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La UE acuerda un “tratamiento especial” para los precios de la energía en la Península Ibérica
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La UE acuerda un “tratamiento especial” para los precios de la energía en la Península Ibérica

Los Veintisiete ceden a las exigencias de España y Portugal y reconocen la particularidad de la península para que puedan tener un “tratamiento especial” en la cuestión energética

Foto: Antonio Costa y Pedro Sánchez, durante su intervención. (EFE/Stephanie Lecocq)
Antonio Costa y Pedro Sánchez, durante su intervención. (EFE/Stephanie Lecocq)

Tras nueve horas y media de reunión, la alianza ibérica de Pedro Sánchez y su homólogo portugués Antonio Costa ha logrado, en palabras de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea reconozcan la necesidad de un “tratamiento especial” para la energía en la Península Ibérica, que era el principal objetivo de la delegación española en la cumbre celebrada este jueves y viernes en Bruselas. A su entrada al encuentro este jueves, Sánchez centró todo su mensaje en la “particularidad” de España y Portugal, subrayando una y otra vez que la península es una “isla energética”. El acuerdo, que es más político que técnico, abre la puerta a que ambos Estados miembros puedan pedir a la Comisión Europea el establecimiento de un precio de referencia del gas teniendo en cuenta sus particularidades.

La delegación española sabía ya mucho antes del jueves que no podía obtener una victoria en sus propuestas a nivel europeo. No habría un precio de referencia para los Veintisiete, a la que se oponían ferozmente algunos Estados miembros como Países Bajos o Alemania. Y fue entonces cuando en Moncloa se pasó a defender la particularidad de la península, ni siquiera peleando que cada Estado miembro tenga libertad de actuación: hablando particularmente del caso ibérico. La razón es que el gran peligro que la Comisión Europea veía en el establecimiento de un límite de precio a nivel nacional es que los flujos de energía podrían redirigirse de los países con topes de precios a aquellos que no los tienen, pudiendo crear problemas de suministro.

Por eso es tan importante la idea de “isla energética” que tanto desde la oficina económica de Moncloa como el propio presidente han repetido una y otra vez en los últimos días: porque ha ayudado a Sánchez y a Costa a explicar al resto de líderes que la medida no distorsionará el mercado energético europeo, ya que la Península Ibérica tiene una interconexión inferior al 3%, y tampoco provocará problemas de suministro en España y Portugal, por la misma razón.

Un acuerdo muy beneficioso para la Península Ibérica”, ha asegurado el presidente del Gobierno en una rueda de prensa conjunta con Costa, el líder portugués, para reflejar así el empuje ibérico en esta cumbre. Así, según este pacto, España y Portugal enviarán un plan a la Comisión Europea, en el que tendrán que demostrar que las medidas no distorsionan el mercado energético ni tampoco la competencia. Y el Ejecutivo comunitario lo analizará y decidirá con urgencia y teniendo en cuenta el nivel de interconexión. De nuevo, la importancia de la idea de la “isla energética”. “El objetivo que nos habíamos marcado lo hemos cumplido”, ha explicado Sánchez.

Foto: Una fábrica de coches.

Las conclusiones subrayan que la Comisión evaluará “urgentemente la compatibilidad de las medidas temporales de emergencia” notificadas por los Estados miembros, en este caso España y Portugal, “incluso para mitigar el impacto de los precios de los combustibles fósiles en la producción de electricidad”.

“Al evaluar dicha compatibilidad, la Comisión también se asegurará, a través de un procedimiento acelerado, de que se cumplen las siguientes condiciones: las medidas reducen los precios del mercado eléctrico al contado para las empresas y los consumidores y no afectan las condiciones comerciales en una medida contraria al interés común. Para realizar esta valoración se tendrá en cuenta el carácter temporal de las medidas y el nivel de interconectividad eléctrica con el mercado único de la electricidad”, subraya el texto acordado por los líderes. Estas condiciones no son únicamente para los ibéricos: cualquier Estado miembro puede pedir medidas excepcionales, pero esa referencia al nivel de interconectividad es un guiño a los dos países sureños, algo que unido a las palabras de Von der Leyen conforma el núcleo del acuerdo político.

España y Portugal tendrán que poner en común una propuesta conjunta que enviarán a la Comisión Europea en los próximos días. El Ejecutivo comunitario lo analizará de manera urgente, teniendo en cuenta todas estas condiciones, y fuentes gubernamentales esperan poder tener una decisión de Bruselas en cuestión de días. Las mismas fuentes aseguran que en el momento en el que se apliquen se notarán en las facturas.

Foto: El primer ministro griego, el presidente del Gobierno español y el presidente de Chipre, conversan antes de la cumbre del Consejo Europeo en Bruselas. (EFE/EPA/Olivier Hoslet)

Ha sido una reunión tensa, complicada, en un debate en el que, a diferencia de muchos otros, prácticamente todos los países tienen una opinión firme de un asunto que les impacta a todos, y a cada uno de ellos de una manera distinta. La reunión de líderes ha sido trabada. Cada delegación tenía ideas particulares, ponía propuestas sobre la mesa, lo que ha ido alargando el encuentro durante toda la tarde del viernes. Sánchez ha llegado a pedir una pausa en la reunión, molesto con las filtraciones que salían del encuentro de que estaba dispuesto a vetar las conclusiones si no se le ofrecía lo que estaba pidiendo. Desde el Gobierno aseguran que la actitud del presidente estaba siendo constructiva y no estaba vetando nada. “Cinco minutos de irritación hace cuatro horas. Olvidado hace tiempo”, explicaba una fuente europea, restando importancia al hecho.

Defensa del argumento español

El argumento español de que su propuesta no afectaría al resto del mercado energético europeo y que generaría menos tensión ha logrado calar entre aquellos Estados miembros que más se oponían a sus ideas. Fuentes de Moncloa aseguraban el jueves por la noche que el objetivo era convencer a Alemania, y que si Berlín cedía, entonces las piezas terminarían por encajar. Las fuentes se mostraban convencidas de que eso era posible tras muchos días de ofensiva diplomática, con el equipo de la vicepresidenta Teresa Ribera, de Transición Ecológica, en continuo contacto con sus homólogos alemanes, un ministerio en manos de Los Verdes, y con el equipo cercano a Sánchez conversando de manera permanente con el del canciller alemán Olaf Scholz. A media mañana del viernes, una fuente diplomática holandesa, uno de los países que más se han opuesto a las ideas españolas, aseguraba que la propuesta de una solución para la Península Ibérica no les generaba rechazo.

Pero incluso así las fuentes señalan que existían algunos problemas con la idea. Por ejemplo, en términos políticos explican que una solución nacional y no europea no sería una buena noticia, aunque al mismo tiempo se niegan a establecer un precio de referencia en el ámbito de los Veintisiete. En términos económicos, señalan que si bien la propuesta no distorsionaría el mercado energético, sí que podría distorsionar la competencia del mercado interior, con una industria española que tendría acceso a una energía más barata que la de otros países europeos.

Tras nueve horas y media de reunión, la alianza ibérica de Pedro Sánchez y su homólogo portugués Antonio Costa ha logrado, en palabras de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea reconozcan la necesidad de un “tratamiento especial” para la energía en la Península Ibérica, que era el principal objetivo de la delegación española en la cumbre celebrada este jueves y viernes en Bruselas. A su entrada al encuentro este jueves, Sánchez centró todo su mensaje en la “particularidad” de España y Portugal, subrayando una y otra vez que la península es una “isla energética”. El acuerdo, que es más político que técnico, abre la puerta a que ambos Estados miembros puedan pedir a la Comisión Europea el establecimiento de un precio de referencia del gas teniendo en cuenta sus particularidades.

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