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Feijóo ganará, pero tendrá que pactar con Vox, y Sánchez se queda sin opciones
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Encuesta de IMOP-Insights para EC

Feijóo ganará, pero tendrá que pactar con Vox, y Sánchez se queda sin opciones

El líder del PP es el único candidato viable para la investidura, aunque necesita el apoyo de Abascal. El PSOE está por debajo de los 100 escaños. Yolanda Díaz salva el tipo con Sumar, que empata con Vox en el 15%

Foto: El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. (Reuters/Isabel Infantes)
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. (Reuters/Isabel Infantes)
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Los fuertes vientos que soplan a favor de un cambio político en España permanecen invariables a cinco semanas de las generales. Ni la comunión forzosa de la izquierda en Sumar, que le permite a Yolanda Díaz aguantar el tipo y poco más, ni la reactivación de la alerta antifascista por la entrada de Vox en los gobiernos municipales y autonómicos del PP, cuyo efecto disuasorio entre el exvotante socialista está aún hoy por comprobar, ni mucho menos el temor a que la derecha arruine una gestión virtuosa de la economía española de Pedro Sánchez, que es para lo que se ha metido Nadia Calviño en esta campaña. Nada altera, por el momento, la previsión de una victoria holgada de la derecha el próximo 23 de julio. Todo lo contrario: el vuelco del poder territorial emanado del 28-M, y apuntalado este sábado desde los ayuntamientos, mantiene altas las expectativas de Alberto Núñez Feijóo para ser el próximo presidente del Gobierno. La cuestión es cómo. Y seguramente será de la mano de Vox.

Según la encuesta de IMOP-Insights para El Confidencial, el PP obtendría el 33,3% del voto y 136-138 diputados en el Congreso, unos 40 escaños por encima del PSOE, que sigue por debajo de la barrera psicológica de los 100. Un triunfo incontestable, pero insuficiente para su objetivo de intentar gobernar en solitario. Feijóo sería el único candidato viable. Los socialistas están hoy en el 24,5% de los votos y 94-96 asientos, sin opciones de seguir en la Moncloa. La coalición de Yolanda Díaz, la gran novedad en estos comicios anticipados, habría taponado la sangría de votos tras enterrar a Podemos y empataría con Vox (15% y 14,9%, respectivamente). En todo caso, el reparto de escaños es favorable a los de Santiago Abascal (44-45), porque entrarían como tercer partido en las provincias sobrerrepresentadas. Sumar lograría 37-39 representantes, los mismos que tenían ahora por separado Unidas Podemos (35), Más País (2) y Compromís (1).

Con este resultado, Alberto Núñez Feijóo podría obtener la investidura cómodamente, superando los 180 votos, si contara con el apoyo de Vox. Es de suponer que el PP podría añadir otro escaño de Coalición Canaria, con el que acaba de formar un Gobierno bipartito en las islas, y otro de los navarros de UPN. Quedaría en el aire el voto del diputado de Teruel Existe y el que obtendría Soria ¡Ya!, que se estrenará en las Cortes. Pero el apoyo de Abascal sería imprescindible para el líder de Génova, ya que, en otro caso, la investidura sería rechazada por la suma de los votos negativos de la izquierda y los partidos nacionalistas.

Pedro Sánchez no tendría ninguna posibilidad de aspirar a una investidura. La suma de las izquierdas y el bloque nacionalista alcanzaría, en el mejor de los casos, 169 votos. Hay que tener en cuenta, además, que sus pactos con ERC y Bildu han quedado dañados al tomar el PSOE los ayuntamientos de Barcelona y Vitoria con la ayuda del PP. Frankenstein se tambalea. La izquierda y los independentistas se preparan ya para una legislatura de dura batalla con Feijóo en la Moncloa.

Así pues, si este fuera el resultado del 23-J, solo quedarían tres escenarios posibles: a) la investidura de Feijóo con el apoyo de Vox; b) la abstención del PSOE para permitir el gobierno del partido más votado; c) un bloqueo que conduciría, por tercera vez consecutiva, a la repetición de las elecciones generales. "No estoy dispuesto a que el camino termine aquí. El viaje debe continuar", arengó ayer Sánchez a los socialistas desde Dos Hermanas (Sevilla), sugiriendo su intención de quedarse como líder de la oposición aunque pierda.

La brecha entre los bloques derecha-izquierda se agranda y ya supera los nueve puntos

Esta encuesta fue realizada entre el 12 y el 15 de junio y recoge la fundición de Podemos en Sumar, confirmada tres días antes. La notificación del acuerdo de PP y Vox para gobernar juntos la Comunidad Valenciana se produjo en mitad del trabajo de campo, el martes 13. Es pronto para medir el impacto de estos pactos, sobre todo su efecto disuasorio en los votantes fronterizos entre PSOE y PP, que en este momento alcanzan los 600.000, según apunta Ignacio Varela, analista y director del Observatorio Electoral de El Confidencial.

Pero, de momento, la contrarreacción que Sánchez alienta a diario para frenar a "la ultraderecha" no se ve por ninguna parte. Tampoco mueve al voto su discurso enfático de que la economía española "va como una moto": la razón económica no será esta vez un factor principal de peso electoral. Lo que sí confirma el sondeo es que están mucho más movilizados los votantes que exigen un fin de etapa.

La brecha entre bloques se agranda

Otra evidencia clara es que la brecha entre los bloques derecha-izquierda se agranda y ya supera los nueve puntos. El empate entre los dos grandes bloques nacionales (excluyendo a los partidos de ámbito territorial) que se mantuvo entre 2015 y 2019 se ha desequilibrado progresivamente a lo largo de la legislatura hasta llegar a una diferencia de casi nueve puntos a favor de la derecha. Hoy, PP y Vox (48,2%) sumarían dos millones de votos más que el PSOE y Sumar (39,5%). Aunque, en realidad, toda esa distancia es la que establece el PP sobre el PSOE, ya que tanto Sumar como Vox repiten prácticamente su resultado de 2019.

Esto cambia radicalmente la configuración de la Cámara Baja: de 151 escaños para la derecha, 157 para la izquierda y 42 para los partidos territoriales, se pasa ahora a 181 para la derecha, 134 para la izquierda y 35 para el bloque territorial. El factor que explica este vuelco en la distribución de escaños es la simplificación del espacio de la derecha, con la desaparición de Ciudadanos y el trasvase masivo de sus votantes al PP y —en menor medida— a Vox.

El Partido Popular mejora sustancialmente su resultado de 2019, ya que pasa del 20,8% al 33,3% y de 89 a 136-138 escaños. Este crecimiento se debe principalmente al trasvase de más de 800.000 votantes de Ciudadanos, 600.000 procedentes del PSOE y cerca de 400.000 procedentes de Vox. Además, es el partido con mayor tasa de fidelidad de sus votantes: el 83% de quienes votaron PP hace cuatro años declara que repetirá su voto y un 3% más se muestra inclinado a hacerlo. Su pérdida neta de votos hacia otros partidos es prácticamente nula y solo el 9% de sus antiguos votantes se muestra indeciso o inclinado a la abstención.

Sánchez debe combatir la apatía de sus bases, frenar la fuga de votos hacia el PP e inclinar a su favor el intercambio con Sumar

Un dato importante es que el PP sería el partido más votado en 41 de las 52 circunscripciones, lo que le aseguraría una amplísima mayoría absoluta en el Senado (téngase en cuenta que hay que añadir los senadores procedentes de los parlamentos autonómicos elegidos el 28-M).

El Partido Socialista retrocede claramente en porcentaje de votos (del 28% al 24,5%) y en escaños (de 120 a 94-96). Lo que, de mantenerse la participación, le supondría una pérdida de dos millones de votantes y 24-26 escaños. Su gran problema es la escasa fidelidad de sus votantes de 2019: solo el 58% de quienes votaron a Sánchez en 2019 declara ahora que hará lo mismo. El 21% de los votantes socialistas declara su intención de votar a otros partidos y otro 21% se muestra indeciso o proclive a la abstención.

En términos netos (compensando transferencias en una y otra dirección), el PSOE entregaría 600.000 votos al PP y 150.000 a Vox. Tendría un saldo neutro con Sumar (aunque hay un intenso tráfico en esa frontera, con más de medio millón de votantes de cada partido transitando en ambas direcciones) y recibiría 160.000 de Ciudadanos.

Sánchez se ve, por tanto, obligado a competir simultáneamente en varios frentes: combatir la apatía de su base electoral, frenar la fuga de votos hacia el PP e inclinar a su favor el intercambio con Sumar. Un ejercicio extremadamente complejo en lo estratégico, sobre todo considerando la crisis de credibilidad de su líder y la desmovilización orgánica tras el 28-M.

Sumar consigue conservar casi íntegramente el porcentaje de Unidas Podemos y añadir el de los principales partidos que se han integrado en la nueva plataforma: Compromís, Más País, Chunta, etc. Ello le permite situarse en una estimación del 15% del voto y 37-39 escaños. Pierde casi medio millón de votos hacia el PSOE, pero recibe una cantidad similar de los socialistas. El problema de la izquierda no es el reparto interno del voto, sino los casi nueve puntos de desventaja respecto al bloque de la derecha.

Vox desciende ligeramente en porcentaje de votos (del 15,1% al 14,9%) y pierde varios escaños: de 52 a 44-45. Aun así, pese a estar empatado prácticamente en votos con Sumar para la tercera posición, obtiene mayor rentabilidad en escaños por su fortaleza en las provincias pequeñas de la España interior y en Andalucía. Al mismo tiempo, pierde por el camino otros escaños en provincias competidas, donde el reparto será más favorable para populares y socialistas. Con este resultado, su voto sería imprescindible para el PP y estaría en condiciones de exigir su entrada en el Gobierno de Feijóo.

La situación de España

En general, domina la percepción de que la situación de España ha empeorado en los últimos cuatro años. Así lo cree el 55%, frente al 32% que opina que ha mejorado y el 9% que dice que permanece igual. La percepción negativa es más aguda en función de la edad: los más pesimistas (67%) son los menores de 30 años y los menos pesimistas (44%) los mayores de 65 años. En todo caso, la respuesta a esta cuestión está drásticamente condicionada por la posición política de los entrevistados. La percepción negativa supera el 90% entre los votantes de la derecha (PP, Vox, Cs) y desciende al 32% entre los de la izquierda (PSOE, UP, MP). El 35% de los votantes del PSOE de 2019 cree que la situación de España ha empeorado, lo que puede estar en la base de la fragilidad de su posición electoral: desmovilización y copiosa transferencia al PP.

La valoración de los candidatos

Los líderes de las cuatro fuerzas principales de ámbito nacional superan el 90% de conocimiento, lo que permite hablar de conocimiento universal. Sánchez tiene un 99% de conocimiento, Abascal un 95%, Feijóo un 92% y Yolanda Díaz un 92%. En cuanto a las puntuaciones obtenidas, Díaz tiene una nota media de 4,6, Feijóo un 4,5, Sánchez un 4,4 y Abascal es claramente el más rechazado, con un 2,7.

Sánchez es el peor valorado por sus propios votantes (6,2). Feijóo recibe un 7,4 de los del PP, Díaz un 7 de los de UP y Abascal un 8,2 de los de Vox. También el presidente es el más controvertido. Un 30% lo suspende contundentemente (de cero a dos, con un 22% de ceros), mientras un 18% lo puntúa con las notas máximas (de ocho a 10). Es decir, casi la mitad de los consultados expresa máxima desaprobación o aprobación por el presidente del Gobierno. Está claro que su figura es, en sí misma, un factor de polarización. En la derecha, la repulsa es extrema: un 1,9 de los votantes del PP y un 0,7 de los de Vox.

Feijóo recibe un 7,4 de los votantes del PP, un 5,5 de los de Vox y un 5,4 de los de Ciudadanos. Los votantes del PSOE lo suspenden con un tibio 3,7 y los de UP le dan un 2,6. Su figura no parece levantar, para mal ni para bien, las actitudes extremas que se aprecian respecto a Sánchez. Ni provoca un gran rechazo ni tampoco emite señales de liderazgo fuerte que correspondería con la posición electoral de su partido.

Yolanda Díaz obtiene un siete de los votantes de UP y un 5,7 de los del PSOE. Los votantes de la derecha la rechazan, pero con menos intensidad que a Sánchez. Ello le permite ser quien obtiene la mejor puntuación media. Santiago Abascal es aplaudido con entusiasmo por los votantes de Vox (8,2), pero repudiado por todos los demás, singularmente por la izquierda.

Un 10% de voto por correo

La fecha electoral es insólita, en plena canícula y con medio país de vacaciones, aunque la participación estimada es de un 69%. Hay hambre electoral. El 59% de la población tiene ya decidido su voto, lo que supone el 78% de quienes acudirán a votar con seguridad. El porcentaje de voto aún por decidir, por tanto, sería aproximadamente de un 22%. Tanto la intención de participar como el voto decidido son notablemente más altos en el espacio de la derecha que en el de la izquierda, por la citada movilización.

A partir de las respuestas obtenidas en la encuesta, IMOP-Insights estima que aproximadamente el 10% de los votos se emitirá por correo, lo que supondría al menos doblar la cifra de las elecciones anteriores. La intención de votar por correo es más alta en los grandes núcleos urbanos, entre los menores de 45 años y destaca en Madrid y en el País Vasco.

Ficha técnica

Universo

Personas de 18 años y más censadas y con derecho a voto en las
elecciones generales.

Diseño muestral

Aleatorio estratificado proporcional por CC.AA. y tamaño de municipio

Teléfono fijo:

Selección aleatoria del hogar dentro de cada estrato.

Selección del individuo con control de cuotas de sexo y edad
retroalimentadas por el sistema, con aplazamiento y rellamada.

Teléfono móvil

Selección aleatoria simple de la base de datos de teléfonos móviles
generada automáticamente por IMOP Insights a partir de los inicios
asignados a cada operador móvil.

Margen de error de muestreo

Para el total muestral no segmentado, ±3,2 puntos porcentuales para
p=q=50 % y nivel de significación del 95%, siempre en el supuesto de
un muestreo aleatorio simple.

Fechas de campo

Entre el 12 y el 15 de junio de 2023.

Tamaño muestral

1.008 entrevistas

Técnica de entrevista

Telefónica asistida por ordenador mediante el sistema CATI. Un 60 %
de las entrevistas se realizaron a individuos localizados a través de
teléfono móvil.

Equilibraje

Con el fin de minimizar posibles errores de campo y ajustar los datos al
universo, el fichero se ha sometido a un equilibraje a partir de las
siguientes matrices: sexo x edad; tamaño de municipio y CC.AA.

Instituto responsable de la investigación

IMOP Insights SA

Los fuertes vientos que soplan a favor de un cambio político en España permanecen invariables a cinco semanas de las generales. Ni la comunión forzosa de la izquierda en Sumar, que le permite a Yolanda Díaz aguantar el tipo y poco más, ni la reactivación de la alerta antifascista por la entrada de Vox en los gobiernos municipales y autonómicos del PP, cuyo efecto disuasorio entre el exvotante socialista está aún hoy por comprobar, ni mucho menos el temor a que la derecha arruine una gestión virtuosa de la economía española de Pedro Sánchez, que es para lo que se ha metido Nadia Calviño en esta campaña. Nada altera, por el momento, la previsión de una victoria holgada de la derecha el próximo 23 de julio. Todo lo contrario: el vuelco del poder territorial emanado del 28-M, y apuntalado este sábado desde los ayuntamientos, mantiene altas las expectativas de Alberto Núñez Feijóo para ser el próximo presidente del Gobierno. La cuestión es cómo. Y seguramente será de la mano de Vox.

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