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El CNI frena en seco el intento de apertura de la anterior directora
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Cambio de estrategia

El CNI frena en seco el intento de apertura de la anterior directora

Esperanza Casteleiro, actual responsable de la Inteligencia española, renuncia a dar a conocer la labor del servicio secreto y fomentar la cultura de seguridad nacional sin desvelar secretos

Foto: Esperanza Casteleiro, durante la toma de posesión de su cargo como nueva directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el 12 de mayo de este año. (EFE/Chema Moya)
Esperanza Casteleiro, durante la toma de posesión de su cargo como nueva directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el 12 de mayo de este año. (EFE/Chema Moya)
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El 10 de octubre, Movistar estrenará 'Los 8 de Irak', una serie sobre el ataque que sufrieron los agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el principal servicio secreto español, el 29 de noviembre de 2003, en Latifiya, al sur de Bagdad. Siete de ellos murieron allí, acribillados al mes siguiente de que uno de sus compañeros fuera asesinado en la capital iraquí. Rodada en Almería con el asesoramiento de agentes y exagentes del CNI, la serie de cuatro capítulos trata de dar a conocer la labor de los espías españoles en un escenario bélico. Paz Esteban, la anterior directora de la institución, vio con buenos ojos que su guionista, Fátima Lianes, fuese aconsejada por sus subordinados.

Los últimos meses de Esteban al frente del CNI se caracterizaron por una tímida apertura del espionaje español a la que su sucesora, Esperanza Casteleiro Llamazares, ha puesto coto. Modernizó su web, colocó en ella algo más de información sobre su labor y desveló el nombre, la biografía y hasta una fotografía de su número dos, el secretario general Arturo Relanzón.

Preparó también la celebración del 20 aniversario del centro, el 6 de mayo, que iba a presidir Felipe VI. La brecha de seguridad que supuso el 'hackeo', con el programa malicioso israelí Pegasus, de los móviles del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de sus ministros de Defensa e Interior, le obligó a cancelarla. Le costó incluso el puesto a la directora casi cuatro años antes de que expirase su mandato.

Paz Esteban había, sin embargo, firmado de su puño y letra, en abril de 2021, un escrito, insertado en un manual del Centro Criptológico Nacional, sobre la seguridad de las comunicaciones móviles, en el que advertía de la “proliferación de ataques dirigidos y del robo de información sensible”. Un mes después, el móvil de Sánchez fue espiado y en junio le llegó el turno a la ministra de Defensa, Margarita Robles.

Foto: Fotografía de los ocho agentes horas antes de ser asesinados. (Cedida)

Aun así, no se ordenó hasta 10 meses después una revisión de los dispositivos de los miembros del Gobierno, empezando por los que trabajan en la Moncloa. La seguridad de sus comunicaciones no depende del CNI ni de su apéndice, el Centro Criptológico Nacional, sino de la Unidad de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la Moncloa, que está a las órdenes del secretario general de Presidencia, un cargo que en la primavera de 2021, cuando se produjo el ciberataque, ostentaba Félix Bolaños. En julio de 2021, fue ascendido por Sánchez a ministro de la Presidencia.

Agente y madre de familia

El mayor síntoma de esos nuevos aires aperturistas que soplaron en los primeros meses de este año por la madrileña calle Argentona, sede madrileña de la agencia de Inteligencia, fue subir, por primera vez, en mayo un vídeo de 2,10 minutos a su web. “Nuestra fuerza es la Inteligencia. Somos el CNI”, concluía la grabación, en la que la actriz Rocío Anker encarnaba a una madre de familia que era a su vez agente secreta. Las mujeres espías son minoría.

Foto: La exdirectora del CNI Paz Esteban. (EFE/Emilio Naranjo) Opinión

Rodado en pleno Madrid, trasladaba la impresión de que el centro solo trabajaba en la capital y no existía en el resto de España ni en el extranjero, según comentaron profesionales del ámbito de la publicidad audiovisual. En la mesilla de noche de la protagonista aparece la novela ' El alma de los espías ', cuyo autor es anónimo —firma con el seudónimo Pablo Zarrabeitia— y que fue publicada de forma independiente, sin pasar por una editorial. Rebosa “cariño a la profesión”, señalan las reseñas de lectores en las webs de librerías. La obra fue inspirada desde el propio CNI.

Ese cauto entreabrir las puertas de Paz Esteban tuvo muchas limitaciones. La directora se dirigió, por ejemplo, por escrito a algunos exagentes jubilados para invitarles a no hablar del CNI en los libros que escribían ni en las conferencias que pronunciaban. “Es más fácil escribir sobre el Mossad, la CIA, el MI6 [Reino Unido] u otros servicios que sobre el CNI”, se quejaba Jorge Gómez Pena, agente jubilado, en una entrevista publicada el 26 septiembre por el 'Diario de Avisos'.

Funcionarios sin memoria

A día de hoy, solo colaboradores del CNI, ningún funcionario que haya desempeñado un puesto relevante, han publicado libros autobiográficos, con la excepción de Jorge Dezcallar. En sus memorias ('Valió la pena: una vida entre diplomáticos y espías', Editorial Península 2015) sí recuerda su corta etapa al frente de la agencia (2002-2004). Esto distingue a España de otros países europeos y de EEUU, donde abundan las memorias. Solo el coronel jubilado Jaime Rocha osó narrar, de forma novelada, en 'El Dorado Canyon' y 'El Muro' (Editorial Doble Identidad, 2020 y 2021), dos operaciones en las que participó en los años ochenta. Otro agente retirado, Fernando Pinto Cebrián, acaba de publicar 'En Al-Ándalus. Humillación histórica al yihadismo' (Editorial Áltera), en el que analiza esa vertiente del terrorismo.

Foto: Imagen: EC Diseño.

En el CNI y en la agencia que lo precedió hasta 2002, el Cesid, hay, sin embargo, afición por escribir. El coronel de Infantería Carlos Ramos Aspiroz llegó a fundar una agencia de noticias, ya desaparecida, que permitía difundir informaciones que interesaban al espionaje español y acreditar a sus agentes como periodistas para entrar en Libia o recorrer las 'herriko tabernas' del País Vasco. Aún hoy en día hay colaboradores del centro que escriben por encargo en una prensa especializada o intervienen en redes sociales. Defienden en sus textos la no obligatoriedad del 'hijab' (pañuelo islámico) para las mujeres, el deber del inmigrante de cumplir con las leyes del país de acogida empezando por las de igualdad, etcétera.

En el discurso de su toma de posesión, el 12 de mayo, la nueva directora del CNI, Esperanza Casteleiro Llamazares, anunció “transparencia”, pero desde entonces la puerta apenas entreabierta se ha cerrado. Casi cinco meses después, algunos proyectos para dar un poco a conocer el espionaje español en redes sociales han quedado aparcados. La responsable de Comunicación, Sonia Sánchez, fue despedida en mayo, junto con Paz Esteban, y no va a ser sustituida.

Mala reputación

No hay un servicio secreto europeo, excepto quizás el DDIS danés, cuyo jefe, Lars Findsen, está en la cárcel desde diciembre, que haya sido recientemente salpicado por tantos escándalos como el CNI. Desde su supuesta relación con el imán de Ripoll (Girona) y sus vínculos con el pequeño Nicolás, hasta las escuchas con Pegasus a los independentistas catalanes, pasando por el desorbitado apoyo proporcionado al rey Juan Carlos. Para brindárselo, su anterior director, el general Félix Sanz Roldán, llegó a viajar a Londres en 2012 para amenazar a su amante, Corinna Larsen, y evitar que se fuese de la lengua. Un tribunal londinense se pronunciará en breve sobre la demanda interpuesta por Larsen contra el Rey emérito y Sanz Roldán. Más recientemente, el pasado fin de semana, el diario 'Público' desveló los audios de dos almuerzos que Esperanza Casteleiro tuvo con el polémico comisario José Manuel Villarejo hace más de un lustro. Deduce que la actual directora buscó su apoyo “para dirigir el CNI a cambio de solucionar los problemas judiciales del comisario”.

Foto: Comisión de control de los créditos destinados a gastos reservados.

De ahí la necesidad de mejorar la imagen del CNI divulgando sus cometidos y, de paso, propagar esa cultura de la seguridad nacional, recogida en una ley de 2015. Prevé que el Gobierno ponga en marcha acciones que incrementen el conocimiento y la sensibilización de la sociedad ante las amenazas en auge que acechan a España, a Europa. El año pasado, se aprobó además el Plan Integral de Cultura de Seguridad Nacional, elaborado en la Moncloa.

Pese a su puesta al día en tiempos de Paz Esteban, la web del CNI sigue siendo, entre los principales servicios europeos, la más parca en información. Su contrapunto es la del Bundesnachrichtendienstes (BND) alemán, que indica los nombres de su portavoz y de su adjunta con sus teléfonos, sus correos electrónicos y hasta sus fotos. Para darse a conocer, el BND no solo lleva años subiendo vídeos a su web, sino que posee un canal en YouTube y organiza encuentros virtuales con grupos de ciudadanos de a pie a los que atiende el Departamento de Relaciones Públicas.

¿Cuantos espías españoles?

En su web, el BND proporciona datos que el CNI considera clasificados, como su número de empleados (6.500, de los que 3.200 están en la central de Berlín) y la ubicación de sus dos sedes, en la capital federal y en Pullach (Baviera), donde está su centro de escuchas. El Ministerio de Defensa español no contestó hace años a las preguntas, formuladas a través del Portal de Transparencia, sobre la actividad del Centro de Estudios de Propagación Radioeléctrica, a caballo entre los municipios de Daimiel y Manzanares (Ciudad Real), desde donde se sospecha que opera también el CNI. La prensa española estima que los asalariados del CNI son unos 3.000, a lo sumo 3.500, de los que un tercio serían militares, un 20% procedería de la Policía y Guardia Civil y el 50% nunca habría llevado uniforme.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), este jueves. (EFE/Pérez)

El MI5, el contraespionaje británico, no revela en su web cuántos empleados tiene, pero sí precisa que el 50% está por debajo de los 40 años, que el 43% son mujeres y que el 5% de sus trabajadores son LGTB. Hace además una apología de la diversidad. Recoge una entrevista en la BBC de su director, Andrew Parker, en la que pide disculpas a la comunidad LGTB por haber rechazado las candidaturas de homosexuales hasta bien entrados los años noventa.

Los dos grandes servicios británicos anuncian también los puestos vacantes que necesitan cubrir. Antes incluso de presentar su candidatura, un joven británico puede averiguar si posee aptitudes para ser espía respondiendo a las preguntas de un divertido test interactivo en la página del MI5. De nuevo los alemanes del BND van más allá, proporcionando unos teléfonos a los que, en un determinado horario, los interesados pueden llamar para obtener información sobre empleos y carreras.

Foto: Víctor Terradellas, en mayo de este año. (EFE/Marta Pérez)

El CNI solo describe sucintamente en su web los perfiles que se requieren en el ámbito de la Inteligencia y ofrece un formulario para los que deseen presentar su candidatura. A través de Sapromil, una web de la Dirección General de Reclutamiento de Defensa, sí han salido a la luz algunas de las necesidades de la Inteligencia española. El 26 de febrero solicitó, por ejemplo, intérpretes y traductores de ruso, árabe, hebreo, darija (árabe dialectal marroquí), tamazig (bereber), etcétera.

La Dirección General de Seguridad Exterior de Francia (DGSE) o el Algemene Inlichtingen en Veiligheidsdienst (AIVD) de los Países Bajos ofrecen además en sus webs un escueto organigrama sin precisar quiénes están al frente de sus diferentes departamentos. Ambos servicios tienen presencia en redes y los neerlandeses suben de vez en cuando pódcast. La CIA de Estados Unidos lo hace ahora semanalmente. Se estrenó el 22 de septiembre con uno de sus directores, Bill Burns. Ni por asomo el CNI se plantea tales iniciativas.

placeholder  Página web del AIVD.
Página web del AIVD.

Los neerlandeses del AIVD han osado incluso dar cuenta en su página de algunas operaciones de contraespionaje. Desbarataron, por ejemplo, en junio pasado los intentos del agente Sergey Vladimirovich Cherkasov, de la Inteligencia militar rusa (GRU), de infiltrarse en la Corte Penal Internacional con sede en La Haya.

En España, solo dos operaciones fueron desveladas oficialmente. El espía marroquí Noureddine Ziani, afincado en Barcelona, fue expulsado en mayo de 2013. El general Sanz Roldán lo solicitó por escrito a la Secretaría de Estado de Seguridad y ese documento es público, aunque nunca se subió a la web del CNI. Seis años antes, Alberto Saiz, entonces director de la agencia, reconoció en rueda de prensa que uno de sus hombres, Roberto Flórez, había sido detenido por trabajar para la Inteligencia de Rusia.

Foto: El exespía durante el juicio. (EFE)

Ante esta comparación tan desventajosa para el CNI de sus capacidades de comunicación con relación a sus homólogos europeos, fuentes de la Inteligencia española suelen alegar que es un servicio pequeño con un presupuesto de 322 millones de euros este año, que los franceses de la DGSE (1.015 millones) y los alemanes del BND (1.080 millones) triplican. El AIVD neerlandés maneja, sin embargo, un presupuesto un 33% inferior al de sus colegas españoles y en su web le saca más partido a la hora de darse a conocer.

El secretismo del espionaje español, más acentuado que el de sus homólogos europeos, abarca también al Ministerio de Defensa, del que depende el CNI desde 2018. Desde que Rusia inició en febrero la invasión de Ucrania, en diversas capitales europeas se han esforzado por suministrar a la prensa, y a la opinión pública en general, información y valoraciones sobre el desarrollo de la guerra y los riesgos que entraña.

Foto: Garbo, el espía que engañó a Hitler dos veces.

El Ministerio de Defensa británico se lleva la palma con sus partes diarios de 'Actualización de la Inteligencia' ('Intelligence update') en Twitter y en su web. Casi con la misma frecuencia el Ministerio de los Ejércitos de Francia da a conocer su 'Ucrania: puesta al día de la situación' ('Ukraine: point de la situation'). En Londres, en París y en otras capitales esos departamentos ministeriales, han ofrecido además sesiones informativas 'off the record' a la prensa especializada.

No hay nada parecido en la web de Defensa de España, ni en la de otros ministerios europeos. En el departamento que encabeza Margarita Robles, solo se informa de las entregas de material militar a Ucrania y de la participación de la ministra en foros internacionales donde sí se habló de la contienda. Tampoco en la Escuela de Guerra, en el Centro Superior de Estudios de la Defensa o en el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas), el servicio secreto militar español, se han dado charlas para periodistas o expertos de 'think tanks' sobre un tema que es ahora la prioridad de los ejércitos, según reconoció la Dirección de Comunicación del ministerio.

“Podríamos hacerlo porque directa o indirectamente tenemos un buen conocimiento del desarrollo de la guerra”, responden algunos de los militares, destinados en esas instituciones, a los que este periodista preguntó por su silencio. Explican que el poder político no es partidario de que informen a la prensa y le trasladen su visión de la mayor guerra en Europa desde la II Guerra Mundial. ¿Es esa la cultura de la seguridad nacional que se quiere propagar?

El 10 de octubre, Movistar estrenará 'Los 8 de Irak', una serie sobre el ataque que sufrieron los agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el principal servicio secreto español, el 29 de noviembre de 2003, en Latifiya, al sur de Bagdad. Siete de ellos murieron allí, acribillados al mes siguiente de que uno de sus compañeros fuera asesinado en la capital iraquí. Rodada en Almería con el asesoramiento de agentes y exagentes del CNI, la serie de cuatro capítulos trata de dar a conocer la labor de los espías españoles en un escenario bélico. Paz Esteban, la anterior directora de la institución, vio con buenos ojos que su guionista, Fátima Lianes, fuese aconsejada por sus subordinados.

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