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Los tipos y la inflación avivan el miedo a la recesión: ¿acabará ocurriendo?
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AMENAZA CADA VEZ MÁS TEMIDA

Los tipos y la inflación avivan el miedo a la recesión: ¿acabará ocurriendo?

En el mercado está creciendo la tesis de que la inflación se destruirá por el deterioro de la economía hasta, incluso, entrar en contracción

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El ciclo de inflación y subidas de tipos es el que más preocupa ahora. La propia subida de precios supone un golpe histórico a las finanzas personales de las familias, con una destrucción de riqueza que supera los 100.000 millones para los hogares españoles solo en 2022. Pero empieza a crecer el riesgo de que este contexto haga descarrilar la recuperación hasta una situación de recesión en Occidente que no se ve desde hace una década.

Por ahora, los números están lejos, salvo en algunos ejemplos concretos como Alemania, donde el PIB creció un 0,2% en el primer trimestre respecto a los últimos tres meses de 2021, cuando había caído un 0,3%. En España la economía se expandió también un 0,2%, pero las proyecciones apuntan a un 4% o más a lo largo del año. Para el conjunto de la eurozona, el Banco Central Europeo (BCE) espera un 2,8% de crecimiento. Eso sí, con riesgos cada vez mayores de revisión a la baja, como ya hizo el 9 de junio respecto a marzo, momento en el que esperaba un 3,7%. En diciembre anticipó un 4,2%.

Foto: Complejos hoteleros frente a la playa de Anfi del Mar, en Gran Canaria.

La tesis que va ganando enteros en el mercado es que la combinación de subida de precios y de tipos de interés podría deteriorar la economía más rápidamente de lo que esperan los bancos centrales, llevando la economía a recesión el año que viene. De hecho, algunos inversores creen que al final no habrá tantas subidas de tipos como proyecta el consenso, que ya ha reculado para el medio plazo, porque será el menor dinamismo económico el que destruya inflación.

Hay que tener en cuenta que para una familia media con hipoteca, están subiendo la cuota por el aumento del euríbor si es a variable y la inflación reduce los salarios en términos reales si no hay revisión al alza, además de que reduce la capacidad de compra del ahorro. Para una familia con una hipoteca variable a 30 años de 150.000 euros y un diferencial del 0,99% sobre el euríbor, el aumento anual va por los 1.000 euros. Si los ingresos de la familia son de 3.500 euros mensuales netos, con este montante se puede comprar un 10% menos que hace un año, y si tiene un ahorro de 50.000 euros en depósitos y cuentas bancarias, en 12 meses se han borrado 5.000 euros a efectos de poder de compra.

Algunos economistas, analistas e inversores creen que en verano habrá un efecto champán tras dos años de restricciones e incremento del ahorro embalsado. En España las familias han elevado sus depósitos en un 15% con el covid hasta un récord de 984.800 millones. Pero después, la inflación, que ya se ha trasladado de la energía a otros ámbitos como el propio turismo y la hostelería, las subidas de tipos de interés o la incertidumbre reducirán el consumo, entrando en un círculo vicioso que dañe la macro.

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Se trata de una visión pesimista que todavía no es el consenso del mercado, pero que cada vez tiene más adeptos. "El gran temor de los inversores, por mucho, es ahora la recesión económica, ya que los bancos centrales contrarrestan la inflación que hay por el lado de la oferta mediante la ingeniería de un crecimiento más lento. De hecho, los problemas económicos para algunos inversores (como en 'high yield') son mayores que durante el covid. Hoy, los datos de confianza del consumidor son contundentes: Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, Países Bajos, Finlandia y Dinamarca tienen las lecturas de confianza más bajas de la historia. Y cuanto más llamativa sea la inflación, mayor será el golpe a la confianza", señala Bank of America como resumen de una encuesta entre inversores de renta fija.

El segmento de deuda es el más golpeado. Porque para un gestor o un distribuidor de fondos de renta variable es más fácil explicar las pérdidas cuando se viene de años de ganancias y los números rojos son frecuentes o, al menos, deberían ser asumibles por el inversor final. En renta fija es diferente. En los últimos años, las rentabilidades han sido bajas o nulas, según el riesgo y duración, y ahora hay pérdidas que incluso alcanzan los números rojos.

La caída del precio de los bonos entre febrero y principios de junio, que ha resultado histórica, ha sido provocada por el giro del discurso de los bancos centrales. "Necesitan restablecer su credibilidad porque hace un año la inflación no era un problema, era transitoria, y todavía está aquí y es más alta de lo que era. Va a ser más difícil hacer que los mercados vuelvan a creer en los bancos centrales, que tienen que acabar con los halcones ellos mismos. Deben ser muy agresivos, y eso está bien en términos de restablecer su credibilidad, pero efectivamente eso significa que tienen la intención de destruir crecimiento y van a forzar una recesión para controlar la inflación porque es lo único que pueden hacer", resume Charles Diebil, gestor de renta fija de Mediolanum International Funds.

placeholder Christine Lagarde, presidenta del BCE, y Jerome Powell, presidente de la Fed. (Reuters)
Christine Lagarde, presidenta del BCE, y Jerome Powell, presidente de la Fed. (Reuters)

"Vemos un elevado riesgo de recesión en los próximos dos años, lo que refleja un mayor potencial de conflictos geopolíticos, una inflación obstinadamente alta que reduce la renta real disponible de los hogares, y la intensa concentración de los bancos centrales en luchar contra la inflación ante todo, lo que aumenta el riesgo de accidentes financieros además del fuerte endurecimiento de las condiciones financieras ya observado", indican en Pimco, gestora especializada en deuda. La firma cree que esta vez, si hay recesión, la respuesta de los bancos centrales será más liviana, aunque aun así la contracción no será tan profunda como en 2008 o en 2020.

"La economía sufrirá antes del final del año. Una recesión, tanto en EE UU como en Europa, parece ahora muy probable, ya que las economías tienen dificultades para absorber tantos shocks negativos simultáneos. Un accidente del mercado es también una posibilidad que no podemos descartar", opina Ibrahima Kobar, director de inversiones de Ostrum AM (Natixis IM).

Kobar avisa de que los bancos centrales ahora mismo "solo están preocupados por la inflación y han dejado de lado los problemas de crecimiento e incluso la estabilidad financiera". Con ello, a corto plazo se esperan subidas de tipos, como ya ha telegrafiado el BCE para julio y septiembre. Pero la inflación no se ha frenado, alcanzando el 10,2% en España en junio y un nuevo récord en la eurozona con un 8,6%. "De momento, los signos de persistencia de la inflación se están acumulando y más y más sectores se ven afectados. Las empresas han decidido trasladar el incremento del coste al consumidor final. El impacto se está sintiendo en la renta real disponible de los hogares. Esto contribuye a un creciente volatilidad nominal de los mercados", añade el director de inversiones de Ostrum AM.

Foto: EC

Durante los últimos meses, el grueso de las decenas de firmas de inversión españolas que participan en la Encuesta de Sentimiento de Mercado de El Confidencial coinciden en que el mayor riesgo para los próximos meses es que haya un descenso en el consumo por la inflación y la incertidumbre. Es decir, que los hogares, para los que está habiendo una caída de su renta disponible, gasten menos y la recuperación se frene.

Los sindicatos están intentando negociar con CEOE, que se levantó de la mesa el mes pasado, una revisión generalizada de salarios al alza, con un aumento inmediato del 3,5% y una cláusula ligada al IPC a finales de año, algo que no acepta la patronal. Por ahora, como dice el Banco de España, hay un pacto de rentas implícito en el que todos los agentes pierden. Pero la debilidad estructural de los sindicatos en las últimas décadas apunta a que los trabajadores se comerán el grueso del ajuste en Occidente, y quizás no los pensionistas, al menos en España, donde en los últimos años han mejorado su posición relativa, o las empresas si consiguen trasladar el incremento de los costes al consumidor.

Aun así, los márgenes empresariales están contenidos, con un ajuste menos severo que para los trabajadores. El Estado, por ahora, recauda más por la inflación, pero como ha advertido la AIReF, se trata de un efecto de corto plazo que se disipará a medida que también tenga que aumentar el gasto cuando se revisen contratos para el año que viene, desde algunas partidas de gasto hasta las pensiones si suben con el IPC.

Foto: Pedro Sánchez con Christine Lagarde. (EFE/Nolly)

Además, el Estado ha perdido a su principal comprador de deuda, que es el BCE, y tendrá que acudir a los mercados a convencer a inversores internacionales, que se verán más seducidos si hay un plan de ajuste de déficit y deuda a medio plazo que solo esperando a que funcione el plan antifragmentación del banco central.

En definitiva, la economía entra en una espiral en la que Estado, familias y empresas tendrán que ajustarse el cinturón, y eso implica menos gasto en tiempos de incertidumbre, inflación y subidas de tipos. Que esto supone menos crecimiento no genera dudas. La intensidad del ajuste y su duración, sí es difícil de prever, y, por lo tanto, si en efecto la economía podría acabar este ciclo poscovid en recesión.

El miedo a la recesión se palma en los mercados, con la peor primera mitad del año para el S&P 500 desde 1970, al perder un 21%, misma pérdida que en Europa, aunque el Ibex español cayó solo un 7%, menos que entre enero y junio de 2020. “En las cotizaciones sigue pesando el miedo a la recesión por una liquidez más restringida y la inflación en máximos”, apuntan los analistas de Banco Sabadell.

Los tambores de recesión suenan más contundentes en Estados Unidos, como expone Hans-Jörg Naumer, director de mercados de capitales e investigación de Allianz Global Investors: "Aunque la Reserva Federal (Fed) está intentando que la economía tenga un aterrizaje suave, es cada vez es más probable que se produzca un aterrizaje forzoso, es decir, que el crecimiento se sitúe por debajo del potencial. Ya no puede descartarse una recesión para la economía más grande del mundo. El 'enfriamiento económico' también reduce las presiones inflacionarias y vuelve a dar más margen de maniobra a los bancos centrales. Y de nuevo se cumple la misma regla: menos es más".

El ciclo de inflación y subidas de tipos es el que más preocupa ahora. La propia subida de precios supone un golpe histórico a las finanzas personales de las familias, con una destrucción de riqueza que supera los 100.000 millones para los hogares españoles solo en 2022. Pero empieza a crecer el riesgo de que este contexto haga descarrilar la recuperación hasta una situación de recesión en Occidente que no se ve desde hace una década.

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