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¿Puede el enfado de Draghi ser apagado? Los partidos italianos no parecen por la labor
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¿Puede el enfado de Draghi ser apagado? Los partidos italianos no parecen por la labor

Las formaciones políticas italianas ya se preparan para nuevas elecciones pese a los intentos del presidente Sergio Mattarella de conservar al primer ministro estrella

Foto: El primer ministro italiano, Mario Draghi. (Reuters/Albert Gea)
El primer ministro italiano, Mario Draghi. (Reuters/Albert Gea)
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Con la columnita de mercurio marcando temperaturas disparatadas, la economía enloquecida y una guerra en curso en Ucrania, Mario Draghi se ha convertido esta semana en el segundo jefe de Gobierno del continente europeo que dimite en menos de 10 días. Boris Johnson, el primer ministro de Reino Unido, se le adelantó la semana pasada, pero ahí es donde acaban las similitudes. El líder italiano, cansado de las eternas riñas y empujones de los partidos que su coalición, en particular del Movimiento 5 Estrellas (M5S), la formación que finalmente decidió retirarle el apoyo en una importante votación en el Senado, comunicó su renuncia al presidente de la República, Sergio Mattarella. Sin embargo, acto seguido, el octogenario jefe de Estado le respondió que no aceptaba su salida.

La maniobra ha cogido a muchos de improviso después de que el jueves, en las últimas horas de la tarde, Mattarella anunciara públicamente de su decisión con un escueto comunicado remitido a la prensa. “El presidente de la República no ha aceptado la dimisión y ha invitado el presidente del Consejo (de ministros, Draghi) a presentarse en el Parlamento para que haga las comunicaciones pertinentes y valore la situación que se ha determinado después de la votación en el Senado de la República”, escribió el mandatario.

Foto: El primer ministro italiano, Mario Draghi. (EFE/Angelo Carconi)

En el país de Nicolás Maquiavelo, donde la política (casi) nunca es aburrida, la interpretación más inmediata de los ciudadanos de a pie de calle y de los analistas de despacho ha sido la misma. Mattarella, que en sus siete años de presidencia ya ha tenido que soportar las ínfulas políticas que condujeron a cuatro crisis de Gobierno y devolvieron a sus casas a tres primeros ministros (Matteo Renzi, Paolo Gentiloni, y Giuseppe Conte), ha decidido que esta vez, en un momento tan delicado para la tercera economía de Unión Europea, quiere evitar una crisis política de este calado. Y, por ello, con la idea de ganar tiempo para que los socios de Gobierno se sienten nuevamente a negociar, le ha dado varios días a Draghi antes de que se presente la próxima semana —probablemente dentro de cinco días, el miércoles— ante el Parlamento. El objetivo es que se pacte una nueva mayoría de Gobierno o se mantenga la actual, pero con el plácet de todos sus integrantes.

De ahí que ahora los escenarios sean muy variados e inciertos. Y no solamente porque es la primera vez (de las cuatro) que Mattarella rechaza la dimisión de un primer ministro italiano, sino también porque Draghi — el ex jefe de Banco Central Europeo que pornunció el "whatever it takes" que salvó el euro— es la figura política de mayor envergadura internacional que ha ocupado el puesto en los últimos años. Lo que no permite descartar que, finalmente, el presidente tenga que optar en los próximos días por una de las decisiones que no ha querido tomar de inmediato: pedir a otra persona para que ocupe el puesto o adelantar las elecciones.

Los últimos movimientos del todavía primer ministro parecen apuntar en ese dirección. Draghi incluso rechazó —visiblemente enfadado, según medios italianos— la mediación del ministro para las Relaciones con el Parlamento, Federico D’Inca, quien el jueves intentaba a la desesperada evitar el caótico desenlace. La pelota ahora también está en el tejado de los partidos políticos que han apoyado hasta ahora al líder tecnócrata y que, en los próximos días, deberán informar si seguirán dando ese respaldo para que el actual Gobierno siga adelante. Y esto, sin excepción alguna, cuando todos ellos —incluyendo el progresista Partido Democrático— ya se han dicho preparados para una campaña electoral que se acelerará precipitosamente si la situación no se resuelve.

En este sentido, también clave será saber exactamente qué es lo que pretende el M5S, la última gran formación nacida en Italia que llegó a ser un fenómeno en Europa por sus ideas supuestamente anti-casta, pero cuya popularidad ha caído últimamente en picada. De hecho, el portazo público de la formación a Draghi se produce porque, según ellos, el primer ministro no ha escuchado sus posturas, como la negativa al envío de armas a Ucrania. Pero, en realidad, el momento también coincide con la decisión de Luigi Di Maio, el ministro italiano de Exteriores y uno de los exlíderes del partido, de escindirse. Una maniobra que ha hundido todavía más a un M5S que experimenta una sangría de consenso desde hace ya varios años debido a sus cambiantes posturas y los antagónicos aliados elegidos para gobernar. Empezaron en 2018 con la ultranacionalista Liga, luego en 2019 con el progresista Partido Democrático y, finalmente, en 2021 con al frente del país.

"Los directivos del M5S planificaron hace meses abrir una crisis política para acabar con el Gobierno de Draghi".

Los sondeos más recientes evidencian el periodo de intrascendencia política que atraviesan los 5 Estrellas. Según una encuesta del Instituto Dice-Tecnè, el partido conseguiría hoy menos del 10% de los votos en caso de elecciones, 20 puntos menos de los que poseían hace tan solo cuatro años. Al M5S no le ayuda el hecho de que el plantón del líder, Giuseppe Conte, antiguo primer ministro de Italia hasta Draghi, recuerde al caso de Matteo Renzi, cuyas intrigas políticas y decisión de retirar su apoyo a la entonces coalición de Gobierno en 2021 llevaron precisamente a la elección del actual primer ministro de Italia.

Las declaraciones del propio Di Maio, el ministro que se ha alejado del barco que se hunde, demuestran la intensidad de la ruptura. “Los directivos del M5S planificaron hace meses abrir una crisis política para acabar con el Gobierno de Draghi”, ha asegurado a medio italianos. “Creen que en nueve meses de campaña electoral pueden remontar en los sondeos, pero así condenan al país al hundimiento económico y social”, ha añadido, al referirse al periodo que se estima para la convocatoria de nuevas elecciones generales. El partido populista, por su parte, ha enviado señales contradictorias en la noche del jueves, al dar a entender que quiere que Draghi siga al frente del Gobierno italiano. Ora incógnita es la de Matteo Salvini, el antaño popular y hoy desgastado líder de la Liga. “Si un partido que es parte del Gobierno no apoya un decreto del Gobierno, ya es suficiente”, ha dicho Salvini. “Me parece claro que tenemos que ir a elecciones”, ha añadido.

Foto: Luigi di Maio habla con el actual líder del Movimento 5 Stelle, Giuseppe Conte, en una foto de archivo. (Reuters/Yara Nardi)

Ninguna opción se puede excluir en Italia, un país que todavía está recuperándose de la pandemia, que tiene que manejar ingentes fondos europeos —el país fue uno de los que más se han beneficiado de los planes de recuperación de Bruselas—, que es uno de los más dependientes del gas ruso, que sufre dramáticamente por el cambio climático y que tiene una economía que no está creciendo al ritmo esperado (la previsión de crecimiento del PIB italiano es hoy del 2,6% para este 2022 y de menos del 1% para el año que viene).

Lo que está claro es que el partido italiano que más se beneficiaría de un eventual colapso total de la coalición que hoy gobierna es el ultraderechista Hermanos de Italia dirigido por Giorgia Meloni, formación que en la actualidad es la primera en intención de voto, aunque no tiene suficientes aliados para gobernar. "Con la dimisión de Draghi, para Hermanos de Italia esta legislatura ya se ha acabado", ha comentado Meloni.

Un elemento a favor de una posible resolución del enredo es, sin duda, la reacción de la economía, que no se ha tomado nada bien el rifirrafe político en la bota itálica. Ni bien se corrió el rumor de una posible dimisión de Draghi, la Bolsa de Milán empezó a desplomarse y la prima de riesgo italiana —el diferencial con el bono alemán— se disparó. Así las cosas, tampoco se puede descartar que, una vez más, los mercados dicten su sentencia.

Con la columnita de mercurio marcando temperaturas disparatadas, la economía enloquecida y una guerra en curso en Ucrania, Mario Draghi se ha convertido esta semana en el segundo jefe de Gobierno del continente europeo que dimite en menos de 10 días. Boris Johnson, el primer ministro de Reino Unido, se le adelantó la semana pasada, pero ahí es donde acaban las similitudes. El líder italiano, cansado de las eternas riñas y empujones de los partidos que su coalición, en particular del Movimiento 5 Estrellas (M5S), la formación que finalmente decidió retirarle el apoyo en una importante votación en el Senado, comunicó su renuncia al presidente de la República, Sergio Mattarella. Sin embargo, acto seguido, el octogenario jefe de Estado le respondió que no aceptaba su salida.

Mario Draghi Movimiento 5 Estrellas Giuseppe Conte