casi el 50% de la intención de voto en caso de comicios, de acuerdo con los últimos sondeos difundidos. Se trata de los partidos Fratelli d'Italia de Giorgia Meloni, la Lega de Matteo Salvini y Forza Italia (FI) de Silvio Berlusconi. Estos dos últimos líderes fueron vistos cenando juntos después de que Draghi perdiese el apoyo parlamentario en el Senado.

Pero es la extrema derecha de Meloni la que más preocupaciones genera. Su formación, heredera del neofascista Movimiento Social Italiano y que tiene posturas controvertidas en materia de inmigración y Unión Europea, es actualmente la primera formación en intenciones de voto. En concreto, según las estimaciones, el grupo cuenta con aproximadamente entre el 22% y el 24% de los apoyos, una subida récord comparado con el 5% con el que contaba hace tan solo cuatro años. Y la razón de ello es que, a diferencia del resto de los grandes partidos, el FdI es el único que ha estado fuera del Gobierno de Draghi.

Foto: El Palacio Chigi, sede del Gobierno italiano, iluminado con la bandera italiana. (EFE/Riccardo Antimiani)

La cuestión es que, si bien el Partido Democrático (PD) cuenta con un apoyo similar —los distintos sondeos lo sitúan en una posición ligeramente inferior a la del FdI en intenciones de voto—, el problema recae en los posibles socios de los progresistas. De hecho, el desplome de M5S y la poca trascendencia de los otros partidos moderados del arco parlamentario no facilitan la formación de una coalición. Y esto en un país donde gobernar en solitario se ha convertido en una quimera.

Aun así, Italia no deja de sorprendernos, por lo que puede pasar de todo. Un ejemplo ha sido la implosión que se ha producido dentro del partido de centroderecha Forza Italia después de que la cúpula de la formación decidiera abandonar a Draghi. Inmediatamente, esto produjo la salida de la ministra de Asuntos Regionales, Maria Stella Gelmini. A continuación, el ministro de Administración Pública, Renato Brunetta, quien fuera por casi tres décadas uno de los apoyos incondicionales de Berlusconi, también dejó la formación.

Foto: Tor Bella Monaca. (Fabio Moscatelli)

En una tónica similar, otro parlamentario del FI, el senador Andrea Cangini, se opuso abiertamente a la decisión de su partido de retirar su sostén a Draghi. Además, Mara Carfagna, ministra para el Sur y la Cohesión Territorial, ha pedido "distancia" para "reflexionar seriamente" sobre la decisión de su formación. "Las decisiones de mi partido van en contra de los principios en los que siempre he creído", ha añadido la ministra.

Esta situación puede hacer crecer un centro político de cara a las futuras elecciones, según algunos analistas. De hecho, si bien en la actualidad el centrismo italiano es irrelevante y fragmentado en múltiples partidos (Italia Viva, Azione, UDC...), no siempre fue así. Lo demuestra el ejemplo de la Democracia Cristiana que, entre 1943 y 1994, ostentó un gran poder en Italia. Tanto es así que Gelmini ya ha anunciado que se pasará a una de las formaciones centristas.

Foto: Mario Draghi. (EFE)

Por otro lado, el terremoto político italiano también ha alarmado a los aliados internacionales de Roma. "La alianza con Italia es fuerte y continuaremos colaborando sobre cuestiones prioritarias, como el apoyo a Ucrania contra la agresión de Rusia", ha dicho la portavoz de la Casa Blanca.

Declaraciones similares han llegado desde Bruselas. "La caída del Gobierno de Draghi es un desastre para Italia, pero también para Europa. Todo esto con la complicidad del Partido Popular Europeo. ¿Hoy también va a aplaudir la posición que ha tomado su partido en Italia?", ha escrito en Twitter el grupo socialista español en el Parlamento Europeo. Por su parte, Eric Mamer, portavoz de la presidenta de la Comisión Europea, ha afirmado que Von der Leyen "ha repetidamente puesto el énfasis en la estrecha y constructiva cooperación con el presidente Draghi". Y añadió que la líder europea espera que la colaboración con las autoridades italianas continúe.

Hasta ahora, el presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, había presenciado cómo cuatro Gobiernos se desmoronaban en sus siete años en el cargo. Este jueves, el Ejecutivo de Mario Draghi se ha convertido en el número cinco, añadiéndose a una lista de primeros ministros defenestrados integrada por Matteo Renzi, Paolo Gentiloni, y Giuseppe Conte en dos ocasiones. La paradoja es que el único que sigue ahí es precisamente Mattarella, el cual, a pesar de su deseo de jubilarse, finalmente aceptó ser reelegido en enero de este año.

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