LOS EJEMPLOS DE MALA PRAXIS

Ruedas de prensa adulteradas: seis casos de cómo Moncloa elude el control de los medios

El Ejecutivo aún no ha cambiado el sistema denunciado por las asociaciones y los periodistas, y que supone el filtrado de las preguntas a través de la Secretaría de Estado de Comunicación

Foto: Pedro Sánchez, durante su comparecencia de este 4 de abril en la Moncloa. (Borja Puig | Moncloa)
Pedro Sánchez, durante su comparecencia de este 4 de abril en la Moncloa. (Borja Puig | Moncloa)

El Gobierno insiste en su error. Pese a que asociaciones profesionales y periodistas han denunciado el control de Moncloa sobre las ruedas de prensa del Ejecutivo y exigen un cambio inmediato, la rectificación no acaba de llegar. La nueva prueba se vio este sábado. De nuevo, a la hora de los informativos de televisión, Pedro Sánchez se dirigía a los ciudadanos, largamente, y luego el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, filtraba las preguntas de la prensa recibidas a través de un multitudinario chat y se las formulaba. Que un alto cargo del Gobierno elija las preguntas que tiene que responder es algo más que una anomalía.

En puridad, se está violentando el sistema de garantías de los ciudadanos, así como el artículo 20 de la Constitución, que reconoce claramente el derecho “a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”, y el derecho “a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”. Una libertad y transparencia que están siendo cercenadas.

Cuando el Ejecutivo comunicó, el 10 de marzo, que la ministra de Igualdad, Irene Montero, había dado positivo por coronavirus, se improvisó de emergencia un sistema para las ruedas de prensa: un chat de WhatsApp en el que los periodistas lanzan preguntas al interviniente. En un primer momento, la Secretaría de Estado de Comunicación (SEC) agregó a ese grupo a los informadores que cubren habitualmente la Moncloa, una treintena. Pero después fue añadiendo más periodistas y medios, hasta 256, el máximo que permite la aplicación de mensajería instantánea de Facebook. Ahí se incluyeron cabeceras nacionales, internacionales, autonómicas locales y hasta microlocales, generalistas y especializadas. En todo momento, el enlace entre los profesionales y el Gobierno es Oliver, un alto cargo del propio Ejecutivo.

El alargamiento del periodo excepcional y la actitud inamovible de la Moncloa, pese a las quejas de los profesionales, motivó que el martes pasado unos 400 periodistas de medios de sensibilidades muy distintas firmaran el manifiesto #LaLibertadDePreguntar para reclamar a Oliver un cambio del sistema, que revela "falta de transparencia" "interés por controlar la información", por lo que se puede entender como "nueva forma de censura a los medios". El sistema actual ha demostrado ser una anormalidad democrática que no se justifica ya por la urgencia por organizar un sistema. Estos son algunos ejemplos de mala praxis en los que ha incurrido el Gobierno con su sistema:

1. Filtrado de las preguntas

Esa es la raíz del conflicto. En una rueda de prensa habitual, el propio interviniente o bien su director de Comunicación puede dar la palabra a los periodistas que levantan la mano. Pero desde el 10 de marzo es Oliver quien selecciona las preguntas. En ocasiones las agrupa por temáticas o las sintetiza. Pero las filtra él y las formula él. El Gobierno pregunta al Gobierno. El secretario de Estado sí suele tener en cuenta los puntos calientes de la jornada informativa, y atiende, por lo general, las principales inquietudes de los redactores, pero no deja de ser un método discrecional. Al cribar las preguntas —algunas llegan antes del arranque de la comparecencia—, puede hacerse una idea de los temas y preparar las respuestas. En una rueda de prensa habitual, los jefes de prensa también entrenan a los líderes y les advierten de cuáles pueden ser los puntos que aborden los periodistas. Algunos de ellos son esperables, porque marcan la actualidad. Pero no tienen certezas, ni saben cómo se van a plantear. Con el mecanismo arbitrado ahora por la Moncloa, las comparecencias son mucho más controlables para el Gobierno. No hay factor sorpresa.

Las preguntas se canalizan, desde el 10 de marzo, a través de un chat de 256 miembros. No hay posibilidad de preguntas en vivo ni repreguntas

El presidente, el ministro o los miembros del comité técnico, que son quienes salen cotidianamente en la Moncloa en estas semanas, parten con ventaja. La que no tendrían en otro contexto. Ello da pie incluso a largas disertaciones del orador. Este sábado ocurrió con Sánchez: a la primera pregunta, sobre la posibilidad de impulsar unos nuevos Pactos de la Moncloa, el presidente replicó con una prolija explicación que tenía muy estudiada de antemano. En sus últimas comparecencias, el líder socialista se suele extender en sus respuestas, lo que da pie a que entren menos cuestiones.

2. ¿Y la prórroga del estado de alarma?

En las preguntas seleccionadas por Oliver ha habido clamorosas omisiones que nunca se habrían producido en una rueda de prensa. El sábado 21 de marzo, ya había pasado una semana desde la implantación del estado de alarma. Sánchez compareció sobre las nueve de la noche. Hiló un largo discurso inicial, en el que no hizo grandes anuncios. La pregunta obvia, y que formularon insistentemente una veintena de periodistas a través del chat, era si el Gobierno iba a prorrogar el periodo excepcional por otros 15 días. Sin embargo, esa cuestión no era planteada por Oliver. Distintos informadores le apremiaron a hacerla. Pero no entró. No hubo pregunta sobre el tema básico. La razón afloró después. El domingo 22, en su segunda conferencia de presidentes por videoconferencia, Sánchez aprovechó su intervención inicial para anunciar a los mandatarios regionales que había decidido pedir al Congreso la extensión de la alarma. Después, compareció ante los medios para explicar ese paso.

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Este 4 de abril, había otra pregunta repetida, una vez se conoció la nueva prórroga, hasta el 26 de abril. ¿Se levantaría el parón de la actividad económica? Sánchez al principio evadió la cuestión, pero Oliver la retomó y finalmente contestó: la "hibernación" de las empresas se acabará en la fecha prevista, el próximo jueves, 9 de abril. Duda resuelta, esta vez sí.

3. Protesta acallada

No es la única vez. El 1 de abril, 13 periodistas plantearon la misma pregunta a través del chat: "¿Está considerando el Gobierno cambiar el sistema de las ruedas de prensa para atender la reclamación de profesionales de los medios de comunicación, que piden comparecencias con preguntas y repreguntas libres que no pasen por el filtro del secretario de Estado?". Oliver no se la lanzó a los intervinientes, los ministros de Sanidad y Consumo, Salvador Illa y Alberto Garzón, de modo que ellos no pudieron manifestar su opinión.

Oliver no planteó una pregunta repetida sobre la prórroga del estado de alarma ni se hizo eco de la queja de los periodistas por el formato elegido

4. Sin posibilidad de repreguntas

El sistema elegido por Moncloa impide la repregunta. En una comparecencia convencional, si hay una cuestión que no ha sido satisfecha, el propio autor de la pregunta original o bien otro compañero puede intentar atornillar al político. La repregunta es fundamental en las ruedas de prensa, pero también en las entrevistas. Con el sistema elegido por la Moncloa, esa posibilidad se mutila, lo que permite que el interviniente pueda escaparse de cuestiones más incómodas e impide que se profundice en algunos temas. Al no poder estar físicamente en la sala por razones de salud pública, tampoco caben las charlas informales, los llamados corrillos 'off the record', que en ocasiones sirven para resolver dudas pendientes o aclarar ciertos asuntos.

5. Evasivas

Que no haya repreguntas abre la puerta a las respuestas vagas. Uno de los casos más claros ocurrió el sábado 28 de marzo. Varios medios preguntaron a la directora de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad, Patricia Lacruz, por qué el Gobierno confiaba otra vez en la misma empresa china, Shenzhen Bioeasy Biotechnology, que había suministrado esos citados 640,000 test rápidos de baja sensibilidad. ¿A cuánto ascendió el contrato? Esta fue su respuesta literal: "Todos los pedidos se realizan a empresas, a fabricantes o, en su defecto, si no se llega a ellos, a distribuidores o intermediarios. Empresas, al fin y al cabo, que nos garantizan el objetivo del producto. Este es el fin, desde luego, para poder adquirir cualquier producto que pueda hacer frente a la infección del Covid-19. Pueden ser empresas nacionales, o bien pueden ser de China, como en este caso, o bien de otros países europeos". Oliver siguió la rueda de prensa como si hubiera contestado.

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6. Sin respuesta

Hace una semana, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, aseveró que había seis comunidades con sus capacidades de UCI "al límite" y otras tres cerca de llegar a ese escenario. Tras escuchar sus palabras, varios periodistas preguntaron qué nueve regiones eran aquellas con riesgo de colapso y Oliver trasladó la de El Confidencial. El jefe del CCAES optó por no ofrecer esos datos para no añadir "más presión" a esas autonomías. "Podría especificarlas, pero creo que si las CCAA quieren dar la información, que lo hagan ellas mismas. Yo desde luego no lo voy a decir desde aquí [...]. Haríamos un flaco favor a las comunidades". En el chat, día tras día se repiten algunas cuestiones sobre estadísticas que Sanidad no da, como el número de PCR practicadas a diario y su distribución por CCAA, un dato clave porque es el que permite saber hasta qué punto se está cribando al conjunto de la población. También se ha quedado sin respuesta quién fue el proveedor nacional "de confianza" de los test rápidos fabricados por una empresa china que tuvieron que ser devueltos por ser defectuosos.

Ruedas de prensa adulteradas: seis casos de cómo Moncloa elude el control de los medios

La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) reiteraron este sábado su propuesta de hacer ruedas de prensa virtuales: una fórmula mixta que permitiría preguntas en directo de los periodistas acreditados en la Moncloa y otras procedentes del chat actual. Sin cambios. Recordaron que la primera agrupa a más de 5.000 periodistas, entre ellos directores y altos cargos de diarios, porgramas de radio y televisión, redactores gráficos e informadores. La FAPE aglutina a 19.000 periodistas y la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP), la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) o Reporteros sin Fronteras (RsF) se adhirieron al planteamiento de FAPE y APM, "la forma más sencilla y rápida para resolver esta situación".

"Cada día hay más ejemplos de ruedas de prensa virtuales, tanto dentro como fuera de España, y en la mayoría de ellas se incluyen las preguntas en vivo". A las 22:08 de este sábado, la Secretaría de Estado de Comunicación volvió a lanzar un mensaje según el cual consideraba excluyente el criterio de las asociaciones. El Gobierno, continuaba el mensaje, "ha decidido que ningún medio es pequeño si ayuda a estar bien informados a aquellos para los que trabaja".

La APM y la FAPE plantean una fórmula mixta que la SEC rechaza por falta de "consenso", aunque admite la "legítima petición" de los profesionales

El Ejecutivo considera necesario "aterrizar un modelo que compagine las capacidades del actual chat de la SEC con la legítima petición de que se puedan realizar las preguntas en directo y que lo puedan hacer los grandes medios, pero que también tengan opciones los que trabajan para públicos más restringidos, aunque igualmente importantes". La SEC "sigue abierta a una propuesta de consenso entre los profesionales". Es decir, la SEC pasa de nuevo la pelota a los periodistas, sin dar una salida.

El Confidencial considera que, en un momento tan delicado para España, los ciudadanos necesitan certezas. La prensa tiene un papel reconocido de intermediación que el Gobierno está hurtando con su gestión. Los políticos, y más en momentos de crisis, tienen que someterse al escrutinio público. Escudarse en problemas tecnológicos que no hay en ningún otro país no es de recibo. El Confidencial denunciará esta situación hasta que el Gobierno desista de la misma. Y lo hará como siempre lo ha hecho: con información y análisis de calidad que pongan negro sobre blanco la falta de transparencia.

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