Asume "toda la responsabilidad" de su gestión

Sánchez pone a la industria a hacer material sanitario y avisa de la "ola más dura" del virus

El presidente hila una larga intervención para preparar a la ciudadanía ("lo peor está por llegar"), para que afronte con fortaleza y "unión" el peor momento vivido por España desde la Guerra Civil

Foto: Pedro Sánchez, durante su comparecencia en la Moncloa, este 21 de marzo. (Pool Moncloa)
Pedro Sánchez, durante su comparecencia en la Moncloa, este 21 de marzo. (Pool Moncloa)

Pedro Sánchez quiere que la sociedad digiera que queda mucha montaña por subir. Que la "ola más dura, más dañina" en la lucha contra el coronavirus no ha llegado aún, pero llegará, y que ha de compactarse, unirse, actuar con tesón, "fuerza" y "unión". Porque España se enfrenta a su mayor tragedia desde la Guerra Civil, un desafío mayúsculo que consumirá miles de vidas aún y que podría rebrotar. El Ejecutivo movilizará, promete, todos los recursos, comprará todo el material sanitario para abastecer a una sanidad al borde del colapso y ordenará a la industria fabricar material para evitar la importación y disponer de ello ahora y para el futuro, puesto que una vacuna puede tardar en estar lista. Se transita, pues, a una verdadera economía de guerra.

El presidente del Gobierno compareció en la Moncloa, y durante prácticamente una hora, pasadas las nueve de la noche de este sábado, justo una semana después de que el Consejo de Ministros declarara el estado de alarma tras una larga deliberación. No estaba anunciada una rueda de prensa cuando arrancó la jornada, pero la situación en España es cada vez más preocupante: 24.926 contagios, 1.326 fallecidos y 1.612 pacientes en UCI, según los últimos datos, de las 12:00, ofrecidos por el Ministerio de Sanidad. No aprovechó su larga intervención inicial, de más de media hora, para lanzar grandes anuncios, ni nuevas medidas. Tampoco el breve turno de preguntas posterior, en la que la Moncloa no abrió paso a una cuestión recurrente, planteada por muchos periodistas: por cuánto tiempo prorrogará el estado excepcional. Esa duda forzosamente ha de quedar resuelta en la próxima reunión del Consejo de Ministros, el próximo martes.

Sánchez huyó deliberadamente de ese tipo de alocución [aquí en PDF], aun a riesgo de que le quedara un mensaje algo más hueco. Su propósito era dirigirse a millones de ciudadanos enclaustrados que viven con pavor la expansión imparable del coronavirus, la escalada de cifras, la saturación de las UCI. Lanzar, en fin, un mensaje más humano, afectado, angustioso, catastrofista, en línea con el que ya trenzó en el Congreso el pasado miércoles. En esta ocasión, en 'prime time', con todos los focos puestos en él, ante una audiencia verdaderamente millonaria.

"Van a llegar días muy duros, y nos tenemos que preparar emocionalmente. Tenemos que llegar al final de la próxima semana muy fuertes", remarca


El jefe del Ejecutivo defendió la activación de las "medidas extremas", pensadas para "proteger" a los ciudadanos de la "emergencia sanitaria más grave" vivida por España en el último siglo, para la que la humanidad "no estaba preparada". Ha cambiado todo a nuestro alrededor, todo, insistió. Hasta la forma de "contemplar al enemigo", "mucho más dañino" de lo que se pensaba, porque se propaga con una "facilidad sin precedentes" y tiene una letalidad mayor que la de la gripe, pero al que se acabará venciendo, auguró.

Medidas "drásticas y estrictas"

El Gobierno sigue subrayando que ha seguido las orientaciones de los expertos en todo momento, y eso le llevó a adoptar medidas de manera escalonada. Primero, especialmente preventivas, luego de contención reforzada —cuando se suspendió la actividad en centros educativos— y finalmente de mitigación, en la que estamos. El estado de alarma. Frenar la diseminación del SARS-CoV-2 para que no colapse el sistema sanitario, ganar tiempo para reforzarlo y para que la ciencia pueda trabajar en la vacuna que haga frente al patógeno. Sánchez defendió que la estrategia seguida por el Ejecutivo "no es la única posible", pues otros países europeos apostaron por inmunizar a la mayor parte de la población —no lo citó, pero se refería al Reino Unido—, pero ese camino tiene un "altísimo coste en vidas" y han tenido que recular. Ese "cambio de comportamiento" es la "expresión de la misma regla general: las líneas de actuación deben cambiarse cuando no son eficaces". Aquello sonaba a una especie de justificación de la trayectoria cambiante del Gobierno. Pasó de minimizar el virus a poner en marcha medidas "drásticas". "Créanme, de las más drásticas y estrictas en Europa y en el mundo", señaló, para explicar el comportamiento de su Ejecutivo, cuya gestión recibió señales de desaprobación a través de cacerolazos en varias ciudades del país. Como gobernante, asume "toda la responsabilidad", también de sus posibles errores.

Sánchez reclama el respeto al confinamiento, necesario para ganar tiempo y evitar que el sistema sanitario, ya muy saturado, colapse por completo

España se encuentra, constató, entre "los países más afectados de Europa y del mundo". Y la curva no se va a frenar en seco ya. "Lamentablemente, los casos diagnosticados y fallecidos van a aumentar en los próximos días —enunció con dramatismo—. Lo he dicho en otras comparecencias, estamos en un momento muy crítico y van a llegar días muy duros, para los cuales nos tenemos que preparar desde el punto de vista psicológico-emocional. Tenemos que llegar al final de la próxima semana muy fuertes. Muy fuertes. El riesgo está en todas partes, de ahí el confinamiento general, que ha dictado y decretado el Gobierno de España".

Sánchez pone a la industria a hacer material sanitario y avisa de la "ola más dura" del virus

A continuación, el presidente admitió que el mayor "daño" del virus se concentra en Madrid (8.921 contagiados, 804 fallecidos) y en menor medida Cataluña (4.203 infectados, 122 muertos) y País Vasco (1.725 positivos, 85 decesos). Son los puntos, además, donde se concentran mayores "tensiones" del sistema sanitario. Y son los lugares en los que se debe hacer "un mayor esfuerzo". Ahí parecía abrir el paso a un mayor conjunto de medidas, centradas en esas tres comunidades, pero no ocurrió así. Sánchez pasó a repasar los efectos, no solo en la red sanitaria, de la expansión del Covid-19. Revistió su intervención de una catarata de datos, profundizando incluso en ellos, lo que probaba su intención de dibujar con detalle el paisaje devastador dejado por el estado de alarma cuando se cumple una semana de su declaración.

Admite que hay que realizar un mayor "esfuerzo" allí donde el virus está haciendo más "daño": Madrid, Cataluña y Euskadi, pero no anuncia más medidas

Caída del consumo de hidrocarburos, desplome brutal de la ocupación de trenes, aviones y autobuses, crecimiento del consumo energético y de Internet en los hogares —"España fue, el pasado lunes, el segundo país de la Unión Europea, solo por detrás de Alemania, con más tráfico de datos en Internet en cifras absolutas. Y el quinto a nivel mundial", se recreó—, expansión de la venta de productos de alimentación e higiene sin que se haya producido una "rotura de stock", casi supresión de la vida social, reducción de la delincuencia, aumento de los controles... En ese punto, elogió la labor "encomiable" de Policía y Guardia Civil y de las Fuerzas Armadas. El Ejército está ayudando, recordó, a desinfectar infraestructuras críticas y residencias de ancianos y ahora están ayudando a montar un hospital de 5.500 camas en el recinto ferial Ifema de Madrid. "Esta desgracia está sacando lo mejor de nosotros mismos", reflexionó.

Respuesta "modélica" de los ciudadanos

Sánchez recalcó que la respuesta empresarial ha sido "amplia y generosa" y la respuesta ciudadana, "conmovedora", "modélica", salvo casos puntuales de indisciplina que pidió apartar. Como también demandó evitar la difusión de bulos o noticias falsas. Entonces repasó lo hecho desde el Gobierno para apuntalar el sistema sanitario y extender las pruebas diagnósticas de coronavirus para frenar más eficazmente la enfermedad. Y adelantó que los ministerios de Sanidad e Industria "están organizando la producción nacional para garantizar el suministro de todos los materiales necesarios de fabricación española". "Estamos trabajando contrarreloj para poder garantizar el suministro de materiales tanto a los pacientes como a los que están en primera línea de nuestro sistema nacional de salud", sostuvo.

"Estamos hablando ya con las industrias para que empecemos a producir esas mascarillas y todo ese material de protección", para ahora y para el futuro

Como después explicó en el turno de preguntas, se trata de poner en marcha una "economía de guerra", como reclamaba uno de los consejeros más prestigiosos de Francia, Jacques Attali, en una entrevista publicada por este diario el pasado viernes. "Hay en parte algo de eso [de economía de guerra] —dijo Sánchez— cuando estamos hablando ya con las industrias manufactureras para que empecemos a producir esas mascarillas y todo ese material de protección". Productos que no solo se van "necesitar hoy", justificó. "Cuando recuperemos nuestro día a día, vamos a necesitar protegernos, y por eso vamos a necesitar ese material". España necesita fabricar esos artículos, en suma, para suministrar ahora al personal sanitario y también porque, hasta que se dé con la vacuna efectiva, habrá nuevos brotes.

Además, nuestro país, como todos, compite en un "mercado absolutamente agresivo para defender los derechos y la salud pública de los españoles", ya que todos los Estados demandan este material para contener la pandemia. "Hablamos con esas industrias para centrar y dirigir esa producción de bienes hacia el material que estamos necesitando y vamos a necesitar en un futuro", razonó. España, pues, se tiene que "proteger y dotar", y es lo que está haciendo su Gobierno, insistió, "orientando" a las fábricas para la "producción masiva" de estos materiales.

Sánchez pone a la industria a hacer material sanitario y avisa de la "ola más dura" del virus

Sánchez no ahorró dramatismo. Recordó que otros líderes europeos han definido la crisis como la más grave que han vivido nuestras sociedades desde la II Guerra Mundial —lo dijo la canciller alemana, Angela Merkel—. "Posiblemente, no les falta razón. En nuestro país, ciertamente, solo los muy mayores, que conocieron las penalidades de la Guerra Civil y de la posguerra, guardan en su memoria situaciones colectivas más duras que las presentes. Salvo ellos, el resto de las generaciones que hoy vivimos en España nunca, jamás a lo largo de nuestras vidas, habíamos tenido que afrontar colectivamente algo tan duro, tan difícil". El coronavirus está "poniendo a prueba a todos, como sociedad y a cada uno personalmente". Y es que el combate contra la enfermedad, insistió, depende mucho de la actitud de cada uno de los ciudadanos.

"Moral de victoria"

"Desgraciadamente lo peor está por llegar. Quedan días muy duros", enfatizó, en el último pasaje de su larguísimo discurso, conectado a la misma idea que dejó el pasado miércoles en el Congreso. "Todavía deberemos recibir el impacto de la ola más dura, más dañina, que pondrá al límite todas nuestras capacidades materiales y morales. También nuestro temple como sociedad. Tengo la seguridad de que cada uno de nosotros vamos a hacer todo lo que sepamos y podamos para salvar todas las vidas posibles, y para acortar el tiempo que dure esta situación de excepcionalidad". No debe ser el "miedo" el que mantenga a los ciudadanos "encerrados", sino el "coraje". "Los españoles tienen que estar unidos en sus casas mientras su país les protege, les cuida y combate esa ola con tesón por todos ellos. Para vencerla. Para doblegarla. Para aplanar la curva. Con moral de victoria". Sánchez recurrió a ese tono militar frecuente en las ruedas de prensa diarias de los responsables ministeriales. Eso pretende el Ejecutivo, que la población se conciencie de que se halla inmersa en una guerra con un enemigo común, el coronavirus.

La unión es ahora nuestra mejor arma contra el virus y sus consecuencias. Eso les pido, la unión: ayudémonos todos

Pese a que el país se enfrenta a un desafío no conocido desde la Guerra Civil y la posguerra, según sus palabras, se encuentra más preparado. La española es una sociedad "más fuerte, mejor organizada, con más recursos, con más capacidad material y científica". Y "más unida". "Y la unión es ahora nuestra mejor arma contra el virus y sus consecuencias", apeló. "Eso les pido, la unión: ayudémonos todos, que cada cual contribuya en la medida de sus fuerzas, porque todas las fuerzas son necesarias para conseguir, cuanto antes, vencer al virus. Y porque unidos, y solo unidos, lo venceremos".

Sánchez pone a la industria a hacer material sanitario y avisa de la "ola más dura" del virus

Ante la grisura del panorama, la pregunta es si todas las medidas desplegadas serán suficientes. Porque España está a la cabeza mundial, junto con Italia, en la extensión de los infectados, ya que China ha logrado frenar los contagios locales radicalmente. Sánchez defendió que el Ejecutivo ha combinado el confinamiento general —más duro que el implantado en Italia, recordó—, pero a la vez ha activado un poderoso plan de choque que movilizará hasta 200.000 millones de euros, y ahora se está reforzando la realización de pruebas diagnósticas. Se están practicando entre 15.000 y 20.000 test diarios de coronovirus, hasta alcanzar los 355.000 homologados. España ya ha comprado más de 640.000 unidades y pronto se llegará al millón. La pretensión es llegar a los seis millones de test rápidos.

"Nadie de mi Gobierno va a polemizar"

¿Cuánto se tardará en ver la luz? "Vamos a tratar que sea cuanto antes". El Gobierno hará su parte, dijo, pero también los ciudadanos han de hacerlo. Pidió no minimizar la exigencia de confinamiento, una medida "de extraordinaria gravedad para nuestra cultura". Sánchez insistió en que se ha intentado ponderar todos los elementos: la protección de la salud, el sostenimiento de la actividad económica en la medida de lo posible y la salvaguarda de los derechos fundamentales, por eso no se ha decidido un parón de la producción, al estilo de China. Pero sí avisó de que la marcha atrás de toda esta serie de decisiones no será automática y de golpe. Cuando llegue la "desescalada" —o sea, será gradual—, España debe estar "protegida" frente al coronavirus, de ahí que haya que ajustar la producción. El Ejecutivo, dijo, "piensa más allá", no solo en la respuesta urgente, sino en "cómo recuperar la cotidianeidad con elementos de máxima seguridad". Igual que han hecho otros países de Asia cuando irrumpieron el SARS o el MERS —virus de la misma familia que el actual coronavirus—, la sociedad occidental ha de prepararse para la siguiente pandemia y sacar "lecciones" de la actual crisis.

"Soy el presidente del Gobierno de España y asumo toda la responsabilidad", señala tras ser preguntado por su gestión del virus en estos meses

Sánchez evitó replicar al 'president' de la Generalitat, Quim Torra, que le pide incesantemente confinar Cataluña, o a la jefa del Ejecutivo madrileño, Isabel Díaz Ayuso, que se queja de la falta de abastecimiento. "No voy a gastar ni un segundo de mi energía" en responder a los reproches de los mandatarios autonómicos o los partidos de la oposición. El "deber" de todos los responsables públicos es "mantener la unidad". Por tanto, sí ve margen de entendimiento con Torra. Con él y con el resto de líderes de las CCAA mantendrá este domingo una nueva videoconferencia. "Yo voy a sacar lo mejor de mí mismo", garantizó, y puso como ejemplo ese hospital de campaña que Defensa está instalando en Ifema con la Comunidad de Madrid.

"Nadie de mi Gobierno va a polemizar con ninguna Administración, ni con ningún partido o adversario político, porque nuestro único enemigo, el enemigo de verdad, el enemigo de todos, el virus", subrayó.

Sánchez pone a la industria a hacer material sanitario y avisa de la "ola más dura" del virus

Al presidente se le pidió autocrítica. Porque su Gobierno no limitó la vida de los ciudadanos en enero ni en febrero, cuando el virus comenzaba a expandirse. Y autorizó las manifestaciones del Día de la Mujer, el 8-M, justo la víspera de que España migrase al escenario de contención reforzada. "Y [las decisiones] de primeros de marzo, abril, mayo, junio, agosto, septiembre... Hasta que encontremos la vacuna. Soy el presidente del Gobierno de España y asumo toda la responsabilidad", respondió.

El Gobierno tiene aún unos días por delante para reevaluar el escenario antes de pedir al Congreso la prórroga de la alarma. Por ahora, el Ejecutivo no contempla decisiones más duras, como parar las fábricas. Se escuda en los expertos y en que lo que prescriben es el cumplimiento de las normas y la realización de más test. Pero el espejo es Italia, que registró este sábado 4.825 fallecidos con coronavirus, la escalofriante cifra de 793 más en solo 24 horas. Y Roma decidió este mismo sábado paralizar todas las actividades productivas, excepto las que son esenciales. El combate contra el Covid-19 cambia las previsiones de los ejecutivos. Y puede que de nuevo corrija las de Sánchez.

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