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Sánchez confía en "doblar la curva" de la inflación con su plan y el pacto 'ibérico'
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COMPARECENCIA EN EL CONGRESO

Sánchez confía en "doblar la curva" de la inflación con su plan y el pacto 'ibérico'

El presidente asume la decisión sobre el Sáhara "como un paso más" y asegura que su interés es "defender los intereses de España", ante la indignación de la oposición y Podemos

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE/Chema Moya)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE/Chema Moya)

De "doblar la curva de la pandemia" a "doblar la curva de la inflación". El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, arrancó su comparecencia en el Congreso muy poco después de que trascendiera el dato del INE correspondiente al indicador adelantado del IPC de marzo y que arrojó una cifra histórica: una escalada del 9,8% en los precios, la mayor desde 1985.

El presidente admitió que es “un mal dato que afecta a nuestra economía y a nuestra sociedad” y se escudó en que el 73% del alza de los precios se explica por la subida de la energía y los alimentos no procesados, dos elementos directamente vinculados con la guerra de Rusia. Una teoría que PP y Vox le tumbaron en el primer asalto, señalando que la escalada de los precios en España viene desde antes de la guerra y es mucho peor que en el resto de países vecinos europeos, acusando a Sánchez de "escudarse" en Putin. “El plan de choque y el acuerdo de Bruselas nos va a permitir doblar la curva y reconducir los costes de la vida”, sostuvo el presidente, confiado en que el plan que salió ayer del Consejo de Ministros y el acuerdo arrancado en el Consejo Europeo para que España y Portugal pongan un precio límite al gas y puedan desescalar la factura eléctrica serán un buen antídoto para contener una inflación desbocada como hace décadas.

Tras más de una hora de intervención, el presidente llegó, por fin, al asunto del Sáhara, una decisión en la política exterior española que ha evidenciado el aislamiento del Gobierno y que cosechó el rechazo unánime de toda la oposición en el Congreso, incluso de los socios de Unidas Podemos, que han marcado distancias con las nuevas relaciones abiertas con Marruecos. Sánchez envió su carta al rey Mohamed VI sin contar ni con sus socios ni con la oposición en un asunto crucial para el país y fue Marruecos quien desveló esa misiva, provocando un estallido en España. El giro del Gobierno español ha provocado, además, una crisis con Argelia. Representantes del Sáhara Occidental estaban en el Congreso invitados por Unidas Podemos, que dejó constancia de sus profundas diferencias con el PSOE en este asunto.

"Un paso adelante" en el Sáhara

“Reivindico el camino que hemos tomado, que es el de la política real”, defendió Sánchez desde el hemiciclo, que admitió que se han removido muchas sensibilidades con el Sáhara Occidental y aseguró que su principal objetivo era "defender los intereses de España". “He tomado esa decisión con plena voluntad de dar un paso adelante”, señaló sobre las nuevas relaciones con Marruecos. El presidente defendió en varios momentos su carta al rey marroquí, donde fijó que la propuesta marroquí de 2007 es “la base más seria, creíble y realista” para la resolución de este conflicto y aseguró que cualquier resolución se adoptará en el marco de Naciones Unidas y con el acuerdo de las dos partes implicadas. El Gobierno garantiza la continuidad del apoyo humanitario a los campamentos saharauis y Sánchez hizo hincapié en que son ya "muchas generaciones condenadas a la pobreza y a la falta de oportunidades".

Después de una semana complicada, con duras protestas en la calle, un giro político en el Sáhara que encendió al unánime a la oposición y con el oxígeno de Bruselas, con luz verde a la ‘excepción ibérica’ de España y Portugal para bajar los precios de la luz, el presidente compareció este miércoles en el Congreso con un plan de choque de medidas para amortiguar el 'shock' económico de la guerra bajo el brazo y un relato épico sobre todo lo que ha pasado su Ejecutivo en esta legislatura.

Foto: Una gasolinera, en Madrid. (EFE/Emilio Naranjo) Opinión
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No faltó dramatismo en su comparecencia. “Pandemia, volcán, incendios, tormentas de nieve y hasta una tormenta de arena subsahariana ha sucedido en los últimos años y ahora lo inimaginable, una guerra en suelo europeo”, describió el presidente levantado murmullo de los bancos del hemiciclo. “Son hechos”, dijo, “no sé qué dejarán para cuando vengan las valoraciones”.

“¿Qué más tiene que ocurrir para que actuemos unidos, para dejar de lado las rencillas, el sectarismo y sumar fuerzas?”, insistió Sánchez repitiendo la frase que el pasado lunes lanzó en la presentación de su plan económico ante el foro del Ibex. Apenas a los cinco minutos de una intervención que avisó que iba a ser larga, más de una hora, ya hizo la primera llamada a la unidad. “Vamos a trasladar en esta cámara un mensaje de rotunda unidad”, insistió después en varias ocasiones.

Una hora y 20 minutos después, en el cierre de su intervención, Sánchez confió en "la inteligencia, la capacidad y el sentido común de los grupos políticos para entender bien la gravedad del momento que vivimos", cuando se toman decisiones "en medio de la profunda irracionalidad de una guerra" y para no perderse "en debates menores ni en rencillas estériles". "Solicito su apoyo. No me parece que pedir unidad sea demasiado pedir. No pierdo la esperanza. Hagamos lo posible, esta vez se lo pido por el bien de España y por el bien de Europa", concluyó el presidente.

"Política real" en el Sáhara

Foto: El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. (EFE/Kiko Huesca)

Sobre el Sáhara, el jefe del Gobierno pidió a la oposición que comprendiera “la complejidad” de un asunto con el que han topado todos los presidentes españoles y recordó que, ante la ocupación de Perejil, la oposición socialista de José Luis Rodríguez Zapatero tuvo una postura clara de apoyo al Gobierno del entonces presidente José María Aznar. El presidente insistió en la necesidad de cerrar un conflicto en el Sáhara que dura ya más de 46 años y que había que “desencallar”. Tras muchos años de conflicto y de estancamiento, defendió, la oferta de Marruecos de 2007, es “la base sobre la que hay más posibilidades de construir”, defendió en varios momentos.

Admitió el presidente que Marruecos no solo es un país vecino, sino también “un socio estratégico indispensable” en cuestiones económicas y comerciales, pero también en asuntos como la inmigración o la lucha contra el terrorismo y que había que reconducir una crisis que duraba demasiado. ¿Por qué ahora la carta al rey marroquí?, se preguntó. Porque había que aprovechar “una ventana de oportunidad” para buscar una solución a un conflicto que se alarga medio siglo, se respondió a continuación. Un camino que han apoyado países como Francia o Alemania, también la Comisión Europea y Estados Unidos, subrayó. “Se ha hablado mucho de un giro en la postura del Gobierno. Yo diría que hay que hablar de un paso más de un camino que se inició hace 14 años”, defendió Sánchez, refiriéndose a que ya el Gobierno socialista de Zapatero apoyó esa oferta marroquí de 2007.

“Nuestro objetivo debe ser construir una nueva relación, basada en la transparencia y la comunicación permanente, el respeto mutuo y el respeto a los acuerdos firmados por ambas partes y la abstención de toda acción unilateral, para estar a la altura (...) y evitar futuras crisis entre nuestros dos países”. Fue otro de los pasajes de la carta que envió a Mohamed VI, para después anunciar que el Gobierno reforzará su compromiso con Ceuta y Melilla, ciudades autónomas que Sánchez visitó la pasada semana y donde se desplegaran fondos de recuperación de la UE. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, viaja este 1 de abril a Rabat.

Plan "abierto" y prorrogable

La mayor parte de la intervención del presidente estuvo dedicada a la invasión de Ucrania por parte de Rusia y a ensalzar “el patriotismo europeo”. Ya en segundo lugar, el presidente sacó pecho por el plan de choque alumbrado en el Consejo de Ministros y por el acuerdo logrado junto a Portugal en el seno de la Comisión Europea para limitar el precio de referencia del gas de forma excepcional y bajar así los precios de la luz. En las “próximas semanas” se mostró convencido de que se adoptarán medidas “de impacto muy rápido” no solo de la evolución de los precios de la electricidad, sino también de los costes de la vida, según Sánchez. La ministra para la Transición Ecológica habló de unas cuatro semanas.

Foto: Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, tras el Consejo de Ministros de ayer. (EFE/Chema Moya)

El Gobierno enviará esta misma semana la propuesta que prepara junto a Portugal a la Comisión Europea. Esperan que la aprobación se produzca “en un muy breve espacio de tiempo”. Un paquete que, dijo, no supone subvenciones al gas, no distorsionan los incentivos a las energías limpias ni altera el mercado europeo. Condiciones todas que tendrá en cuenta Bruselas para dar luz verde a esa ‘excepcionalidad ibérica’.

Sánchez explicó ante el Congreso, como días antes hizo ante el Ibex, el plan de choque de respuesta a la crisis del Gobierno, y para el Partido Popular, al que el Gobierno insiste en invitar a apoyar el plan, hubo un mensaje: “Este Gobierno baja impuestos donde tiene que bajar impuestos al precio de la luz”, defendió. El PP de Alberto Núñez Feijóo desconfía de un plan que elude uno de los principales acuerdos sellados en la Conferencia de Presidentes de La Palma semanas atrás, que apelaba a una bajada de impuestos para amortiguar la crisis.

El Congreso tendrá que convalidar en un plazo de 30 días laborables un decreto-ley que despliega un plan de choque contra la guerra y que tendrá que sumar a los socios de la investidura o al principal partido de la oposición, el PP. Sánchez insistió en pedir la unidad de todos los grupos. Aseguró que este es "un plan abierto y dinámico", que incluye aportaciones de los grupos políticos, las comunidades autónomas o los agentes económicos y sociales y que podría extenderse más allá de junio si la guerra se alarga y no se recupera la normalidad.

De "doblar la curva de la pandemia" a "doblar la curva de la inflación". El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, arrancó su comparecencia en el Congreso muy poco después de que trascendiera el dato del INE correspondiente al indicador adelantado del IPC de marzo y que arrojó una cifra histórica: una escalada del 9,8% en los precios, la mayor desde 1985.

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