los estados mayores, pendientes del relevo

La pugna por retener el CNI marca la continuidad de Margarita Robles en Defensa

Robles continúa en funciones, pero como si fuera a repetir al frente del departamento, con planes y agenda prevista hasta septiembre, después de las vacaciones de agosto

Foto: La ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles. (EFE)
La ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles. (EFE)

La ministra de Defensa, Margarita Robles, continúa en funciones como si fuera a repetir al frente del departamento una vez que Pedro Sánchez sea investido presidente del Gobierno. Igual que en los casos de Carmen Calvo en la vicepresidencia y de María Jesús Montero en Hacienda, en su departamento se da tan por hecha la continuidad que tiene ya planes y agenda prevista hasta septiembre, después de las vacaciones de agosto. Las únicas dudas en su caso consisten en confirmar si retendrá el CNI bajo su control, esta vez bajo su tutela personal directa, y en si acometerá la renovación total de los altos mandos militares (jefe de estado mayor de la Defensa y jefes del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire) en cuanto tome posesión del cargo.

A la espera de que Sánchez acabe de reunir los apoyos necesarios para seguir en la Moncloa, los movimientos y comentarios internos en el Ministerio de Defensa se dirigen a las urgencias para cubrir la baja por final de mandato del general Félix Sanz Roldán al frente del Centro Nacional de Inteligencia y al relevo del Jemad que, con la nueva legislatura y por turno tradicional, corresponde a un general del Ejército del Aire.

Si la clave para que Sánchez encajara a Robles en su primer gabinete fue trasladar al CNI de la vicepresidencia a Defensa para ponerlo bajo su órbita, los servicios secretos vuelven a estar en el centro de la primera pugna interna del futuro Ejecutivo. En medios gubernamentales y de la propia casa se ha abierto el debate sobre la conveniencia de volver al modelo anterior a la moción de censura para que dependan de Presidencia del Gobierno o la doble vinculación orgánica del último gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero.

La cuestión ahora es que restar poder a Robles en beneficio de Calvo rompería los equilibrios internos en el equipo de Sánchez entre 'sus' independientes y los dirigentes más vinculados al PSOE. Y si la ministra se hizo hace un año con el CNI, difícilmente querría seguir en el gabinete sin el CNI, reconocen en los mismos medios.

Juega a favor de devolver al ámbito civil los servicios de inteligencia el fin del mandato del general Sanz Roldán, solución de autoridad militar y de emergencia al que recurrió Zapatero hace 10 años para pacificar el centro después del convulso mandato del socialista Alberto Saiz, un hombre de José Bono. El Gobierno, con María Teresa Fernández de la Vega como vicepresidenta y Carme Chacón en Defensa, recurrió al Jemad de la primera etapa socialista. Soraya Sáenz de Santamaría asumió el control orgánico y directo del CNI nada más formar Rajoy Gobierno en diciembre de 2011 y decidió mantener otros cinco años a Sanz Roldán al frente. Pero su relevo será ahora civil y, en principio, mujer.

La actual secretaria general del centro, Paz Esteban López (36 años en la casa), se hará cargo de forma interina una vez que Félix Sanz cese en su puesto el próximo 5 de julio después de 57 años de servicio al Estado, como le gusta destacar estos días. Como militar, llegó a ser jefe operativo de los Ejércitos y después de los servicios de Inteligencia, con tres presidentes del Gobierno distintos y con dos Reyes.

El primer nombre que ha saltado como posible relevo es el de otra veterana funcionaria del CNI, Esperanza Casteleiro, que resulta ser ahora la jefa de gabinete de Margarita Robles en Defensa, lo que ha provocado suspicacias en otros sectores del Ejecutivo en funciones.

El Jemad más breve

Los otros cambios que se preparan en Defensa son los tradicionales en cada cambio de legislatura, pero con unos inéditos periodos de mandato de los jefes de estado mayor salientes. El actual Jemad, el general de Ejército Fernando Alejandre, fue nombrado por la anterior ministra, María Dolores de Cospedal, en marzo de 2017, por lo que solo lleva 27 meses en el puesto.

Es el mismo caso de los responsables de estado mayor del Ejército de Tierra, el general de Ejército Francisco Javier Varela; de la Armada, el almirante general Teodoro López Calderón, y del Aire, el general Javier Salto. Todos sus antecesores han estado cuatro años en el cargo, incluso más de cinco por los avatares del Gobierno en funciones de Rajoy en el caso del almirante Fernando García Sánchez, Jemad entre diciembre de 2011 y marzo de 2017.

Después de la moción de censura de junio pasado, Robles confirmó en sus cargos a todos los altos mandos militares de la etapa anterior, pero un año después en Defensa se da por hecho que el cambio de legislatura pondrá en marcha los relevos correspondientes, el primero el del jefe operativo de las Fuerzas Armadas, en cuanto Sánchez forme Gobierno. Toca el turno al Ejército del Aire, donde el número de aspirantes teóricos por escalafón es mucho más reducido que en el de Tierra o la Armada. Dos tenientes generales, el actual segundo del Jemad, Francisco Fernández Sánchez, y el jefe del mando aéreo de combate, César Miguel Simón, son por organigrama los principales candidatos.

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