LA ESTRATEGIA DE COMUNICACIÓN DEL EJECUTIVO

Preguntas filtradas y réplicas vagas: Moncloa crea un sistema de información a su medida

Antes de la declaración de alarma, el Gobierno inauguró las comparecencias telemáticas que remedan las ruedas de prensa pero con deficiencias. El Ejecutivo defiende su "transparencia" informativa

Foto: Pedro Sánchez, durante su comparecencia del pasado 17 de marzo en la Moncloa, con una de las preguntas de los periodistas reflejada en la pantalla. (EFE)
Pedro Sánchez, durante su comparecencia del pasado 17 de marzo en la Moncloa, con una de las preguntas de los periodistas reflejada en la pantalla. (EFE)

En estas ya más de dos semanas de alarma, cualquiera que esté en casa y enganchado a los canales más puramente informativos se sorprenderá de la rueda casi incesante de comparecencias de ministros y del comité técnico de gestión de la crisis del coronavirus. Y del presidente del Gobierno, de Pedro Sánchez. De él también. Los números son elocuentes: un total de 40 conferencias, hasta 390 turnos de preguntas atendidos desde el pasado 12 de marzo hasta este domingo. Pero las cifras esconden las sombras de un sistema impulsado al principio por necesidad, por la urgencia de tener que montar una rueda de prensa sin periodistas delante, y que sin embargo ha sido mantenido por la Moncloa, pese a las quejas reiteradas del colectivo de informadores que cubren cotidianamente la actividad del Ejecutivo y de su líder. Protestas por el filtrado de preguntas, por las contestaciones inconcretas, por la falta de la espontaneidad de la repregunta. "Nunca se había producido un caudal" de cuestiones así, reivindica la Moncloa, que subraya que el mecanismo hallado es "eficiente y sencillo".

Pero ¿cuál es? ¿Cómo preguntar al Gobierno en estos tiempos de estado de alarma y con la obligación de mantener el distanciamiento social y no salir de casa?

Por WhatsApp. La aplicación de mensajería instantánea que tienen en sus teléfonos móviles 2.000 millones de usuarios en todo el mundo.

La Secretaría de Estado de Comunicación (SEC), órgano dependiente de la Presidencia del Gobierno, y cuyo titular es el periodista Miguel Ángel Oliver, habilitó un chat el 12 de marzo, dos días antes de que se creara la alarma. Para ese día, estaba programada una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros, en la que se iba a aprobar el primer plan de choque del Gobierno para paliar el fortísimo impacto del coronavirus. Pero por la mañana, la Moncloa, a través de su canal unidireccional de Telegram (al que se accede por invitación de la SEC y que cuenta ya con 718 suscriptores), informó del positivo de la ministra de Igualdad, Irene Montero, y de que ello había obligado a realizar pruebas de detección del Covid-19 al resto de miembros del Gabinete y aislar al presidente. Sánchez, que había ofrecido su última rueda de prensa dos días antes, el 10 de marzo, tras una cumbre del Consejo Europeo celebrada por videoconferencia, se hallaría a partir de entonces ante una sala vacía.

La SEC habilitó un chat en el que participaban primero los periodistas habituales. Ahora forman parte de él 256 informadores de 125 medios


El Gobierno agregó a esa conversación de WhatsApp —Chat preguntas SEC es el nombre del grupo— primero a los periodistas habituales en la Moncloa y que habían estado presentes en las últimas ruedas de prensa. Un volumen pequeño de informadores: una treintena. En cuanto el Ejecutivo lo puso en marcha, y antes incluso de que compareciera Sánchez, algunos periodistas, 'motu proprio', mandaron sus preguntas por anticipado.

De este modo, el Gobierno contaba con ventaja, ya que la SEC conocía el contenido de varias cuestiones antes de que el presidente se dispusiera a intervenir. Otros interrogantes, no obstante, sí se enviaron durante la rueda de prensa, por lo que sí respondían al primer mensaje lanzado por el líder socialista. Entonces, Sánchez ya dejaba abierta la puerta a la declaración del estado de alarma. Al día siguiente, 13 de marzo, anunció esa decisión en una comparecencia sin preguntas. La panoplia de medidas comprendidas en el real decreto las detalló tras un larguísimo Consejo de Ministros, de siete horas, el sábado 14.

64 entrevistas

La SEC fue ampliando la dimensión del chat. De la treintena del arranque a los 256 miembros actuales —la aplicación pone como límite esos 256 participantes—, periodistas de 125 medios de comunicación distintos: 12 rotativos, cuatro radios, cinco televisiones, cuatro agencias, 22 cabeceras internacionales, 29 periódicos digitales —entre ellos, El Confidencial—, cinco publicaciones sanitarias, 42 medios autonómicos y dos más que no entran en los anteriores cajones. La incorporación de profesionales fue creciente desde su creación, cuando el Ejecutivo observó que "el ámbito de la comunicación y la demanda por la crisis del coronavirus iba a superar ampliamente los medios que, habitual y presencialmente, cubren la información del Gobierno, que suelen ser una treintena".

Desde el 12 de marzo hasta este domingo, la Moncloa ha contabilizado 40 comparecencias (siete de ellas del presidente) y 390 turnos de preguntas

El sistema que se ideó el 12 de marzo y para la rueda de prensa de Sánchez se extendió a otras comparecencias, como las de los ministros considerados autoridad competente delegada durante el estado de alarma —Salvador Illa (Sanidad), Margarita Robles (Defensa), Fernando Grande-Marlaska (Interior) y José Luis Ábalos (Transportes)— y las de los portavoces del comité de gestión técnica de la crisisFernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES); Miguel Ángel Villarroya, jefe del Estado Mayor de la Defensa; María José Rallo, secretaria general de Transportes, y los responsables operativos de la Policía y la Guardia Civil, José Ángel González y, ahora, José Manuel Santiago, tras el positivo del teniente general Laurentino Ceña—.

El mecanismo no ha cambiado apenas. En las primeras comparecencias, algunos informadores mandaban por vídeo sus preguntas, pero la mayoría lo hacía por escrito, lo que ahora ya se ha asentado como la única fórmula. El pasado miércoles, Oliver reclamaba a los periodistas no enviar sus cuestiones hasta que se anunciara la hora de la convocatoria y los oradores, porque se hacía "inviable" de manejar el chat si se acumulaban desde horas antes (algunas llegaron a las seis de la mañana).

Según precisa un informe confeccionado por la SEC, y actualizado este mismo domingo [aquí en PDF], desde el 12 de marzo se han ofrecido un total de 40 comparecencias (siete de ellas de Sánchez, incluida la declaración sin preguntas del viernes 13), en las que se han atendido 390 turnos. Además, se han realizado 64 entrevistas de ministros del Gobierno en medios de comunicación nacionales e internacionales. Y tres miembros del Ejecutivo respondieron de manera informal a los periodistas vía videoconferencia —el 14 de marzo, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, para dar cuenta de los detalles del estado de alarma; el 17, la vicepresidenta tercera, Nadia Calviño, y la titular de Hacienda, María Jesús Montero, para explicar el segundo plan de choque, y Yolanda Díaz, responsable de Trabajo, el día 18, para relatar las medidas laborales—. En cada rueda de prensa, se atienden entre cinco y 16 turnos de preguntas.

Menos fluidez

El problema, en esta ocasión, no está en el número. En otras épocas, como en la negociación del Gobierno de coalición y los pactos para la investidura, sí lo fue, porque el PSOE y el Gobierno hibernaron para que no se rompiera la negociación con ERC y Sánchez prácticamente desapareció. El problema, el objeto de queja por parte de los informadores que cubren la Moncloa, es el formato. Sobre todo porque PP y Ciudadanos, que también emplearon esta fórmula los primeros días de encierro en casa, evolucionaron hacia el uso de otras plataformas digitales como Zoom. Así, Pablo Casado e Inés Arrimadas se comunican por videconferencia con los periodistas que cubren la rueda de prensa. Estos pueden preguntar en directo abriendo su micro cuando se les da la palabra, si bien previamente la dirección de comunicación del partido pide el nombre de aquellos que van a inquirir al líder. WhatsApp, a diferencia de estas aplicaciones, que tienen un tope más restringido de intervinientes (en torno a 50), sí permite más participantes, hasta el citado máximo de 256.

Con el sistema de la Moncloa, las ruedas pierden frescura y es más fácil controlar el mensaje. PP y Cs tenían ese formato y pasaron a videollamada

Con el sistema escogido en la Moncloa, las comparecencias pierden algo de frescura y, sobre todo, se logra controlar la temática. Porque del aluvión de preguntas que se formulan a través del chat, el encargado de seleccionarlas es Oliver. Él es quien elige, quien hace la criba, quien decide qué entra y qué no. Sucede que en ocasiones hay cuestiones reiterativas y otras importantes que se dejan sin contestar. El 21 de marzo, los periodistas que cubren la Moncloa dejaron patente su malestar porque varios de ellos habían formulado la cuestión clave al presidente: si habría o no prórroga de la alarma. Sánchez no tuvo que responder en ese momento: se había reservado el anuncio para la conferencia de presidentes telemática de la mañana siguiente. Fue a los mandatarios regionales a quienes anticipó que el Gobierno pediría al Congreso la autorización para extender el periodo excepcional por 15 días más, hasta el 11 de abril. Aquella aparición del 21 de marzo sorprendió por el larguísimo 'speech' inicial, de más de media hora, en el que no coló ningún anuncio.

En una rueda de prensa al uso, caben las repreguntas, bien planteadas por el mismo informador, que considera que su duda no ha sido resuelta, bien por uno de sus compañeros. Con el actual sistema, esa opción de repregunta está más limitada, al ser un procedimiento menos fluido. En ocasiones, los redactores lo plantean a través del chat, pero no siempre el secretario de Estado regresa al punto que no queda claro. A veces, este incorpora dudas hechas llegar por "ciudadanos" anónimos.

Ello deja más opciones al Gobierno para orientar las comparecencias. Este sábado, un periodista preguntó a la directora de Cartera y Farmacia del Ministerio de Sanidad, Patricia Lacruz, por qué volvía a confiar en la misma empresa china, Shenzhen Bioeasy Biotechnology, que había servido test rápidos de baja sensibilidad. Partida de 640.000 unidades que tendrá que suministrar de nuevo. También se inquirió por el coste del contrato. "Todos los pedidos se realizan a empresas, a fabricantes o, en su defecto, si no se llega a ellos, a distribuidores o intermediarios. Empresas, al fin y al cabo, que nos garantizan el objetivo del producto. Este es el fin, desde luego, para poder adquirir cualquier producto que pueda hacer frente a la infección del Covid-19. Pueden ser empresas nacionales, o bien pueden ser de China, como en este caso, o bien de otros países europeos". Esa fue su respuesta literal. Dejó la pregunta sin contestar.

Preguntas filtradas y réplicas vagas: Moncloa crea un sistema de información a su medida

Un ecosistema "más complejo"

El domingo, Fernando Simón aseguró que había seis comunidades con sus capacidades de UCI "al límite" y otras tres cerca de llegar a ese escenario. Al oír sus palabras, varios informadores preguntaron qué nueve regiones eran aquellas con riesgo de colapso. El director del CCAES no dio esos datos ("yo desde luego no lo voy a decir") para no añadir "más presión" a esas autonomías, porque se está trabajando para rebajar la demanda en esos territorios y porque hay recursos que se trasladan de una comunidad a otra. Los números, dijo, deben darlos mejor las CCAA.

La Moncloa subraya que su meta es lograr que más medios pregunten y que está siendo "satisfactorio" el "apoyo" recibido. Fórmula "sencilla y eficiente"

En su descargo, la Moncloa recuerda que la presión informativa está en el Gobierno, que es quien está adoptando medidas excepcionales en una crisis inédita. Por tanto, el volumen de medios que siguen una comparecencia de Casado o Arrimadas no es comparable a la expectación que genera la aparición del presidente, de sus ministros o del comité técnico de gestión.

Inés Arrimadas responde por videoconferencia a los periodistas este 30 de marzo. (Pedro Ruiz | Cs)
Inés Arrimadas responde por videoconferencia a los periodistas este 30 de marzo. (Pedro Ruiz | Cs)

De hecho, en un mensaje a través de Telegram, la SEC subrayó que en estas ruedas de prensa, "abiertas a decenas de medios de toda España e internacionales, están pudiendo participar medios generalistas, nacionales, autonómicos, locales, grandes y pequeños, sectoriales, especializados en prensa sanitaria, económica, etcétera". El Ejecutivo enfatiza que le está siendo "muy satisfactorio" recibir estos días mensajes de "apoyo de numerosos profesionales de medios distintos, en procedencia y en tamaño, a los que se editan o realizan en Madrid".

"Las preguntas suelen llegar desde el mismo momento en que se anuncian las convocatorias, incluso antes, y, en muchos casos, en directo formulamos en caliente algunas que saltan en el 'timeline' del chat". Es cierto que en ocasiones sí se readapta el curso de la comparecencia a las cuestiones que van llegando al grupo de WhatsApp. El Gobierno defiende que "en una situación como esta, con hasta tres comparecencias diarias distintas [la del comité técnico de gestión, a veces desdoblada en dos partes, y las de los ministros autoridades delegadas acompañados por otros colegas del Gabinete], la fórmula seguida es sencilla y eficiente, y garantiza el derecho de participación y de información". "Es fácil comprobarlo si se repasan los temas planteados cada día". El despliegue mediático es elocuente, más que en los meses precedentes. Pero también la crisis del Covid-19 no tiene parangón.

La SEC señalaba que el ecosistema de medios es cada día "más complejo", así que se ha propuesto como "objetivo" trabajar con un mecanismo que permita "incluir a cuantos más mejor, sin que se provoque un colapso de voces insuperable". En definitiva, concluyó, "sencillez, eficacia y transparencia". Pero, como suele ocurrir, ningún sistema es perfecto. El elegido por la Moncloa emula las ruedas de prensa al uso, pero también deja en manos del Ejecutivo una no irrelevante capacidad de control del mensaje.

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