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Los barones del PSOE alertan sobre "blanquear" a Feijóo: "Es un nuevo fraguismo"
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COMITÉ FEDERAL

Los barones del PSOE alertan sobre "blanquear" a Feijóo: "Es un nuevo fraguismo"

La voluntad de Sánchez pasa por llegar a "pactos de Estado" con los populares para enfrentar la situación generada por la guerra. En Ferraz son pesimistas y advierten de las posibles dificultades. La 'prueba del nueve' será la renovación del CGPJ

Foto: El presidente del Gobierno y secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez (2d), durante el comité federal del PSOE. (EFE/Emilio Naranjo)
El presidente del Gobierno y secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez (2d), durante el comité federal del PSOE. (EFE/Emilio Naranjo)

La transición en el PP, su modelo de oposición bajo el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo y, en definitiva, los efectos de este proceso en la relación con los socialistas y el Gobierno se colaron en el debate del comité federal del PSOE celebrado este domingo en Ferraz, pese a haberse convocado de forma extraordinaria para abordar monográficamente la guerra en Ucrania. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apenas dedicó al PP en su intervención inicial una referencia velada a las "muchas cosas que se desmoronan a nuestro alrededor" y otra directa para reclamar que "la derecha deje de coquetear con la ultraderecha de nuestro país". Sin embargo, las numerosas referencias realizadas por los barones en su turno de palabra llevaron al líder de los socialistas a profundizar en esta cuestión en su intervención de cierre.

Foto: Pedro Sánchez, durante el Comité Federal del PSOE. (EFE/Emilio Naranjo)

A las dudas manifestadas por los dirigentes territoriales sobre la posibilidad de hablar de un 'nuevo PP' más centrado o abierto a pactos de Estado para afrontar la nueva crisis derivada de la guerra y el choque con Rusia, Sánchez les respondió, según fuentes presenciales, que "la prueba del nueve" será la renovación del CGPJ y la colaboración para sacar adelante el denominado Plan Nacional de Respuesta a la Guerra. Si el secretario general de los socialistas gallegos, Valentín González Formoso, hizo durante su intervención a puerta cerrada una analogía de Feijóo con un nuevo "fraguismo", según relatan algunos de los presentes, el presidente asturiano, Adrián Barbón, profundizó y expuso sus dudas sobre la posibilidad de que los populares diesen un giro con Feijóo al frente para facilitar grandes acuerdos.

Uno de los que se mostraron más pesimistas sobre un cambio en los populares que favoreciese acuerdos de país fue el líder de los socialistas vascos, Eneko Andueza, según corroboraron posteriormente fuentes de su entorno. El líder de los socialistas madrileños, Juan Lobato, reclamó que no se desviase el foco sobre el origen de la pugna en Génova. Esto es, las acusaciones de corrupción que el propio Pablo Casado realizó sobre la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, por una serie de contratos en plena pandemia por los que el hermano de la dirigente regional habría recibido una comisión de cerca de 300.000 euros. En esta línea, avanzó que era necesario "seguir pidiendo que se aclarasen" estas supuestas irregularidades ahora ya investigadas por la Fiscalía Anticorrupción.

Uno de los mensajes más repetidos entre la quincena de intervenciones registradas en el comité federal de los socialistas que abordaron la situación del principal partido de la oposición fue para advertir de que no se debía caer en un "blanqueamiento" del PP. "Nadie del PP está frente a la corrupción y a favor de la transparencia y la honestidad", explicaba una dirigente socialista poniendo el foco en que el cambio de liderazgo se había producido por una "lucha de poder" con la supuesta corrupción de Ayuso utilizada como "intercambio de cartas".

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), a su llegada al pleno. (EFE/Emilio Naranjo)

"La lucha entre Feijóo y Ayuso va a seguir", vaticinaba una fuente cercana a un barón socialista, aun reconociendo que está por ver si el gallego adoptará una posición más moderada que Pablo Casado. Esa es la principal incógnita que el PSOE quiere resolver, máxime en un momento que, por las consecuencias económicas de la guerra, requiere de grandes consensos políticos, además de con los sindicatos y representantes de los empresarios. En su memoria está la oposición de los populares durante la pandemia, incluyendo los estados de alarma, por lo que la renovación de liderazgos en Génova podría suponer una pequeña ventana de oportunidad.

Otra de las 'pruebas del nueve' para Feijóo, más allá de CGPJ y su hipotética colaboración para sacar adelante el denominado Plan Nacional de Respuesta a la Guerra, será el acuerdo de gobierno en Castilla y León. Un asunto que puso sobre la mesa el secretario general del PSOE en Castilla y León, Luis Tudanca, quien dio por hecho un pacto del presidente Alfonso Fernández Mañueco con Vox. La conformación de la Mesa de las Cortes el próximo 10 de marzo avanzará la disposición del PP a sus acuerdos con la formación de Santiago Abascal.

Tudanca reiteró la necesidad de ofrecer acuerdos al PP para establecer un "cordón sanitario" con la ultraderecha, aunque subrayó que, de realizarse, deberá ser "para todo y con todo". Esto es, no para facilitar la gobernabilidad a los populares y que luego pacten políticas durante la legislatura con Vox o que mantengan los acuerdos que tienen con esta formación en varios municipios de Castilla y León, como también los tienen ahora mismo en Madrid, Andalucía o Murcia.

La 'prueba del nueve' será la renovación del CGPJ y la colaboración para sacar adelante el Plan Nacional de Respuesta a la Guerra

La voluntad de Sánchez pasa por llegar a "pactos de Estado" con el PP que salga de su próximo congreso los días 1 y 2 de abril en Sevilla. Este domingo, Ferraz avaló dichas intenciones aun reconociendo las dudas y dificultades para ello. La situación obliga al menos a intentarlo y esta misma semana Sánchez reclama al Congreso unidad política como el mejor antídoto para enfrentarse a Putin, que buscaría la división de la UE y en la política interna de los Estados miembros.

El PP, bajo el liderazgo en el Congreso de Cuca Gamarra, de momento se sitúa como partido de Estado y se ha mostrado dispuesto a coger la mano tendida de Sánchez. "Nuestro deber como principal partido de la oposición es ponernos al lado del Ejecutivo. Y ahí estamos. Sabe que es más firme y fiable el apoyo de nuestro partido que el titubeo que están manifestando algunos miembros de su Gobierno", aseguró la portavoz parlamentaria de los populares en el pleno monográfico de este miércoles para analizar la situación derivada de la guerra en Ucrania.

El propio Alberto Núñez Feijóo fijó también desde Galicia, tras confirmar su paso adelante para liderar el partido, una línea a seguir más colaboracionista. Dijo que él no quiere insultar a Sánchez, sino ganar al PSOE. Una política, en definitiva, de mano tendida para grandes consensos, compatible con una oposición dura. El partido y el grupo parlamentario ya se están preparando para los cambios de nombres y de estrategia que llegarán tras el congreso extraordinario de Sevilla.

La transición en el PP, su modelo de oposición bajo el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo y, en definitiva, los efectos de este proceso en la relación con los socialistas y el Gobierno se colaron en el debate del comité federal del PSOE celebrado este domingo en Ferraz, pese a haberse convocado de forma extraordinaria para abordar monográficamente la guerra en Ucrania. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apenas dedicó al PP en su intervención inicial una referencia velada a las "muchas cosas que se desmoronan a nuestro alrededor" y otra directa para reclamar que "la derecha deje de coquetear con la ultraderecha de nuestro país". Sin embargo, las numerosas referencias realizadas por los barones en su turno de palabra llevaron al líder de los socialistas a profundizar en esta cuestión en su intervención de cierre.

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