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El PSOE entierra sus expectativas iniciales sobre Feijóo para renovar el CGPJ
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BLOQUEO DE ÓRGANOS CONSTITUCIONALES

El PSOE entierra sus expectativas iniciales sobre Feijóo para renovar el CGPJ

En Ferraz tienen claro que el PP ha evitado un compromiso "con la transparencia y lucha contra la corrupción" al respaldar a Ayuso, vaticinando dificultades para poder llegar a acuerdos en la renovación del órgano de gobierno de los jueces

Foto: El presidente español, Pedro Sánchez (c), conversa con el alto comisionado de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell (i). (EFE/Chema Moya)
El presidente español, Pedro Sánchez (c), conversa con el alto comisionado de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell (i). (EFE/Chema Moya)

Los primeros pasos de Alberto Núñez Feijóo tras activarse el relevo de Pablo Casado al frente del PP han acabado por disipar las pequeñas esperanzas que algunos cargos de Ferraz albergaban sobre el 'nuevo PP'. Si hace tan solo una semana se consideraba factible poder desbloquear la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), ahora se da por perdida esta oportunidad, según señalan fuentes de la dirección del partido. El acuerdo de gobierno de los populares con Vox en Castilla y León ha llevado a los socialistas a poner todo el foco en el futuro inquilino de la planta séptima de Génova 13, considerando que en lugar de elegir mirar al "centro" o la moderación ha optado por "tender la mano a la ultraderecha".

La relación del PP con Vox no tendría por qué invalidar grandes acuerdos entre Gobierno y PP, sobre todo en el actual contexto bélico y sus repercusiones políticas y económicas, pero desde Ferraz apuntan otras razones para mostrarse pesimistas tras sus expectativas iniciales. La principal, según señala un alto cargo del partido, es que Feijóo ha optado por "tapar la corrupción" en su formación al llegar a un acuerdo con la presidenta regional Isabel Díaz Ayuso. Esta última fue acusada directamente por Casado de realizar contratos irregulares para favorecer a su hermano, algo que ahora investiga la Fiscalía Anticorrupción.

Foto: El presidente en funciones de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (d), y el candidato de Vox a la presidencia, Juan García-Gallardo (i). (EFE/Nacho Gallego)

"No ha venido a levantar las alfombras, sino a meter debajo los casos de corrupción de su partido", señala un dirigente del PSOE. Es por ello que asegura no albergar esperanza alguna en renovar el órgano de gobierno de los jueces, dando a entender que de cambiar las mayorías, ahora favorables a vocales conservadores nombrados por el PP, los populares quedarían desprotegidos. Y remata ironizando que si se rodea de miembros del anterior gabinete de Rajoy, apenas tendrá equipo, al considerar que muchos de ellos estarían manchados por casos de corrupción.

Desde Moncloa, advertían antes de que se constituyesen las Cortes en Castilla y León de que "el tiempo de la ambigüedad se acaba y el de la concreción llega", apuntando al pesimismo sobre su relación con el principal partido de la oposición si decidía pactar el Gobierno regional con Vox. Sin embargo, la oferta del PSOE de su 'cordón democrático' para evitarlo era prácticamente una quimera para Génova. Esto es, facilitar un Ejecutivo en solitario sin Vox si los populares se comprometían a romper con esta formación allí donde tienen acuerdos de legislatura (como Madrid, Andalucía o Murcia) y garantizaban no gobernar de su mano en el futuro.

Foto: El presidente andaluz, Juanma Moreno. (EFE/Julio Muñoz)

Antes de cerrarse el acuerdo, fuentes del entorno más cercano al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comentaban en conversación informal con los periodistas durante su desplazamiento el pasado martes a Letonia para visitar una base de la OTAN que "si se da ese paso, será algo inédito y grave". "La investidura en Castilla y León afecta a su mandato [de Feijóo al frente del PP]", concluían, para señalar que sería una decisión clave a la hora de determinar un cambio de rumbo en el PP o no respecto a su estrategia de oposición. Sánchez, por el momento, todavía no ha hablado con el presidente gallego, según confirman en su entorno, a la espera de que oficialmente sea nombrado presidente del partido.

"Esta posición", respecto a cogobernar o no con Vox, "definirá la posición futura del PP" con Feijóo al frente, concluían las mismas fuentes. Además de la relación con la ultraderecha, se ponía sobre la mesa la necesidad de visibilizar en el nuevo PP "su compromiso contra la corrupción". En Ferraz, tienen claro que no habrá avances en lo que consideran un compromiso "con la transparencia y lucha contra la corrupción", vaticinando así dificultades para poder llegar a acuerdos en la renovación del órgano de gobierno de los jueces, que lleva caducado tres años y tres meses.

Foto: El presidente en funciones de Castilla y Léon, Alfonso Fernández Mañueco (d); y el candidato de Vox, Juan García-Gallardo (i). EFE

Las dudas sobre el cambio de relación con el PP debido a su nuevo liderazgo ya se dejaron sentir con fuerza en el comité federal del PSOE celebrado el pasado domingo. En las intervenciones a puerta cerrada de los diferentes barones socialistas, se coincidió en recelar sobre la posibilidad de hablar de un nuevo PP más centrado o abierto a pactos de Estado. El secretario general de los socialistas gallegos, Valentín González Formoso, hizo durante su intervención una analogía de Feijóo con un "nuevo fraguismo", según relatan algunos de los presentes. El presidente asturiano, Adrián Barbón, profundizó y expuso sus dudas sobre la posibilidad de que los populares diesen un giro con Feijóo al frente para facilitar grandes acuerdos.

Uno de los que se mostraron más pesimistas sobre un cambio en los populares que favoreciese acuerdos de país fue el líder de los socialistas vascos, Eneko Andueza, según corroboraron posteriormente fuentes de su entorno. El líder de la formación en Madrid, Juan Lobato, reclamó que no se desviase el foco del origen de la pugna en Génova. Esto es, las acusaciones de corrupción que el propio Casado realizó sobre la presidenta de la Comunidad de Madrid por una serie de contratos en plena pandemia por los que el hermano de la dirigente regional habría recibido una comisión de cerca de 300.000 euros. En esta línea, avanzó que era necesario "seguir pidiendo que se aclarasen" estas supuestas irregularidades.

Foto: El presidente de la Xunta y candidato a la presidencia del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/David Fernández) Opinión

Uno de los mensajes más repetidos entre la quincena de intervenciones registradas en el comité federal de los socialistas fue advertir de que no se debía caer en un "blanqueamiento" del PP. "Nadie del PP está frente a la corrupción y a favor de la transparencia y la honestidad", insistía una dirigente socialista, poniendo el foco en que el cambio de liderazgo se había producido por una "lucha de poder", con la supuesta corrupción de Ayuso utilizada como "intercambio de cartas".

Este miércoles, tras la sesión de control al Gobierno que ejercieron los populares, fuentes de Moncloa subrayaban su "indignación" con el PP por acusar al Ejecutivo de usar la guerra como excusa para explicar la situación económica actual. "Es una indecencia", concluían estas mismas fuentes, anticipando dificultades para explorar una relación menos agria con el principal partido de la oposición. El PP, que estrenó nueva alineación en la Cámara Baja por el relevo en Génova, centró su oposición en acusar al Gobierno de utilizar primero la pandemia y ahora la guerra de Ucrania como "coartada" para ocultar las fallas en la gestión económica del Ejecutivo. "El nuevo marco internacional no les excusa de los errores del pasado", comenzó la también coordinadora general del PP, Cuca Gamarra, para criticar a Sánchez que "es el presidente de las mil coartadas. Primero utilizó la pandemia y ahora está dispuesto a utilizar la guerra".

En apenas unos días, se han alejado así las expectativas iniciales de tener una mejor relación con el nuevo PP, que han comenzado a denominar "viejo PP", y que Feijóo pusiese coto a Vox. A la espera de cómo se desarrollen los acontecimientos, ya se considera que habrá continuidad y no se confía en grandes cambios, poniendo el foco en el "lastre de la corrupción" y en la "mano tendida" a la formación de Santiago Abascal.

Los primeros pasos de Alberto Núñez Feijóo tras activarse el relevo de Pablo Casado al frente del PP han acabado por disipar las pequeñas esperanzas que algunos cargos de Ferraz albergaban sobre el 'nuevo PP'. Si hace tan solo una semana se consideraba factible poder desbloquear la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), ahora se da por perdida esta oportunidad, según señalan fuentes de la dirección del partido. El acuerdo de gobierno de los populares con Vox en Castilla y León ha llevado a los socialistas a poner todo el foco en el futuro inquilino de la planta séptima de Génova 13, considerando que en lugar de elegir mirar al "centro" o la moderación ha optado por "tender la mano a la ultraderecha".

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